Después de haber leído El día que se perdió la cordura y El día que se perdió el amor, era una obligación leer lo nuevo de Javier Castillo y aproveché que se era la Feria del Libro para comprarlo. No me lo firmó, no, porque había tanta gente en la carpa que le asignaron que preferí no esperar (me estoy haciendo ya un poco mayor), pero el libro lo compré
Y, claro, lo leí en cuanto terminé el que estaba leyendo... Y me ha gustado muchísimo.
No puedo contar apenas nada porque está todo tan interconectado, tan "complicado" en un principio que cualquier cosa que diga lo puede estropear.
Ryan y Miranda Huff son guionistas, de menos éxito de lo que cabía esperar en un principio... Viven por encima de sus posibilidades y su matrimonio no está pasando por el mejor momento posible.
En estas circunstancias, justo cuando habían decidido pasar un fin de semana ellos solos en una cabaña para tratar de arreglar un poco el matrimonio que se desmoronaba, Miranda desaparece
Hasta ahí puedo leer, como decía Mayra Gómez Kemp.
El autor nos va a llevar a conocer a personajes interesantísimos que participaron en historias en un pasado que vuelven a resurgir en el presente.
Lo mejor es que no sabe uno quién es el personaje que le gusta y quién el que no... Unas veces piensas que es estupendo y al momento siguiente, le odias a muerte....
Vamos a conocer James Black, que "era de esas personas que en cada conversación te dan ganas de coger apuntes" (yo he conocido a unos cuantos de esos...), a Jeff Hardy, a Paula Hicks, desaparecida hace ya unos años, y a sus hijos...
Y en el medio de todo está la película de Black, La gran vida de ayer que es el paradigma de las películas y que al autor le llevó al éxito y la fama.
Un libro que no se puede dejar de leer desde el momento en que se empieza y que cuando se acaba, me ha dejado una tremenda inquietud y un cierto desasosiego... Muy, muy, pero que muy recomendable.
Y cierro con un pensamiento que creo que es una gran verdad: "Uno nunca se da cuenta de los momentos trascendentales mientras suceden"
domingo, 14 de julio de 2019
Ahí afuera (Lorenzo Silva)
Aquí estoy... asegurando... Está claro que después de leer algo que me deja un poco "fría" necesito un libro que me guste y, con Lorenzo Silva sé que el éxito está asegurado...
Efectivamente, me ha gustado mucho y he disfrutado un montón con la lectura.
Como nos cuentan al inicio del libro se trata de "un libro que recoge sus mejores narraciones acerca de hechos a menudo terribles que conforman nuestro tiempo".
El autor nos explica un poco la razón de escribir de esta forma: "Siempre he creído que las historias están ahí, esperando a que las cuente alguien. El afán de buscarlas, dar con ellas y en fin, ponerlas por escrito, es común a escritores y periodistas".
Nos va a llevar a través de estas historias a muchos temas muy interesantes, tratados de una manera personal, a través de las experiencias de las personas que los viven en cada momento. Y consigue que nos acerquemos mucho a cada situación.
Vamos a pasar por la violencia de género, el terrorismo, el integrismo islámico, las misiones de paz en el extranjero, el exorcismo... y unas cuantas cosas más.
Me han llamado mucho la atención muchísimas cosas, pero no puedo contarlas todas, claro.
Sí quiero dejar algunas citas que me parecen muy impactantes... Por una parte, tenemos a Ricardo Couso, a cuyo padre ETA mató en 1991, que dice: "... no voy a dejar nunca que lo que viví me convierta en un radical. El radicalismo le hizo lo que le hizo a mi familia, yo no puedo convertirme en lo que eran ellos". Considerando que él estaba en el coche cuando mataron a su padre y que entonces era un niño, hay que tener la cabeza muy bien amueblada para ser capaz de decir lo que dice...
Hace unos días hablábamos en el comedor en la oficina ´del maltrato a la mujer. Es un tema tremendamente delicado y yo creo que cada caso es muy particular y tiene que ser estudiado individualemnte. Y, como son situaciones límite, las reacciones no son previsibles. Aquí el autor va a pasar una jornada en un juzgado y resulta muy esclarecedor. Me quedo con una reflexión de la jueza: "Muchas veces una mujer denuncia maltrato cuando lo que sufre es un matrimonio deteriorado o simple desamor, unido a una pelea puntual; pero su percepción subjetiva es que se la está maltratando". Me reafirmo: no podemos tratar este tema con la frivolidad con la que lo hacemos algunas veces.
Bueno, me ha sorprendido muchísimo un amigo de Stieg Larsson, Baksi, portavoz de la causa kurda. Él mimo dice "no porque sea más listo que otros, sino porque soy el único que habla diez idiomas". ¡Diez idiomas! ¡Qué envidia!
En cuanto a las misiones españolas en zonas de conflicto, me encanta el dicho que circula: "Dios debe de ser español porque si no, no se explica que no haya habido más desgracias".
No puedo seguir más porque me alargo muchísimo pero la historia del padre José Antonio Fortea, que hizo una tesis sobre Demonología, es para no perdérsela...
Vaya, que hay que leerlo, sí o sí.
Y cierro con una frase de Lillian Hellman que me ha gustado mucho: "No puedo acortar mi conciencia para acomodarla a la moda de hoy"
Efectivamente, me ha gustado mucho y he disfrutado un montón con la lectura.
Como nos cuentan al inicio del libro se trata de "un libro que recoge sus mejores narraciones acerca de hechos a menudo terribles que conforman nuestro tiempo".
El autor nos explica un poco la razón de escribir de esta forma: "Siempre he creído que las historias están ahí, esperando a que las cuente alguien. El afán de buscarlas, dar con ellas y en fin, ponerlas por escrito, es común a escritores y periodistas".
Nos va a llevar a través de estas historias a muchos temas muy interesantes, tratados de una manera personal, a través de las experiencias de las personas que los viven en cada momento. Y consigue que nos acerquemos mucho a cada situación.
Vamos a pasar por la violencia de género, el terrorismo, el integrismo islámico, las misiones de paz en el extranjero, el exorcismo... y unas cuantas cosas más.
Me han llamado mucho la atención muchísimas cosas, pero no puedo contarlas todas, claro.
Sí quiero dejar algunas citas que me parecen muy impactantes... Por una parte, tenemos a Ricardo Couso, a cuyo padre ETA mató en 1991, que dice: "... no voy a dejar nunca que lo que viví me convierta en un radical. El radicalismo le hizo lo que le hizo a mi familia, yo no puedo convertirme en lo que eran ellos". Considerando que él estaba en el coche cuando mataron a su padre y que entonces era un niño, hay que tener la cabeza muy bien amueblada para ser capaz de decir lo que dice...
Hace unos días hablábamos en el comedor en la oficina ´del maltrato a la mujer. Es un tema tremendamente delicado y yo creo que cada caso es muy particular y tiene que ser estudiado individualemnte. Y, como son situaciones límite, las reacciones no son previsibles. Aquí el autor va a pasar una jornada en un juzgado y resulta muy esclarecedor. Me quedo con una reflexión de la jueza: "Muchas veces una mujer denuncia maltrato cuando lo que sufre es un matrimonio deteriorado o simple desamor, unido a una pelea puntual; pero su percepción subjetiva es que se la está maltratando". Me reafirmo: no podemos tratar este tema con la frivolidad con la que lo hacemos algunas veces.
Bueno, me ha sorprendido muchísimo un amigo de Stieg Larsson, Baksi, portavoz de la causa kurda. Él mimo dice "no porque sea más listo que otros, sino porque soy el único que habla diez idiomas". ¡Diez idiomas! ¡Qué envidia!
En cuanto a las misiones españolas en zonas de conflicto, me encanta el dicho que circula: "Dios debe de ser español porque si no, no se explica que no haya habido más desgracias".
No puedo seguir más porque me alargo muchísimo pero la historia del padre José Antonio Fortea, que hizo una tesis sobre Demonología, es para no perdérsela...
Vaya, que hay que leerlo, sí o sí.
Y cierro con una frase de Lillian Hellman que me ha gustado mucho: "No puedo acortar mi conciencia para acomodarla a la moda de hoy"
viernes, 12 de julio de 2019
Hotel Silencio (Auður Ava Ólafsdóttir)
He de decir que lo peor del libro es escribir el nombre del autor... ¡madre mía!
En fin, parecía que podía estar bien pero... no me ha gustado mucho. Tiene sus puntitos, por supuesto, pero no me ha enganchado nada.
Según el propio libro: "Con mucho humor y sutileza, Ólafsdóttir deja claro que las heridas particulares, vengan de donde vengan, solo cicatrizan en común". Lo de "con mucho humor" me ha pillado por sorpresa... Sinceramente, no lo he encontrado por ninguna parte. En cuanto a lo otro... bueno, se puede ver así, lo dejaremos estar...
Voy a dejar otra opinión que nos deja Bethany Ball (que es una escritora a la que yo no conocía): "Con humor y una prosa sencilla y conmovedora, Hotel Silencio narra la historia de un hombre y su pasado y la comunidad en la que se encuentra a sí mismo...". Vuelve al tema del humor... ¿seré yo la rara?
Nuestro prota es Jónas Ebeneser. Según él mismo es: "Varón. Divorciado. Heterosexual. Indefenso. Sin vida sexual. Un manitas". Está a punto de cumplir 49 años y su ex le cuenta que su hija no es en realidad hija suya... ¡yupi! Y decide que se quiere suicidar. Pero, claro, para no traumatizar a nadie, piensa que lo mejor es irse lejos, y se marcha a un país que está devastado por una guerra que acaba de terminar.
Allí conoce a los hermanos que dirigen el hotel y, entre que arreglo esto y que arreglo aquello, que hoy no me va bien suicidarme, que mañana tampoco... al final descubre que no se está tan mal viviendo...
Y así estamos... A mí se me ha hecho largo, pesado y un poco aburrido pero, por supuesto, hay gustos para todo y habrá quien piense que es estupendo.
Me ha llamado la atención una frase de la madre de Jónas: "Cada sufrimiento es único y diferente (...) por eso no se puede comparar uno con otro. En cambio, la felicidad es toda muy parecida". Vuelvo a recordar la primera frase de Guerra y paz, de Tolstoi: "Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera". Ummmm, últimamente me encuentro mucho esta frase...
No me da para mucho más, así que voy cerrando con una frase que me ha llamado la atención por lo tristísima que es, y lo duro que debe ser pensar algo así: "Ya no creo en Dios y me temo que él ya no cree en mí".
En fin, parecía que podía estar bien pero... no me ha gustado mucho. Tiene sus puntitos, por supuesto, pero no me ha enganchado nada.
Según el propio libro: "Con mucho humor y sutileza, Ólafsdóttir deja claro que las heridas particulares, vengan de donde vengan, solo cicatrizan en común". Lo de "con mucho humor" me ha pillado por sorpresa... Sinceramente, no lo he encontrado por ninguna parte. En cuanto a lo otro... bueno, se puede ver así, lo dejaremos estar...
Voy a dejar otra opinión que nos deja Bethany Ball (que es una escritora a la que yo no conocía): "Con humor y una prosa sencilla y conmovedora, Hotel Silencio narra la historia de un hombre y su pasado y la comunidad en la que se encuentra a sí mismo...". Vuelve al tema del humor... ¿seré yo la rara?
Nuestro prota es Jónas Ebeneser. Según él mismo es: "Varón. Divorciado. Heterosexual. Indefenso. Sin vida sexual. Un manitas". Está a punto de cumplir 49 años y su ex le cuenta que su hija no es en realidad hija suya... ¡yupi! Y decide que se quiere suicidar. Pero, claro, para no traumatizar a nadie, piensa que lo mejor es irse lejos, y se marcha a un país que está devastado por una guerra que acaba de terminar.
Allí conoce a los hermanos que dirigen el hotel y, entre que arreglo esto y que arreglo aquello, que hoy no me va bien suicidarme, que mañana tampoco... al final descubre que no se está tan mal viviendo...
Y así estamos... A mí se me ha hecho largo, pesado y un poco aburrido pero, por supuesto, hay gustos para todo y habrá quien piense que es estupendo.
Me ha llamado la atención una frase de la madre de Jónas: "Cada sufrimiento es único y diferente (...) por eso no se puede comparar uno con otro. En cambio, la felicidad es toda muy parecida". Vuelvo a recordar la primera frase de Guerra y paz, de Tolstoi: "Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera". Ummmm, últimamente me encuentro mucho esta frase...
No me da para mucho más, así que voy cerrando con una frase que me ha llamado la atención por lo tristísima que es, y lo duro que debe ser pensar algo así: "Ya no creo en Dios y me temo que él ya no cree en mí".
sábado, 6 de julio de 2019
Los crímenes de Alicia (Guillermo Martínez)
Cuando le dieron el Premio Nadal este año, me pareció que podía ser una novela interesante y aproveché para pedirla al Crículo de Lectores.
El autor escribió también Los crímenes de Oxford, que por lo visto también se ha hecho peli, y creo que lo tendré que leer.
Es una novela no muy larga, pero muy interesante. No solo por la trama policial, que está muy bien, sino porque se entrelaza con las matemáticas y la lógica y resulta muy entretenida.
Nos vamos a encontrar con Arthur Seldom, eminente matemático en Oxford y con un estudiante argentino que vuelve a Oxford con una beca de Lógica Matemática. Es llamativo que en ningún momento vamos a saber cómo se llama el muchacho...
Al parecer son los mismos que ya aparecieron en la novela del autor que he citado más arriba. Y también aparece el mismo inspector, el inspector Petersen, majo, sí, muy majete...
Vamos a ponernos en situación: "Si bien esta novela tiene como inspiración inicial un hecho real - el hallazgo en Guildford, por parte de la dramaturga Karoline Leach, del papel que resume el contenido de las páginas arrancadas a los diarios de Carroll -, todos los sucesos y personajes de la trama policial son ficticios"
En fin, lo primero que he aprendido (no lo sabía...) es que Lewis Carroll era un pseudónimo... ¡se llamaba Charles Digdson!. Y luego he sabido que hay una Sociedad Lewis Carroll... en la novela aparece la Hermandad Lewis Carroll que supongo que será un poco parecida... Hay que ver el juego que da un autor (que también era matemático, sí) y su novela.
Y los integrantes de la Hermandad son estupendísimos... ¡vaya personajes! Me pregunto cuántas veces tendrá que haber leído alguien Alicia en el país de las maravillas para poder formar parte de una hermandad así. Lo digo con un puntito de envidia... a mí me gustaría saber mucho de algo, ser experta en algo... en cualquier cosa...
Le dan muchas vueltas a la posible pederastia de Carroll. Eso sí que es algo de lo que tenía noticias. Yo había leído que podría haber habido algo con Alicia, hija de uno de sus amigos. Lo que no sabía es que hacía fotografías a niños desnudos. "Nada es tan fácil ni claro: durante esa época los niños eran considerados ángeles, la desnudez infantil era parte de un ideal edénico y Carroll hacía sus fotografías bajo la mirada y la aprobación de los padres, nunca como algo vergonzante o que debiera practicar a escondidas". Esto lo dice el Dr. Ranelagh en la novela. Y, a mí, debo decir que no me convence mucho.
Ya he dicho que las Matemáticas tienen un lugar fundamental en la novela. Y ha habido una frase de Seldom que me ha llamado mucho la atención: "... lo real es siempre una proyección, una huella aplastada de algo que caminó en otra dimensión". Y me ha llamado la atención porque lo primero en lo que he pensado es en el monumento a la Constitución que está frente a la Escuela de Industriales. A los que hemos estudiado allí nos han explicado que es la proyección en 3 dimensiones de un cubo en la cuarta dimensión... ahí lo dejo, para pensar un poquillo.
Otra cosa que me ha gustado es la "falacia del fiscal": "... si una persona es culpable, es lógico que todas las pruebas apunten a ella; pero que todas las pruebas apunten a una persona , no quiere decir, ipso facto, que sea culpable".
Hay varias cosas más que me han hecho pensar un poco... y siempre me pasa lo mismo, que son demasiadas cosas para lo que quiero escribir. Y encima no cuento nada de la novela. Lo cierto es que no quiero contar nada porque hay que leerlo y si lo cuento, lo destripo.
En fin, que voy a dejar un par de pensamientos... el primero es de Somerset Maugham: "El dinero no tiene ninguna importancia cuando lo tienes y una importancia absoluta cuando no lo tienes"
Y el segundo, nos lo deja uno de nuestros protas: "Lo imperfecto refleja lo perfecto más completamente que lo perfeccionado"
El autor escribió también Los crímenes de Oxford, que por lo visto también se ha hecho peli, y creo que lo tendré que leer.
Es una novela no muy larga, pero muy interesante. No solo por la trama policial, que está muy bien, sino porque se entrelaza con las matemáticas y la lógica y resulta muy entretenida.
Nos vamos a encontrar con Arthur Seldom, eminente matemático en Oxford y con un estudiante argentino que vuelve a Oxford con una beca de Lógica Matemática. Es llamativo que en ningún momento vamos a saber cómo se llama el muchacho...
Al parecer son los mismos que ya aparecieron en la novela del autor que he citado más arriba. Y también aparece el mismo inspector, el inspector Petersen, majo, sí, muy majete...
Vamos a ponernos en situación: "Si bien esta novela tiene como inspiración inicial un hecho real - el hallazgo en Guildford, por parte de la dramaturga Karoline Leach, del papel que resume el contenido de las páginas arrancadas a los diarios de Carroll -, todos los sucesos y personajes de la trama policial son ficticios"
En fin, lo primero que he aprendido (no lo sabía...) es que Lewis Carroll era un pseudónimo... ¡se llamaba Charles Digdson!. Y luego he sabido que hay una Sociedad Lewis Carroll... en la novela aparece la Hermandad Lewis Carroll que supongo que será un poco parecida... Hay que ver el juego que da un autor (que también era matemático, sí) y su novela.
Y los integrantes de la Hermandad son estupendísimos... ¡vaya personajes! Me pregunto cuántas veces tendrá que haber leído alguien Alicia en el país de las maravillas para poder formar parte de una hermandad así. Lo digo con un puntito de envidia... a mí me gustaría saber mucho de algo, ser experta en algo... en cualquier cosa...
Le dan muchas vueltas a la posible pederastia de Carroll. Eso sí que es algo de lo que tenía noticias. Yo había leído que podría haber habido algo con Alicia, hija de uno de sus amigos. Lo que no sabía es que hacía fotografías a niños desnudos. "Nada es tan fácil ni claro: durante esa época los niños eran considerados ángeles, la desnudez infantil era parte de un ideal edénico y Carroll hacía sus fotografías bajo la mirada y la aprobación de los padres, nunca como algo vergonzante o que debiera practicar a escondidas". Esto lo dice el Dr. Ranelagh en la novela. Y, a mí, debo decir que no me convence mucho.
Ya he dicho que las Matemáticas tienen un lugar fundamental en la novela. Y ha habido una frase de Seldom que me ha llamado mucho la atención: "... lo real es siempre una proyección, una huella aplastada de algo que caminó en otra dimensión". Y me ha llamado la atención porque lo primero en lo que he pensado es en el monumento a la Constitución que está frente a la Escuela de Industriales. A los que hemos estudiado allí nos han explicado que es la proyección en 3 dimensiones de un cubo en la cuarta dimensión... ahí lo dejo, para pensar un poquillo.
Otra cosa que me ha gustado es la "falacia del fiscal": "... si una persona es culpable, es lógico que todas las pruebas apunten a ella; pero que todas las pruebas apunten a una persona , no quiere decir, ipso facto, que sea culpable".
Hay varias cosas más que me han hecho pensar un poco... y siempre me pasa lo mismo, que son demasiadas cosas para lo que quiero escribir. Y encima no cuento nada de la novela. Lo cierto es que no quiero contar nada porque hay que leerlo y si lo cuento, lo destripo.
En fin, que voy a dejar un par de pensamientos... el primero es de Somerset Maugham: "El dinero no tiene ninguna importancia cuando lo tienes y una importancia absoluta cuando no lo tienes"
Y el segundo, nos lo deja uno de nuestros protas: "Lo imperfecto refleja lo perfecto más completamente que lo perfeccionado"
Las mujeres de la casa de las lilas (Marthe Hall Kelly)
No sé muy bien qué me llevó a empezar este libro, la verdad, pero supongo que sonaba bien... Y me ha gustado bastante. No creo que sea el que más recomiende del año pero es cierto que se deja leer muy bien y que me ha enseñado muchas cosas.
Lo he empezado con un poco de aprensión porque me he dado cuenta de que gira en torno a la Segunda Guerra Mundial. No es que yo tenga ningún problema con eso, no, pero es que son tantos ya los libros en torno a lo mismo, que resultan un poco "demasiado". No quiero decir con eso que no sea bueno que se escriba sobre el horror de la guerra, no. Eso me parece bien, pero... no sé... Me pasa lo mismo con la Guerra Civil española... Bueno, eso son cosas mías...
En la novela, vamos a conocer la historia de 3 mujeres (muchas más, pero fundamentalmente, tres). Por un lado, conocemos a Caroline Ferriday, de 37 años, que tiene un "puesto voluntario de directora de asistencia familiar en el consulado francés" en Nueva York... eso sí, sin cobrar. Por otro lado, tenemos a Kasia Kuzmerick, de 19 años, polaca, que acaba en el campo de Ravensbrück. Y. por último, a Herta Oberheusen, de 25 años, que termina siendo médico en ese mismo campo de concentración.
Y, al final, me he enterado de algo muy interesante: "... está basado en una historia real. Caroline Ferriday y Herta Oberhauser son personajes reales. También lo son todos los miembros del personal de Ravensbrück que se mencioann aquí, los padres de Herta y los de Caroline. Kasia Kuzmerick y su hermana Zuzanna están basadas libremente en Nina Ivanska y su hermana doctota Krystyna. Ambas fueron operadas en el campo".
La historia es francamente llamativa. Cómo Herta pasa de ser una muchacha "normal" a pensar que lo que es "normal" es lo que se hace en el campo. Entrecomillo normal porque entiendo que ser normal en aquellos momentos en Alemania tenía su dificultad, con cosas como: "Yo no me maquillaba porque estaba prohibido por ley"o "No se le permitía asistir a los campamentos juveniles a ningún joven de bajo valor racial, así que allí todos eran atractivos y de pureza racial garantizada". Y el cartel a la entrada del campamento: "RECORDAD QUE SOIS ALEMANAS ¡MANTENED LA SANGRE PURA!".
La evolución de pensamiento de Herta es impresionante...
Por otro lado, la vida en el campo de concentración pone los pelos de punta. Por mucho que se haya visto o leído sobre los campos, yo no puedo evitar que se me encoja el corazón. Podría comentar muchas cosas, pero lo que más me ha llamado la atención es lo que hicieron con algunas de las chiquillas para demostrarle al Führer que los tratamientos con sulfamidas no eran buenos. Las operaban y "habíamos preparado objetos para introducir en las heridas con el objetivo de simular heridas de guerra: clavos oxidados, astillas de madera y cristal, gravilla y una mezcla de tierra del huerto con un cultivo de baterias Clostridium tetani".
Después de vendarles las heridas con aquello dentro para que se produjera una buena infección, el resultado era monstruoso... tanto que a las chiquillas las llamaban las "conejas". No solo porque las trataban como conejillos de indias, sino porque iban por el campo dando saltitos... ¡qué espanto!
Bueno y, además, el campo se había construido para unas siete mil presas y llegó a haber cuarenta y cinco mil...
Pero es que, las pobres polacas salieron del campo, las llevaron a Suecia y cuando llegaron de nuevo a su casa, se encontraron con el régimen soviético. Eso es lo que se llama salir de Guatemala para llegar a guatepeor... (frivolizando muchísimo, por supuesto)
La intervención de Caroline es muy curiosa... altruista desde el principio hasta el final... Pero eso ya hay que leerlo porque no lo voy a contar aquí. Merece la pena.
No sé muy bien por qué, pero el libro se me ha hecho un poco largo. No es que no me haya gustado, pero hay partes que se me han escapado un poco. Probablemente el problema lo tenga yo, por supuesto... Es posible que no haya sido mi mejor momento para leerlo. Y, sin embargo, tengo que decir que está bien.
Cierro con una frase de Lord Byron que me ha llamado la atención: "Los que están ocupados no tienen tiempo para las lágrimas"
Lo he empezado con un poco de aprensión porque me he dado cuenta de que gira en torno a la Segunda Guerra Mundial. No es que yo tenga ningún problema con eso, no, pero es que son tantos ya los libros en torno a lo mismo, que resultan un poco "demasiado". No quiero decir con eso que no sea bueno que se escriba sobre el horror de la guerra, no. Eso me parece bien, pero... no sé... Me pasa lo mismo con la Guerra Civil española... Bueno, eso son cosas mías...
En la novela, vamos a conocer la historia de 3 mujeres (muchas más, pero fundamentalmente, tres). Por un lado, conocemos a Caroline Ferriday, de 37 años, que tiene un "puesto voluntario de directora de asistencia familiar en el consulado francés" en Nueva York... eso sí, sin cobrar. Por otro lado, tenemos a Kasia Kuzmerick, de 19 años, polaca, que acaba en el campo de Ravensbrück. Y. por último, a Herta Oberheusen, de 25 años, que termina siendo médico en ese mismo campo de concentración.
Y, al final, me he enterado de algo muy interesante: "... está basado en una historia real. Caroline Ferriday y Herta Oberhauser son personajes reales. También lo son todos los miembros del personal de Ravensbrück que se mencioann aquí, los padres de Herta y los de Caroline. Kasia Kuzmerick y su hermana Zuzanna están basadas libremente en Nina Ivanska y su hermana doctota Krystyna. Ambas fueron operadas en el campo".
La historia es francamente llamativa. Cómo Herta pasa de ser una muchacha "normal" a pensar que lo que es "normal" es lo que se hace en el campo. Entrecomillo normal porque entiendo que ser normal en aquellos momentos en Alemania tenía su dificultad, con cosas como: "Yo no me maquillaba porque estaba prohibido por ley"o "No se le permitía asistir a los campamentos juveniles a ningún joven de bajo valor racial, así que allí todos eran atractivos y de pureza racial garantizada". Y el cartel a la entrada del campamento: "RECORDAD QUE SOIS ALEMANAS ¡MANTENED LA SANGRE PURA!".
La evolución de pensamiento de Herta es impresionante...
Por otro lado, la vida en el campo de concentración pone los pelos de punta. Por mucho que se haya visto o leído sobre los campos, yo no puedo evitar que se me encoja el corazón. Podría comentar muchas cosas, pero lo que más me ha llamado la atención es lo que hicieron con algunas de las chiquillas para demostrarle al Führer que los tratamientos con sulfamidas no eran buenos. Las operaban y "habíamos preparado objetos para introducir en las heridas con el objetivo de simular heridas de guerra: clavos oxidados, astillas de madera y cristal, gravilla y una mezcla de tierra del huerto con un cultivo de baterias Clostridium tetani".
Después de vendarles las heridas con aquello dentro para que se produjera una buena infección, el resultado era monstruoso... tanto que a las chiquillas las llamaban las "conejas". No solo porque las trataban como conejillos de indias, sino porque iban por el campo dando saltitos... ¡qué espanto!
Bueno y, además, el campo se había construido para unas siete mil presas y llegó a haber cuarenta y cinco mil...
Pero es que, las pobres polacas salieron del campo, las llevaron a Suecia y cuando llegaron de nuevo a su casa, se encontraron con el régimen soviético. Eso es lo que se llama salir de Guatemala para llegar a guatepeor... (frivolizando muchísimo, por supuesto)
La intervención de Caroline es muy curiosa... altruista desde el principio hasta el final... Pero eso ya hay que leerlo porque no lo voy a contar aquí. Merece la pena.
No sé muy bien por qué, pero el libro se me ha hecho un poco largo. No es que no me haya gustado, pero hay partes que se me han escapado un poco. Probablemente el problema lo tenga yo, por supuesto... Es posible que no haya sido mi mejor momento para leerlo. Y, sin embargo, tengo que decir que está bien.
Cierro con una frase de Lord Byron que me ha llamado la atención: "Los que están ocupados no tienen tiempo para las lágrimas"
domingo, 23 de junio de 2019
La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey (Mary Ann Shaffer y Anni Barrows)
A mi compi Estel le regalaron este libro y, mientras lo estaba leyendo, me dijo que estaba segura de que me iba a gustar y que me lo iba a dejar en cuanto lo terminara. Y así fue: las dos cosas se han cumplido, ella me lo ha dejado y a mí me ha gustado. Y me ha gustado mucho.
Lo he pasado realmente bien leyéndolo... Es una novela epistolar, y hacía mucho que no leía ninguna. Ahora hay varias que son correos electrónicos, pero no es lo mismo. A mí siempre me ha gustado mucho escribir cartas, me encantaba. Ahora ya no se escriben, es una pena, pero la cartas permiten pensar mejor lo que se dice y decir cosas que a lo mejor uno no se atreve a decir en persona...
El libro es estupendo, agradabilísimo de leer, simpatiquísimo... Y trata temas un poco difíciles con una delicadeza extrema, siempre rodeado de un humor suave y tranquilo.
Nos situamos al final de la Segunda Guerra Mundial y conocemos a nuestra prota, Juliet Ashton, una muchacha de 32 años, escritora que ha escrito, con bastante éxito Izzy Bickerstaff se va a la guerra. En un momento dado, recibe una carta de un tal Dawsay Adams, que vive en Guernsey, una isla del Canal... Y ahí empieza todo...
Así conocemos La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey... ¡qué maravilla! Hay que leer por qué se llama así... no lo puedo contar. Sí que se debe a Will Thisbee, uno de los miembros de la sociedad.
Nos enseñan cómo la literatura puede ayudar a cualquier, cómo los libros nos unen con mucha gente y cómo nos pueden liberar de muchas de nuestras ataduras. De hecho, en el libro nos lo cuentan: "Eso es lo que me encanta de la lectura: uno encuentra en un libro un detalle que le despierta interés, y ese detalle lo lleva a otro libro, y allí encuentra otro detalle que lo lleva a un tercer libro. Es una progresión geométrica: sin un final a la vista y sin otro motivo que no sea el simple goce".
Hay que leerlo... no puedo contar todo, pero es increíble cómo nos describe a los personajes de Guernsey a través de sus propios escritos y de lo que escriben de ellos son convecinos... terminamos conociéndoles estupendamente.
Otros personajes magníficos son el editor de Juliet, Sidney Stark y su hermana Sophie Strachan, muy amiga de nuestra prota.
Cuando Juliet se desplaza a Guernsey, se enamora de la isla, de la gente y de la historia de Elizabeth MacKenna... Una historia impresionante, que abarca un soldado alemán y un campo de concentración y que ha dejado en la isla a Kit McKenna, su hija, una niña encantadora que acumula mucho sobre sus hombros.
Y yo me he enamorado de la historia de la abuela de Isola Pribby y Oscar Wilde... Un Oscar Wilde que visitó la isla y dejó unas cartas firmadas OF.O'F. W.W. (Oscar Finagl O'Flahertie Wills Wilde)... ¡Con lo que a mí me habría gustado conocerle! Había un programa en la radio en el que preguntaban con quíén te gustaría compartir una cena para poder charlar. En mi caso serían muchísimos los elegidos pero creo que Oscar Wilde estaría entre los primeros.
No me quiero extender más... Además, me he enterado de que han hecho la peli. No puede ser tan buena como el libro porque en la peli no están las cartas.
Y dejo, para terminar, una pequeña reflexión que deberíamos tener todos en la pared de la habitación para leerla cada día al levantarnos: "El humor es la mejor manera de hacer soportable lo insoportable".
Lo he pasado realmente bien leyéndolo... Es una novela epistolar, y hacía mucho que no leía ninguna. Ahora hay varias que son correos electrónicos, pero no es lo mismo. A mí siempre me ha gustado mucho escribir cartas, me encantaba. Ahora ya no se escriben, es una pena, pero la cartas permiten pensar mejor lo que se dice y decir cosas que a lo mejor uno no se atreve a decir en persona...
El libro es estupendo, agradabilísimo de leer, simpatiquísimo... Y trata temas un poco difíciles con una delicadeza extrema, siempre rodeado de un humor suave y tranquilo.
Nos situamos al final de la Segunda Guerra Mundial y conocemos a nuestra prota, Juliet Ashton, una muchacha de 32 años, escritora que ha escrito, con bastante éxito Izzy Bickerstaff se va a la guerra. En un momento dado, recibe una carta de un tal Dawsay Adams, que vive en Guernsey, una isla del Canal... Y ahí empieza todo...
Así conocemos La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey... ¡qué maravilla! Hay que leer por qué se llama así... no lo puedo contar. Sí que se debe a Will Thisbee, uno de los miembros de la sociedad.
Nos enseñan cómo la literatura puede ayudar a cualquier, cómo los libros nos unen con mucha gente y cómo nos pueden liberar de muchas de nuestras ataduras. De hecho, en el libro nos lo cuentan: "Eso es lo que me encanta de la lectura: uno encuentra en un libro un detalle que le despierta interés, y ese detalle lo lleva a otro libro, y allí encuentra otro detalle que lo lleva a un tercer libro. Es una progresión geométrica: sin un final a la vista y sin otro motivo que no sea el simple goce".
Hay que leerlo... no puedo contar todo, pero es increíble cómo nos describe a los personajes de Guernsey a través de sus propios escritos y de lo que escriben de ellos son convecinos... terminamos conociéndoles estupendamente.
Otros personajes magníficos son el editor de Juliet, Sidney Stark y su hermana Sophie Strachan, muy amiga de nuestra prota.
Cuando Juliet se desplaza a Guernsey, se enamora de la isla, de la gente y de la historia de Elizabeth MacKenna... Una historia impresionante, que abarca un soldado alemán y un campo de concentración y que ha dejado en la isla a Kit McKenna, su hija, una niña encantadora que acumula mucho sobre sus hombros.
Y yo me he enamorado de la historia de la abuela de Isola Pribby y Oscar Wilde... Un Oscar Wilde que visitó la isla y dejó unas cartas firmadas OF.O'F. W.W. (Oscar Finagl O'Flahertie Wills Wilde)... ¡Con lo que a mí me habría gustado conocerle! Había un programa en la radio en el que preguntaban con quíén te gustaría compartir una cena para poder charlar. En mi caso serían muchísimos los elegidos pero creo que Oscar Wilde estaría entre los primeros.
No me quiero extender más... Además, me he enterado de que han hecho la peli. No puede ser tan buena como el libro porque en la peli no están las cartas.
Y dejo, para terminar, una pequeña reflexión que deberíamos tener todos en la pared de la habitación para leerla cada día al levantarnos: "El humor es la mejor manera de hacer soportable lo insoportable".
sábado, 15 de junio de 2019
La maestra de títeres (Carmen Posadas)
Siempre me ha gustado la forma de escribir de la autora, así que, cuando tuve la posibilidad de leer este libro, me pareció una buena idea. Y acerté, por supuesto que acerté.
Nos narra la autora la vida de "la Calanda", Beatriz Calanda. He de decir que, en un primer momento, pensé que era un personaje real y traté de averiguar quién era... hasta que me di cuenta de que no, que es un personaje de ficción, salido de la imaginación de la autora. Eso sí, dicen las malas lenguas que está basado en algún personaje real del mundo rosa... ¡ahí lo dejo!
Vamos a ir recorriendo su vida partiendo desde el momento actual, en el que está casada con Arturo Guerra, su cuarto marido, para ir descubriendo cómo ha ido llegando hasta esta situación. Conocemos a sus cuatro hijas, una de cada marido: Tiffany, Alma, Herminia y Gadea, con la teoría de Arturo Guerra "según la cual cada una de las hijas de su mujer acababa teniendo rasgos de carácter en común con el padrastro con el que se criaba"
Arturo Guerra es un personaje que me ha gustado mucho. Es un hombre de números... y nos deja un pensamiento que tengo que traer aquí: "... la vida, más que una ecuación, es una ruleta y, por tanto, un artilugio matemático y caprichoso a la vez. Uno de reglas tan simples que cualquiera puede jugar, pero en el que solo algunos afortunados aciertan plenos"
Lo que todo el mundo conocía de nuestra prota es que "Beatriz Calanda y Pérez Rapia porcedía de una acomodada familia madrileña pero residente durante años en Inglaterra donde su padre, Julián, trabajaba en un banco londinense". La realidad es un poco diferente, la verdad pero, como decía siempre a sus hijas: "La verdad no interesa a nadie". Y también decía "Así fue como aprendí que la verdad no existe, la verdad se fabrica y precisamente a eso me dedico desde aquel entonces; es tan divertido como útil". Esta reflexión merece que le demos una vuelta... ¡cuántas verdades se fabrican y nosotros las consideramos reales!
Vamos a conocer la sociedad española de la posguerra, que nos presentará la madre de Beatriz, Ina. Es otra persona con una vida muy peculiar, desde el momento en que es rescatada, siendo niña, del negocio en el que se dedicada a maquillar cadáveres. Lorenzo Pérez, conocido como Encho y su mujer, Perlita, la traerán a España y la criarán como una niña bien.
Un personaje maravilloso de la novela es Juan Pablo Yáñez de Hinojosa, el hombre que recibe a los Pérez cuando vuelven a España y que los ayuda a instalarse y adaptarse a su nueva vida. Termina siendo el secretario-consejero de Lorenzo y un gran amigo de la familia. En él vemos cómo va evolucionando el pensamiento de los españoles para mantenerse siempre a flote. Es francamente interesante.
Van a ir apareciendo en el libro Ramón Areces y Pepín Fernández, Francisco Ibáñez, ("... un muchacho con mucho talento, ahora no le conoce ni el Tato, pero dará que hablar, ya lo verás"), José Monge, ("Por el momento, pocos saben quién es José Monge, ese monstruo del cante al que llaman Camarón de la Isla, pero dale tiempo al tiempo") o Paco de Lucía ("Lo raro en Paco de Lucía no es su nombre, sino la forma tan poco ortodoxa que tiene de tocar la guitarra").
También nos damos cuenta del papel de la mujer en la sociedad... "Hay que ver - le decían a Santi sus amigos - lo bien que queda tu mujer la pongas donde la pongas". Y la cosa es que entonces eso era lo que se pensaba y ni siquiera a las mujeres les parecía mal... También nos cuenta el libro que hasta 1963 "según el Código Penal, un marido que sorprendiera a su legítima en flagrante adulterio y la matase para salvaguardar su honor, quedaba impune"
Es una novela muy entretenida, con personajes estupendos y con un poco de todo... para pasarlo realmente bien.
Cierro, como siempre, con un pensamiento que me ha resultado curioso: "Qué difícil es juzgar a nadie (...) A diferencia de las novelas en las que uno sabe enseguida quiénes son buenos o malos, en la vida te equivocas todo el tiempo"... Quizá por eso sea tan estupendo enfrascarse en una novela y olvidarse del mundo.
Nos narra la autora la vida de "la Calanda", Beatriz Calanda. He de decir que, en un primer momento, pensé que era un personaje real y traté de averiguar quién era... hasta que me di cuenta de que no, que es un personaje de ficción, salido de la imaginación de la autora. Eso sí, dicen las malas lenguas que está basado en algún personaje real del mundo rosa... ¡ahí lo dejo!
Vamos a ir recorriendo su vida partiendo desde el momento actual, en el que está casada con Arturo Guerra, su cuarto marido, para ir descubriendo cómo ha ido llegando hasta esta situación. Conocemos a sus cuatro hijas, una de cada marido: Tiffany, Alma, Herminia y Gadea, con la teoría de Arturo Guerra "según la cual cada una de las hijas de su mujer acababa teniendo rasgos de carácter en común con el padrastro con el que se criaba"
Arturo Guerra es un personaje que me ha gustado mucho. Es un hombre de números... y nos deja un pensamiento que tengo que traer aquí: "... la vida, más que una ecuación, es una ruleta y, por tanto, un artilugio matemático y caprichoso a la vez. Uno de reglas tan simples que cualquiera puede jugar, pero en el que solo algunos afortunados aciertan plenos"
Lo que todo el mundo conocía de nuestra prota es que "Beatriz Calanda y Pérez Rapia porcedía de una acomodada familia madrileña pero residente durante años en Inglaterra donde su padre, Julián, trabajaba en un banco londinense". La realidad es un poco diferente, la verdad pero, como decía siempre a sus hijas: "La verdad no interesa a nadie". Y también decía "Así fue como aprendí que la verdad no existe, la verdad se fabrica y precisamente a eso me dedico desde aquel entonces; es tan divertido como útil". Esta reflexión merece que le demos una vuelta... ¡cuántas verdades se fabrican y nosotros las consideramos reales!
Vamos a conocer la sociedad española de la posguerra, que nos presentará la madre de Beatriz, Ina. Es otra persona con una vida muy peculiar, desde el momento en que es rescatada, siendo niña, del negocio en el que se dedicada a maquillar cadáveres. Lorenzo Pérez, conocido como Encho y su mujer, Perlita, la traerán a España y la criarán como una niña bien.
Un personaje maravilloso de la novela es Juan Pablo Yáñez de Hinojosa, el hombre que recibe a los Pérez cuando vuelven a España y que los ayuda a instalarse y adaptarse a su nueva vida. Termina siendo el secretario-consejero de Lorenzo y un gran amigo de la familia. En él vemos cómo va evolucionando el pensamiento de los españoles para mantenerse siempre a flote. Es francamente interesante.
Van a ir apareciendo en el libro Ramón Areces y Pepín Fernández, Francisco Ibáñez, ("... un muchacho con mucho talento, ahora no le conoce ni el Tato, pero dará que hablar, ya lo verás"), José Monge, ("Por el momento, pocos saben quién es José Monge, ese monstruo del cante al que llaman Camarón de la Isla, pero dale tiempo al tiempo") o Paco de Lucía ("Lo raro en Paco de Lucía no es su nombre, sino la forma tan poco ortodoxa que tiene de tocar la guitarra").
También nos damos cuenta del papel de la mujer en la sociedad... "Hay que ver - le decían a Santi sus amigos - lo bien que queda tu mujer la pongas donde la pongas". Y la cosa es que entonces eso era lo que se pensaba y ni siquiera a las mujeres les parecía mal... También nos cuenta el libro que hasta 1963 "según el Código Penal, un marido que sorprendiera a su legítima en flagrante adulterio y la matase para salvaguardar su honor, quedaba impune"
Es una novela muy entretenida, con personajes estupendos y con un poco de todo... para pasarlo realmente bien.
Cierro, como siempre, con un pensamiento que me ha resultado curioso: "Qué difícil es juzgar a nadie (...) A diferencia de las novelas en las que uno sabe enseguida quiénes son buenos o malos, en la vida te equivocas todo el tiempo"... Quizá por eso sea tan estupendo enfrascarse en una novela y olvidarse del mundo.
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