Me equivoqué... Yo creía que ya había leído toda la serie del cabo Holmes, pero no. Me quedaba este, así que no lo podía dejar pasar.
Y, claro, me ha gustado, como me han gustado todos los demás.
Aparecen todos nuestros personajes favoritos: el cabo Holmes, su ayudante Orjales, el jefe de puesto, el sargento Vilariño, el capitán Corredoira, Lolita, la novia de Holmes... Por supuesto, Santos, claro. Conocemos aquí a Marimar. Yo ya la conocía porque empecé por el último de la serie pero aquí es donde aparece.
La novela sigue desarrollándose en los alrededores de Corcubión, el pueblito en el que está destinado Holmes. Como él mismo dice: "Por aquí no se pasa, César, esto es el fin del mundo. Aquí se llega". Me ha recordado mucho cuando yo trabajaba en un polígono industrial y venían comerciales diciendo que "pasaban por allí"... ¡criaturas!
En esta novela, Santos tiene la misión de "obtener cierta información oficiosa pero precisa acerca de un personaje importante. Asuntos relaciones con el transporte y contrabando internacional de tabaco o, incluso de narcóticos". El personaje es Manuel Vilacoba. A la vez, aparece un cadáver, el de Marcos Vázquez, que está relacionado con el industrial... Ummmm, algo no huele bien...
No cuento más, porque si lo hago, destripo la trama y eso no es de recibo.
Pero, como me gusta tanto Santos, voy a dar unas pinceladas de su tío, al que hasta ahora solo conocíamos de nombre: "D. Félix Bermúdez, 65 años, vestía siempre con un terno azul marino, hacía gala de empaque episcopal y disfrutaba intercalando silencios en sus conversaciones, especialmente si trataba temas que despertaban interés". Me ha parecido muy curioso...
D. Félix manda a Santos a Coruña a investigar y le da el nombre de un conocido suyo para que le abra algunas puertas que le pueden ser de utilidad: "...como todo notario que se precie, tenía un nombre largo y compuesto: Ernesto García Romay Castiñeira". Es verdad, no hay notarios que se llamen García García... Yo creo que lo tienen en cuenta en la oposición...
Me ha encantado lo que le dice Santos a Holmes: "Pepe, eres un cenizo inaguantable y te lo tomas todo a la tremenda. El humor es una salsa que alegra la vida y disimula el desencanto, pero no supone menoscabo o desprecio de los asuntos importantes". Y yo estoy muy de acuerdo. No porque sea Santos (también) sino porque, como no le pongamos un poco de humos a la vida,... ¡que Dios nos pille confesados!
Holmes está leyendo una novela de Horace McCoy, autor al que yo no conocía pero del que he descubierto que tengo una novela. Así que, tendré que leerla en algún momento. Me ha hecho sentir mucha curiosidad.
No cuento nada porque hay que leer la novela para pasar un rato muy entretenido. Se agradece algo así de fresco. Además, a mí me encanta la novela policíaca, así que, me tenía que gustar sí o sí.
Voy a dejar dos reflexiones de Holmes para cerrar. La primera es obligada tal como están las cosas ahora mismo en la vida pública de este país: "No sé si la corrupción en nuestro país alcanzará a los jueces, pero lo que sí sé es que a los poderosos no les alcanza la justicia"
Y la segunda, me ha gustado mucho porque son disquisiciones que hago yo también conmigo misma de vez en cuando y me he sentido muy identificada con Holmes: "Por el camino fue pensando en lo que era lógico, en lo que lo parecía y en lo que ni lo era ni lo parecía"
martes, 31 de octubre de 2017
domingo, 15 de octubre de 2017
Que te vaya como mereces (Gonzalo Lema)
El título prometía, la verdad. Y además es la novela ganadora de la undécima edición del Premio Internacional de Novela Negra L'H Confidencial (del Ayuntamiento de l'Hospitalet).
Bien... en la ficha del libro, nos dicen: "Un relato de denuncia que supone una crítica brutal a los estamentos de poder bolivianos, a los bancos arruinados, a la corrupción política, protagonizada por un personaje que dejará huella en el lector y le recordará al mejor Philip Marlowe de Chandler"
pors
El personaje al que se refiere es Santiago Blanco, de 56 años, que fue policía, después indigente y terminó siendo el portero de un edificio. No puedo negar que el personaje me cae bien, eso es cierto. Pero, de verdad, no me ha recordado para nada a Philip Marlowe, para nada... Ni a Sam Spade, por si alguien se lo pudiera estar preguntando...
A mí me encanta la novela negra pero esta se me ha hecho muy difícil de leer. Cierto es que no conozco nada de la vida en Bolivia... nada de nada. Se desarrolla en Cochabamba y cuando habla de La Paz no me pierdo, pero nada más. Sí, de acuerdo, escucho las noticias... pero eso no vale como conocimiento de un país.
Me ha costado mucho leerla porque creo que me ha parecido más sórdida y decadente de lo que pretendía el autor, que no era poco... No he conseguido llegar hasta el fondo de las situaciones... Todo está rodeado de violencia y corrupción pero ya no sé si con ánimo de denuncia o solo como descripción de una situación cotidiana...
Los personajes son interesantes pero tampoco sé cómo ubicarlos en muchos momentos.
La situación que nos plantea la novela es que desaparece el cadáver de Pedro Quiñones, hijo de Abrelatas un antiguo delincuente, conocido de Santiago Blanco, que ahora es camarero en un restaurante. Me encanta lo que le dice la policía cuando va a buscar el cadáver y no está: "Solo queda el quemado. No tenemos constancia de otro cadáver en nuestros archivos. Si quiere se lo lleva para no llorar al vacío y listo".
A partir de ahí, se supone que tiene que buscar el cuerpo, pero yo me he despistado. Puede ser culpa mía, seguro, pero no he conseguido saber muy bien qué va pasando. Solo que Lindomar Preciado, antiguo compañero de Santiago, le ayuda a buscarlo... No sé más.
Muy divertida la casa en la que vive Santiago, con unos personajes especialísimos como vecinos (y como cualquier cosa, claro). Entre ellos está Liliana Wenninger, la querida del dueño del edificio, que resulta ser una viuda negra... La mejor, sin duda, Margarita, la farmacéutica del local de la planta baja. Es el único personaje cándido, bueno y sincero de todos los que aparecen.
También está Gladis, la novia de Santiago, ex-prostituta que tiene un quiosco y quiere que Santiago se vaya con ella, cambie de vida y forme una familia con su hijo y su nieto.
Poco más, de verdad que no he sido capaz de entrar en la novela ni hacer que la novela entrara en mí. Así que, me ha costado leerla y se me ha hecho muy larga aunque no lo es en absoluto. Me da mucha pena, pero no puedo recomendar que se lea
Eso sí, como hay muchas cosas que no entendía porque es un castellano muy "boliviano", he aprendido que la lawa es un guiso de cordero; la llajua, una salsa picante; la yapa, una parte que el vendedor da al comprador gratis... Un montón de cosas. Y se me han quedado cosas en el tintero, porque esto lo he encontrado buscando en la red, pero ha habido cosas que no he sabido encontrar.
Cierro con una frase muy gráfica de la situación en la que se encuentra Santiago en un momento determinado y que me ha hecho pensar que a mí también me ha pasado algunas veces: "Sus pensamientos rebotaban en la cabeza y no volvían a su lugar"
Bien... en la ficha del libro, nos dicen: "Un relato de denuncia que supone una crítica brutal a los estamentos de poder bolivianos, a los bancos arruinados, a la corrupción política, protagonizada por un personaje que dejará huella en el lector y le recordará al mejor Philip Marlowe de Chandler"
pors
El personaje al que se refiere es Santiago Blanco, de 56 años, que fue policía, después indigente y terminó siendo el portero de un edificio. No puedo negar que el personaje me cae bien, eso es cierto. Pero, de verdad, no me ha recordado para nada a Philip Marlowe, para nada... Ni a Sam Spade, por si alguien se lo pudiera estar preguntando...
A mí me encanta la novela negra pero esta se me ha hecho muy difícil de leer. Cierto es que no conozco nada de la vida en Bolivia... nada de nada. Se desarrolla en Cochabamba y cuando habla de La Paz no me pierdo, pero nada más. Sí, de acuerdo, escucho las noticias... pero eso no vale como conocimiento de un país.
Me ha costado mucho leerla porque creo que me ha parecido más sórdida y decadente de lo que pretendía el autor, que no era poco... No he conseguido llegar hasta el fondo de las situaciones... Todo está rodeado de violencia y corrupción pero ya no sé si con ánimo de denuncia o solo como descripción de una situación cotidiana...
Los personajes son interesantes pero tampoco sé cómo ubicarlos en muchos momentos.
La situación que nos plantea la novela es que desaparece el cadáver de Pedro Quiñones, hijo de Abrelatas un antiguo delincuente, conocido de Santiago Blanco, que ahora es camarero en un restaurante. Me encanta lo que le dice la policía cuando va a buscar el cadáver y no está: "Solo queda el quemado. No tenemos constancia de otro cadáver en nuestros archivos. Si quiere se lo lleva para no llorar al vacío y listo".
A partir de ahí, se supone que tiene que buscar el cuerpo, pero yo me he despistado. Puede ser culpa mía, seguro, pero no he conseguido saber muy bien qué va pasando. Solo que Lindomar Preciado, antiguo compañero de Santiago, le ayuda a buscarlo... No sé más.
Muy divertida la casa en la que vive Santiago, con unos personajes especialísimos como vecinos (y como cualquier cosa, claro). Entre ellos está Liliana Wenninger, la querida del dueño del edificio, que resulta ser una viuda negra... La mejor, sin duda, Margarita, la farmacéutica del local de la planta baja. Es el único personaje cándido, bueno y sincero de todos los que aparecen.
También está Gladis, la novia de Santiago, ex-prostituta que tiene un quiosco y quiere que Santiago se vaya con ella, cambie de vida y forme una familia con su hijo y su nieto.
Poco más, de verdad que no he sido capaz de entrar en la novela ni hacer que la novela entrara en mí. Así que, me ha costado leerla y se me ha hecho muy larga aunque no lo es en absoluto. Me da mucha pena, pero no puedo recomendar que se lea
Eso sí, como hay muchas cosas que no entendía porque es un castellano muy "boliviano", he aprendido que la lawa es un guiso de cordero; la llajua, una salsa picante; la yapa, una parte que el vendedor da al comprador gratis... Un montón de cosas. Y se me han quedado cosas en el tintero, porque esto lo he encontrado buscando en la red, pero ha habido cosas que no he sabido encontrar.
Cierro con una frase muy gráfica de la situación en la que se encuentra Santiago en un momento determinado y que me ha hecho pensar que a mí también me ha pasado algunas veces: "Sus pensamientos rebotaban en la cabeza y no volvían a su lugar"
De dos en dos (José Granados García)
El título del libro me pareció muy interesante y la portada era muy bonita así que...¿por qué no?
En la ficha del libro (que esta vez sí me leí) ponía: "Pareados escritos entre alegrías y tristezas para personas que no han tenido contacto con relatos poéticos y, por tanto, buscan un prime encuentro con este género"
Perfecto, mensaje recibido. Pero... yo no sé si es lo mejor para entrar en contacto con la poesía, la verdad. El pareado es tan rápido, tan corto, que no permite saborear la música de la poesía, que es una de las cosas que a mí más me gusta.
Yo creo que empecé con Becquer y con Machado. Mi profe, la Srta. Maribel, era una enamorada de Machado y eso nos hizo mucho bien a algunas (sí, "algunas": éramos solo chicas y hemos sobrevivido perfectamente). Y, después, me aficioné a Neruda, que siempre será mi poeta favorito.
Pero, los pareados... No sé, no sé...
Este libro no me ha disgustado pero creo que no va a dejar huella en mí, la verdad. Quizá tenga un poco la culpa el hecho de que leer poesía en un lector electrónico no es lo mejor de lo mejor. Se diga lo que se diga, hay cosas que hay que leer en papel... Yo, las poesías, hay veces que las tengo que acariciar y en el lector electrónico, eso no se puede hacer...
No me entretengo más pero dejo una muestra de uno de los pareados. Eso sí, todos tienen título, cosa curiosa, porque podría ser más largo el título que el propio pareado.
FUGAZ
Navidad, se palpa Paz
como una estrella fugaz.
En la ficha del libro (que esta vez sí me leí) ponía: "Pareados escritos entre alegrías y tristezas para personas que no han tenido contacto con relatos poéticos y, por tanto, buscan un prime encuentro con este género"
Perfecto, mensaje recibido. Pero... yo no sé si es lo mejor para entrar en contacto con la poesía, la verdad. El pareado es tan rápido, tan corto, que no permite saborear la música de la poesía, que es una de las cosas que a mí más me gusta.
Yo creo que empecé con Becquer y con Machado. Mi profe, la Srta. Maribel, era una enamorada de Machado y eso nos hizo mucho bien a algunas (sí, "algunas": éramos solo chicas y hemos sobrevivido perfectamente). Y, después, me aficioné a Neruda, que siempre será mi poeta favorito.
Pero, los pareados... No sé, no sé...
Este libro no me ha disgustado pero creo que no va a dejar huella en mí, la verdad. Quizá tenga un poco la culpa el hecho de que leer poesía en un lector electrónico no es lo mejor de lo mejor. Se diga lo que se diga, hay cosas que hay que leer en papel... Yo, las poesías, hay veces que las tengo que acariciar y en el lector electrónico, eso no se puede hacer...
No me entretengo más pero dejo una muestra de uno de los pareados. Eso sí, todos tienen título, cosa curiosa, porque podría ser más largo el título que el propio pareado.
FUGAZ
Navidad, se palpa Paz
como una estrella fugaz.
Más allá del invierno (Isabel Allende)
Hacía mucho tiempo que quería leer el libro pero tenía la sospecha de que me lo iban a regalar por mi cumple (un regalo atrasado ,pero regalo al fin y al cabo) y así ha sido... ¡qué bien!
Antes de nada, supongo que alguna vez habré mencionado que la ilusión de mi vida es escribir un libro. Pero, claro, después de leer cosas como esta... imposible, lo sé.... Jamás podría llegar a imaginar ni la décima parte de los personajes que crea Isabel Allende...
Dicho esto, ya ha quedado claro que el libro me ha encantado, ¿verdad? Ya sabía yo que no me iba a defraudar... He oído muchas cosas sobre la escritura de Isabel Allende pero a mí, me encanta, desde lo primero que leí que fue La casa de los espíritus, hasta este. Y creo que los he leído todos... creo...
Nos encontramos aquí con tres personas que unen sus vidas un poco por casualidad: Richard Bowmaster (estadounidense), Lucía Maraz (chilena) y Evelyn Ortega (guatemalteca). Podemos decir que hay una cuarta pata en esta mesa, Kathryn Brown, pero la pobre está muerta desde el principio...
Richard es el jefe de Lucía, que es profesora visitante en la universidad. Cuando llegó, Richard le alquiló el sótano de su casa, así que viven prácticamente juntos pero tienen una relación un poco particular. En un momento dado, Richard tiene un toquecito con otro coche que, a la sazón, conduce Evelyn. El coche, lamentablemente, no es suyo, es de su jefe. Evelyn cuida de un niño con parálisis cerebral y ha cogido el coche para ir a la farmacia.... y ahí empieza la aventura...
Lo que ocurre es que, además de ser una aventura muy entretenida, durante toda la novela vamos conociendo la vida de cada uno de los personajes y qué les ha llevado al momento en el que están ahora.
Lucía nos cuenta un poco cómo es Richard desde el principio: "...pero Richard era un hombre de ánimo sombrío cuyo pesimismo natural se nutría de los rigores e inconvenientes de una casa con cinco amplias habitaciones vacías, tres baños sin usar, un ático sellado y un primer piso de techos tan altos, que se requería una escalera telescópica para cambiar las bombillas de la lámpara" Y, a lo largo de la novela vemos qué le ha ido pasando en su vida y por qué ahora es así... Su vida en Brasil, su mujer y sus hijos...
En cuanto a Lucía, me encanta cómo la describe Lena, su madre, que dice que tiene el "síndrome del árbol de Navidad": "...esa tendencia de su hija a decorar el objeto de su fantasía con virtudes inventadas. Lucía escogía un pino ordinario y lo engalanaba con chirimbolos y guirnaldas de ororpel que con el tiempo se iban cayendo hasta dejar solo el esqueleto de un árbol seco". Y también vamos viendo cuál es su historia: su madre, su hermano Enrique...
Cómo sabe jugar con las palabras para consolar y para hacer cambiar el estado de ánimo, porque tiene mucha experiencia y sabe de lo que habla: "Conocía, por haberlo experimentado al escribir y hablar sobre la suerte de su hermano Enrique, el extraño poder curativo de las palabras, de compartir el dolor y comprobar que otros también tienen su cuota: las vidas se parecen y los sentimientos son idénticos"
Evelyn procede de un pueblo de Guatemala llamado Monja Blanca del Valle (¡toma ya!) y vive desde niña envuelta en las maras, en la pobreza, la lucha por sobrevivir cuidada por una abuela maravillosa que no puede ya más... Y eso hace que tenga un concepto de la vida que me ha hecho pensar mucho: "El hombre se emborrachaba, peleaba con otro, lo humillaban en el trabajo, perdía una apuesta, en fin, cualquier causa podía provocar una golpiza a la mujer o a los niños; no era su culpa, así son los hombres y así es la ley de la vida, pensaba la muchacha". Lo curioso es que así pensaban también nuestras abuelas... Y no hace tantos años... Menos mal que parece que esto va cambiando un poquito.
También me gusta el momento "inglés para extranjeros" de Richard: "Richard le indicó a la chica en voz muy alta que podía confiar en Lucía, partiendo de la suposición de que los extranjeros entienden inglés si se les habla a gritos". ¡¡¡Me encanta!!! A todos nos ha pasado... O nos han hablado a gritos para que entendamos mejor, o han vocalizado muchísimo... Pero, vamos a ver, a mí, si me hablan en chino, ya lo pueden hacer vocalizando o chillando, que me da igual... ¡No lo voy a entender! Pero a todos nos sale de la forma más natural.
Otra cosa curiosa que siempre se ha dicho y que parece que es cierta: "...pero más serviría a sus estudiantes. Algunos eran de una ignorancia monumental, llegaban a la universidad sin poder situar Chile en un mapa y seguramente tampoco eran capaces de situar su propio país en el mundo: creían que Estados Unidos era el mundo". Esto es lo que siempre se ha dicho de los estadounidenses. Yo quiero creer que los estudiantes aquí serían todos capaces de situar Chile en un mapa (España, sí, seguro) pero no sé si me atrevo a preguntar a mis hijos... por si acaso me llevo un disgusto.
Voy a terminar enseguida, que si no, cuento todo el libro. Pero no me resisto a registrar aquí lo que Daniela, la hija de Lucía, cuenta a los enfermos del hospital en el que trataban a su madre. ¡Me ha encantado! Y los debió de dejara a todos como locos: "Les informó de que ella era de género neutral o fluido, porque no había obligación de aceptar la clasificación de hombre o mujer impuesta por los genitales, uno puede definirse como se le antoje y cambiar de opinión si más adelante otro género le queda más cómodo".
Ahora sí que voy a terminar, recomendando que se lea este libro. Es rapidísimo pero deja muchos momentos de mirar hacia el infinito y saborear una frase o un detalle o una sonrisa... Y cierro con la cita de Albert Camus con la que la autora abre y cierra el libro. Es una copia, claro, pero copiar una idea de Isabel Allende no es nada malo, ¿no?: "En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible"
Antes de nada, supongo que alguna vez habré mencionado que la ilusión de mi vida es escribir un libro. Pero, claro, después de leer cosas como esta... imposible, lo sé.... Jamás podría llegar a imaginar ni la décima parte de los personajes que crea Isabel Allende...
Dicho esto, ya ha quedado claro que el libro me ha encantado, ¿verdad? Ya sabía yo que no me iba a defraudar... He oído muchas cosas sobre la escritura de Isabel Allende pero a mí, me encanta, desde lo primero que leí que fue La casa de los espíritus, hasta este. Y creo que los he leído todos... creo...
Nos encontramos aquí con tres personas que unen sus vidas un poco por casualidad: Richard Bowmaster (estadounidense), Lucía Maraz (chilena) y Evelyn Ortega (guatemalteca). Podemos decir que hay una cuarta pata en esta mesa, Kathryn Brown, pero la pobre está muerta desde el principio...
Richard es el jefe de Lucía, que es profesora visitante en la universidad. Cuando llegó, Richard le alquiló el sótano de su casa, así que viven prácticamente juntos pero tienen una relación un poco particular. En un momento dado, Richard tiene un toquecito con otro coche que, a la sazón, conduce Evelyn. El coche, lamentablemente, no es suyo, es de su jefe. Evelyn cuida de un niño con parálisis cerebral y ha cogido el coche para ir a la farmacia.... y ahí empieza la aventura...
Lo que ocurre es que, además de ser una aventura muy entretenida, durante toda la novela vamos conociendo la vida de cada uno de los personajes y qué les ha llevado al momento en el que están ahora.
Lucía nos cuenta un poco cómo es Richard desde el principio: "...pero Richard era un hombre de ánimo sombrío cuyo pesimismo natural se nutría de los rigores e inconvenientes de una casa con cinco amplias habitaciones vacías, tres baños sin usar, un ático sellado y un primer piso de techos tan altos, que se requería una escalera telescópica para cambiar las bombillas de la lámpara" Y, a lo largo de la novela vemos qué le ha ido pasando en su vida y por qué ahora es así... Su vida en Brasil, su mujer y sus hijos...
En cuanto a Lucía, me encanta cómo la describe Lena, su madre, que dice que tiene el "síndrome del árbol de Navidad": "...esa tendencia de su hija a decorar el objeto de su fantasía con virtudes inventadas. Lucía escogía un pino ordinario y lo engalanaba con chirimbolos y guirnaldas de ororpel que con el tiempo se iban cayendo hasta dejar solo el esqueleto de un árbol seco". Y también vamos viendo cuál es su historia: su madre, su hermano Enrique...
Cómo sabe jugar con las palabras para consolar y para hacer cambiar el estado de ánimo, porque tiene mucha experiencia y sabe de lo que habla: "Conocía, por haberlo experimentado al escribir y hablar sobre la suerte de su hermano Enrique, el extraño poder curativo de las palabras, de compartir el dolor y comprobar que otros también tienen su cuota: las vidas se parecen y los sentimientos son idénticos"
Evelyn procede de un pueblo de Guatemala llamado Monja Blanca del Valle (¡toma ya!) y vive desde niña envuelta en las maras, en la pobreza, la lucha por sobrevivir cuidada por una abuela maravillosa que no puede ya más... Y eso hace que tenga un concepto de la vida que me ha hecho pensar mucho: "El hombre se emborrachaba, peleaba con otro, lo humillaban en el trabajo, perdía una apuesta, en fin, cualquier causa podía provocar una golpiza a la mujer o a los niños; no era su culpa, así son los hombres y así es la ley de la vida, pensaba la muchacha". Lo curioso es que así pensaban también nuestras abuelas... Y no hace tantos años... Menos mal que parece que esto va cambiando un poquito.
También me gusta el momento "inglés para extranjeros" de Richard: "Richard le indicó a la chica en voz muy alta que podía confiar en Lucía, partiendo de la suposición de que los extranjeros entienden inglés si se les habla a gritos". ¡¡¡Me encanta!!! A todos nos ha pasado... O nos han hablado a gritos para que entendamos mejor, o han vocalizado muchísimo... Pero, vamos a ver, a mí, si me hablan en chino, ya lo pueden hacer vocalizando o chillando, que me da igual... ¡No lo voy a entender! Pero a todos nos sale de la forma más natural.
Otra cosa curiosa que siempre se ha dicho y que parece que es cierta: "...pero más serviría a sus estudiantes. Algunos eran de una ignorancia monumental, llegaban a la universidad sin poder situar Chile en un mapa y seguramente tampoco eran capaces de situar su propio país en el mundo: creían que Estados Unidos era el mundo". Esto es lo que siempre se ha dicho de los estadounidenses. Yo quiero creer que los estudiantes aquí serían todos capaces de situar Chile en un mapa (España, sí, seguro) pero no sé si me atrevo a preguntar a mis hijos... por si acaso me llevo un disgusto.
Voy a terminar enseguida, que si no, cuento todo el libro. Pero no me resisto a registrar aquí lo que Daniela, la hija de Lucía, cuenta a los enfermos del hospital en el que trataban a su madre. ¡Me ha encantado! Y los debió de dejara a todos como locos: "Les informó de que ella era de género neutral o fluido, porque no había obligación de aceptar la clasificación de hombre o mujer impuesta por los genitales, uno puede definirse como se le antoje y cambiar de opinión si más adelante otro género le queda más cómodo".
Ahora sí que voy a terminar, recomendando que se lea este libro. Es rapidísimo pero deja muchos momentos de mirar hacia el infinito y saborear una frase o un detalle o una sonrisa... Y cierro con la cita de Albert Camus con la que la autora abre y cierra el libro. Es una copia, claro, pero copiar una idea de Isabel Allende no es nada malo, ¿no?: "En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible"
sábado, 14 de octubre de 2017
Teatro reunido (Eduardo Mendoza)
Lo primero, antes siquiera de contar por qué he leído este libro, es dar las gracias al autor por hacerme leer algo maravilloso, que me ha curado de los dos libros anteriores.
Y ahora sí, diré que este libro ha sido un estupendo regalo de cumpleaños de mi marido, que sabe qué libros me gustan y acierta siempre. No lo había podido leer hasta ahora porque he estado viajando durante el mes de septiembre y es más cómodo llevar el lector electrónico (pesa mucho menos). Este, claro, es en papel... lo tiene todo.
Partimos de la base de que me encanta Eduardo Mendoza y he leído muchas cosas suyas. Y he de decir que empecé por el que creo que puede ser más difícil, La verdad sobre el caso Savolta. No sé ya si me lo recomendaron a mí en el cole o si se lo recomendaron a mi hermana y lo leí yo porque estaba en casa... Es igual: lo importante es que me permitió conocer al autor. Debo de ser de las personas que más se han alegrado de que le dieran el Premio Cervantes (signifique o no mucho, que hay opiniones para todos los gustos)
En este libro están incluidas sus tres obras: Restauración, Gloria y Grandes preguntas.
Yo nunca hago una verdadera crítica de lo que leo. Únicamente pretendo dejar claro lo que me ha parecido, qué me ha hecho sentir o pensar y si me he sentido cómoda leyendo. Para mí, leer es un poco eso: sentirme cómoda con lo que leo, con lo que siento y con lo que pienso mientras leo. Y soñar, muchas veces, también soñar.
Y estas obras son estupendas. Toda la ironía de Eduardo Mendoza aparece en las tres. Ironía tan bien escrita... En muchos momentos, uno no puede dejar de sonreír, sin que sean propiamente comedias. "Me gusta tu marido: tiene buena planta, es educado, simpático y un poco tonto pero esto, que en un perro sería un defecto, en un marido es más bien una virtud"
Utiliza un vocabulario maravilloso, y eso ha supuesto un cambio tremendo en relación con lo que yo acababa de leer antes que este libro.
Siempre he dicho que hay novelas que enganchan por la historia, por la trama y los personajes. Pero hay otras que, además, hacen que una se enamore de la forma de escribir, de utilizar el vocabulario, de la música de las palabras. Y aquí pasa eso. Además, el teatro es un género que me gusta mucho: más representado que leído, la verdad, pero leído, también.
La que más me ha gustado ha sido la última, Grandes preguntas. Como no quiero contarlo, solo diré que es la entrevista que tiene que pasar un hombre que acaba de fallecer, cuando llega al cielo. De verdad, es maravillosa.
Y, como muestra, un pequeño diálogo que me ha parecido genial: "-Y usted (...) me parece un cretino. (...) - ¿Es un insulto? - ¿Usted qué cree? - Oh, depende de la intención ¿Con qué ánimo lo ha dicho? ¿Ofensivo o descriptivo?"
Voy cerrando ya, recomendado que se dedique un ratito a leer estas tres obras. Aunque no haya otra razón, solo porque han sido escritas por un Premio Cervantes y eso ya es mucho.
Esta vez voy a dejar dos reflexiones, no puedo resistirme:
"El pasado es eterno, el futuro es eterno y el presente se desvanece en el momento mismo de existir"
"Yo no tomo decisiones, son ellas las que me toman a mí"
Y ahora sí, diré que este libro ha sido un estupendo regalo de cumpleaños de mi marido, que sabe qué libros me gustan y acierta siempre. No lo había podido leer hasta ahora porque he estado viajando durante el mes de septiembre y es más cómodo llevar el lector electrónico (pesa mucho menos). Este, claro, es en papel... lo tiene todo.
Partimos de la base de que me encanta Eduardo Mendoza y he leído muchas cosas suyas. Y he de decir que empecé por el que creo que puede ser más difícil, La verdad sobre el caso Savolta. No sé ya si me lo recomendaron a mí en el cole o si se lo recomendaron a mi hermana y lo leí yo porque estaba en casa... Es igual: lo importante es que me permitió conocer al autor. Debo de ser de las personas que más se han alegrado de que le dieran el Premio Cervantes (signifique o no mucho, que hay opiniones para todos los gustos)
En este libro están incluidas sus tres obras: Restauración, Gloria y Grandes preguntas.
Yo nunca hago una verdadera crítica de lo que leo. Únicamente pretendo dejar claro lo que me ha parecido, qué me ha hecho sentir o pensar y si me he sentido cómoda leyendo. Para mí, leer es un poco eso: sentirme cómoda con lo que leo, con lo que siento y con lo que pienso mientras leo. Y soñar, muchas veces, también soñar.
Y estas obras son estupendas. Toda la ironía de Eduardo Mendoza aparece en las tres. Ironía tan bien escrita... En muchos momentos, uno no puede dejar de sonreír, sin que sean propiamente comedias. "Me gusta tu marido: tiene buena planta, es educado, simpático y un poco tonto pero esto, que en un perro sería un defecto, en un marido es más bien una virtud"
Utiliza un vocabulario maravilloso, y eso ha supuesto un cambio tremendo en relación con lo que yo acababa de leer antes que este libro.
Siempre he dicho que hay novelas que enganchan por la historia, por la trama y los personajes. Pero hay otras que, además, hacen que una se enamore de la forma de escribir, de utilizar el vocabulario, de la música de las palabras. Y aquí pasa eso. Además, el teatro es un género que me gusta mucho: más representado que leído, la verdad, pero leído, también.
La que más me ha gustado ha sido la última, Grandes preguntas. Como no quiero contarlo, solo diré que es la entrevista que tiene que pasar un hombre que acaba de fallecer, cuando llega al cielo. De verdad, es maravillosa.
Y, como muestra, un pequeño diálogo que me ha parecido genial: "-Y usted (...) me parece un cretino. (...) - ¿Es un insulto? - ¿Usted qué cree? - Oh, depende de la intención ¿Con qué ánimo lo ha dicho? ¿Ofensivo o descriptivo?"
Voy cerrando ya, recomendado que se dedique un ratito a leer estas tres obras. Aunque no haya otra razón, solo porque han sido escritas por un Premio Cervantes y eso ya es mucho.
Esta vez voy a dejar dos reflexiones, no puedo resistirme:
"El pasado es eterno, el futuro es eterno y el presente se desvanece en el momento mismo de existir"
"Yo no tomo decisiones, son ellas las que me toman a mí"
miércoles, 11 de octubre de 2017
Divergente raconté par Quatre (Veronica Roth)
Claro, mi compi me había dejado los dos libros, así que me los tenía que leer... Después de haber leído el anterior, he de reconocer que me ha costado un poquito lanzarme pero se los tengo que devolver y no quería esperar más.
Además, si lo dejo, lo mismo no lo leo... que no era descartable...
En fin, que está claro que lo he leído y está claro que me ha gustado regular, al igual que los otros tres.
En este caso, nos hemos sabido por qué Tobias se llama Cuatro: solo tiene cuatro "temores" en su pasaje simulado del "temor" (o comoquiera que lo hayan traducido al español del inglés)
He de decir que eso es una crueldad, pero de las buenas... ¡Madre mía! Te enchufan uno de esos sueros mágicos que tienen y se te empiezan a presentar tus miedos, incluso los más ocultos... No sé qué se quiere demostrar con eso, la verdad. Sí, eres "valiente" digo yo pero... es cruel y sádico. No me ha parecido nada bien.
¡Ah! Y el padre de Tobias, que es malo, malo, se enfada muchísimo con él porque tenía una caja con cosas que le traían buenos recuerdos. Me ha encantado porque si llega a vivir en mi casa, le da un infarto y no tiene tiempo ni para enfadarse... Mi hijo tiene una caja de "cosas inútiles que algún día podrían servir para algo". Ahí lo dejo...
Vaya, no he dicho, aunque lo dice el título, que la autora quería hacer una versión de la saga desde el pumto de vista de los protagonistas. Empezó por Tobias y, la verdad, no sé si lo seguirá haciendo (pero creo que yo no lo voy a averiguar)
Poco más me queda que contar. Solo que, como en todas estas sagas, los ritos marcan las elecciones de cualquier cosa. AL final, como he dicho muchas otras veces, yo creo que a los seres humanos, los ritos nos dan seguridad, sean los que sean... Y algunos no son muy recomendables...
Termino con una reflexión que sí me ha gustado: "Les endroits sûrs, ça n'existe pas. Pas plus que les vérités sûres ou les oreilles suffisament sûres pour acuellir des secrets". (Los lugares seguros no existe. Ni tampoco las verdades seguras o los oídos suficientemente seguros para escuchar secretos)
Además, si lo dejo, lo mismo no lo leo... que no era descartable...
En fin, que está claro que lo he leído y está claro que me ha gustado regular, al igual que los otros tres.
En este caso, nos hemos sabido por qué Tobias se llama Cuatro: solo tiene cuatro "temores" en su pasaje simulado del "temor" (o comoquiera que lo hayan traducido al español del inglés)
He de decir que eso es una crueldad, pero de las buenas... ¡Madre mía! Te enchufan uno de esos sueros mágicos que tienen y se te empiezan a presentar tus miedos, incluso los más ocultos... No sé qué se quiere demostrar con eso, la verdad. Sí, eres "valiente" digo yo pero... es cruel y sádico. No me ha parecido nada bien.
¡Ah! Y el padre de Tobias, que es malo, malo, se enfada muchísimo con él porque tenía una caja con cosas que le traían buenos recuerdos. Me ha encantado porque si llega a vivir en mi casa, le da un infarto y no tiene tiempo ni para enfadarse... Mi hijo tiene una caja de "cosas inútiles que algún día podrían servir para algo". Ahí lo dejo...
Vaya, no he dicho, aunque lo dice el título, que la autora quería hacer una versión de la saga desde el pumto de vista de los protagonistas. Empezó por Tobias y, la verdad, no sé si lo seguirá haciendo (pero creo que yo no lo voy a averiguar)
Poco más me queda que contar. Solo que, como en todas estas sagas, los ritos marcan las elecciones de cualquier cosa. AL final, como he dicho muchas otras veces, yo creo que a los seres humanos, los ritos nos dan seguridad, sean los que sean... Y algunos no son muy recomendables...
Termino con una reflexión que sí me ha gustado: "Les endroits sûrs, ça n'existe pas. Pas plus que les vérités sûres ou les oreilles suffisament sûres pour acuellir des secrets". (Los lugares seguros no existe. Ni tampoco las verdades seguras o los oídos suficientemente seguros para escuchar secretos)
martes, 10 de octubre de 2017
Divergente 3 - Leal (Veronica Roth)
Hace unas semanas coincidí en Bolonia con mi compañera de la oficina de Bruselas. Durante la cena se hicieron unas cuantas risas a costa de mi blog y mis libros (todo "de buen rollito"...) Y surgió que a ella le gustaba mucho la saga Divergente. Yo había leído los dos primeros y así se lo dije.
Así que, cuando tuve que viajar a Bruselas la semana siguiente... Allá que me pasó los que me faltaban. Y se lo agradezco, es un detallazo.
Eso sí, después de leer este y el otro (la visión de Cuatro de la historia) me he dado cuenta de por qué no había hecho yo intención de leer lo que me faltaba...Se me ha hecho muy largo...
Lo primero, lo he leído en francés... ¡Ahí vamos! Una novela escrita en inglés, que yo leo en francés porque mi idioma materno es el español... Muy bien traído. Pero me ha venido muy bien leer en francés, eso sí. De vez en cuando me hace falta y me ayuda mucho.
Pero el libro en sí.... bueeeeeeeeeeeeeno.
Es un poquito recurrente casi todo. Todas estas sagas se desarrollan en Estados Unidos, hay que ver. En esta entrega venimos de que ya se haya muerto mucha gente y ahora se vuelve a morir mucha más. Nunca, nunca trabaja nadie: solo algunos y para molestar a los demás. Hay una obsesión permanente con que los "poderosos" vigilen a los menos poderosos. Y, sobre todo, de lo que se trata es de darle cobertura a una historia de amor. ¿Es o no es siempre lo mismo?
Sí,es verdad que en Los juegos del hambre la trama era otra, sí, pero es parecido. Aquí hay facciones, sí, que allí no aparecen pero... muy similar.
De acuerdo, aquí aparecen modificaciones genéticas y una cosa que da mucho miedo: los sueros. El suero de la verdad, el del olvido y el de la muerte... Ufffffffffffff
En esta entrega salen de la Chicago en la que vivían, vigilados, por supuesto. Y tanto Tris como Tobias se enfrentan a una situación muy diferente. Se supone que tienen que determinar dónde están sus lealtades pero lo que la autora nos quiere narrar es su historia de amor y sus posibilidades de continuar.
Por cierto, yo lo esperaba antes pero la expresión "destrucción total" no aparece hasta la página 324. Ha tenido que ser un enorme esfuerzo de contención y autocontrol...
Bien es verdad que hay algunas cosas que sí me han gustado. Y también es cierto que el libro (toda la saga) está bien escrito, según mi criterio, por supuesto. Los personajes no están mal definidos pero el análisis se pierde por la inminencia de la historia. Yo creo que la autora quiere presentarlos muy claramente, pero la historia no se lo permite.
Hay alguna cita que me ha llamado la atención, claro: "Cést étonnant comme un mot, une expression, une phrase, puevent être aussi violents qu'un coup sur la tête" (Es impresionante como una palabra, una expresión, una frase, pueden tan violentas como un golpe en la cabeza)
Y cierro con otra reflexión que también creo que es interesante: "Depuis tout petit je sais une chose: que la vie nous abîme, tous. On n'y echappe pas. Mais je sius en train de'en découvrir une autre: qu'un peut se réparer. On se répare les unes les autres" (Desde muy pequeño tengo clara una cosa: la vida nos hace daño, a todos. No se libra nadie. Pero ahora estoy descubriendo otra: que nos podemos recuperar. Nos los reparamos los daños los unos a los otros)
Así que, cuando tuve que viajar a Bruselas la semana siguiente... Allá que me pasó los que me faltaban. Y se lo agradezco, es un detallazo.
Eso sí, después de leer este y el otro (la visión de Cuatro de la historia) me he dado cuenta de por qué no había hecho yo intención de leer lo que me faltaba...Se me ha hecho muy largo...
Lo primero, lo he leído en francés... ¡Ahí vamos! Una novela escrita en inglés, que yo leo en francés porque mi idioma materno es el español... Muy bien traído. Pero me ha venido muy bien leer en francés, eso sí. De vez en cuando me hace falta y me ayuda mucho.
Pero el libro en sí.... bueeeeeeeeeeeeeno.
Es un poquito recurrente casi todo. Todas estas sagas se desarrollan en Estados Unidos, hay que ver. En esta entrega venimos de que ya se haya muerto mucha gente y ahora se vuelve a morir mucha más. Nunca, nunca trabaja nadie: solo algunos y para molestar a los demás. Hay una obsesión permanente con que los "poderosos" vigilen a los menos poderosos. Y, sobre todo, de lo que se trata es de darle cobertura a una historia de amor. ¿Es o no es siempre lo mismo?
Sí,es verdad que en Los juegos del hambre la trama era otra, sí, pero es parecido. Aquí hay facciones, sí, que allí no aparecen pero... muy similar.
De acuerdo, aquí aparecen modificaciones genéticas y una cosa que da mucho miedo: los sueros. El suero de la verdad, el del olvido y el de la muerte... Ufffffffffffff
En esta entrega salen de la Chicago en la que vivían, vigilados, por supuesto. Y tanto Tris como Tobias se enfrentan a una situación muy diferente. Se supone que tienen que determinar dónde están sus lealtades pero lo que la autora nos quiere narrar es su historia de amor y sus posibilidades de continuar.
Por cierto, yo lo esperaba antes pero la expresión "destrucción total" no aparece hasta la página 324. Ha tenido que ser un enorme esfuerzo de contención y autocontrol...
Bien es verdad que hay algunas cosas que sí me han gustado. Y también es cierto que el libro (toda la saga) está bien escrito, según mi criterio, por supuesto. Los personajes no están mal definidos pero el análisis se pierde por la inminencia de la historia. Yo creo que la autora quiere presentarlos muy claramente, pero la historia no se lo permite.
Hay alguna cita que me ha llamado la atención, claro: "Cést étonnant comme un mot, une expression, une phrase, puevent être aussi violents qu'un coup sur la tête" (Es impresionante como una palabra, una expresión, una frase, pueden tan violentas como un golpe en la cabeza)
Y cierro con otra reflexión que también creo que es interesante: "Depuis tout petit je sais une chose: que la vie nous abîme, tous. On n'y echappe pas. Mais je sius en train de'en découvrir une autre: qu'un peut se réparer. On se répare les unes les autres" (Desde muy pequeño tengo clara una cosa: la vida nos hace daño, a todos. No se libra nadie. Pero ahora estoy descubriendo otra: que nos podemos recuperar. Nos los reparamos los daños los unos a los otros)
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