Cierto es que soy una lectora "entregada" de Arturo Pérez Reverte, así que es evidente que el libro me tenía que gustar (como así ha sido). Pero es que este es fantástico, de verdad... he disfrutado muchísimo con la lectura.
Siempre he tenido una historia de amor-odio con el Cid, tengo que reconocerlo. En algunos momentos me encantaba y en otros me parecía que era un mercenario y bajaba muchos escalones en mi valoración.
Con el tiempo la idea se ha ido afianzando en mí y ahora ya me parece un gran hombre, con sus luces y sus sombras, pero en conjunto, un hombre admirable.
Y en esta novela (sí, lo sé, es novela) me he convencido más de la idea que ya había ido yo reposando estos últimos años.
Es una novela para disfrutar desde el principio hasta el final. Conocemos a Ruy Díaz, Álvar Fáñez (Minaya), a Martín Antolínez, a Yaquib al-Jatib... y a tantos otros que nos explican cómo se vivía en aquella época... Sobre todo, cómo vivían los hombres de armar... Una vida realmente dura.
Y el Cid nos da lecciones de liderazgo desde el primer capítulo hasta el último. A mí me llamó mucho la atención, la verdad. Y hace muy poco lo vi en una reseña en twitter. Lamento no recordar de quién era, pero era estupenda.
Dejo dos ejemplos de lo que es ser un líder: "Jamás, desde que guerreaba, había ordenado a un hombre algo que no fuera capaz de hacer por sí mismo"; "Nunca dejaba a uno de los suyos solo entre enemigos, ni nunca atrás mientras estuviera vivo". Hay otros muchos pasajes pero estos me han parecido muy ilustrativos. No es igual obedecer por temor que por respeto...
Me ha hecho gracia una copla de los hombres de armas, de los pobres que vivían de su montura y sus armas lucha tras lucha, lejos de casa y familia, por una pequeña recompensa
Por necesidad batallo
y una vez puesto en la silla
se va ensanchando Castilla
delante de mi caballo.
Hay dos pasajes de la novela que me han encantado y que tuve que releer. Por un lado, la compra de Babieca... me encanta cómo elige al caballo. Y por otro, aunque cuente algo que no debería, un pasaje maravilloso de leer es la muerte de Yénego Téllez... un muchacho estupendo.
Ah... y muy curioso cuando aparece la Tizona, la famosísima espada. Está en manos del conde Berenguer Remont: "Perteneció a un rey moro y después a mi familia"...
Otro personaje interesante es Raxida, hermana de Mutamán... Es curioso como describe el harén perfecto: "Para el amor, lo mejor por temperamento es una bereber; para tener hijos, una andalusí; y para llevar bien la casa, una cristina".
Entre miles de cosas, hay varias lecciones de vida y una de ellas tiene que quedar aquí para que la tenga presente: "Cuanto más se suda en la guerra, menos se sangra en ella".
Y cierro ya, recomendando que se lea la novela sí o sí. Y dejo una frase que ya conocía pero que creo que es una gran verdad: "A veces, cuando Dios tiene ganas de broma, castiga concediendo lo que se desea"
martes, 24 de diciembre de 2019
sábado, 21 de diciembre de 2019
De cómo un rey perdió Francia - Los Reyes malditos VII (Maurice Druon)
Fin de la serie... Y es una pena porque es la que menos me ha gustado. Ya no se trata de una novela histórica como tal, sino que es la narración de los hechos... Y pierde fuerza.
Estamos a mediados del siglo XIV y nos cuentan el reinado de Juan II, Juan el Bueno, que yo creo que no era tan bueno. Y las cosas, la verdad, no iban nada bien...
Y, como no iba bien, aparece la peste para ayudar un poco más... Y me ha hecho gracia una frase: "Felipe de Valois tenía un hijo y, por desgracia, la peste no se lo llevó"
Me he enterado aquí que hubo un momento en que el año empezaba un día diferente en cada país y me ha llamado la atención. Yo creía que el comienzo del año en enero databa de los romanos. Ellos comenzaban el año en marzo (en los idus de maro), nombrando los cónsules, que organizaban las campañas y enviaban las tropas a sus cosas... pero, como en la Península Ibérica les estábamos dando la lata, tuvieron que nombrar los cónsules en enero para poder mandar las tropas antes a ver si conseguían doblegarnos.
Y veo aquí que no era así... Voy a tener que investigar un poco más...
Como en otras de las entregas de esta saga, el autor nos da unas cuantas lecciones. Me ha gustado mucho una frase de Eduardo III: "Cuantas menos palabras uno pronuncia, menos serán repetidas y menos serán falseadas". Inmediatamente he pensado en las redes sociales, no sé por qué...
También nos da lecciones en cuanto al poder: "Todo se derrumba cuando los ineptos se suceden en la cúspide del estado"... ¡qué miedo da eso!
En fin, como esta novela me ha llamado menos la atención, me voy a entretener menos con ella y voy a cerrar ya pero con otra frase absolutamente lapidaria: "Las tragedias de la historia revelan a los grandes hombres, pero los mediocres son quienes provocan las tragedias".
Estamos a mediados del siglo XIV y nos cuentan el reinado de Juan II, Juan el Bueno, que yo creo que no era tan bueno. Y las cosas, la verdad, no iban nada bien...
Y, como no iba bien, aparece la peste para ayudar un poco más... Y me ha hecho gracia una frase: "Felipe de Valois tenía un hijo y, por desgracia, la peste no se lo llevó"
Me he enterado aquí que hubo un momento en que el año empezaba un día diferente en cada país y me ha llamado la atención. Yo creía que el comienzo del año en enero databa de los romanos. Ellos comenzaban el año en marzo (en los idus de maro), nombrando los cónsules, que organizaban las campañas y enviaban las tropas a sus cosas... pero, como en la Península Ibérica les estábamos dando la lata, tuvieron que nombrar los cónsules en enero para poder mandar las tropas antes a ver si conseguían doblegarnos.
Y veo aquí que no era así... Voy a tener que investigar un poco más...
Como en otras de las entregas de esta saga, el autor nos da unas cuantas lecciones. Me ha gustado mucho una frase de Eduardo III: "Cuantas menos palabras uno pronuncia, menos serán repetidas y menos serán falseadas". Inmediatamente he pensado en las redes sociales, no sé por qué...
También nos da lecciones en cuanto al poder: "Todo se derrumba cuando los ineptos se suceden en la cúspide del estado"... ¡qué miedo da eso!
En fin, como esta novela me ha llamado menos la atención, me voy a entretener menos con ella y voy a cerrar ya pero con otra frase absolutamente lapidaria: "Las tragedias de la historia revelan a los grandes hombres, pero los mediocres son quienes provocan las tragedias".
La flor de lis y el león - Los Reyes malditos VI (Maurice Druon)
Hay que reconocer que es muy interesante leer cualquier serie "del tirón". Así no se pierde la idea original. Y con esta me está pasando eso, que los leo sin tregua y parece que es un único libro muy largo...
Vamos avanzando en el tiempo: "24 de enero de 1328. Ante monseñor William de Merlton, arzobispo de York y primado de Inglaterra, el rey Eduardo III, que no tenía aún dieciséis años, se desposaba con Felipa de Hainaut, su prima, que apenas contaba catorce". Lo primero... ¡qué pena de juventud! Sí, ya sé que era así, que la esperanza de vida era otra... sí, sí,... pero ¡qué pena de juventud! Y, lo segundo, ¡se llama Felipa! Sí, como mi abuela... y eso que no es un nombre muy común... Como dice mi madre, ¡menos mal que a ella no se lo pusieron por mi abuela!
En fin... que la cosa con los reyes de Francia no se estaba poniendo muy bien, la verdad: "Luis el Turbulento había muerto a los 27 años por una mano criminal. Felipe el Largo había fallecido a los 29 por haber bebido en Poitou agua de pozos envenenados. Carlos IV había resistido hasta los 33; era el límite. ¡Es bien sabido que los maldecidos no pueden sobrepasar la edad de Cristo!". ¡Eso sí que no lo sabía yo! Pobrecillos... ahí, esperando a llegar a los 33 para ver si sobrevivían o si de verdad la maldición del Gran Maestre de los Templarios se los llevaba por delante... ¡qué sinvivir!
En esa entrega de la serie vamos a ver como se elige a Benedicto XII. Muy curioso, porque fue un poco por error. Nadie quería que fuera papa pero todos le votaron por no votar a otro y que resultara elegido... cosicas del poder... Pero, según vemos "...demostró bien pronto ser un Papa de paz". Algo es algo, que tal como estaban las cosas, lo de ser hombre de paz no era baladí.
Y también vamos a ser testigos de la muerte de Roberto de Artois. Sí, lo cuento... tampoco pasa nada. El hombre se tenía que morir en algún momento y se puede recurrir a la historia para saberlo. Es un personaje tan interesante... Muy curioso.
Por otro lado, estos libros deberían ser de lectura obligatoria para los que quieren ser dirigentes de un país. Lo digo porque llevamos una temporadita que sí que no con la gobernabilidad y nos tienen a todos un poco hartos. Sobre todo porque no les importamos lo más mínimo: solo les importa su propio estatus-poder-ego-orgullo, llamémoslo como queramos. "El poder sin el consentimiento de aquellos sobre los que se ejerce es un engaño que no puede durar largo tiempo, un equilibrio eminentemente inestable entre el miedo y la rebelión, que se rompe de golpe cuando unos cuantos hombres se percatan de que comparten el mismo estado de espíritu". A mí me ha dado que pensar, la verdad.
Y no digamos esto de: "El poder corrompe rápidamente a quienes lo detentan sin ser movidos ante todo por el bien público". Ahí lo dejo... ¡no digo más!
También me he llevado un disgustillo... "33 años es una edad en que todas las mujeres, incluso las más perversas, contemplan las dos vertientes de su vida, piensas con nostalgia en la época pasada, y con inquietud en la que ha de venir." Madre mía, que yo no me acuerdo si me hice esa reflexión en aquel momento... Supongo que sí, pero no por la edad, sino porque estaba embarazada de mi hijo mayor y eso sí que te hace replantearte la vida. Pero vamos, que de lo que se trata aquí es de ver los 33 como el punto medio de la vida... y eso, cuando ya hace 20 años que los cumpliste, da un poco de vértigo.
No me entretengo más. Sé que no he contado nada de la novela, pero para eso está, para que todo el mundo la lea. A mí me hacen reflexionar muchas cosas y al final, eso es lo que cuenta.
Y cierro con otro pensamiento que también me ha parecido muy interesante: "Todo hombre viene al mundo para una función, ínfima o importante, desconocida generalmente por él mismo..."
Vamos avanzando en el tiempo: "24 de enero de 1328. Ante monseñor William de Merlton, arzobispo de York y primado de Inglaterra, el rey Eduardo III, que no tenía aún dieciséis años, se desposaba con Felipa de Hainaut, su prima, que apenas contaba catorce". Lo primero... ¡qué pena de juventud! Sí, ya sé que era así, que la esperanza de vida era otra... sí, sí,... pero ¡qué pena de juventud! Y, lo segundo, ¡se llama Felipa! Sí, como mi abuela... y eso que no es un nombre muy común... Como dice mi madre, ¡menos mal que a ella no se lo pusieron por mi abuela!
En fin... que la cosa con los reyes de Francia no se estaba poniendo muy bien, la verdad: "Luis el Turbulento había muerto a los 27 años por una mano criminal. Felipe el Largo había fallecido a los 29 por haber bebido en Poitou agua de pozos envenenados. Carlos IV había resistido hasta los 33; era el límite. ¡Es bien sabido que los maldecidos no pueden sobrepasar la edad de Cristo!". ¡Eso sí que no lo sabía yo! Pobrecillos... ahí, esperando a llegar a los 33 para ver si sobrevivían o si de verdad la maldición del Gran Maestre de los Templarios se los llevaba por delante... ¡qué sinvivir!
En esa entrega de la serie vamos a ver como se elige a Benedicto XII. Muy curioso, porque fue un poco por error. Nadie quería que fuera papa pero todos le votaron por no votar a otro y que resultara elegido... cosicas del poder... Pero, según vemos "...demostró bien pronto ser un Papa de paz". Algo es algo, que tal como estaban las cosas, lo de ser hombre de paz no era baladí.
Y también vamos a ser testigos de la muerte de Roberto de Artois. Sí, lo cuento... tampoco pasa nada. El hombre se tenía que morir en algún momento y se puede recurrir a la historia para saberlo. Es un personaje tan interesante... Muy curioso.
Por otro lado, estos libros deberían ser de lectura obligatoria para los que quieren ser dirigentes de un país. Lo digo porque llevamos una temporadita que sí que no con la gobernabilidad y nos tienen a todos un poco hartos. Sobre todo porque no les importamos lo más mínimo: solo les importa su propio estatus-poder-ego-orgullo, llamémoslo como queramos. "El poder sin el consentimiento de aquellos sobre los que se ejerce es un engaño que no puede durar largo tiempo, un equilibrio eminentemente inestable entre el miedo y la rebelión, que se rompe de golpe cuando unos cuantos hombres se percatan de que comparten el mismo estado de espíritu". A mí me ha dado que pensar, la verdad.
Y no digamos esto de: "El poder corrompe rápidamente a quienes lo detentan sin ser movidos ante todo por el bien público". Ahí lo dejo... ¡no digo más!
También me he llevado un disgustillo... "33 años es una edad en que todas las mujeres, incluso las más perversas, contemplan las dos vertientes de su vida, piensas con nostalgia en la época pasada, y con inquietud en la que ha de venir." Madre mía, que yo no me acuerdo si me hice esa reflexión en aquel momento... Supongo que sí, pero no por la edad, sino porque estaba embarazada de mi hijo mayor y eso sí que te hace replantearte la vida. Pero vamos, que de lo que se trata aquí es de ver los 33 como el punto medio de la vida... y eso, cuando ya hace 20 años que los cumpliste, da un poco de vértigo.
No me entretengo más. Sé que no he contado nada de la novela, pero para eso está, para que todo el mundo la lea. A mí me hacen reflexionar muchas cosas y al final, eso es lo que cuenta.
Y cierro con otro pensamiento que también me ha parecido muy interesante: "Todo hombre viene al mundo para una función, ínfima o importante, desconocida generalmente por él mismo..."
lunes, 9 de diciembre de 2019
La loba de Francia - Los Reyes malditos V (Maurice Druon)
La loba de Francia es Isabel, la hija de Felipe IV casada con el rey inglés y, por tanto, reina de Inglaterra. La verdad es que es la única de sus hijos que parecía valer para algo... Eso sí, a mí no me cae muy bien, ¡qué le vamos a hacer!
Y es aquí donde empieza a tener fuerza Inglaterra, empiezan a aparecer ingleses desde que conocemos a Lord Mortimer, Roger Mortimer de Wigmore, que estaba preso en la Torre de Londres y logra escapar.
Nos encontramos en 1323 y nos enteramos de que París tenía unos trecientos mil habitantes y Londres no pasaba de cuarenta mil... No soy nada amiga de los franceses y París no es ni de lejos la ciudad que más me ha gustado de las que conozco (que tampoco son tantas) pero hay que romper una lanza en su favor: hay una diferencia interesante, la verdad.
En un momento dado dicen algo de Lady Despenser: "...sin ser desgraciada físicamente, estaba marcada por la fealdad que proviene de un alma perversa". Lo dejo aquí porque yo siempre he pensado que es así: cuando alguien es malo, pero malo de verdad, no puede ser verdaderamente bello... Hay algo que lo impide... será la mirada, la actitud, la forma de actuar... pero algo hay, es inevitable.
Una de las cosas curiosas de esta entrega de Los Reyes malditos es que en 1324 se disparó el primer cañonazo, en la batalla de Crecy: "Todos quedaron espantados, y las mujeres corrieron hacia las iglesias para rogar a Dios que apartara aquella invención del demonio". Si los pobres aparecieran ahora por alguna batalla...
Y hay algo también muy interesante que deberían leer nuestros "gobernates" (entre comillas, porque no sé si se merecen esto...): "Escuchar antes de hablar, informarse antes de juzgar, comprender antes de decidir y tener siempre presente que en todo hombre se encuentra la fuente de las mejores y de las peores acciones: estas son para un soberano las disposiciones fundamentales de la prudencia".
Hay muchísimas cosas muy interesantes pero voy a ir cerrando ya, eso sí, con una reflexión, como casi siempre, que tenía mucho más sentido en aquella época que ahora, pero que nos viene bien a todos: "¡Qué maravillosa sensación podía proporcionar a veces el mero hecho de vivir!"
Y es aquí donde empieza a tener fuerza Inglaterra, empiezan a aparecer ingleses desde que conocemos a Lord Mortimer, Roger Mortimer de Wigmore, que estaba preso en la Torre de Londres y logra escapar.
Nos encontramos en 1323 y nos enteramos de que París tenía unos trecientos mil habitantes y Londres no pasaba de cuarenta mil... No soy nada amiga de los franceses y París no es ni de lejos la ciudad que más me ha gustado de las que conozco (que tampoco son tantas) pero hay que romper una lanza en su favor: hay una diferencia interesante, la verdad.
En un momento dado dicen algo de Lady Despenser: "...sin ser desgraciada físicamente, estaba marcada por la fealdad que proviene de un alma perversa". Lo dejo aquí porque yo siempre he pensado que es así: cuando alguien es malo, pero malo de verdad, no puede ser verdaderamente bello... Hay algo que lo impide... será la mirada, la actitud, la forma de actuar... pero algo hay, es inevitable.
Una de las cosas curiosas de esta entrega de Los Reyes malditos es que en 1324 se disparó el primer cañonazo, en la batalla de Crecy: "Todos quedaron espantados, y las mujeres corrieron hacia las iglesias para rogar a Dios que apartara aquella invención del demonio". Si los pobres aparecieran ahora por alguna batalla...
Y hay algo también muy interesante que deberían leer nuestros "gobernates" (entre comillas, porque no sé si se merecen esto...): "Escuchar antes de hablar, informarse antes de juzgar, comprender antes de decidir y tener siempre presente que en todo hombre se encuentra la fuente de las mejores y de las peores acciones: estas son para un soberano las disposiciones fundamentales de la prudencia".
Hay muchísimas cosas muy interesantes pero voy a ir cerrando ya, eso sí, con una reflexión, como casi siempre, que tenía mucho más sentido en aquella época que ahora, pero que nos viene bien a todos: "¡Qué maravillosa sensación podía proporcionar a veces el mero hecho de vivir!"
La ley de los varones - Los Reyes malditos IV (Maurice Druon)
Este título nos da también bastantes pistas... Y a mí me ha llamado la atención porque no sabía de dónde venía la ley sálica.
Al parecer esta ley data de los francos salios allá por el siglo V. Pero luego se dejó de tener en cuenta hasta el momento en el que nos encontramos en este libro, 1316, para que no pudiera reinar una mujer. La cuestión es que manipularon todo como quisieron de tal forma que pudiera acceder al trono Felipe V, el Largo, Felipe de Poitiers. "Nadie pensó en objetar que la dinastía merovingia no procedía de los salios, sino de los sicambrios y de los brúcteros, y en aquel momento nadie fue a examinar aquella famosa ley sálica, que se inventó pretendiendo referirse a ella, y que iba a hacer fortuna en la Historia, después de haber arruinado al reino con una guerra de cien años."
Pues así estamos... esta ley se ha ido aplicando por gran parte de Europa cuando les ha ido interesando.. esas cosas que pasan.
En fin, que me he liado con la ley sálica y no he contado que comenzamos con la muerte de Luis X: "El diodécimo rey había reinado 18 meses, 6 días y 10 horas, justo el tiempo suficiente para que este mezquino monarca pudiera destruir gran parte de la obra de su padre". Por si alguien tiene dudas, el autor no es un gran admirador de Luis X... A mí tampoco me ha caído bien mientras ha aparecido en la novela, es cierto, pero puede que el autor haya tenido parte de culpa...
Nos encontramos a la pobre Clemencia de Hungría viuda, con 23 añitos... Era la que decíamos en la novela anterior, que se creía que quedaría para vestir santos porque no tenía marido con 22 años... ¡criaturita! Y, además, a las reinas de luto las vestían completamente de blanco... Blanco, sí, menos tétrico que el negro, pero aisladas y muertas en vida.
Eso sí, como estaba embarazada, le pusieron a Hugo de Bouville, "antiguo Gran Chambelán de Felipe el Hermoso, fue nombrado curador del vientre". Es otra de las cosas que he aprendido. Yo no sabía que ponían a alguien para que se hiciera cargo del futuro rey o reina... ¡qué cosas! Velaba para que al "vientre" no le pasara nada. Por proximidad, claro, también cuidaba de la reina, pero era lo de menos.
Durante esa época se tenía que elegir al nuevo papa, pero los cardenales no estaban muy por la labor, así que medio engañados, Felipe de Poitiers les encerró a todos juntos y les dejó unas instrucciones muy claras: "... si al tercer día no habéis logrado poneros de acuerdo, solo recibiréis un plato de comida diario, y a partir del noveno día estaréis a pan y agua". Claro, de allí salió Juan XXII, ¡faltaría más! Era el cardenal Duéze, curioso personaje que propuso poner impuestos a los pecados, sabiendo que sería una fuente inagotable de ingresos.
Como ya he dicho en más ocasiones, esta serie de novelas es una fuente de cosas nuevas que aprender, algunas muy curiosas: "La ablución por inmersión completa en agua fría se practicó hasta comienzos del siglo XIV. Un sínodo celebrado en Rávena en 1313 decidió, por primera vez, que el bautismo podía administrarse igualmente por aspersión, si había penuria de agua bendita o si se temía que la inmersión pudiera perjudicar la salud del niño". No me lo había planteado yo nunca, claro, pero más de un chiquitín no sobreviviría a una inmersión en agua fría... ¡pobrecitos!
Es en esta entrega en la que conocemos la leyenda del rey que fue cambiado siendo bebé para evitar su muerte... Interesante, muy interesante.
Y cierro ya, con una reflexión de Felipe V: "¿Son todos ellos como yo, criminales si se les presenta la ocasión, inocentes solo en apariencia y dispuestos a obrar mal para satisfacer su ambición?
Al parecer esta ley data de los francos salios allá por el siglo V. Pero luego se dejó de tener en cuenta hasta el momento en el que nos encontramos en este libro, 1316, para que no pudiera reinar una mujer. La cuestión es que manipularon todo como quisieron de tal forma que pudiera acceder al trono Felipe V, el Largo, Felipe de Poitiers. "Nadie pensó en objetar que la dinastía merovingia no procedía de los salios, sino de los sicambrios y de los brúcteros, y en aquel momento nadie fue a examinar aquella famosa ley sálica, que se inventó pretendiendo referirse a ella, y que iba a hacer fortuna en la Historia, después de haber arruinado al reino con una guerra de cien años."
Pues así estamos... esta ley se ha ido aplicando por gran parte de Europa cuando les ha ido interesando.. esas cosas que pasan.
En fin, que me he liado con la ley sálica y no he contado que comenzamos con la muerte de Luis X: "El diodécimo rey había reinado 18 meses, 6 días y 10 horas, justo el tiempo suficiente para que este mezquino monarca pudiera destruir gran parte de la obra de su padre". Por si alguien tiene dudas, el autor no es un gran admirador de Luis X... A mí tampoco me ha caído bien mientras ha aparecido en la novela, es cierto, pero puede que el autor haya tenido parte de culpa...
Nos encontramos a la pobre Clemencia de Hungría viuda, con 23 añitos... Era la que decíamos en la novela anterior, que se creía que quedaría para vestir santos porque no tenía marido con 22 años... ¡criaturita! Y, además, a las reinas de luto las vestían completamente de blanco... Blanco, sí, menos tétrico que el negro, pero aisladas y muertas en vida.
Eso sí, como estaba embarazada, le pusieron a Hugo de Bouville, "antiguo Gran Chambelán de Felipe el Hermoso, fue nombrado curador del vientre". Es otra de las cosas que he aprendido. Yo no sabía que ponían a alguien para que se hiciera cargo del futuro rey o reina... ¡qué cosas! Velaba para que al "vientre" no le pasara nada. Por proximidad, claro, también cuidaba de la reina, pero era lo de menos.
Durante esa época se tenía que elegir al nuevo papa, pero los cardenales no estaban muy por la labor, así que medio engañados, Felipe de Poitiers les encerró a todos juntos y les dejó unas instrucciones muy claras: "... si al tercer día no habéis logrado poneros de acuerdo, solo recibiréis un plato de comida diario, y a partir del noveno día estaréis a pan y agua". Claro, de allí salió Juan XXII, ¡faltaría más! Era el cardenal Duéze, curioso personaje que propuso poner impuestos a los pecados, sabiendo que sería una fuente inagotable de ingresos.
Como ya he dicho en más ocasiones, esta serie de novelas es una fuente de cosas nuevas que aprender, algunas muy curiosas: "La ablución por inmersión completa en agua fría se practicó hasta comienzos del siglo XIV. Un sínodo celebrado en Rávena en 1313 decidió, por primera vez, que el bautismo podía administrarse igualmente por aspersión, si había penuria de agua bendita o si se temía que la inmersión pudiera perjudicar la salud del niño". No me lo había planteado yo nunca, claro, pero más de un chiquitín no sobreviviría a una inmersión en agua fría... ¡pobrecitos!
Es en esta entrega en la que conocemos la leyenda del rey que fue cambiado siendo bebé para evitar su muerte... Interesante, muy interesante.
Y cierro ya, con una reflexión de Felipe V: "¿Son todos ellos como yo, criminales si se les presenta la ocasión, inocentes solo en apariencia y dispuestos a obrar mal para satisfacer su ambición?
sábado, 7 de diciembre de 2019
Los venenos de la corona - Los Reyes malditos III (Maurice Druon)
Atención, atención... que este título también nos puede dar alguna pistita...
Claro que, en aquel momento, lo de envenenar a alguien, fuera quien fuera, estaba a la orden del día y pasar, pasar... pasaba poco.
En esta tercer entrega vamos a encontrarnos personajes a los que hemos ido conociendo en las otras anteriores, como Guccio y Maria de Cressay, que son algunos de los ficticios de estas novelas y que protagonizan una historia de amor-desamor, desgracia y leyenda que resulta muy interesante (y que no voy a desvelar para que haya que leer la novela).
Pero Guccio merece mención especial por ser lombardo, banquero... Y vemos en toda la serie la influencia que tenían en aquel momento, por todo lo que le prestaban a la nobleza y a la realeza.
Vamos a conocer a Clemencia una princesa de 22 años... "A los 22 años cumplidos me desesperaba por no tener marido. Creía que ya no lo encontraría y que habría de entrar en un convento"... ¡Madre mía!... ¡Con 22 años! Hay que ver cómo cambian los cuentos. Sí, de acuerdo, la esperanza de vida no es la misma, ya... Eso sí, estoy pensando que como lean esto algunas de las feministas, retiran el libro de las librerías...
Me ha llamado la atención una expresión de Mahaut (que sigue apareciendo y sigue siendo mala, mala, malísima): "Que san Druon me proteja". Claro, me ha llamado la atención porque es el apellido del autor y yo no sabía que había un santo de ese nombre. El autor cuenta después un poco de su vida y yo he buscado algo más... Su festividad se celebra el 16 de abril (día de 1186 en el que falleció). Por lo visto nació por cesárea cuando su madre ya había fallecido y él se sintió siempre culpable por ello. peregrinó a Roma para conseguir el perdón del papa y luego se dedicó a cuidar del ganado de diferentes señores. Al parecer los ángeles cuidaban de las ovejas para que él pudiera orar. También se dice de él que tenía el don de la bilocación. Es abogado de pastores y camareros. (Al parecer, en español es San Drogón)
He descubierto que "oriflama" viene de or-y-flambe (ya se me podía haber ocurrido...), una larga banda de seda roja bordada de llamas de oro.
Nos cuentan en el libro algo que podían ponerles a nuestros políticos actuales en todas las paredes de sus despachos, del Congreso, del Senado y hasta de la cafetería: "De todas las actividades humanas, la de gobernar a los semejantes, aun siendo la más envidiada, es la más decepcionante ya que nunca tiene fin y no permite al espíritu ningún reposo". Vamos, lo mismito que piensan los nuestros, que solo quieren gobernar para su propio beneficio...
He aprendido también lo que es una misa árida, que se celebraba en los barcos: "... el sacerdote no consagraba ni comulgaba. Esta desacostumbrada forma litúrgica se debía probablemente al temor de que por el mareo, fuera arrojada la Sagrada Forma".
Y cierro ya con una reflexión interesante, de esas que dan que pensar: "Es un gran acto de sabiduría y piedad por parte del Creador, habernos impedido conocer el porvenir, al tiempo que nos ha otorgado las delicias del recuerdo y la ilusión de la esperanza"
Claro que, en aquel momento, lo de envenenar a alguien, fuera quien fuera, estaba a la orden del día y pasar, pasar... pasaba poco.
En esta tercer entrega vamos a encontrarnos personajes a los que hemos ido conociendo en las otras anteriores, como Guccio y Maria de Cressay, que son algunos de los ficticios de estas novelas y que protagonizan una historia de amor-desamor, desgracia y leyenda que resulta muy interesante (y que no voy a desvelar para que haya que leer la novela).
Pero Guccio merece mención especial por ser lombardo, banquero... Y vemos en toda la serie la influencia que tenían en aquel momento, por todo lo que le prestaban a la nobleza y a la realeza.
Vamos a conocer a Clemencia una princesa de 22 años... "A los 22 años cumplidos me desesperaba por no tener marido. Creía que ya no lo encontraría y que habría de entrar en un convento"... ¡Madre mía!... ¡Con 22 años! Hay que ver cómo cambian los cuentos. Sí, de acuerdo, la esperanza de vida no es la misma, ya... Eso sí, estoy pensando que como lean esto algunas de las feministas, retiran el libro de las librerías...
Me ha llamado la atención una expresión de Mahaut (que sigue apareciendo y sigue siendo mala, mala, malísima): "Que san Druon me proteja". Claro, me ha llamado la atención porque es el apellido del autor y yo no sabía que había un santo de ese nombre. El autor cuenta después un poco de su vida y yo he buscado algo más... Su festividad se celebra el 16 de abril (día de 1186 en el que falleció). Por lo visto nació por cesárea cuando su madre ya había fallecido y él se sintió siempre culpable por ello. peregrinó a Roma para conseguir el perdón del papa y luego se dedicó a cuidar del ganado de diferentes señores. Al parecer los ángeles cuidaban de las ovejas para que él pudiera orar. También se dice de él que tenía el don de la bilocación. Es abogado de pastores y camareros. (Al parecer, en español es San Drogón)
He descubierto que "oriflama" viene de or-y-flambe (ya se me podía haber ocurrido...), una larga banda de seda roja bordada de llamas de oro.
Nos cuentan en el libro algo que podían ponerles a nuestros políticos actuales en todas las paredes de sus despachos, del Congreso, del Senado y hasta de la cafetería: "De todas las actividades humanas, la de gobernar a los semejantes, aun siendo la más envidiada, es la más decepcionante ya que nunca tiene fin y no permite al espíritu ningún reposo". Vamos, lo mismito que piensan los nuestros, que solo quieren gobernar para su propio beneficio...
He aprendido también lo que es una misa árida, que se celebraba en los barcos: "... el sacerdote no consagraba ni comulgaba. Esta desacostumbrada forma litúrgica se debía probablemente al temor de que por el mareo, fuera arrojada la Sagrada Forma".
Y cierro ya con una reflexión interesante, de esas que dan que pensar: "Es un gran acto de sabiduría y piedad por parte del Creador, habernos impedido conocer el porvenir, al tiempo que nos ha otorgado las delicias del recuerdo y la ilusión de la esperanza"
La reina estrangulada - Los Reyes malditos II (Maurice Druon)
Afortunadamente para mí, leo más rápido que hago reseñas... Hay que ver lo pesadita que estoy... Y quiero ponerme al día antes de terminar el año... ¡ya me puedo dar prisa!
En fin, vamos con la segunda entrega de esta súper serie de siete, que me ha gustado también muchísimo.
Nos ponemos al día: "El rey de hierro acaba de morir. Su muerte llega a casi seis meses de la de Guillermo de Nogaret y a siete meses de la del papa Clemente V". Felipe IV tenía 46 años y llevaba 29 de reinado. Deja como sucesor a su hijo Luis X que no era gran cosa (en el libro no lo dice así, claro, pero es un buen resumen) y que tenía a su mujer en la cárcel por adulterio: Margarita de Borgoña.
Si miramos el título con atención (je, je) puede que nos dé una pista de lo que puede que pase a lo largo de esta entrega...
Como en todas las entregas, se aprende muchísimo y me da mucha pena tener memoria de pez porque sería genial acordarme de todas estas cosas.
Por ejemplo: "En el siglo XIV los 3 principales oficiales de la corona eran: el Condestable de Francia, jefe supremo de los ejércitos; el Canciller de Francia, que retenía la justicia, los sellos, los asuntos eclesiásticos, lo que en la actualidad se llamaría negocios extranjeros; el Primer Maestresala de la Casa Real, que gobernaba a todo el personal noble y plebeyo que rodeaba al soberano".
Hay cosas interesantes, como el hecho de la consanguinidad en las casas reales. Volveré al tema porque he leído hace poco otro libro de la casa de Austria... y les pasa lo mismo. Hay tanto "teje-maneje" con boda por aquí para tener este reino por acá y boda por acá para conseguir ese reino por aquí, que al final todos son primos, sobrinos,... y no son hermanos porque ahí ya les daba vergüenza.
En un momento del libro se dice: "Si de vez en cuando no se colara entre ellos el fruto de algún pecado o de un casamiento morganático, pronto se les vería extinguirse de escrófula y de debilidad"
Y otra cosa: "La dinastía de Anjou-Sicilia, fabulosamente fecunda, llegaría a totalizar, en toda su duración, doscientas noventa y nueve coronas y doce beatificaciones". En cuanto a las coronas, todo me parece perfecto, pero en cuanto a las beatificaciones... no pongo yo en duda nada, ¡válgame Dios!, pero no me queda claro si llegarían muchos al nivel... Con los contactos que tenían en el papado... ¡a saber!
Una de las cosas que más me llaman la atención de estos libros es la importancia de algunos lugares que no son tan conocidos, como Carpentras, donde se celebró el Cónclave para la sucesión de Clemente V. Lo más curioso es que había oído hablar de Carpentras unos días antes de leerlo porque resulta que tenemos ahí un cliente... ¡mis franceses, lo que me hacen aprender...!
Más cosas curiosas, que no me sorprenden, claro, pero me siguen llamando la atención. Habla de las reliquias... "Esto fue ocasión de uno de los comercios más prósperos a través de los siglos XI, XII y XIII e incluso durante el XIV. Todos traficaban con los santos vestigios..." Lo del comercio me parece fatal pero... ¡vaya cosas que se tenían como reliquias! Vamos a ver... ¡cómo se puede tener una ampolla con leche de la Virgen! (por ejemplo, que hay muchas cosas así...)
Lo dejo ya, que me entretengo mucho, como siempre. Y cierro con una reflexión que nos puede dar que pensar: "Todo acto injusto, aun cometido por una causa justa, lleva en sí la maldición"
En fin, vamos con la segunda entrega de esta súper serie de siete, que me ha gustado también muchísimo.
Nos ponemos al día: "El rey de hierro acaba de morir. Su muerte llega a casi seis meses de la de Guillermo de Nogaret y a siete meses de la del papa Clemente V". Felipe IV tenía 46 años y llevaba 29 de reinado. Deja como sucesor a su hijo Luis X que no era gran cosa (en el libro no lo dice así, claro, pero es un buen resumen) y que tenía a su mujer en la cárcel por adulterio: Margarita de Borgoña.
Si miramos el título con atención (je, je) puede que nos dé una pista de lo que puede que pase a lo largo de esta entrega...
Como en todas las entregas, se aprende muchísimo y me da mucha pena tener memoria de pez porque sería genial acordarme de todas estas cosas.
Por ejemplo: "En el siglo XIV los 3 principales oficiales de la corona eran: el Condestable de Francia, jefe supremo de los ejércitos; el Canciller de Francia, que retenía la justicia, los sellos, los asuntos eclesiásticos, lo que en la actualidad se llamaría negocios extranjeros; el Primer Maestresala de la Casa Real, que gobernaba a todo el personal noble y plebeyo que rodeaba al soberano".
Hay cosas interesantes, como el hecho de la consanguinidad en las casas reales. Volveré al tema porque he leído hace poco otro libro de la casa de Austria... y les pasa lo mismo. Hay tanto "teje-maneje" con boda por aquí para tener este reino por acá y boda por acá para conseguir ese reino por aquí, que al final todos son primos, sobrinos,... y no son hermanos porque ahí ya les daba vergüenza.
En un momento del libro se dice: "Si de vez en cuando no se colara entre ellos el fruto de algún pecado o de un casamiento morganático, pronto se les vería extinguirse de escrófula y de debilidad"
Y otra cosa: "La dinastía de Anjou-Sicilia, fabulosamente fecunda, llegaría a totalizar, en toda su duración, doscientas noventa y nueve coronas y doce beatificaciones". En cuanto a las coronas, todo me parece perfecto, pero en cuanto a las beatificaciones... no pongo yo en duda nada, ¡válgame Dios!, pero no me queda claro si llegarían muchos al nivel... Con los contactos que tenían en el papado... ¡a saber!
Una de las cosas que más me llaman la atención de estos libros es la importancia de algunos lugares que no son tan conocidos, como Carpentras, donde se celebró el Cónclave para la sucesión de Clemente V. Lo más curioso es que había oído hablar de Carpentras unos días antes de leerlo porque resulta que tenemos ahí un cliente... ¡mis franceses, lo que me hacen aprender...!
Más cosas curiosas, que no me sorprenden, claro, pero me siguen llamando la atención. Habla de las reliquias... "Esto fue ocasión de uno de los comercios más prósperos a través de los siglos XI, XII y XIII e incluso durante el XIV. Todos traficaban con los santos vestigios..." Lo del comercio me parece fatal pero... ¡vaya cosas que se tenían como reliquias! Vamos a ver... ¡cómo se puede tener una ampolla con leche de la Virgen! (por ejemplo, que hay muchas cosas así...)
Lo dejo ya, que me entretengo mucho, como siempre. Y cierro con una reflexión que nos puede dar que pensar: "Todo acto injusto, aun cometido por una causa justa, lleva en sí la maldición"
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