Otro de los libros que tuve que comprar en la Feria del Libro...
Isabel Allende me encanta, siempre me ha gustado muchísimo. Pero siempre que leo algo suyo me deprimo una barbaridad: la ilusión de mi vida es escribir un libro y, después de leer cualquier cosa de esta autora, me doy cuenta que nunca podré hacerlo...
Lo primero es decir que el título es el nombre que le dio Neruda a Chile... Neruda, mi poeta favorito, que aparece bastante en este libro, lo que le da un atractivo adicional, claro.
Es una historia estupenda, la historia de Víctor Dalmau y Roser Bruguera, que salen de España exiliados tras la Guerra Civil. Se asientan con mucho esfuerzo en Chile y entonces aparece Pinochet... y tienen que volver a salir de su hogar, con todos los problemas que eso supone.
Se marchan a Venezuela, donde: "Cualquier disculpa era buena para celebrar con música, baile y alcohol, el dinero parecía correr a raudales, la corrupción alcanzaba para todos". Me ha llamado muchísimo la atención... ¡qué diferencia con la situación actual!
Este libro hay que leerlo: la historia es maravillosa, los personajes son increíbles y está escrito deliciosamente bien... ¿qué más se puede pedir?
Y hace pensar mucho... ¿por qué las diferencias de pensamiento pueden llegar a desencadenar una guerra? En política, en religión... ¿es necesario? ¿Tan primitivos y animales podemos llegar a ser? Está claro que sí, por supuesto, pero me da muchísima pena... Y me reafirma en mi convicción de que la mayoría lo que quiere es dominar a los demás: ningún político quiere trabajar por los ciudadanos. Todos pretender dominar y acoplarse en el puesto de poder: si puede ser pacíficamente, mejor y, si no, pues como sea... Lo importante es dominar y estar por encima de los demás.
Al principio de la novela, cuando conocemos a nuestros protagonistas, nos hablan de la "quinta del biberón"... ¡qué horror!: "la leva de niños reclutados cuando ya no quedaban hombres jóvenes ni viejos para la guerra". El hermano mayor de mi suegro (que es el pequeño de 6 hermanos y ya tiene 88 años) formó parte de esos chavales... Y murió enseguida... Y mi suegro cuenta que su madre nunca volvió a ser la misma, con lo que eso supuso para su familia. De las cosas que más le marcaron es que en su casa nunca se volvió a celebrar la Navidad... No volvió a tener una cena de Nochebuena hasta que ya era novio de mi suegra y fue a cenar con su familia...
Roser nos explica una cosa que, por sabida, no es menos interesante: "La ley natural del universo es la entropía, todo tiende al desorden, a romperse, a disiparse, la gente se pierde, miren cuántos se perdieron en la Retirada, los sentimientos se destiñen y el olvido se desliza en la vida como neblina". Es una manera maravillosa de contarlo... Yo soy más prosaica y lo veo demostrado día a día en la habitación de mis hijos.
Voy a cerrar con una frase maravillosa, una frase que destila todo el amor que un hombre puede sentir por una mujer, una autentica declaración: "Con ella había vivido todo lo que valía le pena vivirse"
domingo, 4 de agosto de 2019
La red púrpura (Carmen Mola)
Después de haber leído La novia gitana, no podía dejar este, claro, y también me lo apunté para comprarlo en la Feria del Libro (sí, sí, leo mucho en formato electrónico pero adoro el papel y me gusta muchísimo más...)
Nos vamos a encontrar con la Brigada de Análisis de Casos: Elena Blanco, Zárate, Chesca, Orduño y Mariajo, y el doctor Buendía.
No se puede contar nada de nada para no destripar la novela pero he de decir que me ha resultado muy, pero que muy inquietante. Me pasa como con la novela anterior, todo lo relacionado con el mundo de la deep web me resulta desconocido (y no quiero conocerlo, la verdad) pero me asusta un poco, la verdad.
Vamos a volver a encontrarnos con el dolor de la jefa, de Elena, por la desaparición de su hijo Lucas. Ya lo sabíamos tras haber leído la otra novela y ya sabíamos lo que eso afectaba a Elena... lógicamente, claro
Todo comienza con un chiquillo en Rivas, que consigue que le den permiso para ver peleas en la web... Más inquietante todavía, cuando una piensa si sabe o no lo que hacen los hijos cuando están conectados (que es la mayor parte de su tiempo de vigilia, por cierto)
Para quitarle un poco de hierro al asunto, he de decir que sonreí al leer: "La vida es agradable en Rivas, un ejemplo de ciudad sostenible, un lugar donde merece la pena vivir y educar a unos hijos", Vaya por delante que conozco mucha gente que vive en Rivas y que debe de estar muy bien. Pero... yo trabajé allí casi 20 años y me parece un horror. Cierto que mis motivos son puramente subjetivos pero me hace mucha gracia cuando leo frases como la de este párrafo...
También he aprendido una cosa curiosa, y es que Soto del Real se cambió el nombre en 1959. Se llamaba Chozas de la Sierra pero a los vecinos les parecía denigrante... ¡qué cosas!
Como decía antes, toda la novela es muy inquietante... Y esto no ayuda nada: "Y una cosa más, la droga ha copiado la forma de trabajar de las empresas que te llevan la comida a casa. La gente de otros barrios ya no tiene que ir a los supermercados de la droga para comprar, hay servicios a domicilio, con reparto en moto, para que llegue cuanto antes."
Muy recomendable leerlo, la verdad. Lo he pasado muy bien, se lee estupendamente y se aprende mucho, pero como decía, es bastante inquietante...
"El mundo está enfermo de violencia... Hay personas enganchadas a la violencia en cualquiera de sus formas. Y todavía nadie se ha preocupado de conseguir una cura"
Nos vamos a encontrar con la Brigada de Análisis de Casos: Elena Blanco, Zárate, Chesca, Orduño y Mariajo, y el doctor Buendía.
No se puede contar nada de nada para no destripar la novela pero he de decir que me ha resultado muy, pero que muy inquietante. Me pasa como con la novela anterior, todo lo relacionado con el mundo de la deep web me resulta desconocido (y no quiero conocerlo, la verdad) pero me asusta un poco, la verdad.
Vamos a volver a encontrarnos con el dolor de la jefa, de Elena, por la desaparición de su hijo Lucas. Ya lo sabíamos tras haber leído la otra novela y ya sabíamos lo que eso afectaba a Elena... lógicamente, claro
Todo comienza con un chiquillo en Rivas, que consigue que le den permiso para ver peleas en la web... Más inquietante todavía, cuando una piensa si sabe o no lo que hacen los hijos cuando están conectados (que es la mayor parte de su tiempo de vigilia, por cierto)
Para quitarle un poco de hierro al asunto, he de decir que sonreí al leer: "La vida es agradable en Rivas, un ejemplo de ciudad sostenible, un lugar donde merece la pena vivir y educar a unos hijos", Vaya por delante que conozco mucha gente que vive en Rivas y que debe de estar muy bien. Pero... yo trabajé allí casi 20 años y me parece un horror. Cierto que mis motivos son puramente subjetivos pero me hace mucha gracia cuando leo frases como la de este párrafo...
También he aprendido una cosa curiosa, y es que Soto del Real se cambió el nombre en 1959. Se llamaba Chozas de la Sierra pero a los vecinos les parecía denigrante... ¡qué cosas!
Como decía antes, toda la novela es muy inquietante... Y esto no ayuda nada: "Y una cosa más, la droga ha copiado la forma de trabajar de las empresas que te llevan la comida a casa. La gente de otros barrios ya no tiene que ir a los supermercados de la droga para comprar, hay servicios a domicilio, con reparto en moto, para que llegue cuanto antes."
Muy recomendable leerlo, la verdad. Lo he pasado muy bien, se lee estupendamente y se aprende mucho, pero como decía, es bastante inquietante...
"El mundo está enfermo de violencia... Hay personas enganchadas a la violencia en cualquiera de sus formas. Y todavía nadie se ha preocupado de conseguir una cura"
Si esto es una mujer (Lorenzo Silva / Noemí Trujillo)
En cuanto me enteré de que iba a salir esta novela, lo apunté para comprarla en la Feria del Libro. Era obligatorio...
Y no me arrepiento en absoluto. Me ha gustado muchísimo y espero que no sea solo esta y haya muchas más de la inspectora Manuela Mauri y su equipo.
Vamos a conocer a la inspectora, de 42 años, cuando está de baja en su casa: "... separada y con dos hijos, que acababa de perder a su compañero y amante porque este había decidido de forma absolutamente egoísta pegarse un tiro...". Y ahora vive con Alberto, médico del Samur, de 35 años que fue quien la atendió cuando ella encontró a Rodrigo tras suicidarse.
Tiene un equipo muy majete y me ha encantado Guadalupe Larbi, de 31 años, 10 de ellos como policía, que me ha llamado especialmente la atención porque nació en Guinea Ecuatorial. Cierto, no debería tener importancia, pero mi compañera Juliette también es de allí y no conozco a tanta gente que venga de Guinea...
Según la filosofía de Manuela, "La única forma de entender a las personas que mueren, pero también a las personas que matan, es hacer una inmersión en las pasiones que las sacuden, dejar que tu corazón sepa ponerse en el lugar del suyo, incluso que llegue a sufrir con él". Desde luego, quien sea capaz de hacer eso, tiene que sufrir mucho y esforzarse mucho pero entiendo que será un gran profesional. Debe de ser realmente difícil.
¿Cómo empieza nuestra aventura?... "Hace 3 meses que se encontró la cabeza de una mujer de origen subsahariano en el vertedero de Valdemingómez". Y nos vamos a ver enredados en una historia de trata de mujeres, de prostitución, de inmigración ilegal... A mí me ha impactado mucho, la verdad, porque, gracias a Dios, es un mundo que no conozco y cuando me explican esa realidad me parece increíble. "...vivimos en una sociedad donde el odio al que estorba, por lo que sea, está en auge y enseguida se hace virulento".
Hay otro personaje muy interesante, Martina Hernado, de 45 años, una inspectora amiga de Manuela que está declarada incapacitada. Está maravillosamente bien relacionada y dice cosas que dan que pensar: "...el mundo posmoderno en el que nos toca vivir es pura contradicción".
Habría mucho más que contar... Aparte de ser una historia que me ha "removido" y me ha hecho pensar, he disfrutado mucho con la novela. Hay muchos detalles estupendos, como que aparezca un momentito nuestro querido Bevilacqua...
Y voy a cerrar con la cita con la que comienza el libro, porque creo que es una gran verdad que no deberíamos olvidar nunca: "Nada sale bien cuando dejas que te hagan el que no eres".
Y no me arrepiento en absoluto. Me ha gustado muchísimo y espero que no sea solo esta y haya muchas más de la inspectora Manuela Mauri y su equipo.
Vamos a conocer a la inspectora, de 42 años, cuando está de baja en su casa: "... separada y con dos hijos, que acababa de perder a su compañero y amante porque este había decidido de forma absolutamente egoísta pegarse un tiro...". Y ahora vive con Alberto, médico del Samur, de 35 años que fue quien la atendió cuando ella encontró a Rodrigo tras suicidarse.
Tiene un equipo muy majete y me ha encantado Guadalupe Larbi, de 31 años, 10 de ellos como policía, que me ha llamado especialmente la atención porque nació en Guinea Ecuatorial. Cierto, no debería tener importancia, pero mi compañera Juliette también es de allí y no conozco a tanta gente que venga de Guinea...
Según la filosofía de Manuela, "La única forma de entender a las personas que mueren, pero también a las personas que matan, es hacer una inmersión en las pasiones que las sacuden, dejar que tu corazón sepa ponerse en el lugar del suyo, incluso que llegue a sufrir con él". Desde luego, quien sea capaz de hacer eso, tiene que sufrir mucho y esforzarse mucho pero entiendo que será un gran profesional. Debe de ser realmente difícil.
¿Cómo empieza nuestra aventura?... "Hace 3 meses que se encontró la cabeza de una mujer de origen subsahariano en el vertedero de Valdemingómez". Y nos vamos a ver enredados en una historia de trata de mujeres, de prostitución, de inmigración ilegal... A mí me ha impactado mucho, la verdad, porque, gracias a Dios, es un mundo que no conozco y cuando me explican esa realidad me parece increíble. "...vivimos en una sociedad donde el odio al que estorba, por lo que sea, está en auge y enseguida se hace virulento".
Hay otro personaje muy interesante, Martina Hernado, de 45 años, una inspectora amiga de Manuela que está declarada incapacitada. Está maravillosamente bien relacionada y dice cosas que dan que pensar: "...el mundo posmoderno en el que nos toca vivir es pura contradicción".
Habría mucho más que contar... Aparte de ser una historia que me ha "removido" y me ha hecho pensar, he disfrutado mucho con la novela. Hay muchos detalles estupendos, como que aparezca un momentito nuestro querido Bevilacqua...
Y voy a cerrar con la cita con la que comienza el libro, porque creo que es una gran verdad que no deberíamos olvidar nunca: "Nada sale bien cuando dejas que te hagan el que no eres".
Los lobos de Praga (Benjamin Black)
Una de las cosas buenas de ir a la Feria del Libro es que siempre hay alguna sorpresa que uno no esperaba. Una veces es un autor del que no he leído nada y otras veces es un librero que te recomienda algo que no ibas a comprar.
Y eso es lo que nos pasó con este libro. De acuerdo, el autor es uno de nuestros autores de cabecera (me atrevo a pronosticar que le darán el Nobel, si es que los jurados vuelven a la normalidad, que andan un poquillo descontrolados...), pero esta novela no la conocíamos.
Me ha gustado mucho. Benjamin Black escribe maravillosamente bien, es una delicia leerle. Además, el tema es muy interesante.
Se trata de un caso "policíaco" que se desarrolla entre 1599 y 1600 en Praga, en la corte del emperador Rodolfo, un hombre peculiar que se rodeaba de lo más florido de la cultura, Tycho Brahe y Joahnnes Kepler, por ejemplo.
Nuestro protagonista es Christian Stern, de 25 años, que llega a Praga desde la universidad y le consideran "la estrella enviada por Cristo" (por la cosa del apellido...). Y tiene que descubrir qué ha pasado con Magdalena, hija del Dr. Kroll, médico del emperador, cuyo cadáver se ha encontrado en la calle.
Ahí comienza una aventura muy interesante, no solo por la trama, que lo es, sino también por cómo describe la época, la sociedad de aquel momento... con el emperador "alquimista", sobrino de Felipe II. Hay personajes muy peculiares, además del propio emperador... Caterina Sardo, su amante más habitual y madre de sus hijos; Girolamo Malaspina, obispo y nuncio del Santo Padre ante el emperador; Jeppe Schenkel, el enano; Philippp Lang o Lang von Langelfels, listo y retorcido como él solo...
Me ha llamado mucho la atención Serafina, una de las sirvientes del obispo: "No tiene lengua. Su hermano se la cortó. Sí, su hermano. La había desflorado a la fuerza y pensó que así no podría delatarlo. Era un idiota..., olvidó que incluso una joven sin lengua puede señalar. Su padre lo ahorcó con sus propias manos..." Olé la situación... ¡madre mía!
He aprendido una cosa muy curiosa. Al parecer Tycho Brahe tenía un alce amaestrado. Una vez, yendo de viaje, se alojaron en un castillo y el alce subió a una planta alta en la que encontró un plato con cerveza. La criatura se lo bebió todo y se emborrachó, así que se cayó cuando bajaba y se partió el cuello. Pobre, de verdad... pero hay mil cosas curiosas... El alce subiendo las escaleras, por un lado; un plato con cerveza, por otro... (¿quién deja un plato con cerveza?); el alce bebiendo cerveza... (no veo yo que sea su alimento habitual...). La cosa es que, por lo visto, Tycho Brahe estuvo desconsolado bastante tiempo.
También me ha hecho pensar algo que dice nuestro prota: "Creía en Dios, más o menos - más, me avergüenza decir, en momentos de peligro o necesidad y menos cuando las cosas iban bien, no estaba en peligro y tenía dinero en el bolsillo". Me da la impresión que no solo le pasa esto a nuestro prota, ¿verdad?...
Ya he dicho que el emperador se rodeada de la flor y nata de la ciencia y la cultura. Pero sus químicos eran buenos, buenos, buenos... Analizan una sustancia y le dicen a Christian que contenía: "... arsénico blanco y rojo, raíz de díctamo, rana disecada, un pellizco de perla, un poco de coral y unos cuantos gramos de ámbar, todo machacado y mezclado con goma tragacanto y disuelto en un raro aceite. ¡Ah! y hay también un toque e menstruo femenino". Vaya, ni los chicos del C.S.I....
Voy a cerrar ya, recomendando que se lea el libro. De verdad que es muy interesante y se agradece leer algo tan bien escrito.
Y voy a dejar esta vez dos reflexiones del autor que creo que son dos grandes verdades:
"Pero la mayoría de las cosas en la vida se aprenden demasiado tarde y la sabiduría, si es que llega, llega a deshora"
"Cuando hay bandos, y siempre los hay, si no escoges, otros escogen por ti"
Y eso es lo que nos pasó con este libro. De acuerdo, el autor es uno de nuestros autores de cabecera (me atrevo a pronosticar que le darán el Nobel, si es que los jurados vuelven a la normalidad, que andan un poquillo descontrolados...), pero esta novela no la conocíamos.
Me ha gustado mucho. Benjamin Black escribe maravillosamente bien, es una delicia leerle. Además, el tema es muy interesante.
Se trata de un caso "policíaco" que se desarrolla entre 1599 y 1600 en Praga, en la corte del emperador Rodolfo, un hombre peculiar que se rodeaba de lo más florido de la cultura, Tycho Brahe y Joahnnes Kepler, por ejemplo.
Nuestro protagonista es Christian Stern, de 25 años, que llega a Praga desde la universidad y le consideran "la estrella enviada por Cristo" (por la cosa del apellido...). Y tiene que descubrir qué ha pasado con Magdalena, hija del Dr. Kroll, médico del emperador, cuyo cadáver se ha encontrado en la calle.
Ahí comienza una aventura muy interesante, no solo por la trama, que lo es, sino también por cómo describe la época, la sociedad de aquel momento... con el emperador "alquimista", sobrino de Felipe II. Hay personajes muy peculiares, además del propio emperador... Caterina Sardo, su amante más habitual y madre de sus hijos; Girolamo Malaspina, obispo y nuncio del Santo Padre ante el emperador; Jeppe Schenkel, el enano; Philippp Lang o Lang von Langelfels, listo y retorcido como él solo...
Me ha llamado mucho la atención Serafina, una de las sirvientes del obispo: "No tiene lengua. Su hermano se la cortó. Sí, su hermano. La había desflorado a la fuerza y pensó que así no podría delatarlo. Era un idiota..., olvidó que incluso una joven sin lengua puede señalar. Su padre lo ahorcó con sus propias manos..." Olé la situación... ¡madre mía!
He aprendido una cosa muy curiosa. Al parecer Tycho Brahe tenía un alce amaestrado. Una vez, yendo de viaje, se alojaron en un castillo y el alce subió a una planta alta en la que encontró un plato con cerveza. La criatura se lo bebió todo y se emborrachó, así que se cayó cuando bajaba y se partió el cuello. Pobre, de verdad... pero hay mil cosas curiosas... El alce subiendo las escaleras, por un lado; un plato con cerveza, por otro... (¿quién deja un plato con cerveza?); el alce bebiendo cerveza... (no veo yo que sea su alimento habitual...). La cosa es que, por lo visto, Tycho Brahe estuvo desconsolado bastante tiempo.
También me ha hecho pensar algo que dice nuestro prota: "Creía en Dios, más o menos - más, me avergüenza decir, en momentos de peligro o necesidad y menos cuando las cosas iban bien, no estaba en peligro y tenía dinero en el bolsillo". Me da la impresión que no solo le pasa esto a nuestro prota, ¿verdad?...
Ya he dicho que el emperador se rodeada de la flor y nata de la ciencia y la cultura. Pero sus químicos eran buenos, buenos, buenos... Analizan una sustancia y le dicen a Christian que contenía: "... arsénico blanco y rojo, raíz de díctamo, rana disecada, un pellizco de perla, un poco de coral y unos cuantos gramos de ámbar, todo machacado y mezclado con goma tragacanto y disuelto en un raro aceite. ¡Ah! y hay también un toque e menstruo femenino". Vaya, ni los chicos del C.S.I....
Voy a cerrar ya, recomendando que se lea el libro. De verdad que es muy interesante y se agradece leer algo tan bien escrito.
Y voy a dejar esta vez dos reflexiones del autor que creo que son dos grandes verdades:
"Pero la mayoría de las cosas en la vida se aprenden demasiado tarde y la sabiduría, si es que llega, llega a deshora"
"Cuando hay bandos, y siempre los hay, si no escoges, otros escogen por ti"
domingo, 14 de julio de 2019
Todo lo que sucedió con Miranda Huff (Javier Castillo)
Después de haber leído El día que se perdió la cordura y El día que se perdió el amor, era una obligación leer lo nuevo de Javier Castillo y aproveché que se era la Feria del Libro para comprarlo. No me lo firmó, no, porque había tanta gente en la carpa que le asignaron que preferí no esperar (me estoy haciendo ya un poco mayor), pero el libro lo compré
Y, claro, lo leí en cuanto terminé el que estaba leyendo... Y me ha gustado muchísimo.
No puedo contar apenas nada porque está todo tan interconectado, tan "complicado" en un principio que cualquier cosa que diga lo puede estropear.
Ryan y Miranda Huff son guionistas, de menos éxito de lo que cabía esperar en un principio... Viven por encima de sus posibilidades y su matrimonio no está pasando por el mejor momento posible.
En estas circunstancias, justo cuando habían decidido pasar un fin de semana ellos solos en una cabaña para tratar de arreglar un poco el matrimonio que se desmoronaba, Miranda desaparece
Hasta ahí puedo leer, como decía Mayra Gómez Kemp.
El autor nos va a llevar a conocer a personajes interesantísimos que participaron en historias en un pasado que vuelven a resurgir en el presente.
Lo mejor es que no sabe uno quién es el personaje que le gusta y quién el que no... Unas veces piensas que es estupendo y al momento siguiente, le odias a muerte....
Vamos a conocer James Black, que "era de esas personas que en cada conversación te dan ganas de coger apuntes" (yo he conocido a unos cuantos de esos...), a Jeff Hardy, a Paula Hicks, desaparecida hace ya unos años, y a sus hijos...
Y en el medio de todo está la película de Black, La gran vida de ayer que es el paradigma de las películas y que al autor le llevó al éxito y la fama.
Un libro que no se puede dejar de leer desde el momento en que se empieza y que cuando se acaba, me ha dejado una tremenda inquietud y un cierto desasosiego... Muy, muy, pero que muy recomendable.
Y cierro con un pensamiento que creo que es una gran verdad: "Uno nunca se da cuenta de los momentos trascendentales mientras suceden"
Y, claro, lo leí en cuanto terminé el que estaba leyendo... Y me ha gustado muchísimo.
No puedo contar apenas nada porque está todo tan interconectado, tan "complicado" en un principio que cualquier cosa que diga lo puede estropear.
Ryan y Miranda Huff son guionistas, de menos éxito de lo que cabía esperar en un principio... Viven por encima de sus posibilidades y su matrimonio no está pasando por el mejor momento posible.
En estas circunstancias, justo cuando habían decidido pasar un fin de semana ellos solos en una cabaña para tratar de arreglar un poco el matrimonio que se desmoronaba, Miranda desaparece
Hasta ahí puedo leer, como decía Mayra Gómez Kemp.
El autor nos va a llevar a conocer a personajes interesantísimos que participaron en historias en un pasado que vuelven a resurgir en el presente.
Lo mejor es que no sabe uno quién es el personaje que le gusta y quién el que no... Unas veces piensas que es estupendo y al momento siguiente, le odias a muerte....
Vamos a conocer James Black, que "era de esas personas que en cada conversación te dan ganas de coger apuntes" (yo he conocido a unos cuantos de esos...), a Jeff Hardy, a Paula Hicks, desaparecida hace ya unos años, y a sus hijos...
Y en el medio de todo está la película de Black, La gran vida de ayer que es el paradigma de las películas y que al autor le llevó al éxito y la fama.
Un libro que no se puede dejar de leer desde el momento en que se empieza y que cuando se acaba, me ha dejado una tremenda inquietud y un cierto desasosiego... Muy, muy, pero que muy recomendable.
Y cierro con un pensamiento que creo que es una gran verdad: "Uno nunca se da cuenta de los momentos trascendentales mientras suceden"
Ahí afuera (Lorenzo Silva)
Aquí estoy... asegurando... Está claro que después de leer algo que me deja un poco "fría" necesito un libro que me guste y, con Lorenzo Silva sé que el éxito está asegurado...
Efectivamente, me ha gustado mucho y he disfrutado un montón con la lectura.
Como nos cuentan al inicio del libro se trata de "un libro que recoge sus mejores narraciones acerca de hechos a menudo terribles que conforman nuestro tiempo".
El autor nos explica un poco la razón de escribir de esta forma: "Siempre he creído que las historias están ahí, esperando a que las cuente alguien. El afán de buscarlas, dar con ellas y en fin, ponerlas por escrito, es común a escritores y periodistas".
Nos va a llevar a través de estas historias a muchos temas muy interesantes, tratados de una manera personal, a través de las experiencias de las personas que los viven en cada momento. Y consigue que nos acerquemos mucho a cada situación.
Vamos a pasar por la violencia de género, el terrorismo, el integrismo islámico, las misiones de paz en el extranjero, el exorcismo... y unas cuantas cosas más.
Me han llamado mucho la atención muchísimas cosas, pero no puedo contarlas todas, claro.
Sí quiero dejar algunas citas que me parecen muy impactantes... Por una parte, tenemos a Ricardo Couso, a cuyo padre ETA mató en 1991, que dice: "... no voy a dejar nunca que lo que viví me convierta en un radical. El radicalismo le hizo lo que le hizo a mi familia, yo no puedo convertirme en lo que eran ellos". Considerando que él estaba en el coche cuando mataron a su padre y que entonces era un niño, hay que tener la cabeza muy bien amueblada para ser capaz de decir lo que dice...
Hace unos días hablábamos en el comedor en la oficina ´del maltrato a la mujer. Es un tema tremendamente delicado y yo creo que cada caso es muy particular y tiene que ser estudiado individualemnte. Y, como son situaciones límite, las reacciones no son previsibles. Aquí el autor va a pasar una jornada en un juzgado y resulta muy esclarecedor. Me quedo con una reflexión de la jueza: "Muchas veces una mujer denuncia maltrato cuando lo que sufre es un matrimonio deteriorado o simple desamor, unido a una pelea puntual; pero su percepción subjetiva es que se la está maltratando". Me reafirmo: no podemos tratar este tema con la frivolidad con la que lo hacemos algunas veces.
Bueno, me ha sorprendido muchísimo un amigo de Stieg Larsson, Baksi, portavoz de la causa kurda. Él mimo dice "no porque sea más listo que otros, sino porque soy el único que habla diez idiomas". ¡Diez idiomas! ¡Qué envidia!
En cuanto a las misiones españolas en zonas de conflicto, me encanta el dicho que circula: "Dios debe de ser español porque si no, no se explica que no haya habido más desgracias".
No puedo seguir más porque me alargo muchísimo pero la historia del padre José Antonio Fortea, que hizo una tesis sobre Demonología, es para no perdérsela...
Vaya, que hay que leerlo, sí o sí.
Y cierro con una frase de Lillian Hellman que me ha gustado mucho: "No puedo acortar mi conciencia para acomodarla a la moda de hoy"
Efectivamente, me ha gustado mucho y he disfrutado un montón con la lectura.
Como nos cuentan al inicio del libro se trata de "un libro que recoge sus mejores narraciones acerca de hechos a menudo terribles que conforman nuestro tiempo".
El autor nos explica un poco la razón de escribir de esta forma: "Siempre he creído que las historias están ahí, esperando a que las cuente alguien. El afán de buscarlas, dar con ellas y en fin, ponerlas por escrito, es común a escritores y periodistas".
Nos va a llevar a través de estas historias a muchos temas muy interesantes, tratados de una manera personal, a través de las experiencias de las personas que los viven en cada momento. Y consigue que nos acerquemos mucho a cada situación.
Vamos a pasar por la violencia de género, el terrorismo, el integrismo islámico, las misiones de paz en el extranjero, el exorcismo... y unas cuantas cosas más.
Me han llamado mucho la atención muchísimas cosas, pero no puedo contarlas todas, claro.
Sí quiero dejar algunas citas que me parecen muy impactantes... Por una parte, tenemos a Ricardo Couso, a cuyo padre ETA mató en 1991, que dice: "... no voy a dejar nunca que lo que viví me convierta en un radical. El radicalismo le hizo lo que le hizo a mi familia, yo no puedo convertirme en lo que eran ellos". Considerando que él estaba en el coche cuando mataron a su padre y que entonces era un niño, hay que tener la cabeza muy bien amueblada para ser capaz de decir lo que dice...
Hace unos días hablábamos en el comedor en la oficina ´del maltrato a la mujer. Es un tema tremendamente delicado y yo creo que cada caso es muy particular y tiene que ser estudiado individualemnte. Y, como son situaciones límite, las reacciones no son previsibles. Aquí el autor va a pasar una jornada en un juzgado y resulta muy esclarecedor. Me quedo con una reflexión de la jueza: "Muchas veces una mujer denuncia maltrato cuando lo que sufre es un matrimonio deteriorado o simple desamor, unido a una pelea puntual; pero su percepción subjetiva es que se la está maltratando". Me reafirmo: no podemos tratar este tema con la frivolidad con la que lo hacemos algunas veces.
Bueno, me ha sorprendido muchísimo un amigo de Stieg Larsson, Baksi, portavoz de la causa kurda. Él mimo dice "no porque sea más listo que otros, sino porque soy el único que habla diez idiomas". ¡Diez idiomas! ¡Qué envidia!
En cuanto a las misiones españolas en zonas de conflicto, me encanta el dicho que circula: "Dios debe de ser español porque si no, no se explica que no haya habido más desgracias".
No puedo seguir más porque me alargo muchísimo pero la historia del padre José Antonio Fortea, que hizo una tesis sobre Demonología, es para no perdérsela...
Vaya, que hay que leerlo, sí o sí.
Y cierro con una frase de Lillian Hellman que me ha gustado mucho: "No puedo acortar mi conciencia para acomodarla a la moda de hoy"
viernes, 12 de julio de 2019
Hotel Silencio (Auður Ava Ólafsdóttir)
He de decir que lo peor del libro es escribir el nombre del autor... ¡madre mía!
En fin, parecía que podía estar bien pero... no me ha gustado mucho. Tiene sus puntitos, por supuesto, pero no me ha enganchado nada.
Según el propio libro: "Con mucho humor y sutileza, Ólafsdóttir deja claro que las heridas particulares, vengan de donde vengan, solo cicatrizan en común". Lo de "con mucho humor" me ha pillado por sorpresa... Sinceramente, no lo he encontrado por ninguna parte. En cuanto a lo otro... bueno, se puede ver así, lo dejaremos estar...
Voy a dejar otra opinión que nos deja Bethany Ball (que es una escritora a la que yo no conocía): "Con humor y una prosa sencilla y conmovedora, Hotel Silencio narra la historia de un hombre y su pasado y la comunidad en la que se encuentra a sí mismo...". Vuelve al tema del humor... ¿seré yo la rara?
Nuestro prota es Jónas Ebeneser. Según él mismo es: "Varón. Divorciado. Heterosexual. Indefenso. Sin vida sexual. Un manitas". Está a punto de cumplir 49 años y su ex le cuenta que su hija no es en realidad hija suya... ¡yupi! Y decide que se quiere suicidar. Pero, claro, para no traumatizar a nadie, piensa que lo mejor es irse lejos, y se marcha a un país que está devastado por una guerra que acaba de terminar.
Allí conoce a los hermanos que dirigen el hotel y, entre que arreglo esto y que arreglo aquello, que hoy no me va bien suicidarme, que mañana tampoco... al final descubre que no se está tan mal viviendo...
Y así estamos... A mí se me ha hecho largo, pesado y un poco aburrido pero, por supuesto, hay gustos para todo y habrá quien piense que es estupendo.
Me ha llamado la atención una frase de la madre de Jónas: "Cada sufrimiento es único y diferente (...) por eso no se puede comparar uno con otro. En cambio, la felicidad es toda muy parecida". Vuelvo a recordar la primera frase de Guerra y paz, de Tolstoi: "Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera". Ummmm, últimamente me encuentro mucho esta frase...
No me da para mucho más, así que voy cerrando con una frase que me ha llamado la atención por lo tristísima que es, y lo duro que debe ser pensar algo así: "Ya no creo en Dios y me temo que él ya no cree en mí".
En fin, parecía que podía estar bien pero... no me ha gustado mucho. Tiene sus puntitos, por supuesto, pero no me ha enganchado nada.
Según el propio libro: "Con mucho humor y sutileza, Ólafsdóttir deja claro que las heridas particulares, vengan de donde vengan, solo cicatrizan en común". Lo de "con mucho humor" me ha pillado por sorpresa... Sinceramente, no lo he encontrado por ninguna parte. En cuanto a lo otro... bueno, se puede ver así, lo dejaremos estar...
Voy a dejar otra opinión que nos deja Bethany Ball (que es una escritora a la que yo no conocía): "Con humor y una prosa sencilla y conmovedora, Hotel Silencio narra la historia de un hombre y su pasado y la comunidad en la que se encuentra a sí mismo...". Vuelve al tema del humor... ¿seré yo la rara?
Nuestro prota es Jónas Ebeneser. Según él mismo es: "Varón. Divorciado. Heterosexual. Indefenso. Sin vida sexual. Un manitas". Está a punto de cumplir 49 años y su ex le cuenta que su hija no es en realidad hija suya... ¡yupi! Y decide que se quiere suicidar. Pero, claro, para no traumatizar a nadie, piensa que lo mejor es irse lejos, y se marcha a un país que está devastado por una guerra que acaba de terminar.
Allí conoce a los hermanos que dirigen el hotel y, entre que arreglo esto y que arreglo aquello, que hoy no me va bien suicidarme, que mañana tampoco... al final descubre que no se está tan mal viviendo...
Y así estamos... A mí se me ha hecho largo, pesado y un poco aburrido pero, por supuesto, hay gustos para todo y habrá quien piense que es estupendo.
Me ha llamado la atención una frase de la madre de Jónas: "Cada sufrimiento es único y diferente (...) por eso no se puede comparar uno con otro. En cambio, la felicidad es toda muy parecida". Vuelvo a recordar la primera frase de Guerra y paz, de Tolstoi: "Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera". Ummmm, últimamente me encuentro mucho esta frase...
No me da para mucho más, así que voy cerrando con una frase que me ha llamado la atención por lo tristísima que es, y lo duro que debe ser pensar algo así: "Ya no creo en Dios y me temo que él ya no cree en mí".
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