Confieso que no sé muy bien por qué he leído este libro... La verdad es que me parece que el autor escribe bonito, maneja muy bien el lenguaje y sabe crear ambientes a lo que se ve trasladado el lector. Pero he de reconocer que me cuesta entrar en sus historias y me despisto mucho.
Pero soy seguidora suya en Twitter y, cuando me enteré que publicaba Firmamento, pensé que no estaría mal leerla y ver qué impresión sacaba.
Me reitero: escribe muy bien, muy agradable, pero mí me sigue costando entrar y saber dónde quiere llegar el autor. Supongo que el problema es mío pero... me cuesta.
Para que nos hagamos una idea de la novela, dejo aquí lo que podemos leer en el propio libro: "En un hermoso hotel a orillas del Mediterráneo, el escritor Mario Bellver busca como acabar la novela de otro. Un día, la llegada de Ana Moteleón, que inicia sus apacibles vacaciones, viene a corregir el rumbo del verano... y de su historia".
Pinta muy bien pero es que no he conseguido conectar con los personajes y así... no puedo conseguir que me guste lo suficiente.
Claro, también he leído al inicio del libro un comentario (no recuerdo de quién pero es lo de menos) que me ha dejado loca: "Firmamento se multiplica en cada página, creando un universo, el de Ana y Mario". Será así, no digo yo que no pero... "se multiplica en cada página..." no sé muy bien qué quiere deciros...
Eso sí, tiene cosas muy interesantes, como por ejemplo: "La manera moderna de mirar es ver fragmentos, por eso recortaban el horizonte en trozos del tamaño de la pantalla de cristal". Ya he dicho que escribe muy bien el autor... Pero es muy cierto... Nos pasamos la vida haciendo fotos, videos, todo imágenes fragmentadas... Y nos perdemos la realidad. Vamos a ver a nuestros hijos hacer deporte, representaciones teatrales o cualquier otra actividad y, en lugar de disfrutar del momento, sacamos el móvil o la cámara para verlo a través del objetivo... Sí, lo podremos volver a ver, cierto, pero no lo vamos a poder vivir en plenitud... Quizá debiéramos pensar un poco en cómo nos enfrentamos a las cosas (digo yo, claro, que es solo una opinión).
Me ha llamado la atención también una frase que a mí me ha sonado a una definición preciosa de la soledad: "...no me anima especialmente entrar en casa y tropezarme conmigo todo el rato".
No me atrevo a no recomendar la novela, porque de verdad que es muy agradable de leer. Así que lo dejo en un "no sabe, no contesta". Si a mí me dijeran esto, lo leería solo por tener una opinión personal...
Y cierro con una reflexión que me ha encantado: "La vida muchas veces es una novela, pero no le ponemos tapas".
domingo, 2 de diciembre de 2018
viernes, 23 de noviembre de 2018
El manuscrito de fuego (Luis García Jambrina)
Sonaba bien, ¿verdad? Eso me pareció y por eso lo he leído... Y me ha gustado... Y mucho.
Está muy entretenido, es una época muy curiosa y nos lleva por Salamanca de tal manera que creo que me lo tendré que volver a leer cuando vuelva a pasar por esa ciudad tan agradable y tan bonita.
Para ponernos en antecedentes, nos vamos a situar en Béjar. Eso me ha gustado porque es un sitio encantador y porque unos muy buenos amigos de mis suegros (y nuestros) son de allí. Allí hemos estado en alguna boda y luego hemos pasado de vacaciones... Buen sitio, sí, señor.
El 2 de febrero de 1532 , Don Francés de Zúñiga es acuchillado en plena noche por unos desconocidos. Don Francés era el alguacil mayor de Béjar pero había sido durante años el bufón del emperador Carlos V. Su esposa, la emperatriz, encarga las pesquisas a Fernando de Rojas que encontrará ayuda en Alondo Jambrina (¡ojo al apellido!), estudiante en Salamanca.
Don Francés alegraba al emperador, sobre todo cuando le daban los ataques de gota, que le ponían de muy mal humor: "...la verdad era con frecuencia trágica y amarga, pero él la presentaba como una farsa para que fuera más soportable".
Me encanta porque al que lleva a cabo las pesquisas se le llama "pesquisidor" ¡Qué nombre tan precioso! Y, por supuesto, este Fernando de Rojas es EL Fernando de Rojas, el autor de La Celestina.
Fernando de Rojas ya había sido pesquisidor pero llevaba tiempo retirado en Talavera de la Reina, estaba felizmente casado y tenía 6 hijos. Así que, tiene que volver a Salamanca y se reencuentra con parte de su pasado: con Sabela, su antiguo amor y con la hija de un librero con el que él trataba mucho y que ahora cuida de los libros que la Inquisición quisiera ver desaparecer de la faz de la tierra.
La Inquisición... Aparecía en la reseña anterior y aparece ahora. Como dice Tomás Pérez, amigo de Fernando de Rojas, "¡Cómo es posible que Dios permita la existencia de una institución tan poco cristiana como el Santo Oficio!"
En uno de los desplazamientos de Fernando de Rojas pasa "...no muy lejos del pueblo de Guijuelo, donde le dieron de cenar jamón curado, ya que no había otra cosa en la despensa". ¡Qué cosas! Bueno, nuestro prota no era tonto y, tanto le gustó que pidió otro plato...
Otra cosa curiosa es que Alonso es un estudiante... "raro": "Soy criado del hijo de un hidalgo de Zamora. Asisto a las lecciones en su lugar, mientras mi joven señor se divierte con sus amigos".
Y Alonso, lector de su libro, se ofrece a ayudarle. Fernando de Rojas le explica en qué consiste su labor: "...se trata de explorar caminos que no conducen ninguna parte, hasta encontrar aquel que, por fin los lleve a la verdad"
No puedo dejar de contar lo que ven cuando entran en la biblioteca en Salamanca; "...había una cartela, bastante intimidatoria, aunque, al parecer, no demasiado disuasoria, que decía que había excomunión contra cualquier persona que quitase o distrajere algún libro, pergamino o papel de esa biblioteca...". No tendría mayor importancia si no fuera porque yo tengo esa misma indicación en la pared de mi salón... ¡qué casualidad! Bueno, a mí no me quitan los libros. Si alguien se lleva alguno, se apunta en el cuadernito que tengo para eso y ya está. Cuando lo devuelven se tacha y listo...
En fin, que es un libro que merece la pena leer para pasarlo muy bien. La trama se entreteje y se complica a ratos, pero luego se va aclarando todo... más o menos... Y, por supuesto, nos vamos a encontrar la rana de la catedral de Salamanca...
Voy a dejar un refrán que me ha gustado mucho y que pondría los pelos de punta a Mafalda: "Siete virtudes tiene la sopa: quita el hambre y da sed poca, hace dormir y digerir, nunca enfada y siempre agrada y te pone la cara colorada".
Y cierro definitivamente con una reflexión muy interesante: "La risa, y no solo la razón, es lo que nos hace humanos"
Está muy entretenido, es una época muy curiosa y nos lleva por Salamanca de tal manera que creo que me lo tendré que volver a leer cuando vuelva a pasar por esa ciudad tan agradable y tan bonita.
Para ponernos en antecedentes, nos vamos a situar en Béjar. Eso me ha gustado porque es un sitio encantador y porque unos muy buenos amigos de mis suegros (y nuestros) son de allí. Allí hemos estado en alguna boda y luego hemos pasado de vacaciones... Buen sitio, sí, señor.
El 2 de febrero de 1532 , Don Francés de Zúñiga es acuchillado en plena noche por unos desconocidos. Don Francés era el alguacil mayor de Béjar pero había sido durante años el bufón del emperador Carlos V. Su esposa, la emperatriz, encarga las pesquisas a Fernando de Rojas que encontrará ayuda en Alondo Jambrina (¡ojo al apellido!), estudiante en Salamanca.
Don Francés alegraba al emperador, sobre todo cuando le daban los ataques de gota, que le ponían de muy mal humor: "...la verdad era con frecuencia trágica y amarga, pero él la presentaba como una farsa para que fuera más soportable".
Me encanta porque al que lleva a cabo las pesquisas se le llama "pesquisidor" ¡Qué nombre tan precioso! Y, por supuesto, este Fernando de Rojas es EL Fernando de Rojas, el autor de La Celestina.
Fernando de Rojas ya había sido pesquisidor pero llevaba tiempo retirado en Talavera de la Reina, estaba felizmente casado y tenía 6 hijos. Así que, tiene que volver a Salamanca y se reencuentra con parte de su pasado: con Sabela, su antiguo amor y con la hija de un librero con el que él trataba mucho y que ahora cuida de los libros que la Inquisición quisiera ver desaparecer de la faz de la tierra.
La Inquisición... Aparecía en la reseña anterior y aparece ahora. Como dice Tomás Pérez, amigo de Fernando de Rojas, "¡Cómo es posible que Dios permita la existencia de una institución tan poco cristiana como el Santo Oficio!"
En uno de los desplazamientos de Fernando de Rojas pasa "...no muy lejos del pueblo de Guijuelo, donde le dieron de cenar jamón curado, ya que no había otra cosa en la despensa". ¡Qué cosas! Bueno, nuestro prota no era tonto y, tanto le gustó que pidió otro plato...
Otra cosa curiosa es que Alonso es un estudiante... "raro": "Soy criado del hijo de un hidalgo de Zamora. Asisto a las lecciones en su lugar, mientras mi joven señor se divierte con sus amigos".
Y Alonso, lector de su libro, se ofrece a ayudarle. Fernando de Rojas le explica en qué consiste su labor: "...se trata de explorar caminos que no conducen ninguna parte, hasta encontrar aquel que, por fin los lleve a la verdad"
No puedo dejar de contar lo que ven cuando entran en la biblioteca en Salamanca; "...había una cartela, bastante intimidatoria, aunque, al parecer, no demasiado disuasoria, que decía que había excomunión contra cualquier persona que quitase o distrajere algún libro, pergamino o papel de esa biblioteca...". No tendría mayor importancia si no fuera porque yo tengo esa misma indicación en la pared de mi salón... ¡qué casualidad! Bueno, a mí no me quitan los libros. Si alguien se lleva alguno, se apunta en el cuadernito que tengo para eso y ya está. Cuando lo devuelven se tacha y listo...
En fin, que es un libro que merece la pena leer para pasarlo muy bien. La trama se entreteje y se complica a ratos, pero luego se va aclarando todo... más o menos... Y, por supuesto, nos vamos a encontrar la rana de la catedral de Salamanca...
Voy a dejar un refrán que me ha gustado mucho y que pondría los pelos de punta a Mafalda: "Siete virtudes tiene la sopa: quita el hambre y da sed poca, hace dormir y digerir, nunca enfada y siempre agrada y te pone la cara colorada".
Y cierro definitivamente con una reflexión muy interesante: "La risa, y no solo la razón, es lo que nos hace humanos"
Lo último que verán tus ojos (Isabel San Sebastián)
Lo cierto es que siempre me ha gustado lo que he leído de la autora, así que pensé que era una buena opción. Como siempre, sin saber nada de la trama de la novela (si no, no sería yo...)
Pero al empezar, casi me arrepentí... Me encontraba con una novela de judíos y nazis. No es que sea nada malo, para nada, pero es un tema tan manido que no me convence demasiado...
Y me equivoqué. La novela está muy bien y me ha gustado mucho. No es una novela al uso de las que tratan (de mejor o peor manera) el Holocausto. Es muy entretenida y se aprende muchísimo. Todo el tema está tratado con bastante delicadeza y, además, tiene momentos divertidos.
En realidad, el protagonista de la novela es un cuadro de el Greco que aparece en una subasta como caído del cielo ya que nadie había oído nunca hablar de él. Bueno, nadie, no: los lectores sabemos de dónde viene porque aparece al principio de la novela en casa de Judah Sofer, un abogado judío que va a ser llevado a un campo de concentración esa misma noche.
Esa noche, el 25 de noviembre de 1944 sería la última que verían sus ojos.
En el cuadro se representa Toledoth: "La ciudad sagrada de las diez sinagogas, de acuerdo con la tradición hebrea previa al segundo éxodo"-
Aparece entonces Philip Smith, un taxista de Brooklyn. Se presenta en el hotel en el que se aloja Carolina Valdés. Ella es "la primera autoridad mundial en el pintor renacentista Doménikos Theotokópulos, más conocido como el Greco". Philip tiene una foto de su abuelo en su salón con el cuadro al fondo y está convencido que el cuadro le pertenece y que debió de ser robado por algún dirigente nazi en Budapest, donde vivía su familia.
En un principio, no parece sencillo de creer pero Carolina se convence enseguida de que Philip lleva razón. Eso sí, no va a ser sencillo de demostrar. Hay mucho dinero en juego y se trata de una época en la que las transacciones no quedaban documentadas... Ni mucho menos.
La búsqueda de pruebas de la propiedad les van a llevar a Hungría y, posteriormente a España.
Vamos a conocer a un hombre, Ángel Sanz Briz. "Todo el mundo en Budapest sabía que el diplomático español era, junto a sus colegas de Suiza, Suecia y la Santa Sede, un activo defensor de los hebreos perseguidos". Yo no le conocía, pero al parecer, se ha hecho una película con su vida y tiene una calle en Madrid. De hecho es una avenida, y tiene la parada de metro de Laguna. Y también tiene calle en Zaragoza (que he estado haciendo averiguaciones). Y se lo merece...
De hecho, le fue concedida la distinción Justo entre las Naciones, por el Estado de Israel en 1966 pero el gobierno entonces no le permitió ir a recogerla (el mismo gobierno que no quiso intervenir en sus operaciones, aun siendo "aliado" de la Alemania nazi...). Esta distinción es "concedida únicamente a las personas no judías que durante el Holocausto salvaron vidas humanas"-
Se aprende muchísimo de Toledo y de el Greco, que Carolina sabe mucho de eso y lo cuenta muy bien... Además, se lo tiene que explicar a Philip, con lo que lo aprendemos también los lectores. Así nos enteramos de que el Greco era muy orgulloso y se creía por encima de todos sus contemporáneos, incluso de Miguel Ángel... Y que no vendía sus cuadros, los dejaba en depósito para poder recuperarlos posteriormente si quería (y podía pagarlos de nuevo).
También aprendemos más de los judíos, de la secta jasídica, en particular, que es a la que pertenecía la madre de Philip. Una secta peculiar (como todas, claro) que marcó a Philip y que condicionó a su familia.
Y pasa un poquito por la Inquisición y sus cosas... Y cómo se quemaron muchos herejes en toda Europa pero parece que solo fue en España donde se cometieron barbaridades.
No puedo seguir mucho más, pero hay que leer la novela porque es muy, muy, muy interesante. Hay muchas cosas que ver y muchas reflexiones a tener en cuenta. El holocausto es un momento tan triste de la historia de la humanidad que cualquier cosa que se lea sobre el tema, da mucho que pensar.
Dejo aquí una reflexión entre muchas que se podrían usar como cierre: "El dogmatismo, el fanatismo, el racismo o la irracionalidad son mucho más dañinos que la codicia, del mismo modo que el amor, la felicidad, la lealtad o la verdadera belleza no se consiguen con dinero".
Pero al empezar, casi me arrepentí... Me encontraba con una novela de judíos y nazis. No es que sea nada malo, para nada, pero es un tema tan manido que no me convence demasiado...
Y me equivoqué. La novela está muy bien y me ha gustado mucho. No es una novela al uso de las que tratan (de mejor o peor manera) el Holocausto. Es muy entretenida y se aprende muchísimo. Todo el tema está tratado con bastante delicadeza y, además, tiene momentos divertidos.
En realidad, el protagonista de la novela es un cuadro de el Greco que aparece en una subasta como caído del cielo ya que nadie había oído nunca hablar de él. Bueno, nadie, no: los lectores sabemos de dónde viene porque aparece al principio de la novela en casa de Judah Sofer, un abogado judío que va a ser llevado a un campo de concentración esa misma noche.
Esa noche, el 25 de noviembre de 1944 sería la última que verían sus ojos.
En el cuadro se representa Toledoth: "La ciudad sagrada de las diez sinagogas, de acuerdo con la tradición hebrea previa al segundo éxodo"-
Aparece entonces Philip Smith, un taxista de Brooklyn. Se presenta en el hotel en el que se aloja Carolina Valdés. Ella es "la primera autoridad mundial en el pintor renacentista Doménikos Theotokópulos, más conocido como el Greco". Philip tiene una foto de su abuelo en su salón con el cuadro al fondo y está convencido que el cuadro le pertenece y que debió de ser robado por algún dirigente nazi en Budapest, donde vivía su familia.
En un principio, no parece sencillo de creer pero Carolina se convence enseguida de que Philip lleva razón. Eso sí, no va a ser sencillo de demostrar. Hay mucho dinero en juego y se trata de una época en la que las transacciones no quedaban documentadas... Ni mucho menos.
La búsqueda de pruebas de la propiedad les van a llevar a Hungría y, posteriormente a España.
Vamos a conocer a un hombre, Ángel Sanz Briz. "Todo el mundo en Budapest sabía que el diplomático español era, junto a sus colegas de Suiza, Suecia y la Santa Sede, un activo defensor de los hebreos perseguidos". Yo no le conocía, pero al parecer, se ha hecho una película con su vida y tiene una calle en Madrid. De hecho es una avenida, y tiene la parada de metro de Laguna. Y también tiene calle en Zaragoza (que he estado haciendo averiguaciones). Y se lo merece...
De hecho, le fue concedida la distinción Justo entre las Naciones, por el Estado de Israel en 1966 pero el gobierno entonces no le permitió ir a recogerla (el mismo gobierno que no quiso intervenir en sus operaciones, aun siendo "aliado" de la Alemania nazi...). Esta distinción es "concedida únicamente a las personas no judías que durante el Holocausto salvaron vidas humanas"-
Se aprende muchísimo de Toledo y de el Greco, que Carolina sabe mucho de eso y lo cuenta muy bien... Además, se lo tiene que explicar a Philip, con lo que lo aprendemos también los lectores. Así nos enteramos de que el Greco era muy orgulloso y se creía por encima de todos sus contemporáneos, incluso de Miguel Ángel... Y que no vendía sus cuadros, los dejaba en depósito para poder recuperarlos posteriormente si quería (y podía pagarlos de nuevo).
También aprendemos más de los judíos, de la secta jasídica, en particular, que es a la que pertenecía la madre de Philip. Una secta peculiar (como todas, claro) que marcó a Philip y que condicionó a su familia.
Y pasa un poquito por la Inquisición y sus cosas... Y cómo se quemaron muchos herejes en toda Europa pero parece que solo fue en España donde se cometieron barbaridades.
No puedo seguir mucho más, pero hay que leer la novela porque es muy, muy, muy interesante. Hay muchas cosas que ver y muchas reflexiones a tener en cuenta. El holocausto es un momento tan triste de la historia de la humanidad que cualquier cosa que se lea sobre el tema, da mucho que pensar.
Dejo aquí una reflexión entre muchas que se podrían usar como cierre: "El dogmatismo, el fanatismo, el racismo o la irracionalidad son mucho más dañinos que la codicia, del mismo modo que el amor, la felicidad, la lealtad o la verdadera belleza no se consiguen con dinero".
jueves, 22 de noviembre de 2018
Konets (César Pérez Gellida)
Cierto: soy gellidista, no lo puedo evitar... Así que pedí que me regalaran este libro por mi cumple. Es el final, el colofón de las dos trilogías y Khimera. Tenía que cerrar y ha sido con esta nueva novela.
Por supuesto, me ha gustado muchísimo. He de decir que me ha dado un poco de miedo... Igual que me pasó con Khimera. El escenario es un poco apocalíptico pero no deja de ser factible, con lo que da más miedo todavía.
Nuestro principal protagonista es Olek Opiekzionek y le vamos a conocer cuando se adolescente y cuando ya es más maduro. Entre tanto, han sucedido los hechos de Khimera...
Olek ha contado toda su vida con un hada madrina, ya que ha sido criado por sus abuelos y no ha conocido ni a su padre ni a su madre. Ese hada madrina es Kusalka, que resulta ser... sí, Erika Lopategui (siento si he hablado de más). "Rusalka es el nombre en clave por el que se conoce a la persona que está dirigiendo un proyecto de investigación multidisciplinario llamado Khimera, que cuenta con el apoyo y financiación del Kremlin". "El fin último de Khimera no es hacer la guerra, sino evitar que las consecuencias de la misma devasten el planeta y borren la civilización tal y como hoy la conocemos". Por eso me da miedo... Si se leen las dos novelas, no es tan descabellado...
En esta novela nos vamos a encontrar con relaciones con la Congregación de los Hombres Puros... (agggggg) y con Augusto Ledesma, que pone carne de gallina solo con leer su nombre.
Eso sí, llega uno a la página 302 y lee: "Hay que joderse" y se ilumina todo un poquillo más... No lo puedo evitar, Ramiro Sancho es mi personaje favorito... En este momento, es Inspector General de la Interpol y tiene dos hijas, Asia y Greta.
Hay muchas cosas muy interesantes, y que dan que pensar mucho: "Si uno siembra toda la huerta con la misma semilla, no puede esperar que la cosecha sea variada".
He aprendido lo que es el síndrome de Harper-Matthews, el mal del murciélago: "El término aludía al hábito consistente en permanecer conectado a las redes durante largas temporadas evitando el contacto con la realidad: como murciélagos colgados en su cueva". No sabía yo que esto tenía nombre...
Podría seguir muchísimo pero no puedo dejar de contar las cuatro verdades: "La existencia es, en sí misma, sufrimiento. El origen del sufrimiento es el anhelo, el apego y la ignorancia. El sufrimiento se extingue eliminando lo que origina y, para ello, hay que seguir los ocho caminos de la nobleza: comprensión, pensamiento, palabra, acción, ocupación, esfuerzo, atención y concentración".
Hay que leerlo, de verdad que sí... Es el colofón a toda una serie fantástica que me ha tenido enganchada completamente. Me ha encantado.
Y cierro con una frase que me ha hecho pensar... "Vivir sin sueños ni ambiciones no es vivir, es sobrevivir".
Por supuesto, me ha gustado muchísimo. He de decir que me ha dado un poco de miedo... Igual que me pasó con Khimera. El escenario es un poco apocalíptico pero no deja de ser factible, con lo que da más miedo todavía.
Nuestro principal protagonista es Olek Opiekzionek y le vamos a conocer cuando se adolescente y cuando ya es más maduro. Entre tanto, han sucedido los hechos de Khimera...
Olek ha contado toda su vida con un hada madrina, ya que ha sido criado por sus abuelos y no ha conocido ni a su padre ni a su madre. Ese hada madrina es Kusalka, que resulta ser... sí, Erika Lopategui (siento si he hablado de más). "Rusalka es el nombre en clave por el que se conoce a la persona que está dirigiendo un proyecto de investigación multidisciplinario llamado Khimera, que cuenta con el apoyo y financiación del Kremlin". "El fin último de Khimera no es hacer la guerra, sino evitar que las consecuencias de la misma devasten el planeta y borren la civilización tal y como hoy la conocemos". Por eso me da miedo... Si se leen las dos novelas, no es tan descabellado...
En esta novela nos vamos a encontrar con relaciones con la Congregación de los Hombres Puros... (agggggg) y con Augusto Ledesma, que pone carne de gallina solo con leer su nombre.
Eso sí, llega uno a la página 302 y lee: "Hay que joderse" y se ilumina todo un poquillo más... No lo puedo evitar, Ramiro Sancho es mi personaje favorito... En este momento, es Inspector General de la Interpol y tiene dos hijas, Asia y Greta.
Hay muchas cosas muy interesantes, y que dan que pensar mucho: "Si uno siembra toda la huerta con la misma semilla, no puede esperar que la cosecha sea variada".
He aprendido lo que es el síndrome de Harper-Matthews, el mal del murciélago: "El término aludía al hábito consistente en permanecer conectado a las redes durante largas temporadas evitando el contacto con la realidad: como murciélagos colgados en su cueva". No sabía yo que esto tenía nombre...
Podría seguir muchísimo pero no puedo dejar de contar las cuatro verdades: "La existencia es, en sí misma, sufrimiento. El origen del sufrimiento es el anhelo, el apego y la ignorancia. El sufrimiento se extingue eliminando lo que origina y, para ello, hay que seguir los ocho caminos de la nobleza: comprensión, pensamiento, palabra, acción, ocupación, esfuerzo, atención y concentración".
Hay que leerlo, de verdad que sí... Es el colofón a toda una serie fantástica que me ha tenido enganchada completamente. Me ha encantado.
Y cierro con una frase que me ha hecho pensar... "Vivir sin sueños ni ambiciones no es vivir, es sobrevivir".
miércoles, 21 de noviembre de 2018
El Cid Campeador - Simplemente Rodrigo (Carlos del Solo)
Mi amigo Paco, que me conoce bien, me regaló este libro por mi cumple. Lo tenía fácil, era éxito seguro... Y, además, venía firmado por el autor, que también me deseaba feliz cumpleaños...¡lo tenía todo!
Es estupendo. Lo he disfrutado muchísimo. Vale, de acuerdo, todos sabemos que al final se muere... La historia del Cid nos la sabemos muy bien. Yo, hasta sabía que lo de doña Elvira y doña Sol era mentira, una invención de El cantar del Mío Cid. Porque realmente sus hijas se llamaban Cristina y María.
Pero el hecho de conocer la historia no hace al libro menos interesante. Es una versión fantástica, vista desde el Rodrigo humano. Me encanta cómo se preocupa en todo momento por su madre que es un personaje olvidado en cualquiera de las otras versiones que yo había leído.
En realidad, es un libro en el que nos damos cuenta de cuáles eran las relaciones y las preocupaciones de un hombre que es leyenda para todos nosotros. Y para todos sus coetáneos... Porque ya era un ídolo cuando vagaba el pobre por la Península, tratando de encontrar señor al que servir, sin querer agraviar a su verdadero señor, al rey de Castilla.
También vemos en el libro cómo estaban las cosas en aquellos momentos. No era nada fácil vivir por la Península, la verdad. No había sitio en el que se pudiera estar tranquilo. Los reyes se iban pegando unos con otros. Unas veces era por causas razonables pero otras, la verdad, era un poquito porque sí, o por sus santas narices (por no decir otra cosa mucho más fea que quedaría fatal aquí)
La historia comienza en 1063 justo antes de que Rodrigo fuera nombrado caballero por Fernando I de León, Castilla, Galicia y Portugal. Rodrigo era muy amigo de Sancho uno de sus hijos y se había criado en la corte con él.
Pero el rey, cuando murió repartió su reino entre sus hijos y la lió... Porque los hermanos se llevaban regular, por decirlo suavemente.
Además, había pequeños reductos musulmanes que rendían tributo a uno u otro rey para que los protegieran. Y también iban cambiando en función de los días, de lo que les ofrecieran, de las rebajillas en lo que tenían que pagar...
Y, claro, también había gente que tenía que trabajar la tierra en medio de todo ese batiburrillo. Ahora lo dejas todo y te vas a la guerra, ahora guerrean por aquí y te destrozan todo, ahora estamos tranquilos pero llega el señor y se lleva nuestras cosas... ¡vaya vida!
Nos cuentan también por qué le llamaban Cid Campeador... Fue Campeador al vencer al adalid navarro en una "tregua de Dios" y fue Cid, gracias a los musulmanes: "Nosotros cuando nos referimos a un señor, ya sea por nobleza o por comportamiento, en nuestra lengua la palabra suena "Cid". Por ello, al menos para mí, cuando os recuerde seréis Don Rodrigo Díaz, el Cid Campeador".
También aparece la famosa frase de Al-Mutamán, rey de Zaragoza: "¡Qué buen vasallo sois! ¡Ay, si tuvierais buen señor!".
Hay muchos momentos que me han gustado mucho y he conseguido identificarme con Rodrigo en muchos momentos. De verdad que merece la pena dedicar un tiempo a su lectura. Se lee de maravilla, se aprende mucho y da mucha pena llegar al final...
Dejo una reflexión que me ha gustado mucho y que debe hacernos pensar: "Todo tendrá una explicación y, con el tiempo, seguro que la averiguareis. Es posible que el mismo Dios os quiera dar algún tipo de mensaje con todo esto que os está sucediendo o quizás tenga planes para ti".
Es estupendo. Lo he disfrutado muchísimo. Vale, de acuerdo, todos sabemos que al final se muere... La historia del Cid nos la sabemos muy bien. Yo, hasta sabía que lo de doña Elvira y doña Sol era mentira, una invención de El cantar del Mío Cid. Porque realmente sus hijas se llamaban Cristina y María.
Pero el hecho de conocer la historia no hace al libro menos interesante. Es una versión fantástica, vista desde el Rodrigo humano. Me encanta cómo se preocupa en todo momento por su madre que es un personaje olvidado en cualquiera de las otras versiones que yo había leído.
En realidad, es un libro en el que nos damos cuenta de cuáles eran las relaciones y las preocupaciones de un hombre que es leyenda para todos nosotros. Y para todos sus coetáneos... Porque ya era un ídolo cuando vagaba el pobre por la Península, tratando de encontrar señor al que servir, sin querer agraviar a su verdadero señor, al rey de Castilla.
También vemos en el libro cómo estaban las cosas en aquellos momentos. No era nada fácil vivir por la Península, la verdad. No había sitio en el que se pudiera estar tranquilo. Los reyes se iban pegando unos con otros. Unas veces era por causas razonables pero otras, la verdad, era un poquito porque sí, o por sus santas narices (por no decir otra cosa mucho más fea que quedaría fatal aquí)
La historia comienza en 1063 justo antes de que Rodrigo fuera nombrado caballero por Fernando I de León, Castilla, Galicia y Portugal. Rodrigo era muy amigo de Sancho uno de sus hijos y se había criado en la corte con él.
Pero el rey, cuando murió repartió su reino entre sus hijos y la lió... Porque los hermanos se llevaban regular, por decirlo suavemente.
Además, había pequeños reductos musulmanes que rendían tributo a uno u otro rey para que los protegieran. Y también iban cambiando en función de los días, de lo que les ofrecieran, de las rebajillas en lo que tenían que pagar...
Y, claro, también había gente que tenía que trabajar la tierra en medio de todo ese batiburrillo. Ahora lo dejas todo y te vas a la guerra, ahora guerrean por aquí y te destrozan todo, ahora estamos tranquilos pero llega el señor y se lleva nuestras cosas... ¡vaya vida!
Nos cuentan también por qué le llamaban Cid Campeador... Fue Campeador al vencer al adalid navarro en una "tregua de Dios" y fue Cid, gracias a los musulmanes: "Nosotros cuando nos referimos a un señor, ya sea por nobleza o por comportamiento, en nuestra lengua la palabra suena "Cid". Por ello, al menos para mí, cuando os recuerde seréis Don Rodrigo Díaz, el Cid Campeador".
También aparece la famosa frase de Al-Mutamán, rey de Zaragoza: "¡Qué buen vasallo sois! ¡Ay, si tuvierais buen señor!".
Hay muchos momentos que me han gustado mucho y he conseguido identificarme con Rodrigo en muchos momentos. De verdad que merece la pena dedicar un tiempo a su lectura. Se lee de maravilla, se aprende mucho y da mucha pena llegar al final...
Dejo una reflexión que me ha gustado mucho y que debe hacernos pensar: "Todo tendrá una explicación y, con el tiempo, seguro que la averiguareis. Es posible que el mismo Dios os quiera dar algún tipo de mensaje con todo esto que os está sucediendo o quizás tenga planes para ti".
Qué vas a hacer con el resto de tu vida (Laura Ferrero)
Este libro sí que no sé por qué lo leí... No es que me llamara especialmente la atención el título, pero... lo empecé. Y cuando empiezo, no soy capaz de dejar un libro a medias. Esa es mi perdición...
Y este... no sé muy bien qué me ha parecido. La verdad es que sí me ha gustado, pero no he conseguido conectar completamente con los personajes y eso me ha hecho mantenerme un poco más al margen de lo que necesito para que una novela me encante.
Lo primero, el título es un verso de un poema de Adrienne Rich que le gustaba mucho a la madre de la familia que protagoniza la historia. Me he molestado en averiguar que es cierto. Y lo he tenido que buscar porque en esta novela, como en muchas otras, los personajes leen a algunos autores que son están al alcance de los simples mortales como yo...
Nuestra protagonista es Laura y toda su familia. Su padre es un poco especial... Román llegó a Ibiza en 1982 y se marchó en 2015. Toda su vida ha girado en torno a las islas... ¡qué curioso! "La disputa acerca de lo que era o no una isla duró muchos años y hoy sigue siendo un debate irresoluble". Trabajaba para el Consejo Científico Internacional para el Desarrollo de las Islas y para él los límites eran una obsesión: "La línea que marca la diferencia entre lo que es y lo que no es".
Laura es editora y lleva mucho tiempo en Barcelona... pero hay un hecho que hace que marche a Nueva York, rompiendo con toda su vida, al igual que su padre, que decide irse a Socotra, una isla de Yemen... ¡alucinante!
Faltan dos miembros más de la familia: Adriana, la madre y Pablo, el hermano. A mí es el que más me gusta de todos, la verdad, pero es un poco especial: "..él habitaba en un lugar distinto al nuestro, su cabeza se le llevaba y ahí dentro ocurrían cosas que nosotros no veíamos". A los 12 años había intentado suicidarse y eso marcó su vida y la de los que le rodeaban...
Siempre he dicho que de mi familia no se podría escribir un libro porque somos demasiado normales. Pero aquí se dice algo que me parece muy ilustrativo: "Una familia compuesta por cuatro islas, encerrada dentro de otra isla: Ibiza" .Y eso no es una familia, o no lo que yo creo que debería ser una familia. Estoy de acuerdo en que cada uno debe de ser individual e independiente, pero debe de haber algún nexo de unión. Si no, no es familia... Tiene que haber istmos por alguna parte que haga que cada uno sea una península, unido con el resto.... Es imprescindible.
Hay cosas curiosas: "Pablo había nacido con esa misión universal y redentora de los hijos que vienen a arreglar matrimonios que no se sostienes". ¡Cuántos hijos tienen esta misma misión y qué pocos pueden cumplirla! Y no es por su culpa... Un matrimonio no se soluciona con un hijo más, ¡qué va! Probablemente, lo que ocurra es que se deteriore un poco más...
En la novela van pasando muchas cosas, intercalando momentos del pasado con el presente... Mezclando sentimientos con hechos reales... Todo está muy bien escrito, pero a mí me ha parecido muy distante... Solo me parecen reales Diego y Lucas. Ellos sí que anclan todo aunque aparecen poco...
Pero hay cosas que sí que me han gustado: "Los emails son cobardes. No hay nadie real ahí enfrente, sino una pantalla con la que interaccionar y editar el texto veinte veces hasta que has depurado tanto lo que querías decir que es una sombra de los que era". Cuando lo estaba leyendo me ha parecido una de las mayores verdades que he leído últimamente... ¡Qué fácil es escribir un mail y qué difícil coger el teléfono! Bueno, no es que sea difícil, es que hemos perdido la costumbre...
Otra cosa que me ha encantado y me ha hecho reír es la dedicatoria que pusieron en una tarjeta de cumpleaños para Pablo: "Sabes que te estás haciendo mayor cuando las velas de tu tarta contribuyen al calentamiento global".
Voy a cerrar ya. No me queda muy claro si debo o no recomendar la novela... Se lee muy bien pero no me ha resultado fácil... Eso sí, me tranquiliza saber que mi familia es más sencilla. Y cierro con un pensamiento que sí es muy interesante: "Siempre he pensado que lo importante es hacer lo que cuenta en el momento que cuenta".
Y este... no sé muy bien qué me ha parecido. La verdad es que sí me ha gustado, pero no he conseguido conectar completamente con los personajes y eso me ha hecho mantenerme un poco más al margen de lo que necesito para que una novela me encante.
Lo primero, el título es un verso de un poema de Adrienne Rich que le gustaba mucho a la madre de la familia que protagoniza la historia. Me he molestado en averiguar que es cierto. Y lo he tenido que buscar porque en esta novela, como en muchas otras, los personajes leen a algunos autores que son están al alcance de los simples mortales como yo...
Nuestra protagonista es Laura y toda su familia. Su padre es un poco especial... Román llegó a Ibiza en 1982 y se marchó en 2015. Toda su vida ha girado en torno a las islas... ¡qué curioso! "La disputa acerca de lo que era o no una isla duró muchos años y hoy sigue siendo un debate irresoluble". Trabajaba para el Consejo Científico Internacional para el Desarrollo de las Islas y para él los límites eran una obsesión: "La línea que marca la diferencia entre lo que es y lo que no es".
Laura es editora y lleva mucho tiempo en Barcelona... pero hay un hecho que hace que marche a Nueva York, rompiendo con toda su vida, al igual que su padre, que decide irse a Socotra, una isla de Yemen... ¡alucinante!
Faltan dos miembros más de la familia: Adriana, la madre y Pablo, el hermano. A mí es el que más me gusta de todos, la verdad, pero es un poco especial: "..él habitaba en un lugar distinto al nuestro, su cabeza se le llevaba y ahí dentro ocurrían cosas que nosotros no veíamos". A los 12 años había intentado suicidarse y eso marcó su vida y la de los que le rodeaban...
Siempre he dicho que de mi familia no se podría escribir un libro porque somos demasiado normales. Pero aquí se dice algo que me parece muy ilustrativo: "Una familia compuesta por cuatro islas, encerrada dentro de otra isla: Ibiza" .Y eso no es una familia, o no lo que yo creo que debería ser una familia. Estoy de acuerdo en que cada uno debe de ser individual e independiente, pero debe de haber algún nexo de unión. Si no, no es familia... Tiene que haber istmos por alguna parte que haga que cada uno sea una península, unido con el resto.... Es imprescindible.
Hay cosas curiosas: "Pablo había nacido con esa misión universal y redentora de los hijos que vienen a arreglar matrimonios que no se sostienes". ¡Cuántos hijos tienen esta misma misión y qué pocos pueden cumplirla! Y no es por su culpa... Un matrimonio no se soluciona con un hijo más, ¡qué va! Probablemente, lo que ocurra es que se deteriore un poco más...
En la novela van pasando muchas cosas, intercalando momentos del pasado con el presente... Mezclando sentimientos con hechos reales... Todo está muy bien escrito, pero a mí me ha parecido muy distante... Solo me parecen reales Diego y Lucas. Ellos sí que anclan todo aunque aparecen poco...
Pero hay cosas que sí que me han gustado: "Los emails son cobardes. No hay nadie real ahí enfrente, sino una pantalla con la que interaccionar y editar el texto veinte veces hasta que has depurado tanto lo que querías decir que es una sombra de los que era". Cuando lo estaba leyendo me ha parecido una de las mayores verdades que he leído últimamente... ¡Qué fácil es escribir un mail y qué difícil coger el teléfono! Bueno, no es que sea difícil, es que hemos perdido la costumbre...
Otra cosa que me ha encantado y me ha hecho reír es la dedicatoria que pusieron en una tarjeta de cumpleaños para Pablo: "Sabes que te estás haciendo mayor cuando las velas de tu tarta contribuyen al calentamiento global".
Voy a cerrar ya. No me queda muy claro si debo o no recomendar la novela... Se lee muy bien pero no me ha resultado fácil... Eso sí, me tranquiliza saber que mi familia es más sencilla. Y cierro con un pensamiento que sí es muy interesante: "Siempre he pensado que lo importante es hacer lo que cuenta en el momento que cuenta".
martes, 20 de noviembre de 2018
Memorias de Escipión Emiliano (José Enrique López)
Este libro tenía que ser un éxito sí o sí... Y lo ha sido... Me ha encantado. Lo he saboreado, he aprendido muchísimo y me ha dado una pena tremenda tener que cerrarlo cuando lo he terminado.
Para ponernos en antecedentes, he de decir que soy "muy fan" de Escipión Africano. Desde hace tiempo, cuando leí la historia de este Gran romano (he puesto Gran con mayúscula a propósito), me ganó para su causa. Si yo tuviera una buena memoria, me acordaría de todo lo que leí y de todo lo que he leído sobre este hombre y su relación con Aníbal. Es uno de los momentos que más me llaman la atención de la historia universal... Vaya dos personajes. Aníbal mató a Escipión en Cannas pero: "Aníbal buscó su cadáver y no permitió que yaciera insepulto".
Así que, ahora me encuentro con Escipión Emiliano: "Soy el senador Publio Cornelio Escipión Emiliano. Nacido en el seno de la gens Emilia y adoptado por la gens Cornelia".
"El general Escipión Emiliano, el más insigne ciudadano de la Roma de la segunda mitad del siglo II a.C., recoge en estas memorias sus cincuenta y seis años de una vida dedicada a la búsqueda del bien común por encima del beneficio personal". Con esto queda dicho todo... Esto es un ídolo y lo demás son tonterías...
Una de las cosas que he aprendido es que, si una familia romana iba a perder el apellido porque no había descendencia, adoptaban un hijo y así el apellido podía continuarse. En este caso, a nuestro protagonista le adopta su primo Publio Cornelio Escipión, que, a la sazón, era hijo de Escipión Africano, MI Escipión.
¡Madre mía! Hay tantas cosas que me han encantado que no sé muy bien por dónde empezar... ¡qué agobio!
Voy a dejar la opinión de Publio sobre los políticos: "Creía que el hombre que e dedicase a la política debía ser un ciudadano honorable, un espejo en el que mirarse los jóvenes, azote de corruptos, censor de la molicie, acusador de traidores y enemigo declarado de aquellos que intentasen socavar el poder del senado y del pueblo de Roma". Yo lo dejo aquí por si esto le llega a alguno de nuestros políticos (a cualquiera, independientemente del color, porque son todos iguales). Tienen mucho que aprender, la verdad.
En sus memorias, nos va dejando cómo ve él la vida, los sentimientos, la amistad, el amor, la guerra, la política... Todo lo que siente en cada momento. Y así le vamos descubriendo poco a poco. Y, claro, como decía yo antes, que es un hombre increíble, modelo para cualquiera.
Publio tiene un grupo informal con su hermano Quinto y sus amigos Lelio, Lucilio, Panecio y Polibio. Se reúnen en la casa de campo que tienen en Lavernium: "Nuestra intención es recuperar de algún modo las virtudes de la Roma eterna. Sin olvidar la humanitas, la preocupación del hombre por el hombre". Las reuniones del grupo son increíbles... Y todos los miembros son maravillosos...
Pero quiero remarcar un personaje fantástico que aparece al principio, Aulo Estacio, el hombre que contrata su padre para formar a Quinto y a Publio... Es increíble. Pensaba incluir aquí las lecciones que les da cuando están aprendiendo a luchar pero me iba a alargar mucho, porque hay 9 lecciones que deberíamos todos imprimir y colocar en la pared para verlas todos los días. Solo voy a dejar un par de ellas: "Tu furia es el mejor aliado de tu adversario" y "Antes de entablar combate, conoce tu fuerza y la de tu enemigo".
Y... ¡qué majo es! Cuando le mandan a Hispania por arreglar las cositas de Numancia y eso, dice: "Si los dioses decidieran vivir con los mortales, sin duda elegirían Hispania como morada". Si es que hay que quererlo...
Claro que también es por que tiene un padre estupendo, Lucio Paulo, que le dice cosas como: "Así es la guerra, Publio. Hace aflorar lo mejor y lo peor que hay en los hombres. Prometeo nos esculpió demasiado parecidos a los dioses. Somos capaces de las más bellas creaciones y de las más atroces acciones".
Cierro ya, que con esto me emociono... ¡Cómo me gustan a mí los romanos! Sobre todo algunos, claro... ¡Ah! me ha encantado que Quinto y Publio tenían un pollino y Quino quería ponerle por nombre Bucéfalo, como el caballo de Alejandro Magno. No tendría mayor importancia si no fuera porque mi compañera Elena es una fanática de Alejandro (como yo de Escipión, pero con mucha mejor memoria) y nos ha hecho saber en muchas ocasiones (por si no lo sabíamos ya) quién era Bucéfalo.
Ahora sí cierro, con una frase en una de las obras de Plauto, sin dejar de recomendar otra vez estas memorias de Publio Cornelio Escipión: "La peor de las desgracias es el tener que experimentar que la verdad es vencida por la violencia".
Para ponernos en antecedentes, he de decir que soy "muy fan" de Escipión Africano. Desde hace tiempo, cuando leí la historia de este Gran romano (he puesto Gran con mayúscula a propósito), me ganó para su causa. Si yo tuviera una buena memoria, me acordaría de todo lo que leí y de todo lo que he leído sobre este hombre y su relación con Aníbal. Es uno de los momentos que más me llaman la atención de la historia universal... Vaya dos personajes. Aníbal mató a Escipión en Cannas pero: "Aníbal buscó su cadáver y no permitió que yaciera insepulto".
Así que, ahora me encuentro con Escipión Emiliano: "Soy el senador Publio Cornelio Escipión Emiliano. Nacido en el seno de la gens Emilia y adoptado por la gens Cornelia".
"El general Escipión Emiliano, el más insigne ciudadano de la Roma de la segunda mitad del siglo II a.C., recoge en estas memorias sus cincuenta y seis años de una vida dedicada a la búsqueda del bien común por encima del beneficio personal". Con esto queda dicho todo... Esto es un ídolo y lo demás son tonterías...
Una de las cosas que he aprendido es que, si una familia romana iba a perder el apellido porque no había descendencia, adoptaban un hijo y así el apellido podía continuarse. En este caso, a nuestro protagonista le adopta su primo Publio Cornelio Escipión, que, a la sazón, era hijo de Escipión Africano, MI Escipión.
¡Madre mía! Hay tantas cosas que me han encantado que no sé muy bien por dónde empezar... ¡qué agobio!
Voy a dejar la opinión de Publio sobre los políticos: "Creía que el hombre que e dedicase a la política debía ser un ciudadano honorable, un espejo en el que mirarse los jóvenes, azote de corruptos, censor de la molicie, acusador de traidores y enemigo declarado de aquellos que intentasen socavar el poder del senado y del pueblo de Roma". Yo lo dejo aquí por si esto le llega a alguno de nuestros políticos (a cualquiera, independientemente del color, porque son todos iguales). Tienen mucho que aprender, la verdad.
En sus memorias, nos va dejando cómo ve él la vida, los sentimientos, la amistad, el amor, la guerra, la política... Todo lo que siente en cada momento. Y así le vamos descubriendo poco a poco. Y, claro, como decía yo antes, que es un hombre increíble, modelo para cualquiera.
Publio tiene un grupo informal con su hermano Quinto y sus amigos Lelio, Lucilio, Panecio y Polibio. Se reúnen en la casa de campo que tienen en Lavernium: "Nuestra intención es recuperar de algún modo las virtudes de la Roma eterna. Sin olvidar la humanitas, la preocupación del hombre por el hombre". Las reuniones del grupo son increíbles... Y todos los miembros son maravillosos...
Pero quiero remarcar un personaje fantástico que aparece al principio, Aulo Estacio, el hombre que contrata su padre para formar a Quinto y a Publio... Es increíble. Pensaba incluir aquí las lecciones que les da cuando están aprendiendo a luchar pero me iba a alargar mucho, porque hay 9 lecciones que deberíamos todos imprimir y colocar en la pared para verlas todos los días. Solo voy a dejar un par de ellas: "Tu furia es el mejor aliado de tu adversario" y "Antes de entablar combate, conoce tu fuerza y la de tu enemigo".
Y... ¡qué majo es! Cuando le mandan a Hispania por arreglar las cositas de Numancia y eso, dice: "Si los dioses decidieran vivir con los mortales, sin duda elegirían Hispania como morada". Si es que hay que quererlo...
Claro que también es por que tiene un padre estupendo, Lucio Paulo, que le dice cosas como: "Así es la guerra, Publio. Hace aflorar lo mejor y lo peor que hay en los hombres. Prometeo nos esculpió demasiado parecidos a los dioses. Somos capaces de las más bellas creaciones y de las más atroces acciones".
Cierro ya, que con esto me emociono... ¡Cómo me gustan a mí los romanos! Sobre todo algunos, claro... ¡Ah! me ha encantado que Quinto y Publio tenían un pollino y Quino quería ponerle por nombre Bucéfalo, como el caballo de Alejandro Magno. No tendría mayor importancia si no fuera porque mi compañera Elena es una fanática de Alejandro (como yo de Escipión, pero con mucha mejor memoria) y nos ha hecho saber en muchas ocasiones (por si no lo sabíamos ya) quién era Bucéfalo.
Ahora sí cierro, con una frase en una de las obras de Plauto, sin dejar de recomendar otra vez estas memorias de Publio Cornelio Escipión: "La peor de las desgracias es el tener que experimentar que la verdad es vencida por la violencia".
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