Este libro sí que no sé por qué lo leí... No es que me llamara especialmente la atención el título, pero... lo empecé. Y cuando empiezo, no soy capaz de dejar un libro a medias. Esa es mi perdición...
Y este... no sé muy bien qué me ha parecido. La verdad es que sí me ha gustado, pero no he conseguido conectar completamente con los personajes y eso me ha hecho mantenerme un poco más al margen de lo que necesito para que una novela me encante.
Lo primero, el título es un verso de un poema de Adrienne Rich que le gustaba mucho a la madre de la familia que protagoniza la historia. Me he molestado en averiguar que es cierto. Y lo he tenido que buscar porque en esta novela, como en muchas otras, los personajes leen a algunos autores que son están al alcance de los simples mortales como yo...
Nuestra protagonista es Laura y toda su familia. Su padre es un poco especial... Román llegó a Ibiza en 1982 y se marchó en 2015. Toda su vida ha girado en torno a las islas... ¡qué curioso! "La disputa acerca de lo que era o no una isla duró muchos años y hoy sigue siendo un debate irresoluble". Trabajaba para el Consejo Científico Internacional para el Desarrollo de las Islas y para él los límites eran una obsesión: "La línea que marca la diferencia entre lo que es y lo que no es".
Laura es editora y lleva mucho tiempo en Barcelona... pero hay un hecho que hace que marche a Nueva York, rompiendo con toda su vida, al igual que su padre, que decide irse a Socotra, una isla de Yemen... ¡alucinante!
Faltan dos miembros más de la familia: Adriana, la madre y Pablo, el hermano. A mí es el que más me gusta de todos, la verdad, pero es un poco especial: "..él habitaba en un lugar distinto al nuestro, su cabeza se le llevaba y ahí dentro ocurrían cosas que nosotros no veíamos". A los 12 años había intentado suicidarse y eso marcó su vida y la de los que le rodeaban...
Siempre he dicho que de mi familia no se podría escribir un libro porque somos demasiado normales. Pero aquí se dice algo que me parece muy ilustrativo: "Una familia compuesta por cuatro islas, encerrada dentro de otra isla: Ibiza" .Y eso no es una familia, o no lo que yo creo que debería ser una familia. Estoy de acuerdo en que cada uno debe de ser individual e independiente, pero debe de haber algún nexo de unión. Si no, no es familia... Tiene que haber istmos por alguna parte que haga que cada uno sea una península, unido con el resto.... Es imprescindible.
Hay cosas curiosas: "Pablo había nacido con esa misión universal y redentora de los hijos que vienen a arreglar matrimonios que no se sostienes". ¡Cuántos hijos tienen esta misma misión y qué pocos pueden cumplirla! Y no es por su culpa... Un matrimonio no se soluciona con un hijo más, ¡qué va! Probablemente, lo que ocurra es que se deteriore un poco más...
En la novela van pasando muchas cosas, intercalando momentos del pasado con el presente... Mezclando sentimientos con hechos reales... Todo está muy bien escrito, pero a mí me ha parecido muy distante... Solo me parecen reales Diego y Lucas. Ellos sí que anclan todo aunque aparecen poco...
Pero hay cosas que sí que me han gustado: "Los emails son cobardes. No hay nadie real ahí enfrente, sino una pantalla con la que interaccionar y editar el texto veinte veces hasta que has depurado tanto lo que querías decir que es una sombra de los que era". Cuando lo estaba leyendo me ha parecido una de las mayores verdades que he leído últimamente... ¡Qué fácil es escribir un mail y qué difícil coger el teléfono! Bueno, no es que sea difícil, es que hemos perdido la costumbre...
Otra cosa que me ha encantado y me ha hecho reír es la dedicatoria que pusieron en una tarjeta de cumpleaños para Pablo: "Sabes que te estás haciendo mayor cuando las velas de tu tarta contribuyen al calentamiento global".
Voy a cerrar ya. No me queda muy claro si debo o no recomendar la novela... Se lee muy bien pero no me ha resultado fácil... Eso sí, me tranquiliza saber que mi familia es más sencilla. Y cierro con un pensamiento que sí es muy interesante: "Siempre he pensado que lo importante es hacer lo que cuenta en el momento que cuenta".
miércoles, 21 de noviembre de 2018
martes, 20 de noviembre de 2018
Memorias de Escipión Emiliano (José Enrique López)
Este libro tenía que ser un éxito sí o sí... Y lo ha sido... Me ha encantado. Lo he saboreado, he aprendido muchísimo y me ha dado una pena tremenda tener que cerrarlo cuando lo he terminado.
Para ponernos en antecedentes, he de decir que soy "muy fan" de Escipión Africano. Desde hace tiempo, cuando leí la historia de este Gran romano (he puesto Gran con mayúscula a propósito), me ganó para su causa. Si yo tuviera una buena memoria, me acordaría de todo lo que leí y de todo lo que he leído sobre este hombre y su relación con Aníbal. Es uno de los momentos que más me llaman la atención de la historia universal... Vaya dos personajes. Aníbal mató a Escipión en Cannas pero: "Aníbal buscó su cadáver y no permitió que yaciera insepulto".
Así que, ahora me encuentro con Escipión Emiliano: "Soy el senador Publio Cornelio Escipión Emiliano. Nacido en el seno de la gens Emilia y adoptado por la gens Cornelia".
"El general Escipión Emiliano, el más insigne ciudadano de la Roma de la segunda mitad del siglo II a.C., recoge en estas memorias sus cincuenta y seis años de una vida dedicada a la búsqueda del bien común por encima del beneficio personal". Con esto queda dicho todo... Esto es un ídolo y lo demás son tonterías...
Una de las cosas que he aprendido es que, si una familia romana iba a perder el apellido porque no había descendencia, adoptaban un hijo y así el apellido podía continuarse. En este caso, a nuestro protagonista le adopta su primo Publio Cornelio Escipión, que, a la sazón, era hijo de Escipión Africano, MI Escipión.
¡Madre mía! Hay tantas cosas que me han encantado que no sé muy bien por dónde empezar... ¡qué agobio!
Voy a dejar la opinión de Publio sobre los políticos: "Creía que el hombre que e dedicase a la política debía ser un ciudadano honorable, un espejo en el que mirarse los jóvenes, azote de corruptos, censor de la molicie, acusador de traidores y enemigo declarado de aquellos que intentasen socavar el poder del senado y del pueblo de Roma". Yo lo dejo aquí por si esto le llega a alguno de nuestros políticos (a cualquiera, independientemente del color, porque son todos iguales). Tienen mucho que aprender, la verdad.
En sus memorias, nos va dejando cómo ve él la vida, los sentimientos, la amistad, el amor, la guerra, la política... Todo lo que siente en cada momento. Y así le vamos descubriendo poco a poco. Y, claro, como decía yo antes, que es un hombre increíble, modelo para cualquiera.
Publio tiene un grupo informal con su hermano Quinto y sus amigos Lelio, Lucilio, Panecio y Polibio. Se reúnen en la casa de campo que tienen en Lavernium: "Nuestra intención es recuperar de algún modo las virtudes de la Roma eterna. Sin olvidar la humanitas, la preocupación del hombre por el hombre". Las reuniones del grupo son increíbles... Y todos los miembros son maravillosos...
Pero quiero remarcar un personaje fantástico que aparece al principio, Aulo Estacio, el hombre que contrata su padre para formar a Quinto y a Publio... Es increíble. Pensaba incluir aquí las lecciones que les da cuando están aprendiendo a luchar pero me iba a alargar mucho, porque hay 9 lecciones que deberíamos todos imprimir y colocar en la pared para verlas todos los días. Solo voy a dejar un par de ellas: "Tu furia es el mejor aliado de tu adversario" y "Antes de entablar combate, conoce tu fuerza y la de tu enemigo".
Y... ¡qué majo es! Cuando le mandan a Hispania por arreglar las cositas de Numancia y eso, dice: "Si los dioses decidieran vivir con los mortales, sin duda elegirían Hispania como morada". Si es que hay que quererlo...
Claro que también es por que tiene un padre estupendo, Lucio Paulo, que le dice cosas como: "Así es la guerra, Publio. Hace aflorar lo mejor y lo peor que hay en los hombres. Prometeo nos esculpió demasiado parecidos a los dioses. Somos capaces de las más bellas creaciones y de las más atroces acciones".
Cierro ya, que con esto me emociono... ¡Cómo me gustan a mí los romanos! Sobre todo algunos, claro... ¡Ah! me ha encantado que Quinto y Publio tenían un pollino y Quino quería ponerle por nombre Bucéfalo, como el caballo de Alejandro Magno. No tendría mayor importancia si no fuera porque mi compañera Elena es una fanática de Alejandro (como yo de Escipión, pero con mucha mejor memoria) y nos ha hecho saber en muchas ocasiones (por si no lo sabíamos ya) quién era Bucéfalo.
Ahora sí cierro, con una frase en una de las obras de Plauto, sin dejar de recomendar otra vez estas memorias de Publio Cornelio Escipión: "La peor de las desgracias es el tener que experimentar que la verdad es vencida por la violencia".
Para ponernos en antecedentes, he de decir que soy "muy fan" de Escipión Africano. Desde hace tiempo, cuando leí la historia de este Gran romano (he puesto Gran con mayúscula a propósito), me ganó para su causa. Si yo tuviera una buena memoria, me acordaría de todo lo que leí y de todo lo que he leído sobre este hombre y su relación con Aníbal. Es uno de los momentos que más me llaman la atención de la historia universal... Vaya dos personajes. Aníbal mató a Escipión en Cannas pero: "Aníbal buscó su cadáver y no permitió que yaciera insepulto".
Así que, ahora me encuentro con Escipión Emiliano: "Soy el senador Publio Cornelio Escipión Emiliano. Nacido en el seno de la gens Emilia y adoptado por la gens Cornelia".
"El general Escipión Emiliano, el más insigne ciudadano de la Roma de la segunda mitad del siglo II a.C., recoge en estas memorias sus cincuenta y seis años de una vida dedicada a la búsqueda del bien común por encima del beneficio personal". Con esto queda dicho todo... Esto es un ídolo y lo demás son tonterías...
Una de las cosas que he aprendido es que, si una familia romana iba a perder el apellido porque no había descendencia, adoptaban un hijo y así el apellido podía continuarse. En este caso, a nuestro protagonista le adopta su primo Publio Cornelio Escipión, que, a la sazón, era hijo de Escipión Africano, MI Escipión.
¡Madre mía! Hay tantas cosas que me han encantado que no sé muy bien por dónde empezar... ¡qué agobio!
Voy a dejar la opinión de Publio sobre los políticos: "Creía que el hombre que e dedicase a la política debía ser un ciudadano honorable, un espejo en el que mirarse los jóvenes, azote de corruptos, censor de la molicie, acusador de traidores y enemigo declarado de aquellos que intentasen socavar el poder del senado y del pueblo de Roma". Yo lo dejo aquí por si esto le llega a alguno de nuestros políticos (a cualquiera, independientemente del color, porque son todos iguales). Tienen mucho que aprender, la verdad.
En sus memorias, nos va dejando cómo ve él la vida, los sentimientos, la amistad, el amor, la guerra, la política... Todo lo que siente en cada momento. Y así le vamos descubriendo poco a poco. Y, claro, como decía yo antes, que es un hombre increíble, modelo para cualquiera.
Publio tiene un grupo informal con su hermano Quinto y sus amigos Lelio, Lucilio, Panecio y Polibio. Se reúnen en la casa de campo que tienen en Lavernium: "Nuestra intención es recuperar de algún modo las virtudes de la Roma eterna. Sin olvidar la humanitas, la preocupación del hombre por el hombre". Las reuniones del grupo son increíbles... Y todos los miembros son maravillosos...
Pero quiero remarcar un personaje fantástico que aparece al principio, Aulo Estacio, el hombre que contrata su padre para formar a Quinto y a Publio... Es increíble. Pensaba incluir aquí las lecciones que les da cuando están aprendiendo a luchar pero me iba a alargar mucho, porque hay 9 lecciones que deberíamos todos imprimir y colocar en la pared para verlas todos los días. Solo voy a dejar un par de ellas: "Tu furia es el mejor aliado de tu adversario" y "Antes de entablar combate, conoce tu fuerza y la de tu enemigo".
Y... ¡qué majo es! Cuando le mandan a Hispania por arreglar las cositas de Numancia y eso, dice: "Si los dioses decidieran vivir con los mortales, sin duda elegirían Hispania como morada". Si es que hay que quererlo...
Claro que también es por que tiene un padre estupendo, Lucio Paulo, que le dice cosas como: "Así es la guerra, Publio. Hace aflorar lo mejor y lo peor que hay en los hombres. Prometeo nos esculpió demasiado parecidos a los dioses. Somos capaces de las más bellas creaciones y de las más atroces acciones".
Cierro ya, que con esto me emociono... ¡Cómo me gustan a mí los romanos! Sobre todo algunos, claro... ¡Ah! me ha encantado que Quinto y Publio tenían un pollino y Quino quería ponerle por nombre Bucéfalo, como el caballo de Alejandro Magno. No tendría mayor importancia si no fuera porque mi compañera Elena es una fanática de Alejandro (como yo de Escipión, pero con mucha mejor memoria) y nos ha hecho saber en muchas ocasiones (por si no lo sabíamos ya) quién era Bucéfalo.
Ahora sí cierro, con una frase en una de las obras de Plauto, sin dejar de recomendar otra vez estas memorias de Publio Cornelio Escipión: "La peor de las desgracias es el tener que experimentar que la verdad es vencida por la violencia".
lunes, 19 de noviembre de 2018
No eres mi tipo (Chloe Santana)
De acuerdo, lo sabía, el libro era lo que cabía esperar con el título pero... tenía que viajar y pensé que esto estaría bien.
Se deja leer, eso es cierto,... pero no se puede recomendar. Vaya, se lee, se cierra y... ¡a otra cosa, mariposa!
Nuestra prota es Ana de la Rosa, a la que llaman Ana la Bocazas. Tiene 25 años, quiere ser escritora y ha dejado su trabajo como cajera de un supermercado: "Tengo un gato llamado Apolo, escribo en mis ratos libres y acabo de encontrar un empleo como secretaria del señor míster Simpatía".
Lo mejor que tiene nuestra chica es que su gato se llama Apolo, como el que tenía mi marido en su casa. Yo no le llegué a conocer pero debía de ser un elemento simpaticón.
Es que, la verdad, se puede decir muy poco del libro. Es un novelón... Es entretenido a ratos pero perfectamente predecible.
Ana comparte piso con Maca y esta pobre se tiene que encargar de vez en cuando de su hermana pequeñaja, Flor, que no hace más que dar guerra.
El mejor de todos es Javi, el chico de recepción de la empresa en la que empieza a trabajar Ana. Es encantador. Le manda a Ana un mail cuando sube Silvia, la "novia" del jefe, que es genial: "De los creadores de Mi jefe tiene un palo en el culo y Si sonríe se autodestruye, llega La típica cazafortunas capaz de arrancarte un ojo si te interpones en su camino".
No lo he dicho, pero el Sr. Ángel Ferrer, el jefe, es un poco estirado y desagradable, lo que nos hace suponer a todos que van a terminar juntos... es más que obvio. "Suele llegar el primero, se encierra en su oficina, hasta que se harta y entonces sale a ladrarle a todo el mundo".
Tampoco he contado quien es Pepe. Es el diario de Ana. Ella escribe pero en vez de decir el manido "querido diario", le llama Pepe... Y Pepe va a tener un papel fundamental en el desenlace de la novela. No lo puedo contar porque, con lo predecible que es, si cuento esto también, lo estropeo definitivamente.
Y cierro ya. Es un libro de playa (o de viaje en avión, que también es una buena categoría). Se deja leer pero nada más.
Eso sí, hay un pensamiento de Ana que sí me ha gustado porque me identifico bastante con ella: "A veces creo que vivo en un mundo paralelo. Pero no porque me meta cosas raras, ojo, sino porque en ocasiones no me entero de nada".
Se deja leer, eso es cierto,... pero no se puede recomendar. Vaya, se lee, se cierra y... ¡a otra cosa, mariposa!
Nuestra prota es Ana de la Rosa, a la que llaman Ana la Bocazas. Tiene 25 años, quiere ser escritora y ha dejado su trabajo como cajera de un supermercado: "Tengo un gato llamado Apolo, escribo en mis ratos libres y acabo de encontrar un empleo como secretaria del señor míster Simpatía".
Lo mejor que tiene nuestra chica es que su gato se llama Apolo, como el que tenía mi marido en su casa. Yo no le llegué a conocer pero debía de ser un elemento simpaticón.
Es que, la verdad, se puede decir muy poco del libro. Es un novelón... Es entretenido a ratos pero perfectamente predecible.
Ana comparte piso con Maca y esta pobre se tiene que encargar de vez en cuando de su hermana pequeñaja, Flor, que no hace más que dar guerra.
El mejor de todos es Javi, el chico de recepción de la empresa en la que empieza a trabajar Ana. Es encantador. Le manda a Ana un mail cuando sube Silvia, la "novia" del jefe, que es genial: "De los creadores de Mi jefe tiene un palo en el culo y Si sonríe se autodestruye, llega La típica cazafortunas capaz de arrancarte un ojo si te interpones en su camino".
No lo he dicho, pero el Sr. Ángel Ferrer, el jefe, es un poco estirado y desagradable, lo que nos hace suponer a todos que van a terminar juntos... es más que obvio. "Suele llegar el primero, se encierra en su oficina, hasta que se harta y entonces sale a ladrarle a todo el mundo".
Tampoco he contado quien es Pepe. Es el diario de Ana. Ella escribe pero en vez de decir el manido "querido diario", le llama Pepe... Y Pepe va a tener un papel fundamental en el desenlace de la novela. No lo puedo contar porque, con lo predecible que es, si cuento esto también, lo estropeo definitivamente.
Y cierro ya. Es un libro de playa (o de viaje en avión, que también es una buena categoría). Se deja leer pero nada más.
Eso sí, hay un pensamiento de Ana que sí me ha gustado porque me identifico bastante con ella: "A veces creo que vivo en un mundo paralelo. Pero no porque me meta cosas raras, ojo, sino porque en ocasiones no me entero de nada".
domingo, 18 de noviembre de 2018
En la casa del guarda (Julie Klassen)
Por alguna razón, este libro me atraía. Obviamente, como siempre, lo elegí sin saber nada porque no había leído nada sobre el tema, ni sobre la autora... como siempre me pasa, claro.
Y me ha gustado, lo he pasado muy bien.
Después de leerlo, he descubierto que la autora es una gran admiradora de Jane Austen y algunos de los personajes de este libro son el reflejo de otros de sus personajes. Ahora queda muy bien que yo lo diga pero, desde el principio, esta novela me recordó a Mansfield Park, de verdad, de verdad... Y a mí, esas novelas me gustan, las disfruto mucho,...
Y, tras esta introducción, paso a contar un poquito de esta, que es de lo que se trata.
Nuestra prota es Mariah Aubrey, una muchacha maja, a la que su padre invita amablemente a marcharse de casa por un "desliz" en un determinado momento. El Sr. Aubrey no estaba dispuesto a "aprobar su comportamiento, ni a reducir de ninguna manera su deshonra". Si el padre avanzara en el tiempo y se plantara en 2018, le daba un algo al pobre... Hay que ver cómo cambian los tiempos (y cómo hemos avanzado las mujeres).
En fin, que la muchacha se va a la casa del guarda de Windrush Court, la finca de su tía, la Sra. Prin-Hallsey, que es de lo más peculiar... Un elemento, la señora. Y se va acompañada de su amiga y dama de compañía, la Srta. Dixon (Susan).
Como toda novela que se precie, tiene que enredarse un poco. Y aparecen otros personajes interesantes. Por un lado, el chico bueno, majísimo, interesantísimo, que es nuestro capitán Matthew Bryant, que alquila la hacienda. Y su amigo William Hart, que es encantador. Fue herido en una batalla cuando estaba a las órdenes de Matthew y va a pasar con él una temporada.
También hay malos, claro, como Isabella Forsythe, que es tontorrona pero tiene enamoradísimo a nuestro capitán. Pero, esta prometida con James Crawford, que es malo de los de verdad (y me cae fatal...).
Hay muchos más personajes, pero muchos, que entrelazan historias distintas y que resultan muy entrañables, como las gemelas Agnes y Amy Merryweather, que viven en Honora House, una casa de caridad que está al lado de la casa del guarda... Son estupendas... Una de las frases de Amy me ha encantado: "Ninguno de nosotros transitamos por esta vida sin meternos en algún que otro embrollo, o sin cometer errores, grandes o pequeños. (...) Pero hay que saber superarlos, aceptando la bondad, la ayuda y el perdón de Nuestro Señor".
No puedo contar nada porque es una novela serena en la que pasan muchas cosas, unas predecibles, otras no, pero todas interesantes. Eso sí, sin agobios, sin estrés, pero dejando un maravilloso sabor de boca cuando una termina de leer. Es muy recomendable.
Cierro ya, con una cita de Anatole France que la propia autora incluye al principio de uno de los capítulos: "Probablemente, la suerte sea el seudónimo que utiliza Dios cuando no desea firmar con su nombre un trabajo".
Y me ha gustado, lo he pasado muy bien.
Después de leerlo, he descubierto que la autora es una gran admiradora de Jane Austen y algunos de los personajes de este libro son el reflejo de otros de sus personajes. Ahora queda muy bien que yo lo diga pero, desde el principio, esta novela me recordó a Mansfield Park, de verdad, de verdad... Y a mí, esas novelas me gustan, las disfruto mucho,...
Y, tras esta introducción, paso a contar un poquito de esta, que es de lo que se trata.
Nuestra prota es Mariah Aubrey, una muchacha maja, a la que su padre invita amablemente a marcharse de casa por un "desliz" en un determinado momento. El Sr. Aubrey no estaba dispuesto a "aprobar su comportamiento, ni a reducir de ninguna manera su deshonra". Si el padre avanzara en el tiempo y se plantara en 2018, le daba un algo al pobre... Hay que ver cómo cambian los tiempos (y cómo hemos avanzado las mujeres).
En fin, que la muchacha se va a la casa del guarda de Windrush Court, la finca de su tía, la Sra. Prin-Hallsey, que es de lo más peculiar... Un elemento, la señora. Y se va acompañada de su amiga y dama de compañía, la Srta. Dixon (Susan).
Como toda novela que se precie, tiene que enredarse un poco. Y aparecen otros personajes interesantes. Por un lado, el chico bueno, majísimo, interesantísimo, que es nuestro capitán Matthew Bryant, que alquila la hacienda. Y su amigo William Hart, que es encantador. Fue herido en una batalla cuando estaba a las órdenes de Matthew y va a pasar con él una temporada.
También hay malos, claro, como Isabella Forsythe, que es tontorrona pero tiene enamoradísimo a nuestro capitán. Pero, esta prometida con James Crawford, que es malo de los de verdad (y me cae fatal...).
Hay muchos más personajes, pero muchos, que entrelazan historias distintas y que resultan muy entrañables, como las gemelas Agnes y Amy Merryweather, que viven en Honora House, una casa de caridad que está al lado de la casa del guarda... Son estupendas... Una de las frases de Amy me ha encantado: "Ninguno de nosotros transitamos por esta vida sin meternos en algún que otro embrollo, o sin cometer errores, grandes o pequeños. (...) Pero hay que saber superarlos, aceptando la bondad, la ayuda y el perdón de Nuestro Señor".
No puedo contar nada porque es una novela serena en la que pasan muchas cosas, unas predecibles, otras no, pero todas interesantes. Eso sí, sin agobios, sin estrés, pero dejando un maravilloso sabor de boca cuando una termina de leer. Es muy recomendable.
Cierro ya, con una cita de Anatole France que la propia autora incluye al principio de uno de los capítulos: "Probablemente, la suerte sea el seudónimo que utiliza Dios cuando no desea firmar con su nombre un trabajo".
domingo, 11 de noviembre de 2018
Dios es joven (Francisco)
Menos mal que cuando una elige un libro "malillo" tiene la opción de leer después algo que cubre lo que dejó vacío el anterior...
Este es un libro estupendo de leer (y de releer en algún otro momento)
Tengo que confesar que el autor me tiene entregada... Me gusta mucho este Papa, no lo puedo evitar: es un hombre agradable, cercano, que transmite muy bien y que ha puesto el amor por delante de todo lo demás.
Aquí tiene una conversación con Thomas Leoncini, escritor y periodista de solo 33 años, que está convencido de que el Papa produce una gran fascinación entre los jóvenes tanto creyentes como no creyentes.
El Papa hace un repaso por casi todo, para convencernos de que, al igual que los jóvenes, Dios es espontáneo, inspira espíritu de cambio, irradia energía...
Nos cuenta hay 15 enfermedades muy peligrosas para el hombre y las analiza una a una. Como no voy a alargarme más de la cuenta, diré que algunas de ellas me ha llamado mucho la atención, como "consumir consumo", "la cara fúnebre" o "la excesiva laboriosidad". Con esta me ha acordado mucho de mi amiga Margarita, que siempre dice que somos muy "Martas" y muy poco "Marías"... ¡qué gran verdad!. También lo dice el Papa: tenemos que dejar un poco de ser Marta, siempre haciendo y haciendo, sin poder parar, y ser un poco María y prestar atención a lo verdaderamente importante.
Pasa por muchas cosas, la verdad y no soy capaz de ponerlas todas de forma escueta en esta reseña pero me ha llamado la atención lo siguiente: "Quien gobierna debe aprender a mirar hacia lo alto solo para hablar con Dios y no para jugar a ser dios. Y debe mirar hacia abajo solo para levantar a quien ha caído". No sé si es mi impresión personal, que puede ser, pero creo que nuestros gobernantes no son así, sean del color que sean... Lo de "levantar a quien ha caído"... uffff.
Y otra cosa muy impactante que nos dice: "También por esto quiero insistir en que sin sentido del humor es muy difícil ser feliz; tenemos que ser capaces de no tomarnos demasiado en serio".
Al hilo de esto voy a dejar una reflexión de Chesterton que nos recomienda en mismo Francisco, sin dejar de recomendar este librito que es cortito, agradable, que serena el espíritu cuando se lee, y que pide que se vuelva a leer de vez en cuando: "La vida es una cosa demasiado seria para ser vivida seriamente."
Este es un libro estupendo de leer (y de releer en algún otro momento)
Tengo que confesar que el autor me tiene entregada... Me gusta mucho este Papa, no lo puedo evitar: es un hombre agradable, cercano, que transmite muy bien y que ha puesto el amor por delante de todo lo demás.
Aquí tiene una conversación con Thomas Leoncini, escritor y periodista de solo 33 años, que está convencido de que el Papa produce una gran fascinación entre los jóvenes tanto creyentes como no creyentes.
El Papa hace un repaso por casi todo, para convencernos de que, al igual que los jóvenes, Dios es espontáneo, inspira espíritu de cambio, irradia energía...
Nos cuenta hay 15 enfermedades muy peligrosas para el hombre y las analiza una a una. Como no voy a alargarme más de la cuenta, diré que algunas de ellas me ha llamado mucho la atención, como "consumir consumo", "la cara fúnebre" o "la excesiva laboriosidad". Con esta me ha acordado mucho de mi amiga Margarita, que siempre dice que somos muy "Martas" y muy poco "Marías"... ¡qué gran verdad!. También lo dice el Papa: tenemos que dejar un poco de ser Marta, siempre haciendo y haciendo, sin poder parar, y ser un poco María y prestar atención a lo verdaderamente importante.
Pasa por muchas cosas, la verdad y no soy capaz de ponerlas todas de forma escueta en esta reseña pero me ha llamado la atención lo siguiente: "Quien gobierna debe aprender a mirar hacia lo alto solo para hablar con Dios y no para jugar a ser dios. Y debe mirar hacia abajo solo para levantar a quien ha caído". No sé si es mi impresión personal, que puede ser, pero creo que nuestros gobernantes no son así, sean del color que sean... Lo de "levantar a quien ha caído"... uffff.
Y otra cosa muy impactante que nos dice: "También por esto quiero insistir en que sin sentido del humor es muy difícil ser feliz; tenemos que ser capaces de no tomarnos demasiado en serio".
Al hilo de esto voy a dejar una reflexión de Chesterton que nos recomienda en mismo Francisco, sin dejar de recomendar este librito que es cortito, agradable, que serena el espíritu cuando se lee, y que pide que se vuelva a leer de vez en cuando: "La vida es una cosa demasiado seria para ser vivida seriamente."
A todos los chicos de los que me enamoré (Jenny Han)
Es verdad: no siempre se puede acertar cuando se elige un libro. Y esta vez no he acertado.
Además, las notas que tenía se han borrado. Pero no hay que agobiase: más se perdió en Cuba y aquí estamos...
Como no hay mucho que reseñar, no se ha perdido mucho, la verdad.
La historia nos narra la vida de las hermanas Song (que en realidad se apellidan Covey: Song era su madre). La mami falleció cuando la mayor, Margot, tenía 12 años; Lara Jean, 10; y Kitty, la pequeña, 3.
Ahora ya tienen 5 años más... Lara Jean, nuestra prota principal, tiene un secretillo: ha escrito cartas a los chicos de los que se ha enamorado a lo largo de su vida (¿15 años?) pero no las ha enviado. Esrán guardadas en una cajita, eso sí, con la dirección puesta y todo.
Y, de repente, esas cartas aparecen en un buzón y llegan a sus destinatarios...
Parafraseando a Bugs Bunny: "Eso es to - eso es to - eso es todo, amigos". A mí no me ha dado para más... Conocemos a los amigos, a la familia, qué es lo que hacen cada día... pero nada más.
Se me ha hecho largo, y eso que no lo es... Y me he equivocado. Con la cantidad de libros que hay para leer en el mundo, he perdido un poco de tiempo en leer este. He de decir en mi defensa que me di cuenta enseguida pero no me gusta dejar los libros sin terminar.
¡A por otro!
Además, las notas que tenía se han borrado. Pero no hay que agobiase: más se perdió en Cuba y aquí estamos...
Como no hay mucho que reseñar, no se ha perdido mucho, la verdad.
La historia nos narra la vida de las hermanas Song (que en realidad se apellidan Covey: Song era su madre). La mami falleció cuando la mayor, Margot, tenía 12 años; Lara Jean, 10; y Kitty, la pequeña, 3.
Ahora ya tienen 5 años más... Lara Jean, nuestra prota principal, tiene un secretillo: ha escrito cartas a los chicos de los que se ha enamorado a lo largo de su vida (¿15 años?) pero no las ha enviado. Esrán guardadas en una cajita, eso sí, con la dirección puesta y todo.
Y, de repente, esas cartas aparecen en un buzón y llegan a sus destinatarios...
Parafraseando a Bugs Bunny: "Eso es to - eso es to - eso es todo, amigos". A mí no me ha dado para más... Conocemos a los amigos, a la familia, qué es lo que hacen cada día... pero nada más.
Se me ha hecho largo, y eso que no lo es... Y me he equivocado. Con la cantidad de libros que hay para leer en el mundo, he perdido un poco de tiempo en leer este. He de decir en mi defensa que me di cuenta enseguida pero no me gusta dejar los libros sin terminar.
¡A por otro!
Los lunes en el Ritz (Nerea Riesco)
Sonaba bien el título, así que, con mi habitual criterio, decidí leerlo... Y me ha gustado. Está muy bien.
Es de estos libros que relatan muchas historias paralelas, de las que se pueden sacar muchas enseñanzas, tanto de culturilla general como para crecer un poco interiormente, si se me permite la chulería.
Entramos en la historia en 1929, cuando nuestra principal prota, Martina Romero, puede asistir por primera vez a un baile en el Ritz y conoce a Bosco.
Ya nos hemos situado en el tiempo y en el espacio. Ahora contaré que Martina es la hija del director del Ritz, don Paco, y de Eveline, una mujer dulce, tranquila, cariñosa,... También tiene un hermano, Fran, que va dando unos poco bandazos a través de la historia.
Lo curioso es que cada uno de los personajes tiene su propia historia... Francisco Romero, don Paco para los amigos "era tímido, temperamental e hincha del Real Madrid". Y estaba convencido de que "...un director de hotel debía regirse por los mismos cánones que un diplomático: pensar dos veces antes de hablar, para finalmente no decir nada". Una cosa que me ha llamado la atención es lo que le contaba siempre a Martina: "Mi padre siempre dijo que fue su madre la que desenvolvió la baraja, mezcló y repartió las cartas de su destino, pero que él fue el encargado de jugar la mano". Si uno lo piensa un poco, es una gran verdad.
No me quiero entretener tanto en cada personaje, la verdad, porque me alargaría muchísimo, pero es que don Paco me ha llamado mucho la atención.
Martina era sinestésica: asociaba colores con sonidos. Y era una auténtica artista. Así que la mandaron a estudiar a París, para separarla de Bosco, con razón más real y para que mejorara su técnica, como razón "oficial". "La sinestesia era considerada entre sus maestros franceses como un don del que gozaban artistas tan prodigiosos como Vasili Kandinski, que era capaz de plasmar en sus obras pictóricas las notas musicales que oía en su cabeza".
Mención especial para la Asociación de Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl, formada por Eveline y sus amigas Piluca y Talita. Esta última es marquesa y la primera había sido actriz 15 años atrás y era conocida como la bella Piluca. La cosa es que estas tres mujeres, junto con Martina, tomaba en té y ayudaban a toda la gente que las necesitaba. Eso sí, un poco clandestinamente, porque estaban en un nivel de la sociedad en el que no podían darlo a conocer...
Contaban con la ayuda del padre Eugenio que es, sin duda, el mejor personaje de la novela. Un hombre entregado a los demás al 200%. La mayoría de las cosas que dice son para enmarcarlas y leerlas todos los días: "El cristianismo es apolítico. Son los hombres los que se empeñan en llevárselo a su terreno. Él dejó bien claro que Su reino no era de este mundo. No dejéis que os arrebaten la fe. La fe es la fuente de la realidad porque en la vida, creer es crear. Hasta los ateos necesitan a Dios para poder negarlo".
Dada la fecha en la que se inicia la historia, es evidente que vamos a pasar por la Guerra Civil... Y todo lo que eso conlleva y la cantidad de gente que necesita de los demás en momentos como ese... De acuerdo con el padre Eugenio: "La guerra es una derrota de la humanidad. Una escabechina entre gentes que no se conocen para provecho de unos pocos que sí se conocen pero que no tienen el valor de enfrentarse cara a cara".
No me alargo más... Es una novela muy agradable, muy entretenida y creo que no dejará indiferente a nadie.
Cierro con otra reflexión del padre Eugenio que se hace realidad todos los días en las noticias: "La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se está a su serivicio".
Es de estos libros que relatan muchas historias paralelas, de las que se pueden sacar muchas enseñanzas, tanto de culturilla general como para crecer un poco interiormente, si se me permite la chulería.
Entramos en la historia en 1929, cuando nuestra principal prota, Martina Romero, puede asistir por primera vez a un baile en el Ritz y conoce a Bosco.
Ya nos hemos situado en el tiempo y en el espacio. Ahora contaré que Martina es la hija del director del Ritz, don Paco, y de Eveline, una mujer dulce, tranquila, cariñosa,... También tiene un hermano, Fran, que va dando unos poco bandazos a través de la historia.
Lo curioso es que cada uno de los personajes tiene su propia historia... Francisco Romero, don Paco para los amigos "era tímido, temperamental e hincha del Real Madrid". Y estaba convencido de que "...un director de hotel debía regirse por los mismos cánones que un diplomático: pensar dos veces antes de hablar, para finalmente no decir nada". Una cosa que me ha llamado la atención es lo que le contaba siempre a Martina: "Mi padre siempre dijo que fue su madre la que desenvolvió la baraja, mezcló y repartió las cartas de su destino, pero que él fue el encargado de jugar la mano". Si uno lo piensa un poco, es una gran verdad.
No me quiero entretener tanto en cada personaje, la verdad, porque me alargaría muchísimo, pero es que don Paco me ha llamado mucho la atención.
Martina era sinestésica: asociaba colores con sonidos. Y era una auténtica artista. Así que la mandaron a estudiar a París, para separarla de Bosco, con razón más real y para que mejorara su técnica, como razón "oficial". "La sinestesia era considerada entre sus maestros franceses como un don del que gozaban artistas tan prodigiosos como Vasili Kandinski, que era capaz de plasmar en sus obras pictóricas las notas musicales que oía en su cabeza".
Mención especial para la Asociación de Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl, formada por Eveline y sus amigas Piluca y Talita. Esta última es marquesa y la primera había sido actriz 15 años atrás y era conocida como la bella Piluca. La cosa es que estas tres mujeres, junto con Martina, tomaba en té y ayudaban a toda la gente que las necesitaba. Eso sí, un poco clandestinamente, porque estaban en un nivel de la sociedad en el que no podían darlo a conocer...
Contaban con la ayuda del padre Eugenio que es, sin duda, el mejor personaje de la novela. Un hombre entregado a los demás al 200%. La mayoría de las cosas que dice son para enmarcarlas y leerlas todos los días: "El cristianismo es apolítico. Son los hombres los que se empeñan en llevárselo a su terreno. Él dejó bien claro que Su reino no era de este mundo. No dejéis que os arrebaten la fe. La fe es la fuente de la realidad porque en la vida, creer es crear. Hasta los ateos necesitan a Dios para poder negarlo".
Dada la fecha en la que se inicia la historia, es evidente que vamos a pasar por la Guerra Civil... Y todo lo que eso conlleva y la cantidad de gente que necesita de los demás en momentos como ese... De acuerdo con el padre Eugenio: "La guerra es una derrota de la humanidad. Una escabechina entre gentes que no se conocen para provecho de unos pocos que sí se conocen pero que no tienen el valor de enfrentarse cara a cara".
No me alargo más... Es una novela muy agradable, muy entretenida y creo que no dejará indiferente a nadie.
Cierro con otra reflexión del padre Eugenio que se hace realidad todos los días en las noticias: "La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se está a su serivicio".
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