De acuerdo, lo sabía, el libro era lo que cabía esperar con el título pero... tenía que viajar y pensé que esto estaría bien.
Se deja leer, eso es cierto,... pero no se puede recomendar. Vaya, se lee, se cierra y... ¡a otra cosa, mariposa!
Nuestra prota es Ana de la Rosa, a la que llaman Ana la Bocazas. Tiene 25 años, quiere ser escritora y ha dejado su trabajo como cajera de un supermercado: "Tengo un gato llamado Apolo, escribo en mis ratos libres y acabo de encontrar un empleo como secretaria del señor míster Simpatía".
Lo mejor que tiene nuestra chica es que su gato se llama Apolo, como el que tenía mi marido en su casa. Yo no le llegué a conocer pero debía de ser un elemento simpaticón.
Es que, la verdad, se puede decir muy poco del libro. Es un novelón... Es entretenido a ratos pero perfectamente predecible.
Ana comparte piso con Maca y esta pobre se tiene que encargar de vez en cuando de su hermana pequeñaja, Flor, que no hace más que dar guerra.
El mejor de todos es Javi, el chico de recepción de la empresa en la que empieza a trabajar Ana. Es encantador. Le manda a Ana un mail cuando sube Silvia, la "novia" del jefe, que es genial: "De los creadores de Mi jefe tiene un palo en el culo y Si sonríe se autodestruye, llega La típica cazafortunas capaz de arrancarte un ojo si te interpones en su camino".
No lo he dicho, pero el Sr. Ángel Ferrer, el jefe, es un poco estirado y desagradable, lo que nos hace suponer a todos que van a terminar juntos... es más que obvio. "Suele llegar el primero, se encierra en su oficina, hasta que se harta y entonces sale a ladrarle a todo el mundo".
Tampoco he contado quien es Pepe. Es el diario de Ana. Ella escribe pero en vez de decir el manido "querido diario", le llama Pepe... Y Pepe va a tener un papel fundamental en el desenlace de la novela. No lo puedo contar porque, con lo predecible que es, si cuento esto también, lo estropeo definitivamente.
Y cierro ya. Es un libro de playa (o de viaje en avión, que también es una buena categoría). Se deja leer pero nada más.
Eso sí, hay un pensamiento de Ana que sí me ha gustado porque me identifico bastante con ella: "A veces creo que vivo en un mundo paralelo. Pero no porque me meta cosas raras, ojo, sino porque en ocasiones no me entero de nada".
lunes, 19 de noviembre de 2018
domingo, 18 de noviembre de 2018
En la casa del guarda (Julie Klassen)
Por alguna razón, este libro me atraía. Obviamente, como siempre, lo elegí sin saber nada porque no había leído nada sobre el tema, ni sobre la autora... como siempre me pasa, claro.
Y me ha gustado, lo he pasado muy bien.
Después de leerlo, he descubierto que la autora es una gran admiradora de Jane Austen y algunos de los personajes de este libro son el reflejo de otros de sus personajes. Ahora queda muy bien que yo lo diga pero, desde el principio, esta novela me recordó a Mansfield Park, de verdad, de verdad... Y a mí, esas novelas me gustan, las disfruto mucho,...
Y, tras esta introducción, paso a contar un poquito de esta, que es de lo que se trata.
Nuestra prota es Mariah Aubrey, una muchacha maja, a la que su padre invita amablemente a marcharse de casa por un "desliz" en un determinado momento. El Sr. Aubrey no estaba dispuesto a "aprobar su comportamiento, ni a reducir de ninguna manera su deshonra". Si el padre avanzara en el tiempo y se plantara en 2018, le daba un algo al pobre... Hay que ver cómo cambian los tiempos (y cómo hemos avanzado las mujeres).
En fin, que la muchacha se va a la casa del guarda de Windrush Court, la finca de su tía, la Sra. Prin-Hallsey, que es de lo más peculiar... Un elemento, la señora. Y se va acompañada de su amiga y dama de compañía, la Srta. Dixon (Susan).
Como toda novela que se precie, tiene que enredarse un poco. Y aparecen otros personajes interesantes. Por un lado, el chico bueno, majísimo, interesantísimo, que es nuestro capitán Matthew Bryant, que alquila la hacienda. Y su amigo William Hart, que es encantador. Fue herido en una batalla cuando estaba a las órdenes de Matthew y va a pasar con él una temporada.
También hay malos, claro, como Isabella Forsythe, que es tontorrona pero tiene enamoradísimo a nuestro capitán. Pero, esta prometida con James Crawford, que es malo de los de verdad (y me cae fatal...).
Hay muchos más personajes, pero muchos, que entrelazan historias distintas y que resultan muy entrañables, como las gemelas Agnes y Amy Merryweather, que viven en Honora House, una casa de caridad que está al lado de la casa del guarda... Son estupendas... Una de las frases de Amy me ha encantado: "Ninguno de nosotros transitamos por esta vida sin meternos en algún que otro embrollo, o sin cometer errores, grandes o pequeños. (...) Pero hay que saber superarlos, aceptando la bondad, la ayuda y el perdón de Nuestro Señor".
No puedo contar nada porque es una novela serena en la que pasan muchas cosas, unas predecibles, otras no, pero todas interesantes. Eso sí, sin agobios, sin estrés, pero dejando un maravilloso sabor de boca cuando una termina de leer. Es muy recomendable.
Cierro ya, con una cita de Anatole France que la propia autora incluye al principio de uno de los capítulos: "Probablemente, la suerte sea el seudónimo que utiliza Dios cuando no desea firmar con su nombre un trabajo".
Y me ha gustado, lo he pasado muy bien.
Después de leerlo, he descubierto que la autora es una gran admiradora de Jane Austen y algunos de los personajes de este libro son el reflejo de otros de sus personajes. Ahora queda muy bien que yo lo diga pero, desde el principio, esta novela me recordó a Mansfield Park, de verdad, de verdad... Y a mí, esas novelas me gustan, las disfruto mucho,...
Y, tras esta introducción, paso a contar un poquito de esta, que es de lo que se trata.
Nuestra prota es Mariah Aubrey, una muchacha maja, a la que su padre invita amablemente a marcharse de casa por un "desliz" en un determinado momento. El Sr. Aubrey no estaba dispuesto a "aprobar su comportamiento, ni a reducir de ninguna manera su deshonra". Si el padre avanzara en el tiempo y se plantara en 2018, le daba un algo al pobre... Hay que ver cómo cambian los tiempos (y cómo hemos avanzado las mujeres).
En fin, que la muchacha se va a la casa del guarda de Windrush Court, la finca de su tía, la Sra. Prin-Hallsey, que es de lo más peculiar... Un elemento, la señora. Y se va acompañada de su amiga y dama de compañía, la Srta. Dixon (Susan).
Como toda novela que se precie, tiene que enredarse un poco. Y aparecen otros personajes interesantes. Por un lado, el chico bueno, majísimo, interesantísimo, que es nuestro capitán Matthew Bryant, que alquila la hacienda. Y su amigo William Hart, que es encantador. Fue herido en una batalla cuando estaba a las órdenes de Matthew y va a pasar con él una temporada.
También hay malos, claro, como Isabella Forsythe, que es tontorrona pero tiene enamoradísimo a nuestro capitán. Pero, esta prometida con James Crawford, que es malo de los de verdad (y me cae fatal...).
Hay muchos más personajes, pero muchos, que entrelazan historias distintas y que resultan muy entrañables, como las gemelas Agnes y Amy Merryweather, que viven en Honora House, una casa de caridad que está al lado de la casa del guarda... Son estupendas... Una de las frases de Amy me ha encantado: "Ninguno de nosotros transitamos por esta vida sin meternos en algún que otro embrollo, o sin cometer errores, grandes o pequeños. (...) Pero hay que saber superarlos, aceptando la bondad, la ayuda y el perdón de Nuestro Señor".
No puedo contar nada porque es una novela serena en la que pasan muchas cosas, unas predecibles, otras no, pero todas interesantes. Eso sí, sin agobios, sin estrés, pero dejando un maravilloso sabor de boca cuando una termina de leer. Es muy recomendable.
Cierro ya, con una cita de Anatole France que la propia autora incluye al principio de uno de los capítulos: "Probablemente, la suerte sea el seudónimo que utiliza Dios cuando no desea firmar con su nombre un trabajo".
domingo, 11 de noviembre de 2018
Dios es joven (Francisco)
Menos mal que cuando una elige un libro "malillo" tiene la opción de leer después algo que cubre lo que dejó vacío el anterior...
Este es un libro estupendo de leer (y de releer en algún otro momento)
Tengo que confesar que el autor me tiene entregada... Me gusta mucho este Papa, no lo puedo evitar: es un hombre agradable, cercano, que transmite muy bien y que ha puesto el amor por delante de todo lo demás.
Aquí tiene una conversación con Thomas Leoncini, escritor y periodista de solo 33 años, que está convencido de que el Papa produce una gran fascinación entre los jóvenes tanto creyentes como no creyentes.
El Papa hace un repaso por casi todo, para convencernos de que, al igual que los jóvenes, Dios es espontáneo, inspira espíritu de cambio, irradia energía...
Nos cuenta hay 15 enfermedades muy peligrosas para el hombre y las analiza una a una. Como no voy a alargarme más de la cuenta, diré que algunas de ellas me ha llamado mucho la atención, como "consumir consumo", "la cara fúnebre" o "la excesiva laboriosidad". Con esta me ha acordado mucho de mi amiga Margarita, que siempre dice que somos muy "Martas" y muy poco "Marías"... ¡qué gran verdad!. También lo dice el Papa: tenemos que dejar un poco de ser Marta, siempre haciendo y haciendo, sin poder parar, y ser un poco María y prestar atención a lo verdaderamente importante.
Pasa por muchas cosas, la verdad y no soy capaz de ponerlas todas de forma escueta en esta reseña pero me ha llamado la atención lo siguiente: "Quien gobierna debe aprender a mirar hacia lo alto solo para hablar con Dios y no para jugar a ser dios. Y debe mirar hacia abajo solo para levantar a quien ha caído". No sé si es mi impresión personal, que puede ser, pero creo que nuestros gobernantes no son así, sean del color que sean... Lo de "levantar a quien ha caído"... uffff.
Y otra cosa muy impactante que nos dice: "También por esto quiero insistir en que sin sentido del humor es muy difícil ser feliz; tenemos que ser capaces de no tomarnos demasiado en serio".
Al hilo de esto voy a dejar una reflexión de Chesterton que nos recomienda en mismo Francisco, sin dejar de recomendar este librito que es cortito, agradable, que serena el espíritu cuando se lee, y que pide que se vuelva a leer de vez en cuando: "La vida es una cosa demasiado seria para ser vivida seriamente."
Este es un libro estupendo de leer (y de releer en algún otro momento)
Tengo que confesar que el autor me tiene entregada... Me gusta mucho este Papa, no lo puedo evitar: es un hombre agradable, cercano, que transmite muy bien y que ha puesto el amor por delante de todo lo demás.
Aquí tiene una conversación con Thomas Leoncini, escritor y periodista de solo 33 años, que está convencido de que el Papa produce una gran fascinación entre los jóvenes tanto creyentes como no creyentes.
El Papa hace un repaso por casi todo, para convencernos de que, al igual que los jóvenes, Dios es espontáneo, inspira espíritu de cambio, irradia energía...
Nos cuenta hay 15 enfermedades muy peligrosas para el hombre y las analiza una a una. Como no voy a alargarme más de la cuenta, diré que algunas de ellas me ha llamado mucho la atención, como "consumir consumo", "la cara fúnebre" o "la excesiva laboriosidad". Con esta me ha acordado mucho de mi amiga Margarita, que siempre dice que somos muy "Martas" y muy poco "Marías"... ¡qué gran verdad!. También lo dice el Papa: tenemos que dejar un poco de ser Marta, siempre haciendo y haciendo, sin poder parar, y ser un poco María y prestar atención a lo verdaderamente importante.
Pasa por muchas cosas, la verdad y no soy capaz de ponerlas todas de forma escueta en esta reseña pero me ha llamado la atención lo siguiente: "Quien gobierna debe aprender a mirar hacia lo alto solo para hablar con Dios y no para jugar a ser dios. Y debe mirar hacia abajo solo para levantar a quien ha caído". No sé si es mi impresión personal, que puede ser, pero creo que nuestros gobernantes no son así, sean del color que sean... Lo de "levantar a quien ha caído"... uffff.
Y otra cosa muy impactante que nos dice: "También por esto quiero insistir en que sin sentido del humor es muy difícil ser feliz; tenemos que ser capaces de no tomarnos demasiado en serio".
Al hilo de esto voy a dejar una reflexión de Chesterton que nos recomienda en mismo Francisco, sin dejar de recomendar este librito que es cortito, agradable, que serena el espíritu cuando se lee, y que pide que se vuelva a leer de vez en cuando: "La vida es una cosa demasiado seria para ser vivida seriamente."
A todos los chicos de los que me enamoré (Jenny Han)
Es verdad: no siempre se puede acertar cuando se elige un libro. Y esta vez no he acertado.
Además, las notas que tenía se han borrado. Pero no hay que agobiase: más se perdió en Cuba y aquí estamos...
Como no hay mucho que reseñar, no se ha perdido mucho, la verdad.
La historia nos narra la vida de las hermanas Song (que en realidad se apellidan Covey: Song era su madre). La mami falleció cuando la mayor, Margot, tenía 12 años; Lara Jean, 10; y Kitty, la pequeña, 3.
Ahora ya tienen 5 años más... Lara Jean, nuestra prota principal, tiene un secretillo: ha escrito cartas a los chicos de los que se ha enamorado a lo largo de su vida (¿15 años?) pero no las ha enviado. Esrán guardadas en una cajita, eso sí, con la dirección puesta y todo.
Y, de repente, esas cartas aparecen en un buzón y llegan a sus destinatarios...
Parafraseando a Bugs Bunny: "Eso es to - eso es to - eso es todo, amigos". A mí no me ha dado para más... Conocemos a los amigos, a la familia, qué es lo que hacen cada día... pero nada más.
Se me ha hecho largo, y eso que no lo es... Y me he equivocado. Con la cantidad de libros que hay para leer en el mundo, he perdido un poco de tiempo en leer este. He de decir en mi defensa que me di cuenta enseguida pero no me gusta dejar los libros sin terminar.
¡A por otro!
Además, las notas que tenía se han borrado. Pero no hay que agobiase: más se perdió en Cuba y aquí estamos...
Como no hay mucho que reseñar, no se ha perdido mucho, la verdad.
La historia nos narra la vida de las hermanas Song (que en realidad se apellidan Covey: Song era su madre). La mami falleció cuando la mayor, Margot, tenía 12 años; Lara Jean, 10; y Kitty, la pequeña, 3.
Ahora ya tienen 5 años más... Lara Jean, nuestra prota principal, tiene un secretillo: ha escrito cartas a los chicos de los que se ha enamorado a lo largo de su vida (¿15 años?) pero no las ha enviado. Esrán guardadas en una cajita, eso sí, con la dirección puesta y todo.
Y, de repente, esas cartas aparecen en un buzón y llegan a sus destinatarios...
Parafraseando a Bugs Bunny: "Eso es to - eso es to - eso es todo, amigos". A mí no me ha dado para más... Conocemos a los amigos, a la familia, qué es lo que hacen cada día... pero nada más.
Se me ha hecho largo, y eso que no lo es... Y me he equivocado. Con la cantidad de libros que hay para leer en el mundo, he perdido un poco de tiempo en leer este. He de decir en mi defensa que me di cuenta enseguida pero no me gusta dejar los libros sin terminar.
¡A por otro!
Los lunes en el Ritz (Nerea Riesco)
Sonaba bien el título, así que, con mi habitual criterio, decidí leerlo... Y me ha gustado. Está muy bien.
Es de estos libros que relatan muchas historias paralelas, de las que se pueden sacar muchas enseñanzas, tanto de culturilla general como para crecer un poco interiormente, si se me permite la chulería.
Entramos en la historia en 1929, cuando nuestra principal prota, Martina Romero, puede asistir por primera vez a un baile en el Ritz y conoce a Bosco.
Ya nos hemos situado en el tiempo y en el espacio. Ahora contaré que Martina es la hija del director del Ritz, don Paco, y de Eveline, una mujer dulce, tranquila, cariñosa,... También tiene un hermano, Fran, que va dando unos poco bandazos a través de la historia.
Lo curioso es que cada uno de los personajes tiene su propia historia... Francisco Romero, don Paco para los amigos "era tímido, temperamental e hincha del Real Madrid". Y estaba convencido de que "...un director de hotel debía regirse por los mismos cánones que un diplomático: pensar dos veces antes de hablar, para finalmente no decir nada". Una cosa que me ha llamado la atención es lo que le contaba siempre a Martina: "Mi padre siempre dijo que fue su madre la que desenvolvió la baraja, mezcló y repartió las cartas de su destino, pero que él fue el encargado de jugar la mano". Si uno lo piensa un poco, es una gran verdad.
No me quiero entretener tanto en cada personaje, la verdad, porque me alargaría muchísimo, pero es que don Paco me ha llamado mucho la atención.
Martina era sinestésica: asociaba colores con sonidos. Y era una auténtica artista. Así que la mandaron a estudiar a París, para separarla de Bosco, con razón más real y para que mejorara su técnica, como razón "oficial". "La sinestesia era considerada entre sus maestros franceses como un don del que gozaban artistas tan prodigiosos como Vasili Kandinski, que era capaz de plasmar en sus obras pictóricas las notas musicales que oía en su cabeza".
Mención especial para la Asociación de Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl, formada por Eveline y sus amigas Piluca y Talita. Esta última es marquesa y la primera había sido actriz 15 años atrás y era conocida como la bella Piluca. La cosa es que estas tres mujeres, junto con Martina, tomaba en té y ayudaban a toda la gente que las necesitaba. Eso sí, un poco clandestinamente, porque estaban en un nivel de la sociedad en el que no podían darlo a conocer...
Contaban con la ayuda del padre Eugenio que es, sin duda, el mejor personaje de la novela. Un hombre entregado a los demás al 200%. La mayoría de las cosas que dice son para enmarcarlas y leerlas todos los días: "El cristianismo es apolítico. Son los hombres los que se empeñan en llevárselo a su terreno. Él dejó bien claro que Su reino no era de este mundo. No dejéis que os arrebaten la fe. La fe es la fuente de la realidad porque en la vida, creer es crear. Hasta los ateos necesitan a Dios para poder negarlo".
Dada la fecha en la que se inicia la historia, es evidente que vamos a pasar por la Guerra Civil... Y todo lo que eso conlleva y la cantidad de gente que necesita de los demás en momentos como ese... De acuerdo con el padre Eugenio: "La guerra es una derrota de la humanidad. Una escabechina entre gentes que no se conocen para provecho de unos pocos que sí se conocen pero que no tienen el valor de enfrentarse cara a cara".
No me alargo más... Es una novela muy agradable, muy entretenida y creo que no dejará indiferente a nadie.
Cierro con otra reflexión del padre Eugenio que se hace realidad todos los días en las noticias: "La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se está a su serivicio".
Es de estos libros que relatan muchas historias paralelas, de las que se pueden sacar muchas enseñanzas, tanto de culturilla general como para crecer un poco interiormente, si se me permite la chulería.
Entramos en la historia en 1929, cuando nuestra principal prota, Martina Romero, puede asistir por primera vez a un baile en el Ritz y conoce a Bosco.
Ya nos hemos situado en el tiempo y en el espacio. Ahora contaré que Martina es la hija del director del Ritz, don Paco, y de Eveline, una mujer dulce, tranquila, cariñosa,... También tiene un hermano, Fran, que va dando unos poco bandazos a través de la historia.
Lo curioso es que cada uno de los personajes tiene su propia historia... Francisco Romero, don Paco para los amigos "era tímido, temperamental e hincha del Real Madrid". Y estaba convencido de que "...un director de hotel debía regirse por los mismos cánones que un diplomático: pensar dos veces antes de hablar, para finalmente no decir nada". Una cosa que me ha llamado la atención es lo que le contaba siempre a Martina: "Mi padre siempre dijo que fue su madre la que desenvolvió la baraja, mezcló y repartió las cartas de su destino, pero que él fue el encargado de jugar la mano". Si uno lo piensa un poco, es una gran verdad.
No me quiero entretener tanto en cada personaje, la verdad, porque me alargaría muchísimo, pero es que don Paco me ha llamado mucho la atención.
Martina era sinestésica: asociaba colores con sonidos. Y era una auténtica artista. Así que la mandaron a estudiar a París, para separarla de Bosco, con razón más real y para que mejorara su técnica, como razón "oficial". "La sinestesia era considerada entre sus maestros franceses como un don del que gozaban artistas tan prodigiosos como Vasili Kandinski, que era capaz de plasmar en sus obras pictóricas las notas musicales que oía en su cabeza".
Mención especial para la Asociación de Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl, formada por Eveline y sus amigas Piluca y Talita. Esta última es marquesa y la primera había sido actriz 15 años atrás y era conocida como la bella Piluca. La cosa es que estas tres mujeres, junto con Martina, tomaba en té y ayudaban a toda la gente que las necesitaba. Eso sí, un poco clandestinamente, porque estaban en un nivel de la sociedad en el que no podían darlo a conocer...
Contaban con la ayuda del padre Eugenio que es, sin duda, el mejor personaje de la novela. Un hombre entregado a los demás al 200%. La mayoría de las cosas que dice son para enmarcarlas y leerlas todos los días: "El cristianismo es apolítico. Son los hombres los que se empeñan en llevárselo a su terreno. Él dejó bien claro que Su reino no era de este mundo. No dejéis que os arrebaten la fe. La fe es la fuente de la realidad porque en la vida, creer es crear. Hasta los ateos necesitan a Dios para poder negarlo".
Dada la fecha en la que se inicia la historia, es evidente que vamos a pasar por la Guerra Civil... Y todo lo que eso conlleva y la cantidad de gente que necesita de los demás en momentos como ese... De acuerdo con el padre Eugenio: "La guerra es una derrota de la humanidad. Una escabechina entre gentes que no se conocen para provecho de unos pocos que sí se conocen pero que no tienen el valor de enfrentarse cara a cara".
No me alargo más... Es una novela muy agradable, muy entretenida y creo que no dejará indiferente a nadie.
Cierro con otra reflexión del padre Eugenio que se hace realidad todos los días en las noticias: "La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se está a su serivicio".
jueves, 1 de noviembre de 2018
La novia gitana (Carmen Mola)
Compramos el libro el La Feria del Libro, cuando aún no había oído hablar de él. Y lo fui dejando para leerlo con calma en las vacaciones (los libros en papel me gustan mucho más que en formato electrónico, pero pesan mucho más y voy caminando a trabajar todos los días...). Cuando iba a leerlo, se me adelantó mi marido (vale, sí, él fue quien quiso comprarlo...) y tuve que esperar un poco más todavía.
Pero mereció la pena: me ha gustado mucho. Merece la pena leerlo. Es una novela de intriga de las que dejan poso cuando se cierra el libro. He leído en una crítica que "tiene una estructura sólida". Si se me hubiera ocurrido a mí, estaría estupendo. Pero no tengo tanta capacidad: a mí me parece que no cojea y que está muy bien hilada.
Me he enterado después que Carmen Mola es el pseudónimo tras el que se "esconde" el/la verdadero/a autor/a... Pues me parece muy bien... sea quien sea, mi más sincera enhorabuena.
Y, además, me quedo muy contenta porque estoy segura de que va a haber más entregas de la inspectora Elena Blanco... Mucho me sorprendería que no las hubiera: y yo las leeré, por supuesto.
Tras tanto preámbulo, voy a contar que nos encontramos con Susana Macaya muerta... ¡otro asesinato! Lo curioso es que está a punto de casarse. ¿Por qué es curioso? Porque su hermana Lara también fue asesinada cuando estaba celebrando su despedida de soltera. Y las dos mueren de una forma muy macabra: "Dos hermanas muertas a punto de casarse con la cabeza llena de gusanos".
Lo cierto es que es desagradable porque a las dos les introducen gusanos en la cabeza, larvas de Cochliomyia hominivorax (¡olé!) que son muy vorace y se alimentan de tejidos vivos. No es que sea muy enternecedor, la verdad, pero como dice Buendía, el forense: "Si no quieres ver guarradas, dedícate a la decoración de interiores; eres policía, recogemos la mierda de la sociedad".
Antes de seguir tengo que decir que Susana me ha caído muy bien desde que he leído: "Todo el mundo encuentra ridículo que Susana escriba los wasaps siguiendo fielmente las instrucciones de la Real Academia, sin faltas, sin abreviaturas, respetando los signos de puntuación". Esta es de las mías, de las que ponen en los mensajes los signos de apertura de exclamación e interrogación... Somos la resistencia...
Vamos a conocer a la BAC, Brigada de Análisis de Casos, cuya jefa es la inspectora Elena Blanco y los miembros son Orduño, que viene de los Geos; Chesca, que era agente de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos; Buendía, el forense; y Mariajo, la experta en informática, muy curioso porque está fuera del cliché de informático, al ser una mujer de más de 60 años.
La BAC son un "departamento especial del cuerpo que e encarga de investigaciones que se tuercen, unas veces por incompetencia e los policías que las llevan, o porque se sospecha que haya interesas personales de los agentes; otras, simplemente porque se han ido embarullando de tal manera que es difícil deshacer los nudos". Y este caso se lo dan a ellos y van a contar también con el subinspector Ángel Zárate, a quien le habría correspondido el caso si no hubiera nacido ya tan complicado.
Vamos a ver cómo irrumpe en la escena la comunidad gitana ya que las chiquillas son medio gitanas (padre) y medio payas (madre). Por cierto, Sonia y Moisés, esos padres... ¿qué pensarán? Es lo primero que se me vino a mí a la mente. Luego nos cuentan lo que piensa Sara en un momento dado: "Se pregunta hasta dónde llega la responsabilidad de una madre, en qué momentos hay que dejar a los hijos volar solos, sin la mirada vigilante y la tutela obsesiva". Y ahí estoy yo, otra vez, pensando en mis dos adolescentes a los que yo veo como dos bebés aunque ya tengan 19 y 17 años... Siempre se me van los ojos a estas frases...
La trama se va complicando y se mezcla con la vida personal de la inspectora, cómo no. Pero está muy bien entrelazado, la verdad. Y aparecen luego religiones olvidadas y ritos oscuros... Todo muy impactante. Hace que estés deseando llegar al final pero quejándote a la vez de que se termine...
No me alargo más. Cierro esta vez con un pensamiento de Juanito, el camarero rumano del bar al que va de vez en cuando la inspectora a comerse un bocata: "Retrasar las cosas es mantener los nervios dentro del estómago más tiempo del necesario"
Pero mereció la pena: me ha gustado mucho. Merece la pena leerlo. Es una novela de intriga de las que dejan poso cuando se cierra el libro. He leído en una crítica que "tiene una estructura sólida". Si se me hubiera ocurrido a mí, estaría estupendo. Pero no tengo tanta capacidad: a mí me parece que no cojea y que está muy bien hilada.
Me he enterado después que Carmen Mola es el pseudónimo tras el que se "esconde" el/la verdadero/a autor/a... Pues me parece muy bien... sea quien sea, mi más sincera enhorabuena.
Y, además, me quedo muy contenta porque estoy segura de que va a haber más entregas de la inspectora Elena Blanco... Mucho me sorprendería que no las hubiera: y yo las leeré, por supuesto.
Tras tanto preámbulo, voy a contar que nos encontramos con Susana Macaya muerta... ¡otro asesinato! Lo curioso es que está a punto de casarse. ¿Por qué es curioso? Porque su hermana Lara también fue asesinada cuando estaba celebrando su despedida de soltera. Y las dos mueren de una forma muy macabra: "Dos hermanas muertas a punto de casarse con la cabeza llena de gusanos".
Lo cierto es que es desagradable porque a las dos les introducen gusanos en la cabeza, larvas de Cochliomyia hominivorax (¡olé!) que son muy vorace y se alimentan de tejidos vivos. No es que sea muy enternecedor, la verdad, pero como dice Buendía, el forense: "Si no quieres ver guarradas, dedícate a la decoración de interiores; eres policía, recogemos la mierda de la sociedad".
Antes de seguir tengo que decir que Susana me ha caído muy bien desde que he leído: "Todo el mundo encuentra ridículo que Susana escriba los wasaps siguiendo fielmente las instrucciones de la Real Academia, sin faltas, sin abreviaturas, respetando los signos de puntuación". Esta es de las mías, de las que ponen en los mensajes los signos de apertura de exclamación e interrogación... Somos la resistencia...
Vamos a conocer a la BAC, Brigada de Análisis de Casos, cuya jefa es la inspectora Elena Blanco y los miembros son Orduño, que viene de los Geos; Chesca, que era agente de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos; Buendía, el forense; y Mariajo, la experta en informática, muy curioso porque está fuera del cliché de informático, al ser una mujer de más de 60 años.
La BAC son un "departamento especial del cuerpo que e encarga de investigaciones que se tuercen, unas veces por incompetencia e los policías que las llevan, o porque se sospecha que haya interesas personales de los agentes; otras, simplemente porque se han ido embarullando de tal manera que es difícil deshacer los nudos". Y este caso se lo dan a ellos y van a contar también con el subinspector Ángel Zárate, a quien le habría correspondido el caso si no hubiera nacido ya tan complicado.
Vamos a ver cómo irrumpe en la escena la comunidad gitana ya que las chiquillas son medio gitanas (padre) y medio payas (madre). Por cierto, Sonia y Moisés, esos padres... ¿qué pensarán? Es lo primero que se me vino a mí a la mente. Luego nos cuentan lo que piensa Sara en un momento dado: "Se pregunta hasta dónde llega la responsabilidad de una madre, en qué momentos hay que dejar a los hijos volar solos, sin la mirada vigilante y la tutela obsesiva". Y ahí estoy yo, otra vez, pensando en mis dos adolescentes a los que yo veo como dos bebés aunque ya tengan 19 y 17 años... Siempre se me van los ojos a estas frases...
La trama se va complicando y se mezcla con la vida personal de la inspectora, cómo no. Pero está muy bien entrelazado, la verdad. Y aparecen luego religiones olvidadas y ritos oscuros... Todo muy impactante. Hace que estés deseando llegar al final pero quejándote a la vez de que se termine...
No me alargo más. Cierro esta vez con un pensamiento de Juanito, el camarero rumano del bar al que va de vez en cuando la inspectora a comerse un bocata: "Retrasar las cosas es mantener los nervios dentro del estómago más tiempo del necesario"
Morir no es lo que más duele (Inés Plana Giné)
Me llamó mucho la atención el título del libro y, la verdad, me ha gustado más de lo que esperaba.
Voy a trasladar aquí lo que dice el propio libro sobre el tema, para que nos pongamos en situación: "Un hombre aparece ahorcado en un pinar a las afueras de Madrid, con los ojos arrancados de cuajo. En uno de sus bolsillo se halla un misterioso papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga". Promete, ¿verdad? Pues, además, cumple.
Nuestro prota va a ser Julián Tresser, 45 años, teniente de la Policía Judicial de la Primera Compañçia de la Guardia Civil de San Lorenzo de El Escorial. Es un hombre un poquillo atormentado, pero muy interesante y, por supuesto, como cabía esperar, me ha caído de maravilla. Su mujer le había abandonado 9 años antes de los hechos cuando llevaban 2 años casados, porque no podía adaptarse a su vida y su trabajo.
Por supuesto, otra prota es Sara Azcárraga, 40 años y una mujer muy, muy especial. Es correctora, muy inteligente pero está aislada del mundo: "No soportaba el contacto físico por mínimo que fuera, con otros seres humanos". Eso sí, cuando pone la música de Los Carpenters y dice que The end of the world es una de sus favoritas, a mí me ha ganado para su causa.
Y, cómo no, Tomás García Huete, de 54 años, el fallecido, un profesor de Lengua y Literatura en un colegio público de Uvés.
Vamos a encontrarnos con otros muchos personajes y con sus historias personales. Porque en esta novela, la historia principal, con su asesinato y sus cositas, se entrelaza maravillosamente con otras historias paralelas: la del cabo Guillermo Coira y su novia Lola; la de Raimundo Garrido, el vecino de Julián y su gata Greta; la de Halcón, Búho y Luba; la Gherardus, Marija y el propio Tomás; la del grupo la Rosa Blanca...
Parece muy complicado pero luego todo va encajando... De verdad...
He encontrado muchas cosas que me han hecho reflexionar. Una de ellas, que me toca muy de cerca por aquello de ser madre de dos adolescentes: "¿Pero cuántos progenitores no perciben o no saben percibir las señales de socorro de un hijo en apuros? Muchos. A veces lo que queremos ver oculta lo que realmente es". A mí estas frases, así, entresacadas de un libro, me dan más miedo que cualquier película de terror (de las que no veo, porque no me gusta el cine y el de terror, mucho menos). Esto sí que me hace pensar... y me asusta mucho.
Otra cosa que me ha dado que pensar: "Décadas atrás, y lo peor es que seguía sucediendo en la actualidad, la violación era percibida como un acto vergonzoso y solía quedar sepultada bajo el silencio impuesto por los familiares de la víctima, que preferían renunciar a la justicia antes que someter a las hijas o a las esposas a una nueva violación, la de su intimidad". Es duro, pero cierto. Cuántas habrán quedado sin denunciar ante la justicias y cuántas más habrán quedado en el silencio de las propias víctimas... No creo que sea fácil contarlo...
Una cosa más y cierro, de verdad, pero es que esto es muy cierto y no puedo por menos que estar de acuerdo al cien por cien con el capitán: "Por experiencia sabía que precisamente son las personas más metódicas y transparentes a los ojos de los demás las que mejor ocultan lo que requiere ser ocultado. Lo insertan entre sus férreas rutinas hasta que se confunde con ellas, y es tan difícil identificarlo como distinguir un par de calcetines de color azul oscuro en un cajón lleno de calcetines negros".
Lo prometido es deuda. Voy a terminar ya. Pero tengo que recomendar la novela: se lee muy fácil (por lo que no habrá sido nada fácil escribirla), da que pensar, se disfruta con los personajes... muy recomendable.
Y el cierre, con dos reflexiones cortas que me han sacado una sonrisa en ambos casos. Por un lado: "La amabilidad es un arma muy agresiva si se sabe utilizar bien". Y, por otro lado: "Los errores de los que se creen fuertes son con los que más se divierte el diablo".
Voy a trasladar aquí lo que dice el propio libro sobre el tema, para que nos pongamos en situación: "Un hombre aparece ahorcado en un pinar a las afueras de Madrid, con los ojos arrancados de cuajo. En uno de sus bolsillo se halla un misterioso papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga". Promete, ¿verdad? Pues, además, cumple.
Nuestro prota va a ser Julián Tresser, 45 años, teniente de la Policía Judicial de la Primera Compañçia de la Guardia Civil de San Lorenzo de El Escorial. Es un hombre un poquillo atormentado, pero muy interesante y, por supuesto, como cabía esperar, me ha caído de maravilla. Su mujer le había abandonado 9 años antes de los hechos cuando llevaban 2 años casados, porque no podía adaptarse a su vida y su trabajo.
Por supuesto, otra prota es Sara Azcárraga, 40 años y una mujer muy, muy especial. Es correctora, muy inteligente pero está aislada del mundo: "No soportaba el contacto físico por mínimo que fuera, con otros seres humanos". Eso sí, cuando pone la música de Los Carpenters y dice que The end of the world es una de sus favoritas, a mí me ha ganado para su causa.
Y, cómo no, Tomás García Huete, de 54 años, el fallecido, un profesor de Lengua y Literatura en un colegio público de Uvés.
Vamos a encontrarnos con otros muchos personajes y con sus historias personales. Porque en esta novela, la historia principal, con su asesinato y sus cositas, se entrelaza maravillosamente con otras historias paralelas: la del cabo Guillermo Coira y su novia Lola; la de Raimundo Garrido, el vecino de Julián y su gata Greta; la de Halcón, Búho y Luba; la Gherardus, Marija y el propio Tomás; la del grupo la Rosa Blanca...
Parece muy complicado pero luego todo va encajando... De verdad...
He encontrado muchas cosas que me han hecho reflexionar. Una de ellas, que me toca muy de cerca por aquello de ser madre de dos adolescentes: "¿Pero cuántos progenitores no perciben o no saben percibir las señales de socorro de un hijo en apuros? Muchos. A veces lo que queremos ver oculta lo que realmente es". A mí estas frases, así, entresacadas de un libro, me dan más miedo que cualquier película de terror (de las que no veo, porque no me gusta el cine y el de terror, mucho menos). Esto sí que me hace pensar... y me asusta mucho.
Otra cosa que me ha dado que pensar: "Décadas atrás, y lo peor es que seguía sucediendo en la actualidad, la violación era percibida como un acto vergonzoso y solía quedar sepultada bajo el silencio impuesto por los familiares de la víctima, que preferían renunciar a la justicia antes que someter a las hijas o a las esposas a una nueva violación, la de su intimidad". Es duro, pero cierto. Cuántas habrán quedado sin denunciar ante la justicias y cuántas más habrán quedado en el silencio de las propias víctimas... No creo que sea fácil contarlo...
Una cosa más y cierro, de verdad, pero es que esto es muy cierto y no puedo por menos que estar de acuerdo al cien por cien con el capitán: "Por experiencia sabía que precisamente son las personas más metódicas y transparentes a los ojos de los demás las que mejor ocultan lo que requiere ser ocultado. Lo insertan entre sus férreas rutinas hasta que se confunde con ellas, y es tan difícil identificarlo como distinguir un par de calcetines de color azul oscuro en un cajón lleno de calcetines negros".
Lo prometido es deuda. Voy a terminar ya. Pero tengo que recomendar la novela: se lee muy fácil (por lo que no habrá sido nada fácil escribirla), da que pensar, se disfruta con los personajes... muy recomendable.
Y el cierre, con dos reflexiones cortas que me han sacado una sonrisa en ambos casos. Por un lado: "La amabilidad es un arma muy agresiva si se sabe utilizar bien". Y, por otro lado: "Los errores de los que se creen fuertes son con los que más se divierte el diablo".
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