Hay que reconocer que el título suena bien... ¿o no? A mí me llamó la atención desde el principio y pensé que no podía dejarlo de leer.
Y ha resultado ser bastante interesante, sin que sea tampoco la mejor novela que he leído en mi vida, que tampoco hay que pasarse.
La autora nos narra la historia de una familia, desde la bisabuela hasta la bisnieta. En realidad, la interesante es la bisabuela, no nos vamos a engañar... La bisnieta es Melanie Sommer, fotógrafa de moda que, cuando regresa de uno de sus viajes, se encuentra con que su novio (ya prometido) tiene un accidente y está en coma.
La situación la supera un poco y decide ir a la casa en la que viven su abuela Marie, de 77 años y su bisabuela Hanna, con la friolera de 96 años. La casa es, además, el Museo de la Moda de Blumensee, que fundaron las dos mujeres unos 15 años antes del momento en que se desarrolla la historia.
Es en ese momento, cuando Hanna decide que ya es hora de que su familia conozca su verdadera historia. Todos saben que nació en Vietnam y que luego llegó a Alemania y se hizo famosa en París como sombrerera, pero nadie sabe por lo que fue pasando hasta llegar donde llegó. Así que Hanna va poniendo pistas para que sea Melanie la que vaya descubriendo y, a su vez, vaya preguntando lo que le vaya sorprendiendo.
Es una historia muy intensa, y muy dura en algunos momentos, pero muy entretenida de leer, la verdad. Para el lector, es estupendo.
También descubrimos la diferencia de carácter de las cuatro mujeres de la familia. Como decía antes, la que es interesante de verdad es la bisabuela. Las otras tres, bueno, sí, vale... pero no se pueden comparar.
Elena, la madre de Melanie, me parece serena y me da la sensación de que ancla un poco la historia... Y nos deja un pensamiento que merece la pena: "Cuando uno está delante de la montaña, cree que no podrá superarla; cuando está en lo alto, tiene miedo de caer, y cuando ya ha dejado la montaña atrás, se ríe de ella".
Eso sí, creo que me sobra todo lo relacionado con Robert, el prometido de Melanie: desde el accidente hasta el coma, pasando por su madre, que es insoportable, no aporta nada y molesta. Por supuesto, la autora quiere que nos caiga mal y lo consigue. Se llama Katja, es impertinente y desagradable. Y la historia sobreviviría sin ella y sin su hijo.
Poco más... Se aprenden cosas de principios del siglo XX, como el detalle de los gigolós: "Los gigolós eran bailarines a sueldo cuyo cometido era que ninguna mujer se quedara sentada al principio del baile". Siempre que hablo de gigolós me acuerdo de mi compañera Nieves, de la universidad, que decía que todos se tenían que llamar "Paolo"... y cuando conozco algún Paolo, me tengo que reír, es inevitable...
Es una novela entretenida, que permite pasar un rato agradable... Se deja leer bien.
Y cierro con un pensamiento que sí que puede dejar un poso... "El tiempo también pasa simplemente mientras contemplas el lago. O lees un libro".
domingo, 14 de octubre de 2018
viernes, 5 de octubre de 2018
Mujeres que compran flores (Vanessa Montfort)
En mi línea habitual, elegí este libro porque el título me pareció muy curioso. No sabía en absoluto qué esperar de él pero he de decir que me ha gustado. Y me ha gustado mucho.
Vamos a conocer a unas cuantas mujeres que compran flores. ¡No he dicho mucho...! Empecemos...
Tengo que confesar que la novela no empezó muy bien. Cuando Marina pasa por la floristería dice: "Traspasé la verja con cierto recelo siguiendo un camino de baldosas amarillas y con la secreta esperanza, ahora lo sé, de que al final de ese camino me esperara el Mago de Oz". Como sabe cualquiera que me conozca, soy incompatible con el Mago de Oz... ¡es así! Hay novelas que me gustan más, otras que me gustan menos... y luego está El Mago de Oz. Así que pensé que ya podía descartar la novela. Pero me quedaban muchas páginas...
Así que, seguí con ella y me dí cuenta que lo del Mago de Oz debió de ser un desliz de la autora.
En esta novela vamos a conocer a varias mujeres maravillosas. Y el nexo de unión va a ser Olivia, la dueña de la floristería "El jardín del ángel" (en realidad, nadie sabía si era suya o la tenía alquilada, pero eso es lo de menos)
Según Olivia, a cada persona le corresponde una flor y cada flor tiene un significado especial.
Os voy a presentar a las protagonistas, tal como las presenta la autora:
Marina aterriza en el barrio después de que fallezca su pareja, Óscar. Tiene 40 años, es licenciada en Arqueología y está vagando sin rumbo hasta que empieza a trabajar para Olivia. Y allí conoce al resto de la "pandi".
Toda la novela es un canto a la amistad (aunque parezca un poco cursi). La amistad de unas mujeres que, aparentemente no tienen nada que ver las unas con las otras, pero que, no se sabe por qué, las hace disfrutar cuando están juntas, ser más felices y descubrir cómo hacer más felices a quienes las rodean.
Me ha gustado mucho algo que cuenta la autora: "... un artículo de Luis Rojas Marcos en el que explicaba que la mujer española era la tercera más longeva del mundo. Y lo más divertido y chocante era que, según su razonamiento, se debía a que hablamos mucho". Según esto, yo debo de ser prácticamente inmortal... Y conozco a alguna más que me va a hacer compañía...
Otra cosa que me ha encantado es uno de los proverbios de Olivia: "Cuando se siente no se piensa y cuando se piensa no se siente". ¿Por qué me ha gustado tanto? Porque es lo mismo que decía el Dr. Merino en No me gustan los lunes uno de los relatos que más me gustó en Madrid negro. ¡Qué casualidad!
Es una novela que revela muchas de las cosas que hacemos muchas mujeres. Yo me he visto reflejada en miles de momentos. Y he descubierto también a muchas de mis amigas. "Hemos sido tan asquerosamente responsables que podríamos hacer un millar de maldades y nos saldrían gratis"
Como dice Victoria: "El problema es que las mujeres de hoy somos como software revolucionario que se ha instalado en un ordenador obsoleto, y por eso no para de colgarse y colgarse y hacer cortocircuito"
No es una novela feminista (si lo fuera, probablemente no me habría gustado) pero sí es una novela en la que se expresa muy bien cómo reaccionan las mujeres ante determinadas circunstancias. Como dice Gala, "Yo prefiero ser mujer aunque solo sea por llevar tacones". ¡Esa es mi chica!
Tengo que ir cerrando porque me estoy alargando. Pero me encantaría dejar aquí una reflexión un poco larga de Marina. (No puedo evitarlo): "Ser madrileño tiene sus peculiaridades. Una de las más curiosas es que todo está a cinco minutos aunque para llegar a tu destino sea necesario coger tres transbordos. La otra es que todos, indefectiblemente, vivimos en el centro, aunque la mayoría de las veces indica que vives dentro del cinturón de la M30. Otra peculiaridad aún más curiosa que contraviene las leyes físicas es nuestra teoría de la relatividad aplicada al espacio-tiempo. El famoso estoy llegando".
Y ahora sí que cierro de verdad, recomendando que se lea esta novela para pasar un rato muy agradable. Me he dejado todo sin contar, así que pueden encontrarse muchísimas sorpresas.
Pero tengo que dejar una frase que debe hacernos pensar: "¡Porque vivir es una tarea urgente!"
Vamos a conocer a unas cuantas mujeres que compran flores. ¡No he dicho mucho...! Empecemos...
Tengo que confesar que la novela no empezó muy bien. Cuando Marina pasa por la floristería dice: "Traspasé la verja con cierto recelo siguiendo un camino de baldosas amarillas y con la secreta esperanza, ahora lo sé, de que al final de ese camino me esperara el Mago de Oz". Como sabe cualquiera que me conozca, soy incompatible con el Mago de Oz... ¡es así! Hay novelas que me gustan más, otras que me gustan menos... y luego está El Mago de Oz. Así que pensé que ya podía descartar la novela. Pero me quedaban muchas páginas...
Así que, seguí con ella y me dí cuenta que lo del Mago de Oz debió de ser un desliz de la autora.
En esta novela vamos a conocer a varias mujeres maravillosas. Y el nexo de unión va a ser Olivia, la dueña de la floristería "El jardín del ángel" (en realidad, nadie sabía si era suya o la tenía alquilada, pero eso es lo de menos)
Según Olivia, a cada persona le corresponde una flor y cada flor tiene un significado especial.
Os voy a presentar a las protagonistas, tal como las presenta la autora:
- Marina - sufre el síndrome del copiloto porque siempre ha necesitado que su pareja le marque el rumbo. Hasta que su pareja ha fallecido... Su flor es la violeta, símbolo de la humildad y la timidez.
- Gala - sufre el síndrome de Galatea. Cree que las mujeres tienen hoy todos los derechos, "salvo el de envejecer". Su flor es el lirio blanco por la coquetería.
- Aurora - el suyo es el síndrome de la bella sufriente. "Confunde el amor con la obsesión". Su flor es la caléndula, la flor de la pena.
- Victoria - aquí nos enfrentamos al síndrome de la omnipotente, que cree que puede con todo y ha decidido hacerlo. La flor es la del membrillo, por la tentación.
- Casandra - es el síndrome de la superwoman, "antes de depender de nadie se aplicaría la eutanasia activa". Su flor es la orquídea azul, por el relax que le falta.
Marina aterriza en el barrio después de que fallezca su pareja, Óscar. Tiene 40 años, es licenciada en Arqueología y está vagando sin rumbo hasta que empieza a trabajar para Olivia. Y allí conoce al resto de la "pandi".
Toda la novela es un canto a la amistad (aunque parezca un poco cursi). La amistad de unas mujeres que, aparentemente no tienen nada que ver las unas con las otras, pero que, no se sabe por qué, las hace disfrutar cuando están juntas, ser más felices y descubrir cómo hacer más felices a quienes las rodean.
Me ha gustado mucho algo que cuenta la autora: "... un artículo de Luis Rojas Marcos en el que explicaba que la mujer española era la tercera más longeva del mundo. Y lo más divertido y chocante era que, según su razonamiento, se debía a que hablamos mucho". Según esto, yo debo de ser prácticamente inmortal... Y conozco a alguna más que me va a hacer compañía...
Otra cosa que me ha encantado es uno de los proverbios de Olivia: "Cuando se siente no se piensa y cuando se piensa no se siente". ¿Por qué me ha gustado tanto? Porque es lo mismo que decía el Dr. Merino en No me gustan los lunes uno de los relatos que más me gustó en Madrid negro. ¡Qué casualidad!
Es una novela que revela muchas de las cosas que hacemos muchas mujeres. Yo me he visto reflejada en miles de momentos. Y he descubierto también a muchas de mis amigas. "Hemos sido tan asquerosamente responsables que podríamos hacer un millar de maldades y nos saldrían gratis"
Como dice Victoria: "El problema es que las mujeres de hoy somos como software revolucionario que se ha instalado en un ordenador obsoleto, y por eso no para de colgarse y colgarse y hacer cortocircuito"
No es una novela feminista (si lo fuera, probablemente no me habría gustado) pero sí es una novela en la que se expresa muy bien cómo reaccionan las mujeres ante determinadas circunstancias. Como dice Gala, "Yo prefiero ser mujer aunque solo sea por llevar tacones". ¡Esa es mi chica!
Tengo que ir cerrando porque me estoy alargando. Pero me encantaría dejar aquí una reflexión un poco larga de Marina. (No puedo evitarlo): "Ser madrileño tiene sus peculiaridades. Una de las más curiosas es que todo está a cinco minutos aunque para llegar a tu destino sea necesario coger tres transbordos. La otra es que todos, indefectiblemente, vivimos en el centro, aunque la mayoría de las veces indica que vives dentro del cinturón de la M30. Otra peculiaridad aún más curiosa que contraviene las leyes físicas es nuestra teoría de la relatividad aplicada al espacio-tiempo. El famoso estoy llegando".
Y ahora sí que cierro de verdad, recomendando que se lea esta novela para pasar un rato muy agradable. Me he dejado todo sin contar, así que pueden encontrarse muchísimas sorpresas.
Pero tengo que dejar una frase que debe hacernos pensar: "¡Porque vivir es una tarea urgente!"
domingo, 30 de septiembre de 2018
Nadie es lo que parece (Mar P, Zabala)
Se trata del primer libro de la serie de Los casos de Marina Altamirano. Decidí leerlo porque parecía agradable, era cortito y me venía bien en ese momento. Además, la portada parecía presentar a la detective como una chavalita jovencita y agradable.
Ha estado bien, la verdad. Ha sido lo que esperaba... sin pretensiones, pero interesante.
Es cierto que Marina Altamirano es majilla y su compañero Carlos Tejedor, también. Los pobres se encargan de todo lo que no quieren los demás en la comisaría... Pobrecines... Hasta que aparece este caso, que todos creen que no tiene más de lo que se ve a simple vista. Hasta que van descubriendo que hay mucho más.
Primero aparece muerto un dentista con el torno clavado en el corazón. Luego, un psiquiatra golpeado varias veces en la cabeza con un libro gordote de psiquiatría que se llama Cómo entrar en la mente humana. He de decir que eso, aunque no debería, me hizo mucha gracia. Tiene su puntito, la verdad.
En fin, que va muriendo gente por aquí y por allá hasta que se descubre por qué son precisamente estas personas y quién puede querer que desaparezcan.
No hay mucho más que contar. Se lee fácil y rapidito y es entretenido. Es muy probable que lea los que vayan apareciendo de la serie si van cayendo en mis manos.
Eso sí, no deja frases para el recuerdo, qué le vamos a hacer. Los personajes son interesantes pero no muy reflexivos... A ver si para el próximo de la serie consigo sacarle algo más de jugo.
Ha estado bien, la verdad. Ha sido lo que esperaba... sin pretensiones, pero interesante.
Es cierto que Marina Altamirano es majilla y su compañero Carlos Tejedor, también. Los pobres se encargan de todo lo que no quieren los demás en la comisaría... Pobrecines... Hasta que aparece este caso, que todos creen que no tiene más de lo que se ve a simple vista. Hasta que van descubriendo que hay mucho más.
Primero aparece muerto un dentista con el torno clavado en el corazón. Luego, un psiquiatra golpeado varias veces en la cabeza con un libro gordote de psiquiatría que se llama Cómo entrar en la mente humana. He de decir que eso, aunque no debería, me hizo mucha gracia. Tiene su puntito, la verdad.
En fin, que va muriendo gente por aquí y por allá hasta que se descubre por qué son precisamente estas personas y quién puede querer que desaparezcan.
No hay mucho más que contar. Se lee fácil y rapidito y es entretenido. Es muy probable que lea los que vayan apareciendo de la serie si van cayendo en mis manos.
Eso sí, no deja frases para el recuerdo, qué le vamos a hacer. Los personajes son interesantes pero no muy reflexivos... A ver si para el próximo de la serie consigo sacarle algo más de jugo.
Todos los veranos del mundo (Mónica Gutiérrez)
Quería leer algo tranquilo y sin sobresaltos y pensé que esta sería una buena opción. Afortunadamente, esta vez no me he equivocado, lo que no es muy normal porque ni ojo clínico para estas cosas es legendario.
Nuestra prota es Helena, que se va a casar con Jofre, "uno de los jueces más jóvenes de la Audiencia Provincial de lo Civil de Barcelona" y un imbécil integral (eso no lo dice la autora, lo digo yo).
La boda se va a celebrar en Serralles, un pueblecito al pie de los Pirineos, donde la familia de Helena pasaba todos los veranos mientras los chicos eran pequeños.
Me gusta uno de los pensamientos de Helena: "Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo..." ¡Qué gran verdad! Cuando nos juntamos todos, sea la familia que sea, siempre saltan chispas, aunque nadie quiera y luego quede todo en nada. Pero difícil, es muy difícil.
En Serralles se juntan todos. Llega Silvia, la hermana de Helena, y Xavier Brabet, el hermano, con sus dos hijos, Anna y Miquel. Xavier es escritor de best sellers y está separado. En realidad, no creo yo que nadie sea "escritor de best sellers". Los escritores son escritores y luego... algunas novelas serán best sellers y otras, no, digo yo. Y no creo que todas les salgan igual, ¿no? (También es cierto que el marketing hace mucho... ahí lo dejo)
También nos encontramos con Marc, el amigo de Helena de la infancia que ha vuelto al pueblo a cultivar vides y tratar de conseguir un vino un poco especial.
El personaje que me encanta es Jonathan Strange, dueño de librería La bibliteca voladora, que solo tiene libros un poco especiales y por eso no tiene ninguno de los grandes éxitos de Xavier. Es encantador y tiene un principio interesante: "...solo hay una manera civilizada de tomar el té: ngro, con una nube de leche y sin azúcar". No puedo estar más de acuerdo: a mí me gustan muchos tipos de té, pero al final, el negro con una nube es siempre el que más reconforta.
No cuento más: la novela tiene un final bastante predecible pero no molesta. Es agradable de leer, entretenida, no pide pan y no agobia, con lo que ha cumplido el objetivo que yo tenía. Es una novela de las que se podría leer tranquilamente en la playa.
Cierro con una reflexión que refleja una realidad profunda: "...no importa lo lejos que corras a esconderte, la vida acaba por encontrarte"
Nuestra prota es Helena, que se va a casar con Jofre, "uno de los jueces más jóvenes de la Audiencia Provincial de lo Civil de Barcelona" y un imbécil integral (eso no lo dice la autora, lo digo yo).
La boda se va a celebrar en Serralles, un pueblecito al pie de los Pirineos, donde la familia de Helena pasaba todos los veranos mientras los chicos eran pequeños.
Me gusta uno de los pensamientos de Helena: "Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo..." ¡Qué gran verdad! Cuando nos juntamos todos, sea la familia que sea, siempre saltan chispas, aunque nadie quiera y luego quede todo en nada. Pero difícil, es muy difícil.
En Serralles se juntan todos. Llega Silvia, la hermana de Helena, y Xavier Brabet, el hermano, con sus dos hijos, Anna y Miquel. Xavier es escritor de best sellers y está separado. En realidad, no creo yo que nadie sea "escritor de best sellers". Los escritores son escritores y luego... algunas novelas serán best sellers y otras, no, digo yo. Y no creo que todas les salgan igual, ¿no? (También es cierto que el marketing hace mucho... ahí lo dejo)
También nos encontramos con Marc, el amigo de Helena de la infancia que ha vuelto al pueblo a cultivar vides y tratar de conseguir un vino un poco especial.
El personaje que me encanta es Jonathan Strange, dueño de librería La bibliteca voladora, que solo tiene libros un poco especiales y por eso no tiene ninguno de los grandes éxitos de Xavier. Es encantador y tiene un principio interesante: "...solo hay una manera civilizada de tomar el té: ngro, con una nube de leche y sin azúcar". No puedo estar más de acuerdo: a mí me gustan muchos tipos de té, pero al final, el negro con una nube es siempre el que más reconforta.
No cuento más: la novela tiene un final bastante predecible pero no molesta. Es agradable de leer, entretenida, no pide pan y no agobia, con lo que ha cumplido el objetivo que yo tenía. Es una novela de las que se podría leer tranquilamente en la playa.
Cierro con una reflexión que refleja una realidad profunda: "...no importa lo lejos que corras a esconderte, la vida acaba por encontrarte"
La sombra de la sirena (Camila Läckberg)
En mi ingenuidad, después de leer La bruja pensaba que solo me quedaba El domador de leones, que es el anterior. Pero... ¡oh, sorpresa!... tampoco había leído este.
No pasa nada, he podido superar la impresión y lo he leído sin consecuencias traumáticas.
Y, además, como era de esperar, me ha gustado. Sí, era difícil que no me gustara, puesto que conozco bien la serie, los personajes y la forma de escribir de la autora.
Vuelve a aparecer la comisaría de Tanumshede con Bertil Mellberg, jefe incompetente y estupendo abuelo; Martin Molin, un poco celosete que no se le considere convenientemente; Annika, tan competente y amable, como siempre; Gösta, peculiar; Paula Morales, madre del nieto postizo de Leo... Y, por supuesto, Patrick Hedström, nuestro favorito.
En esta novela, tenemos a Erika Falck, pareja de Patrick, embarazada de gemelos, y a su hermana Anna, también embarazada. He de decir que, como embarazadas son un poco ñoñas... muchas hemos estado embarazadas, no nos han dado tanta coba y hemos sobrevivido.
Como en otras ocasiones, la autora intercala textos del diario de un personaje con la narración de los hechos. El lector sabe que está leyendo parte de la vivencia del asesino, pero no sabe en ningún momento quién es, aunque pueda sospecharlo en determinadas ocasiones.
Es una forma de escribir curiosa que ya he visto en más autores y que no me disgusta. No siempre me "encanta" pero con Camila Läckberg lo tengo bien asumido.
Nos vamos a encontrar con el cadáver de Magnus Kjellner, que aparece 3 meses después de que empezaran a buscarle, y aparece en el hielo. Era un hombre formal, casado, con 2 hijos... Me llama la atención lo que piensa Patrick de la madre de Magnus "Había mujeres tan fuertes que nada podía quebrarlas. Vencerlas, sí, pero quebrarlas, nunca"
Tras esto, empiezan a investigar a sus amigos, Christian Thydell, escritor, Erik Lind y Kenneth Bengtsson... Y vamos conociéndoles a ellos y a sus familias, y descubrimos lo que hay por detrás de las fachadas que presentan ante lo demás.
Erik tiene dos hijas ya mayorcitas y me ha hecho mucha gracia lo que opina: "Se dedicaban a sus amigos y a sus actividades y ahora le veían más bien como el sector servicios". Me encanta, porque es cierto que así nos consideramos muchas veces los padres: los chicos organizan su vida y nos tienen a los papis por detrás cubriendo las necesidades que se les van presentando.
Obviamente, no pretendo contar nada de nada de lo que pasa en el libro porque es muy chulo y hay que leerlo, así que voy a ir cerrando ya para no caer en la tentación de dar alguna pista más...
Y cierro con una frase relativa a Christian que me ha llamado muchísimo la atención, prorque me ha hecho reflexionar un poco: "Nunca estaba con nadie, ni siquiera cuando se hallaba en compañía de otra persona"
No pasa nada, he podido superar la impresión y lo he leído sin consecuencias traumáticas.
Y, además, como era de esperar, me ha gustado. Sí, era difícil que no me gustara, puesto que conozco bien la serie, los personajes y la forma de escribir de la autora.
Vuelve a aparecer la comisaría de Tanumshede con Bertil Mellberg, jefe incompetente y estupendo abuelo; Martin Molin, un poco celosete que no se le considere convenientemente; Annika, tan competente y amable, como siempre; Gösta, peculiar; Paula Morales, madre del nieto postizo de Leo... Y, por supuesto, Patrick Hedström, nuestro favorito.
En esta novela, tenemos a Erika Falck, pareja de Patrick, embarazada de gemelos, y a su hermana Anna, también embarazada. He de decir que, como embarazadas son un poco ñoñas... muchas hemos estado embarazadas, no nos han dado tanta coba y hemos sobrevivido.
Como en otras ocasiones, la autora intercala textos del diario de un personaje con la narración de los hechos. El lector sabe que está leyendo parte de la vivencia del asesino, pero no sabe en ningún momento quién es, aunque pueda sospecharlo en determinadas ocasiones.
Es una forma de escribir curiosa que ya he visto en más autores y que no me disgusta. No siempre me "encanta" pero con Camila Läckberg lo tengo bien asumido.
Nos vamos a encontrar con el cadáver de Magnus Kjellner, que aparece 3 meses después de que empezaran a buscarle, y aparece en el hielo. Era un hombre formal, casado, con 2 hijos... Me llama la atención lo que piensa Patrick de la madre de Magnus "Había mujeres tan fuertes que nada podía quebrarlas. Vencerlas, sí, pero quebrarlas, nunca"
Tras esto, empiezan a investigar a sus amigos, Christian Thydell, escritor, Erik Lind y Kenneth Bengtsson... Y vamos conociéndoles a ellos y a sus familias, y descubrimos lo que hay por detrás de las fachadas que presentan ante lo demás.
Erik tiene dos hijas ya mayorcitas y me ha hecho mucha gracia lo que opina: "Se dedicaban a sus amigos y a sus actividades y ahora le veían más bien como el sector servicios". Me encanta, porque es cierto que así nos consideramos muchas veces los padres: los chicos organizan su vida y nos tienen a los papis por detrás cubriendo las necesidades que se les van presentando.
Obviamente, no pretendo contar nada de nada de lo que pasa en el libro porque es muy chulo y hay que leerlo, así que voy a ir cerrando ya para no caer en la tentación de dar alguna pista más...
Y cierro con una frase relativa a Christian que me ha llamado muchísimo la atención, prorque me ha hecho reflexionar un poco: "Nunca estaba con nadie, ni siquiera cuando se hallaba en compañía de otra persona"
domingo, 16 de septiembre de 2018
Madrid negro (Ernesto Mallo)
Después de leer Mindhunter, recorriendo el listado de libros que tengo por leer, encontré este y... era inevitable... Tenía que ser el siguiente.
Se trata de una recopilación de 11 relatos cortos de novela negra, ambientados en Madrid. No se puede dejar pasar... ¡cómo lo he disfrutado! Por supuesto, porque a mí me gusta mucho la novela negra. Si no... están muy bien escritos pero puede que no guste tanto. Lo importante es saber qué vamos a leer.
Lo que más me ha llamado la atención quizá es que muchos de ellos son absolutamente imprevisibles. En un relato muy corto, el vuelco que da en el último momento es increíble. Y eso me ha resultado muy refrescante (aunque sé que suena muy cursi)
Algunas de las cosas que he leído me han hecho pensar, como casi siempre, como por ejemplo: "...pecaste de lo que pecan todos los humanos, cuando les da por ahorrarse eso que tanto cuesta y tan poco provecho rinde, ponerse en la piel de otro para entender sus penurias, sus carencias o incluso sus bajezas".
Y también: "Incluso la gente más maja y razonable, con un muerto en el pavimento y el susto reciente, tiende a olvidarse de su ecuanimidad y sus sentimientos generosos para acabar tirando por la calle del medio". Esto me ha quedado muy claro... En situaciones límites, a ver cómo reaccionaríamos cualquiera de nosotros...
Como decía, todos los relatos me han parecido muy buenos, pero tengo que resaltar dos, que me han impactado más que el resto. Por una parte, Jaboncillos Dos de Mayo de Marta Sanz y por otra, llevándose el premio máximo, I don't like Mondays de Vanessa Monfort.
Este último, me tuvo con el libro cerrado un buen rato después de acabarlo, porque tenía que saborear la historia de principio a fin otra vez en mi recuerdo... La historia es increíble y el Dr. Merino, un hombre impresionante. Entre otras muchas cosas, se plantea una pregunta que creo que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿Por qué no habría un carné de madre y de padre? Quizá porque si lo hubiera no aprobaría casi nadie".
No me alargo más porque no puedo contar nada de ninguno de los relatos, para no "destriparlos", pero tengo que recomendar la lectura de esta recopilación. De verdad que se pasa un rato fantástico con una gran prosa y unas historias impresionantes.
Y cierro con una cita del Dr. Merino, al que ya he hecho referencia antes: "Cuando se piensa no se siente. Cuando se siente, no se piensa".
Se trata de una recopilación de 11 relatos cortos de novela negra, ambientados en Madrid. No se puede dejar pasar... ¡cómo lo he disfrutado! Por supuesto, porque a mí me gusta mucho la novela negra. Si no... están muy bien escritos pero puede que no guste tanto. Lo importante es saber qué vamos a leer.
Lo que más me ha llamado la atención quizá es que muchos de ellos son absolutamente imprevisibles. En un relato muy corto, el vuelco que da en el último momento es increíble. Y eso me ha resultado muy refrescante (aunque sé que suena muy cursi)
Algunas de las cosas que he leído me han hecho pensar, como casi siempre, como por ejemplo: "...pecaste de lo que pecan todos los humanos, cuando les da por ahorrarse eso que tanto cuesta y tan poco provecho rinde, ponerse en la piel de otro para entender sus penurias, sus carencias o incluso sus bajezas".
Y también: "Incluso la gente más maja y razonable, con un muerto en el pavimento y el susto reciente, tiende a olvidarse de su ecuanimidad y sus sentimientos generosos para acabar tirando por la calle del medio". Esto me ha quedado muy claro... En situaciones límites, a ver cómo reaccionaríamos cualquiera de nosotros...
Como decía, todos los relatos me han parecido muy buenos, pero tengo que resaltar dos, que me han impactado más que el resto. Por una parte, Jaboncillos Dos de Mayo de Marta Sanz y por otra, llevándose el premio máximo, I don't like Mondays de Vanessa Monfort.
Este último, me tuvo con el libro cerrado un buen rato después de acabarlo, porque tenía que saborear la historia de principio a fin otra vez en mi recuerdo... La historia es increíble y el Dr. Merino, un hombre impresionante. Entre otras muchas cosas, se plantea una pregunta que creo que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿Por qué no habría un carné de madre y de padre? Quizá porque si lo hubiera no aprobaría casi nadie".
No me alargo más porque no puedo contar nada de ninguno de los relatos, para no "destriparlos", pero tengo que recomendar la lectura de esta recopilación. De verdad que se pasa un rato fantástico con una gran prosa y unas historias impresionantes.
Y cierro con una cita del Dr. Merino, al que ya he hecho referencia antes: "Cuando se piensa no se siente. Cuando se siente, no se piensa".
viernes, 14 de septiembre de 2018
Mindhunter (John Douglas / Mark Olshaker)
Sigo enfadada porque, como dije en la reseña anterior, he perdido las notas que tomé y marqué mientras leía este libro.
Lo peor es que, el anterior era más cortito, pero este es más complicado de revisar completo, así que... me he quedado sin muchas cosas que podría contar, teniendo en cuenta que mi memoria es la que es.
Pero, disgustos aparte, he de decir que me ha gustado mucho. Aunque, eso sí, me ha puesto la carne de gallina más de dos y más de tres veces... Hay que ver la gente que hay por el mundo...
Según el propio libro: "Es la historia, contada por él mismo, de John Douglas, el hombre que revolucionó las técnicas para estudiar las mentes de los criminales en serie". Trabajó 25 años para el F.B.I. y aprendió (y enseñó) muchas, pero muchas cosas.
A lo largo del libro, va desgranando casos en los que tuvo que trabajar y cómo le dio la posibilidad de ir descubriendo las diferentes personalidades de los asesinos en serie... Y hay qué ver qué asesinos en serie...
El hombre, no contento con tener que encontrárselos caso por caso, fiel a su lema de "A veces, la única manera de atraparlos es aprender a pensar como ellos", decide que una buena forma de aprender es ir a visitarles a las cárceles en las que están recluidos y tratar de que le expliquen las motivaciones de sus actos.
Recuerda el autor una frase que Sir Arthur Conan Doyle pone en labios de Sherlock Holmes (mi detective favorito, por otra parte): "La singularidad es casi siempre una pista. Cuanto más anodino y común es un crimen, más difícil es resolverlo". Es para pensarlo.
De verdad que asusta, y asusta mucho...
Por otro lado, el autor nos muestra su lado humano, como padre de familia, y cómo su trabajo le afectó profundamente. De hecho, se separó de su mujer (en realidad, fue Pam, su mujer, la que decidió que ya no podía más) y perdió el contacto con sus hijas Erika y Lauren. Su valoración de las cosas cotidianas, no tenía nada que ver con la de los demás... No daba importancia suficiente a cosas como los arañazos de sus hijas en el parque porque los comparaba con las puñaladas que había visto en el último cadáver al que se había enfrentado, por ejemplo. Afortunadamente, en el momento en que escribe el libro, ya ha conseguido recuperarlas.
Y comienza el libro tras el colapso que sufrió por la carga de trabajo y el estrés que le suponía y que le llevó al borde la muerte... Impresionante.
No es una novela, por lo que es aún más impactante. Ciertamente, la realidad supera a la ficción aunque sea una frase hecha muy manida.
Pero recomiendo dedicarle un ratito y leerlo. Es muy interesante y muy revelador.
Voy a cerrar con una cita de William Shakespeare en Hamlet que el autor incluye en el libro: "Las malas acciones, aunque toda la tierra las oculte, se descubren al fin a la vista humana". Confío, de verdad, en que lleve razón.
Lo peor es que, el anterior era más cortito, pero este es más complicado de revisar completo, así que... me he quedado sin muchas cosas que podría contar, teniendo en cuenta que mi memoria es la que es.
Pero, disgustos aparte, he de decir que me ha gustado mucho. Aunque, eso sí, me ha puesto la carne de gallina más de dos y más de tres veces... Hay que ver la gente que hay por el mundo...
Según el propio libro: "Es la historia, contada por él mismo, de John Douglas, el hombre que revolucionó las técnicas para estudiar las mentes de los criminales en serie". Trabajó 25 años para el F.B.I. y aprendió (y enseñó) muchas, pero muchas cosas.
A lo largo del libro, va desgranando casos en los que tuvo que trabajar y cómo le dio la posibilidad de ir descubriendo las diferentes personalidades de los asesinos en serie... Y hay qué ver qué asesinos en serie...
El hombre, no contento con tener que encontrárselos caso por caso, fiel a su lema de "A veces, la única manera de atraparlos es aprender a pensar como ellos", decide que una buena forma de aprender es ir a visitarles a las cárceles en las que están recluidos y tratar de que le expliquen las motivaciones de sus actos.
Recuerda el autor una frase que Sir Arthur Conan Doyle pone en labios de Sherlock Holmes (mi detective favorito, por otra parte): "La singularidad es casi siempre una pista. Cuanto más anodino y común es un crimen, más difícil es resolverlo". Es para pensarlo.
De verdad que asusta, y asusta mucho...
Por otro lado, el autor nos muestra su lado humano, como padre de familia, y cómo su trabajo le afectó profundamente. De hecho, se separó de su mujer (en realidad, fue Pam, su mujer, la que decidió que ya no podía más) y perdió el contacto con sus hijas Erika y Lauren. Su valoración de las cosas cotidianas, no tenía nada que ver con la de los demás... No daba importancia suficiente a cosas como los arañazos de sus hijas en el parque porque los comparaba con las puñaladas que había visto en el último cadáver al que se había enfrentado, por ejemplo. Afortunadamente, en el momento en que escribe el libro, ya ha conseguido recuperarlas.
Y comienza el libro tras el colapso que sufrió por la carga de trabajo y el estrés que le suponía y que le llevó al borde la muerte... Impresionante.
No es una novela, por lo que es aún más impactante. Ciertamente, la realidad supera a la ficción aunque sea una frase hecha muy manida.
Pero recomiendo dedicarle un ratito y leerlo. Es muy interesante y muy revelador.
Voy a cerrar con una cita de William Shakespeare en Hamlet que el autor incluye en el libro: "Las malas acciones, aunque toda la tierra las oculte, se descubren al fin a la vista humana". Confío, de verdad, en que lleve razón.
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