Sigo enfadada porque, como dije en la reseña anterior, he perdido las notas que tomé y marqué mientras leía este libro.
Lo peor es que, el anterior era más cortito, pero este es más complicado de revisar completo, así que... me he quedado sin muchas cosas que podría contar, teniendo en cuenta que mi memoria es la que es.
Pero, disgustos aparte, he de decir que me ha gustado mucho. Aunque, eso sí, me ha puesto la carne de gallina más de dos y más de tres veces... Hay que ver la gente que hay por el mundo...
Según el propio libro: "Es la historia, contada por él mismo, de John Douglas, el hombre que revolucionó las técnicas para estudiar las mentes de los criminales en serie". Trabajó 25 años para el F.B.I. y aprendió (y enseñó) muchas, pero muchas cosas.
A lo largo del libro, va desgranando casos en los que tuvo que trabajar y cómo le dio la posibilidad de ir descubriendo las diferentes personalidades de los asesinos en serie... Y hay qué ver qué asesinos en serie...
El hombre, no contento con tener que encontrárselos caso por caso, fiel a su lema de "A veces, la única manera de atraparlos es aprender a pensar como ellos", decide que una buena forma de aprender es ir a visitarles a las cárceles en las que están recluidos y tratar de que le expliquen las motivaciones de sus actos.
Recuerda el autor una frase que Sir Arthur Conan Doyle pone en labios de Sherlock Holmes (mi detective favorito, por otra parte): "La singularidad es casi siempre una pista. Cuanto más anodino y común es un crimen, más difícil es resolverlo". Es para pensarlo.
De verdad que asusta, y asusta mucho...
Por otro lado, el autor nos muestra su lado humano, como padre de familia, y cómo su trabajo le afectó profundamente. De hecho, se separó de su mujer (en realidad, fue Pam, su mujer, la que decidió que ya no podía más) y perdió el contacto con sus hijas Erika y Lauren. Su valoración de las cosas cotidianas, no tenía nada que ver con la de los demás... No daba importancia suficiente a cosas como los arañazos de sus hijas en el parque porque los comparaba con las puñaladas que había visto en el último cadáver al que se había enfrentado, por ejemplo. Afortunadamente, en el momento en que escribe el libro, ya ha conseguido recuperarlas.
Y comienza el libro tras el colapso que sufrió por la carga de trabajo y el estrés que le suponía y que le llevó al borde la muerte... Impresionante.
No es una novela, por lo que es aún más impactante. Ciertamente, la realidad supera a la ficción aunque sea una frase hecha muy manida.
Pero recomiendo dedicarle un ratito y leerlo. Es muy interesante y muy revelador.
Voy a cerrar con una cita de William Shakespeare en Hamlet que el autor incluye en el libro: "Las malas acciones, aunque toda la tierra las oculte, se descubren al fin a la vista humana". Confío, de verdad, en que lleve razón.
viernes, 14 de septiembre de 2018
domingo, 9 de septiembre de 2018
El intranquilo retiro del inspector Duarte (José Payá Beltrán)
Estoy un poco disgustada (bueno, un poco no, mucho) porque por alguna razón se han borrado las anotaciones que tenía en el libro electrónico para esta novela, con lo que no he podido preparar la reseña como otras veces... y lo malo es que no solo ha sido con este, con el siguiente me ha pasado lo mismo.
Son cosas de la tecnología. Cuando leo en papel, apunto las cosas que me interesan y las dejo pegaditas en un post-it... Más arcaico pero, a veces, más eficiente. Algún día se perderá el papel y me enfadaré también.
Vamos a lo práctico, a la novela. He de decir que es una novela cortita que me ha gustado, sí, me ha gustado bastante. Se lee muy bien, es un tema interesante y los personajes son curiosos.
Hay que fijarse especialmente en Daniel Duarte, nuestro prota. Es un inspector de policía retirado, que vive en el pueblo de la sierra donde compró una casa con su mujer para retirarse cuando se jubilaran. El probelma es que su mujer falleció y eso le ha dejado un vacío imposible de llenar.
Es un hombre entrañable, interesante, sensato, cariñoso... vaya que me ha gustado muchísimo.
En un momento dado, aparece muerto Moisés Richart, un muchacho del pueblo, majete, serio, que estaba preparando una oposición y salía poco. Una noche, sale un momento a ver a Raquel, su novia y no vuelve a casa.
Y la policía le pide ayuda para resolver el crimen. A nuestro inspector le apetece ayudar y dar una visión un poco más global y con más experiencia.
Por supuesto, descubren qué ha pasado y yo no lo voy a contar.
Pero sí es muy interesante ver cómo se entrelazan las relaciones en los sitios pequeños (iba a decir "pueblos", no sé...). Cómo se pueden tomar decisiones en un determinado momento que tienen unas consecuencias impensables. Cómo personas normales pueden realizar actos irracionales... Sí, es bastante ilustrativo... pero da un poco de miedo, la verdad.
En fin, poco más... Como no tengo anotaciones, no puedo dejar un pensamiento final. Pero sí puedo recomendar la novela para leerla en un ratito y disfrutarla. Es de las novelas que podrían ser "de playa" pero con un protagonista muy entrañable.
Son cosas de la tecnología. Cuando leo en papel, apunto las cosas que me interesan y las dejo pegaditas en un post-it... Más arcaico pero, a veces, más eficiente. Algún día se perderá el papel y me enfadaré también.
Vamos a lo práctico, a la novela. He de decir que es una novela cortita que me ha gustado, sí, me ha gustado bastante. Se lee muy bien, es un tema interesante y los personajes son curiosos.
Hay que fijarse especialmente en Daniel Duarte, nuestro prota. Es un inspector de policía retirado, que vive en el pueblo de la sierra donde compró una casa con su mujer para retirarse cuando se jubilaran. El probelma es que su mujer falleció y eso le ha dejado un vacío imposible de llenar.
Es un hombre entrañable, interesante, sensato, cariñoso... vaya que me ha gustado muchísimo.
En un momento dado, aparece muerto Moisés Richart, un muchacho del pueblo, majete, serio, que estaba preparando una oposición y salía poco. Una noche, sale un momento a ver a Raquel, su novia y no vuelve a casa.
Y la policía le pide ayuda para resolver el crimen. A nuestro inspector le apetece ayudar y dar una visión un poco más global y con más experiencia.
Por supuesto, descubren qué ha pasado y yo no lo voy a contar.
Pero sí es muy interesante ver cómo se entrelazan las relaciones en los sitios pequeños (iba a decir "pueblos", no sé...). Cómo se pueden tomar decisiones en un determinado momento que tienen unas consecuencias impensables. Cómo personas normales pueden realizar actos irracionales... Sí, es bastante ilustrativo... pero da un poco de miedo, la verdad.
En fin, poco más... Como no tengo anotaciones, no puedo dejar un pensamiento final. Pero sí puedo recomendar la novela para leerla en un ratito y disfrutarla. Es de las novelas que podrían ser "de playa" pero con un protagonista muy entrañable.
sábado, 8 de septiembre de 2018
Por trece razones (Jay Asher)
Lo sé, lo sé... Hace mucho que no escribo ninguna reseña. Y no es porque no haya leído, en absoluto, pero es que no me da para todo... Además, claro, he estado unos días de vacaciones y no he tenido la opción de ir escribiendo nada.
En fin, me pongo a ello y voy a ver si avanzo un poco.
Este libro lo leí un poco por curiosidad (como casi todos, por otra parte). Sabía que existía una serie, había oído un poco por dónde iba el tema y me llamaba mucho la atención.
Se ha quedado en eso, en que me llamó la atención antes de leerlo. He de decir que no me ha gustado. Esperaba mucho más o esperaba algo diferente, no lo sé. Pero me ha dejado fría.
No descubro nada si cuento un poco la trama de la novela. Tenemos a nuestro prota, Clay Jensen, que una mañana se encuentra en la puerta de su casa una caja con 7 cintas de cassette. Las ha grabado su compañera y amiga Hannah Baker, que se ha suicidado recientemente. En las citas habla del papel que 13 personas tuvieron en su decisión de suicidarse.
Por supuesto, una de las personas es el propio Clay que tiene que pasar la caja con las cintas al siguiente de la lista, en el orden que ella ha grabado.
Visto así, parece que pudiera ser interesante, pero no.
Lo primero, Clay me parece un personaje entrañable y agradable pero Hannah, no. Probablemente, tendría que empatizar con ella, pero no he podido. Quizá por eso, puesto que desde el principio no me ha gustado ella, no he conseguido que la novela me haya llegado de verdad.
Me llaman la atención bastantes cosas... Por una parte, cada vez que leo un libro de este estilo en el que están involucrados adolescentes, me pongo mala pensando en mis hijos. Es cierto que yo sé lo que me cuentan de lo que pasa en clase y en el colegio/instituto/universidad. Y es posible (seguro) que me oculten muchas cosas, pero lo que pasa en los institutos de los libros es "acongojante": da miedo solo pensarlo.
Por otra parte, me llama la atención que solo la madre de Clay aparece activamente en el libro. Ella sí se preocupa por saber dónde está Clay, se interesa por saber qué le pasa (porque se da cuenta de que le está pasando algo) y trata de ofrecerle apoyo, confianza... Vaya, es lo que yo creo que deben hacer unos padres... Pero no aparecen más padres en el libro (o no activamente). Da la impresión de que los padres de Hannah (por cierto, me acabo de dar cuenta de que Hannah es un palíndromo - cierro paréntesis) no forman parte de su vida. Solo la castigan un día (y ella se escapa) y la lloran cuando muere... Me falta su participación.
Y en tercer lugar, es cierto que las cosas que le pasan a Hannah no son para ganar el premio a la felicidad en el instituto, pero no creo que pueda culpar a alguna de las personas de su decisión. Hay razones que no tienen fuerza... No sé...
También creo que, cuando alguien necesita ayuda, es bueno que la pida: no todo el mundo es capaz de adivinar lo que necesitan los demás pero, si se les da una pista, sí son capaces de ayudar, y mucho.
Pero sí hay una cuestión que plantea que me ha dado que pensar: "Y vosotros - todos los demás - ¿os habéis dado cuenta de las cicatrices que habéis dejado a vuestro paso?"
Para no haberme gustado, me he alargado mucho (yo soy así). Pero cierro ya con una última reflexión de Hannah: "Nadie sabe con seguridad el impacto que tiene la vida de los demás"
En fin, me pongo a ello y voy a ver si avanzo un poco.
Este libro lo leí un poco por curiosidad (como casi todos, por otra parte). Sabía que existía una serie, había oído un poco por dónde iba el tema y me llamaba mucho la atención.
Se ha quedado en eso, en que me llamó la atención antes de leerlo. He de decir que no me ha gustado. Esperaba mucho más o esperaba algo diferente, no lo sé. Pero me ha dejado fría.
No descubro nada si cuento un poco la trama de la novela. Tenemos a nuestro prota, Clay Jensen, que una mañana se encuentra en la puerta de su casa una caja con 7 cintas de cassette. Las ha grabado su compañera y amiga Hannah Baker, que se ha suicidado recientemente. En las citas habla del papel que 13 personas tuvieron en su decisión de suicidarse.
Por supuesto, una de las personas es el propio Clay que tiene que pasar la caja con las cintas al siguiente de la lista, en el orden que ella ha grabado.
Visto así, parece que pudiera ser interesante, pero no.
Lo primero, Clay me parece un personaje entrañable y agradable pero Hannah, no. Probablemente, tendría que empatizar con ella, pero no he podido. Quizá por eso, puesto que desde el principio no me ha gustado ella, no he conseguido que la novela me haya llegado de verdad.
Me llaman la atención bastantes cosas... Por una parte, cada vez que leo un libro de este estilo en el que están involucrados adolescentes, me pongo mala pensando en mis hijos. Es cierto que yo sé lo que me cuentan de lo que pasa en clase y en el colegio/instituto/universidad. Y es posible (seguro) que me oculten muchas cosas, pero lo que pasa en los institutos de los libros es "acongojante": da miedo solo pensarlo.
Por otra parte, me llama la atención que solo la madre de Clay aparece activamente en el libro. Ella sí se preocupa por saber dónde está Clay, se interesa por saber qué le pasa (porque se da cuenta de que le está pasando algo) y trata de ofrecerle apoyo, confianza... Vaya, es lo que yo creo que deben hacer unos padres... Pero no aparecen más padres en el libro (o no activamente). Da la impresión de que los padres de Hannah (por cierto, me acabo de dar cuenta de que Hannah es un palíndromo - cierro paréntesis) no forman parte de su vida. Solo la castigan un día (y ella se escapa) y la lloran cuando muere... Me falta su participación.
Y en tercer lugar, es cierto que las cosas que le pasan a Hannah no son para ganar el premio a la felicidad en el instituto, pero no creo que pueda culpar a alguna de las personas de su decisión. Hay razones que no tienen fuerza... No sé...
También creo que, cuando alguien necesita ayuda, es bueno que la pida: no todo el mundo es capaz de adivinar lo que necesitan los demás pero, si se les da una pista, sí son capaces de ayudar, y mucho.
Pero sí hay una cuestión que plantea que me ha dado que pensar: "Y vosotros - todos los demás - ¿os habéis dado cuenta de las cicatrices que habéis dejado a vuestro paso?"
Para no haberme gustado, me he alargado mucho (yo soy así). Pero cierro ya con una última reflexión de Hannah: "Nadie sabe con seguridad el impacto que tiene la vida de los demás"
domingo, 5 de agosto de 2018
El arte de matar dragones (Ignacio del Valle)
Cuando decidí leer este libro no sabía que era el primero de una serie protagonizada por el teniente Arturo Andrade... Lo malo es que ahora voy a tener que leerme los otros, no me va a quedar otra opción... Independientemente de los premios que haya podido ganar, el libro está muy bien y resulta muy entretenido, muy fácil de leer y da que pensar un poquito, que también es bueno.
Nos situamos en 1939, con lo que ello conlleva... Una España que estaba como estaba... Y a nuestro prota le encargan localizar un cuadro. Ha desaparecido El arte de matar dragones que "era una tabla al temple de un pintor anónimo fechada a principios del Trecento, con un tena habitual, la lucha entre el Bien y el Mal"
La búsqueda le va a llevar a descubrir muchas cosas que no conocía, a encontrar una trama de tráfico de obras de arte, a descubrir cómo son las personas en diferentes situaciones en la vida, a descubrir el amor "imposible", el dolor... Muchas cosas que le van a ir moldeando porque le van a hacer descubrirse también a sí mismo.
El teniente Andrade es un hombre metódico e inteligente y me llama la atención su razonamiento: "aplicaría a la investigación el mismo método que tan buenos resultados le había dado durante la guerra: suponer que todo es cierto. La realidad no tarda en hacer surgir las contradicciones." Es,l además, un hombre amable con todos: "No hay un porqué, se es amable sin motivo. Si hay motivo, ya no se es amable"
Yo he descubierto también muchas cosas, entre ellas que "quince camiones habían realizado numerosos viajes hasta la frontera francesa transportando los cuadros del Museo del Prado para ponerlos a salvo de la guerra". No está mal que alguien pensara que se podían destruir... Lo malo es que por el resto de Europa no andaban las cosas muy bien tampoco...
Hay un personaje que me encanta, Valdimiro, el limpia de Arturo. Arturo, además, le considera su único amigo. Se llama Vladimiro, pero hace que todos le llamen Vicente: "Tras el plazo de sesenta días dado ese mismo año por el gobierno para que se cambiasen todos los nombres exóticos y extravagantes, llevar el mismo nombre que Lenin no le hubiera traído precisamente buena suerte". Era veterano de África y eso le había dejado una cojera notable.
A mí me ha caído bien desde el principio. Tiene una filosofía curiosa y es muy simpático. Y hay un episodio en el bar, cuando aparece Román Duarte Aldecoa, cabecilla de un grupo de falangistas, con su gente... Es muy interesante cómo Arturo sale a defender a Vicente y cómo ese momento supone un antes y un después en la relación entre ellos, aunque no se den cuenta... Vicente es futbolero, taurino y está enamorado locamente de la Garbo: "Esa es de las que excepcionan cualquier regla"
A raíz del tema del cuadro, he aprendido unas cuantas cosas de los dragones. Entre ellas, la más curiosa: "Según la tradición, la manera más eficaz de derrotar a un dragón no es clavándole una lanza sino pronunciando su nombre. El nombre propio es el secreto mejor guardado de todo dragón, su sonido en boca ajena basta para que caiga desplomado". Yo creo que esto no se lo contaron a San Jorge... buena gana de luchar con el dragón, con averiguar su nombre le había valido...
Por circunstancias, gracias a Vicente, Arturo conoce a otro personaje, Publio Medina, que resulta un poco "asquerosete" la verdad, pero que quiero resaltar aquí porque su nombre completo es Publio Aurelio Tiberio Adriano Graco César Medina de las Hurdes Mellado; "mi madre tenía cierta debilidad por los emperadores romanos"
A Arturo, durante su investigación, le cuentan cosas de la guerra que son a veces dolorosas y otras veces, curiosas. En un momento le hablan de un tipo al que llamaban el arcoiris, porque "el muy jeta siempre aparecía después de los truenos". También descubre que el nombre en clave en África para la Iperita, el gas asfixiante era hipucama, que en realidad era "hijodeputacabrónmaricón"...
Tengo que ir terminando ya y no voy a hablar de la casa de citas de Margot... Ya hay un motivo más por el que hay que leerlo... Pero no me puedo alargar más.
Es un libro muy recomendable, la verdad. Arturo está envuelto en una cierta tristeza pero resulta un buen compañero de lectura.
Termino con una reflexión curiosa de una monja de clausura: "Lo difícil del convento solo son los primeros treinta años; luego se hace más llevadero"
Nos situamos en 1939, con lo que ello conlleva... Una España que estaba como estaba... Y a nuestro prota le encargan localizar un cuadro. Ha desaparecido El arte de matar dragones que "era una tabla al temple de un pintor anónimo fechada a principios del Trecento, con un tena habitual, la lucha entre el Bien y el Mal"
La búsqueda le va a llevar a descubrir muchas cosas que no conocía, a encontrar una trama de tráfico de obras de arte, a descubrir cómo son las personas en diferentes situaciones en la vida, a descubrir el amor "imposible", el dolor... Muchas cosas que le van a ir moldeando porque le van a hacer descubrirse también a sí mismo.
El teniente Andrade es un hombre metódico e inteligente y me llama la atención su razonamiento: "aplicaría a la investigación el mismo método que tan buenos resultados le había dado durante la guerra: suponer que todo es cierto. La realidad no tarda en hacer surgir las contradicciones." Es,l además, un hombre amable con todos: "No hay un porqué, se es amable sin motivo. Si hay motivo, ya no se es amable"
Yo he descubierto también muchas cosas, entre ellas que "quince camiones habían realizado numerosos viajes hasta la frontera francesa transportando los cuadros del Museo del Prado para ponerlos a salvo de la guerra". No está mal que alguien pensara que se podían destruir... Lo malo es que por el resto de Europa no andaban las cosas muy bien tampoco...
Hay un personaje que me encanta, Valdimiro, el limpia de Arturo. Arturo, además, le considera su único amigo. Se llama Vladimiro, pero hace que todos le llamen Vicente: "Tras el plazo de sesenta días dado ese mismo año por el gobierno para que se cambiasen todos los nombres exóticos y extravagantes, llevar el mismo nombre que Lenin no le hubiera traído precisamente buena suerte". Era veterano de África y eso le había dejado una cojera notable.
A mí me ha caído bien desde el principio. Tiene una filosofía curiosa y es muy simpático. Y hay un episodio en el bar, cuando aparece Román Duarte Aldecoa, cabecilla de un grupo de falangistas, con su gente... Es muy interesante cómo Arturo sale a defender a Vicente y cómo ese momento supone un antes y un después en la relación entre ellos, aunque no se den cuenta... Vicente es futbolero, taurino y está enamorado locamente de la Garbo: "Esa es de las que excepcionan cualquier regla"
A raíz del tema del cuadro, he aprendido unas cuantas cosas de los dragones. Entre ellas, la más curiosa: "Según la tradición, la manera más eficaz de derrotar a un dragón no es clavándole una lanza sino pronunciando su nombre. El nombre propio es el secreto mejor guardado de todo dragón, su sonido en boca ajena basta para que caiga desplomado". Yo creo que esto no se lo contaron a San Jorge... buena gana de luchar con el dragón, con averiguar su nombre le había valido...
Por circunstancias, gracias a Vicente, Arturo conoce a otro personaje, Publio Medina, que resulta un poco "asquerosete" la verdad, pero que quiero resaltar aquí porque su nombre completo es Publio Aurelio Tiberio Adriano Graco César Medina de las Hurdes Mellado; "mi madre tenía cierta debilidad por los emperadores romanos"
A Arturo, durante su investigación, le cuentan cosas de la guerra que son a veces dolorosas y otras veces, curiosas. En un momento le hablan de un tipo al que llamaban el arcoiris, porque "el muy jeta siempre aparecía después de los truenos". También descubre que el nombre en clave en África para la Iperita, el gas asfixiante era hipucama, que en realidad era "hijodeputacabrónmaricón"...
Tengo que ir terminando ya y no voy a hablar de la casa de citas de Margot... Ya hay un motivo más por el que hay que leerlo... Pero no me puedo alargar más.
Es un libro muy recomendable, la verdad. Arturo está envuelto en una cierta tristeza pero resulta un buen compañero de lectura.
Termino con una reflexión curiosa de una monja de clausura: "Lo difícil del convento solo son los primeros treinta años; luego se hace más llevadero"
La hora de las mujeres sin reloj (Mamen Sánchez)
Recodaba La felicidad es un té contigo y pensé que no podía dejar este sin leer. Y he de decir que me lo he pasado muy bien y me ha gustado mucho.
Es un poco diferente del otro que yo había leído de la autora, pero es muy agradable y muy interesante.
Nuestra prota es Estela Valiente ("haciendo honor a su apellido ya desde niña era tan intrépida como inteligente"), una mujer ya mayor que pasó un tiempo en la cárcel por escribir una novela De puertas adentro, que trata "sobre la vida cotidiana de una niña de provincias en la España posterior a la Guerra Civil". Pero, la novela le valió el Nobel de Literatura "por su contribución universal a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres". No voy a entrar... El Nobel se supone que se otorga por toda una carrera y no por un solo libro. Pero, vamos, si se lo han dado a Obana, a Al Gore, a Dylan... bien se lo pudieron dar a esta muchacha solo por escribir (y bien) un libro... Lo vamos a dejar ahí, que me caliento.
La cuestión es que Estela Valiente no quiere saber nada de la fama. De hecho, ni siquiera fue a Estocolmo a recibir el premio. En palabras del director del periódico del pueblo, Pereira: "Estela Valiente ha tenido muy claro durante toda su vida lo que quería hacer con la fama: renunciar a ella"
Y otra de nuestras protas, Maya Millas, periodista, decide que quiere escribir un libro sobre ella, pero de manera que sea la propia Estela la que le cuente su vida. Y para ello, quiere hacerse con la confianza de Estela, haciéndose pasar por una periodista que va a investigar unos antiguos crímenes en el pueblo.
Me encanta porque se aloja en lo que llaman la casa de las monjas, que es de la familia de Estela y tiene "el cuarto de baño alicatado hasta media altura"... ¡Qué cosas! El cuarto de baño de mi casa también era así hasta que hicimos la obra y el de mi abuela fue así siempre, hasta que ella falleció y se vendió la casa... ¡Qué recuerdos!
La cosa se va enredando y van apareciendo personajes... y se va entretejiendo una trama muy entretenida con situaciones muy entrañables.
Se va analizando la relación de Estela con Tony, su amigo íntimo de toda la vida. Una relación muy peculiar que, según la propia autora, está "inspirada en la relación de amistad, fascinación y celos que unió a Harper Lee y Truman Capote". Yo, la verdad, entre todas las cosas que no sabía, está esta: no tenía ni idea de que había este tipo de relación entre estos dos escritores, pero es bueno saberlo para tener un poco más de criterio.
No puedo dejar de mencionar al «club de las cartas». Se trata de "una sociedad secreta, permítame la expresión, que se reunía un par de veces por semana con vaya usted a saber qué propósito". Son las amigas de Estela y de Alicia (su hermana). Son más que estupendas. una pandi fantástica... Y Alicia es genial "Alicia era dulce como las uvas pasas. Estela estaba recubierta de la piel de las uvas verdes", para hacernos una idea de las diferencias. Alicia es como la abuela que todos quisiéramos tener, siempre preocupada por todo y por todos, sobre todo por que nadie se quede con hambre, eso es fundamental...
Hay otros muchos personajes que resultan estupendos, como Camino Aribau, la amiga y editora de Estela, Humberto Ríos, el director de la cárcel en la que estuvieron recluídas las dos, Pereira, el director del periódico... Pero no quiero contar más porque hay que leerlo y pasar un rato fantástico.
Como siempre, cierro con un pensamiento, que es esta vez una de las máximas de obligado cumplimiento entre las amigas del club de las cartas: "No opines sobre lo que no conoces"
Es un poco diferente del otro que yo había leído de la autora, pero es muy agradable y muy interesante.
Nuestra prota es Estela Valiente ("haciendo honor a su apellido ya desde niña era tan intrépida como inteligente"), una mujer ya mayor que pasó un tiempo en la cárcel por escribir una novela De puertas adentro, que trata "sobre la vida cotidiana de una niña de provincias en la España posterior a la Guerra Civil". Pero, la novela le valió el Nobel de Literatura "por su contribución universal a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres". No voy a entrar... El Nobel se supone que se otorga por toda una carrera y no por un solo libro. Pero, vamos, si se lo han dado a Obana, a Al Gore, a Dylan... bien se lo pudieron dar a esta muchacha solo por escribir (y bien) un libro... Lo vamos a dejar ahí, que me caliento.
La cuestión es que Estela Valiente no quiere saber nada de la fama. De hecho, ni siquiera fue a Estocolmo a recibir el premio. En palabras del director del periódico del pueblo, Pereira: "Estela Valiente ha tenido muy claro durante toda su vida lo que quería hacer con la fama: renunciar a ella"
Y otra de nuestras protas, Maya Millas, periodista, decide que quiere escribir un libro sobre ella, pero de manera que sea la propia Estela la que le cuente su vida. Y para ello, quiere hacerse con la confianza de Estela, haciéndose pasar por una periodista que va a investigar unos antiguos crímenes en el pueblo.
Me encanta porque se aloja en lo que llaman la casa de las monjas, que es de la familia de Estela y tiene "el cuarto de baño alicatado hasta media altura"... ¡Qué cosas! El cuarto de baño de mi casa también era así hasta que hicimos la obra y el de mi abuela fue así siempre, hasta que ella falleció y se vendió la casa... ¡Qué recuerdos!
La cosa se va enredando y van apareciendo personajes... y se va entretejiendo una trama muy entretenida con situaciones muy entrañables.
Se va analizando la relación de Estela con Tony, su amigo íntimo de toda la vida. Una relación muy peculiar que, según la propia autora, está "inspirada en la relación de amistad, fascinación y celos que unió a Harper Lee y Truman Capote". Yo, la verdad, entre todas las cosas que no sabía, está esta: no tenía ni idea de que había este tipo de relación entre estos dos escritores, pero es bueno saberlo para tener un poco más de criterio.
No puedo dejar de mencionar al «club de las cartas». Se trata de "una sociedad secreta, permítame la expresión, que se reunía un par de veces por semana con vaya usted a saber qué propósito". Son las amigas de Estela y de Alicia (su hermana). Son más que estupendas. una pandi fantástica... Y Alicia es genial "Alicia era dulce como las uvas pasas. Estela estaba recubierta de la piel de las uvas verdes", para hacernos una idea de las diferencias. Alicia es como la abuela que todos quisiéramos tener, siempre preocupada por todo y por todos, sobre todo por que nadie se quede con hambre, eso es fundamental...
Hay otros muchos personajes que resultan estupendos, como Camino Aribau, la amiga y editora de Estela, Humberto Ríos, el director de la cárcel en la que estuvieron recluídas las dos, Pereira, el director del periódico... Pero no quiero contar más porque hay que leerlo y pasar un rato fantástico.
Como siempre, cierro con un pensamiento, que es esta vez una de las máximas de obligado cumplimiento entre las amigas del club de las cartas: "No opines sobre lo que no conoces"
lunes, 30 de julio de 2018
El festín de la vida (J. Ryan Stradal)
Todos nos equivocamos alguna vez. Esta vez me ha tocado a mí con esta novela... ¡qué le vamos a hacer! Como siempre, el criterio con el que elijo lo que leo tiene mucha culpa. Me encantó la portada. Bien es verdad que, como estoy un poco tonta, pensé que eran flores y resultó que eran chiles... Flores, chiles, flores, chiles... ¡es casi lo mismo! Eso sí, lo compré en el Círculo y me regalaron 20 mantelillos de papel individuales... ¡monísmos! Con las mismas "flores" de la portada...
El libro me ha resultado decadente y deprimente... No he conseguido que me guste nada. Puede que sea culpa mía, claro pero... no he podido conectar ni con la historia ni con los personajes. Al final, he llegado a pensar que todo es ironía y que el autor nos estaba tomando el pelo a los lectores.
Lo cierto es que no puedo recomendarlo, lo siento.
La prota es Eva, hija de Lars y Cynthia. Por circunstancias complicadas, su madre la abandona, su padre muere cuando es un bebé y se cría con sus tíos. El padre era cocinero y a ella también le gusta mucho la cocina. Además, la dulce criatura tiene el don de poder comer picante en cantidades industriales, y no le afecta. Y cría chiles muy picantes en su casa (de ahí la portada de marras...)
Me llama la atención la traducción porque ella va con un noviete a pescar "lucioperca". Solo leerlo ya chirría, ¿no? Me he molestado en investigar un poquillo y la RAE no contempla el término aunque sí aparece en Wikipedia.
Otra cosa maravillosa es que Cindy, su madre y Reynaldo, su segundo marido "cada año celebraban el cumpleaños de Reynaldo con una cena en McDonald's. Como tenían dinero y no tenían hijos, lo convertían en un aventura". No digo más...
No quiero contar nada por si alguien es lo suficientemente valiente como para leerlo pero Eva prepara unas cenas especiales, carísimas, para las que hay lista de espera. La lista de espera normal es de 295 años y la lista VIP es de 4 años. Para esta última, ya me parece mucho pero, el que se apunta en la otra tiene que tener un problema de hacérselo mirar por un buen profesional.
Y ya, hasta aquí llega mi mini reseña de esta novela. Me ha costado terminarla y, lamentablemente, no me ha gustado. Ya tendré más suerte con la siguiente, espero.
El libro me ha resultado decadente y deprimente... No he conseguido que me guste nada. Puede que sea culpa mía, claro pero... no he podido conectar ni con la historia ni con los personajes. Al final, he llegado a pensar que todo es ironía y que el autor nos estaba tomando el pelo a los lectores.
Lo cierto es que no puedo recomendarlo, lo siento.
La prota es Eva, hija de Lars y Cynthia. Por circunstancias complicadas, su madre la abandona, su padre muere cuando es un bebé y se cría con sus tíos. El padre era cocinero y a ella también le gusta mucho la cocina. Además, la dulce criatura tiene el don de poder comer picante en cantidades industriales, y no le afecta. Y cría chiles muy picantes en su casa (de ahí la portada de marras...)
Me llama la atención la traducción porque ella va con un noviete a pescar "lucioperca". Solo leerlo ya chirría, ¿no? Me he molestado en investigar un poquillo y la RAE no contempla el término aunque sí aparece en Wikipedia.
Otra cosa maravillosa es que Cindy, su madre y Reynaldo, su segundo marido "cada año celebraban el cumpleaños de Reynaldo con una cena en McDonald's. Como tenían dinero y no tenían hijos, lo convertían en un aventura". No digo más...
No quiero contar nada por si alguien es lo suficientemente valiente como para leerlo pero Eva prepara unas cenas especiales, carísimas, para las que hay lista de espera. La lista de espera normal es de 295 años y la lista VIP es de 4 años. Para esta última, ya me parece mucho pero, el que se apunta en la otra tiene que tener un problema de hacérselo mirar por un buen profesional.
Y ya, hasta aquí llega mi mini reseña de esta novela. Me ha costado terminarla y, lamentablemente, no me ha gustado. Ya tendré más suerte con la siguiente, espero.
Se te tiene que ocurrir. Aforismos, tuits y citas a ciegas (Javier Ruiz Taboada)
Conocía al autor de su faceta como periodista en radio y siempre me había gustado. Una día, por casualidad, alguien reenvió un mensaje suyo en Twitter que me hizo pensar que sería muy interesante seguirlo. Y ahí no me equivoqué. Es una cuenta muy entretenida y los comentarios son más que estupendos.
Y descubrí que había escrito un libro en el que reflejaba partes de esos comentarios. Lo apunté para mis caprichos de Feria del Libro (¡qué caprichosa soy con estas cosas!) y lo compré allí. Me habría gustado que me lo firmara pero últimamente (la edad no perdona) me da pereza esperar las filas largas de los autores que quiero que me firmen... Creo que no estaba el día que fui, así que tampoco lo podría haber conseguido.
Con lo aficionada que soy yo a las citas, este libro ha sido mi perdición. Es un conjunto de reflexiones maravillosas, en las que el autor juega maravillosamente bien con el lenguaje. Cuando empiezas a leer, te pones la sonrisa y no te la quitas hasta que acabas el libro. Pero, eso sí, es un libro para tener cerquita y poder consultar alguna cita de vez en cuando.
Me estaba gustando muchísimo cuando apareció la frase que me hizo nombrarme a mí misma Presidenta del Club de Fans de Javier Ruiz Taboada: "Lo peor del amarillo es el color". Es todo lo que yo he pensado durante toda mi vida... No podemos estar más de acuerdo, D. Javier.
Como no tengo intención, ni puedo, transcribir aquí el libro completo, solo voy a dejar alguna de las perlas que me han llamado la atención, aunque no sean ni las mejores, ni, a lo mejor, las más representativas.
"Me gustas cuando hablas porque estoy como ausente". ¡Qué puedo decir!. El poema 15 de Neruda es quizá mi poema favorito. Y yo siempre he dicho que nunca me lo podrían dedicar a mí pero, claro... "Me gustas cuando callas porque estás como ausente" no es lo que a mí más se aproxime, con lo cotorra que soy. Pero la versión del autor es lo que podría decir mi marido cualquier día de la semana. Él, como cualquiera que me conoce lo suficiente, ha desarrollado la capacidad de ausentarse de mi conversación sin ningún tipo de problema.
"De casa hay que ir al colegio educado. Del colegio hay que volver a casa aprendido". Esto que parece una tontería, no lo es en absoluto. Y tiene más contenido de lo que puede parecer en un principio. Los padres de ahora pensamos que el colegio tiene la obligación de educar. Y los colegios piensan que los padres somos los que tenemos que enseñar... Y así vamos mal... Los padres no tenemos por qué saber cómo ajustar reacciones RedOx y en el colegio no les van a enseñar cómo comportarse en una reunión formal, ni cómo tratar a las personas mayores que necesitan atención, por ejemplo... Hay que empezar a darle una vueltecita.
Había entresacado muchísimas de estas reflexiones, pero creo que solo voy a dejar un par de ellas más que me han encantado. (Bueno, un par no, tres)
Y, para terminar, una propuesta a todas las empresas químicas del mundo... Señores, "Deberáin hacer un ambientador con olor a libro nuevo"
Y descubrí que había escrito un libro en el que reflejaba partes de esos comentarios. Lo apunté para mis caprichos de Feria del Libro (¡qué caprichosa soy con estas cosas!) y lo compré allí. Me habría gustado que me lo firmara pero últimamente (la edad no perdona) me da pereza esperar las filas largas de los autores que quiero que me firmen... Creo que no estaba el día que fui, así que tampoco lo podría haber conseguido.
Con lo aficionada que soy yo a las citas, este libro ha sido mi perdición. Es un conjunto de reflexiones maravillosas, en las que el autor juega maravillosamente bien con el lenguaje. Cuando empiezas a leer, te pones la sonrisa y no te la quitas hasta que acabas el libro. Pero, eso sí, es un libro para tener cerquita y poder consultar alguna cita de vez en cuando.
Me estaba gustando muchísimo cuando apareció la frase que me hizo nombrarme a mí misma Presidenta del Club de Fans de Javier Ruiz Taboada: "Lo peor del amarillo es el color". Es todo lo que yo he pensado durante toda mi vida... No podemos estar más de acuerdo, D. Javier.
Como no tengo intención, ni puedo, transcribir aquí el libro completo, solo voy a dejar alguna de las perlas que me han llamado la atención, aunque no sean ni las mejores, ni, a lo mejor, las más representativas.
"Me gustas cuando hablas porque estoy como ausente". ¡Qué puedo decir!. El poema 15 de Neruda es quizá mi poema favorito. Y yo siempre he dicho que nunca me lo podrían dedicar a mí pero, claro... "Me gustas cuando callas porque estás como ausente" no es lo que a mí más se aproxime, con lo cotorra que soy. Pero la versión del autor es lo que podría decir mi marido cualquier día de la semana. Él, como cualquiera que me conoce lo suficiente, ha desarrollado la capacidad de ausentarse de mi conversación sin ningún tipo de problema.
"De casa hay que ir al colegio educado. Del colegio hay que volver a casa aprendido". Esto que parece una tontería, no lo es en absoluto. Y tiene más contenido de lo que puede parecer en un principio. Los padres de ahora pensamos que el colegio tiene la obligación de educar. Y los colegios piensan que los padres somos los que tenemos que enseñar... Y así vamos mal... Los padres no tenemos por qué saber cómo ajustar reacciones RedOx y en el colegio no les van a enseñar cómo comportarse en una reunión formal, ni cómo tratar a las personas mayores que necesitan atención, por ejemplo... Hay que empezar a darle una vueltecita.
Había entresacado muchísimas de estas reflexiones, pero creo que solo voy a dejar un par de ellas más que me han encantado. (Bueno, un par no, tres)
- Para ser agua en un 75% tenemos demasiada mala leche
- Cómo estarán las cosas que anoche, la almohada me consultó a mí
- Hay más inútiles que tiempo para contarlos
Y, para terminar, una propuesta a todas las empresas químicas del mundo... Señores, "Deberáin hacer un ambientador con olor a libro nuevo"
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