domingo, 5 de agosto de 2018

El arte de matar dragones (Ignacio del Valle)

Cuando decidí leer este libro no sabía que era el primero de una serie protagonizada por el teniente Arturo Andrade... Lo malo es que ahora voy a tener que leerme los otros, no me va a quedar otra opción... Independientemente de los premios que haya podido ganar, el libro está muy bien y resulta muy entretenido, muy fácil de leer y da que pensar un poquito, que también es bueno.

Nos situamos en 1939, con lo que ello conlleva... Una España que estaba como estaba... Y a nuestro prota le encargan localizar un cuadro. Ha desaparecido El arte de matar dragones que "era una tabla al temple de un pintor anónimo fechada a principios del Trecento, con un tena habitual, la lucha entre el Bien y el Mal"

La búsqueda le va a llevar a descubrir muchas cosas que no conocía, a encontrar una trama de tráfico de obras de arte, a descubrir cómo son las personas en diferentes situaciones en la vida, a descubrir el amor "imposible", el dolor... Muchas cosas que le van a ir moldeando porque le van a hacer descubrirse también a sí mismo.

El teniente Andrade es un hombre metódico e inteligente y me llama la atención su razonamiento: "aplicaría a la investigación el mismo método que tan buenos resultados le había dado durante la guerra: suponer que todo es cierto. La realidad no tarda en hacer surgir las contradicciones." Es,l además, un hombre amable con todos: "No hay un porqué, se es amable sin motivo. Si hay motivo, ya no se es amable"

Yo he descubierto también muchas cosas, entre ellas que "quince camiones habían realizado numerosos viajes hasta la frontera francesa transportando los cuadros del Museo del Prado para ponerlos a salvo de la guerra". No está mal que alguien pensara que se podían destruir... Lo malo es que por el resto de Europa no andaban las cosas muy bien tampoco...

Hay un personaje que me encanta, Valdimiro, el limpia de Arturo. Arturo, además, le considera su único amigo. Se llama Vladimiro, pero hace que todos le llamen Vicente: "Tras el plazo de sesenta días dado ese mismo año por el gobierno para que se cambiasen todos los nombres exóticos y extravagantes, llevar el mismo nombre que Lenin no le hubiera traído precisamente buena suerte". Era veterano de África y eso le había dejado una cojera notable.

A mí me ha caído bien desde el principio. Tiene una filosofía curiosa y es muy simpático. Y hay un episodio en el bar, cuando aparece Román Duarte Aldecoa, cabecilla de un grupo de falangistas, con su gente... Es muy interesante cómo Arturo sale a defender a Vicente y cómo ese momento supone un antes y un después en la relación entre ellos, aunque no se den cuenta... Vicente es futbolero, taurino y está enamorado locamente de la Garbo: "Esa es de las que excepcionan cualquier regla"

A raíz del tema del cuadro, he aprendido unas cuantas cosas de los dragones. Entre ellas, la más curiosa: "Según la tradición, la manera más eficaz de derrotar a un dragón no es clavándole una lanza sino pronunciando su nombre. El nombre propio es el secreto mejor guardado de todo dragón, su sonido en boca ajena basta para que caiga desplomado". Yo creo que esto no se lo contaron a San Jorge... buena gana de luchar con el dragón, con averiguar su nombre le había valido...

Por circunstancias, gracias a Vicente, Arturo conoce a otro personaje, Publio Medina, que resulta un poco "asquerosete" la verdad, pero que quiero resaltar aquí porque su nombre completo es Publio Aurelio Tiberio Adriano Graco César Medina de las Hurdes Mellado; "mi madre tenía cierta debilidad por los emperadores romanos"

A Arturo, durante su investigación, le cuentan cosas de la guerra que son a veces dolorosas y otras veces, curiosas. En un momento le hablan de un tipo al que llamaban el arcoiris, porque "el muy jeta siempre aparecía después de los truenos". También descubre que el nombre en clave en África para la Iperita, el gas asfixiante era hipucama, que en realidad era "hijodeputacabrónmaricón"...

Tengo que ir terminando ya y no voy a hablar de la casa de citas de Margot... Ya hay un motivo más por el que hay que leerlo... Pero no me puedo alargar más.

Es un libro muy recomendable, la verdad. Arturo está envuelto en una cierta tristeza pero resulta un buen compañero de lectura.

Termino con una reflexión curiosa de una monja de clausura: "Lo difícil del convento solo son los primeros treinta años; luego se hace más llevadero"

La hora de las mujeres sin reloj (Mamen Sánchez)

Recodaba La felicidad es un té contigo y pensé que no podía dejar este sin leer. Y he de decir que me lo he pasado muy bien y me ha gustado mucho.

Es un poco diferente del otro que yo había leído de la autora, pero es muy agradable y muy interesante.

Nuestra prota es Estela Valiente ("haciendo honor a su apellido ya desde niña era tan intrépida como inteligente"), una mujer ya mayor que pasó un tiempo en la cárcel por escribir una novela De puertas adentro, que trata "sobre la vida cotidiana de una niña de provincias en la España posterior a la Guerra Civil". Pero, la novela le valió el Nobel de Literatura "por su contribución universal a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres". No voy a entrar... El Nobel se supone que se otorga por toda una carrera y no por un solo libro. Pero, vamos, si se lo han dado a Obana, a Al Gore, a Dylan... bien se lo pudieron dar a esta muchacha solo por escribir (y bien) un libro... Lo vamos a dejar ahí, que me caliento.

La cuestión es que Estela Valiente no quiere saber nada de la fama. De hecho, ni siquiera fue a Estocolmo a recibir el premio. En palabras del director del periódico del pueblo, Pereira: "Estela Valiente ha tenido muy claro durante toda su vida lo que quería hacer con la fama: renunciar a ella"

Y otra de nuestras protas, Maya Millas, periodista, decide que quiere escribir un libro sobre ella, pero de manera que sea la propia Estela la que le cuente su vida. Y para ello, quiere hacerse con la confianza de Estela, haciéndose pasar por una periodista que va a investigar unos antiguos crímenes en el pueblo.

Me encanta porque se aloja en lo que llaman la casa de las monjas, que es de la familia de Estela y tiene "el cuarto de baño alicatado hasta media altura"... ¡Qué cosas! El cuarto de baño de mi casa también era así hasta que hicimos la obra y el de mi abuela fue así siempre, hasta que ella falleció y se vendió la casa... ¡Qué recuerdos!

La cosa se va enredando y van apareciendo personajes... y se va entretejiendo una trama muy entretenida con situaciones muy entrañables.

Se va analizando la relación de Estela con Tony, su amigo íntimo de toda la vida. Una relación muy peculiar que, según la propia autora, está "inspirada en la relación de amistad, fascinación y celos que unió a Harper Lee y Truman Capote". Yo, la verdad, entre todas las cosas que no sabía, está esta: no tenía ni idea de que había este tipo de relación entre estos dos escritores, pero es bueno saberlo para tener un poco más de criterio.

No puedo dejar de mencionar al «club de las cartas». Se trata de "una sociedad secreta, permítame la expresión, que se reunía un par de veces por semana con vaya usted a saber qué propósito". Son las amigas de Estela y de Alicia (su hermana). Son más que estupendas. una pandi fantástica... Y Alicia es genial "Alicia era dulce como las uvas pasas. Estela estaba recubierta de la piel de las uvas verdes", para hacernos una idea de las diferencias. Alicia es como la abuela que todos quisiéramos tener, siempre preocupada por todo y por todos, sobre todo por que nadie se quede con hambre, eso es fundamental...

Hay otros muchos personajes que resultan estupendos, como Camino Aribau, la amiga y editora de Estela, Humberto Ríos, el director de la cárcel en la que estuvieron recluídas las dos, Pereira, el director del periódico... Pero no quiero contar más porque hay que leerlo y pasar un rato fantástico.

Como siempre, cierro con un pensamiento, que es esta vez una de las máximas de obligado cumplimiento entre las amigas del club de las cartas: "No opines sobre lo que no conoces"

lunes, 30 de julio de 2018

El festín de la vida (J. Ryan Stradal)

Todos nos equivocamos alguna vez. Esta vez me ha tocado a mí con esta novela... ¡qué le vamos a hacer! Como siempre, el criterio con el que elijo lo que leo tiene mucha culpa. Me encantó la portada. Bien es verdad que, como estoy un poco tonta, pensé que eran flores y resultó que eran chiles... Flores, chiles, flores, chiles... ¡es casi lo mismo! Eso sí, lo compré en el Círculo y me regalaron 20 mantelillos de papel individuales... ¡monísmos! Con las mismas "flores" de la portada...

El libro me ha resultado decadente y deprimente... No he conseguido que me guste nada. Puede que sea culpa mía, claro pero... no he podido conectar ni con la historia ni con los personajes. Al final, he llegado a pensar que todo es ironía y que el autor nos estaba tomando el pelo a los lectores.

Lo cierto es que no puedo recomendarlo, lo siento.

La prota es Eva, hija de Lars y Cynthia. Por circunstancias complicadas, su madre la abandona, su padre muere cuando es un bebé y se cría con sus tíos. El padre era cocinero y a ella también le gusta mucho la cocina. Además, la dulce criatura tiene el don de poder comer picante en cantidades industriales, y no le afecta. Y cría chiles muy picantes en su casa (de ahí la portada de marras...)

Me llama la atención la traducción porque ella va con un noviete a pescar "lucioperca". Solo leerlo ya chirría, ¿no? Me he molestado en investigar un poquillo y la RAE no contempla el término aunque sí aparece en Wikipedia.

Otra cosa maravillosa es que Cindy, su madre y Reynaldo, su segundo marido "cada año celebraban el cumpleaños de Reynaldo con una cena en McDonald's. Como tenían dinero y no tenían hijos, lo convertían en un aventura". No digo más...

No quiero contar nada por si alguien es lo suficientemente valiente como para leerlo pero Eva prepara unas cenas especiales, carísimas, para las que hay lista de espera. La lista de espera normal es de 295 años y la lista VIP es de 4 años. Para esta última, ya me parece mucho pero, el que se apunta en la otra tiene que tener un problema de hacérselo mirar por un buen profesional.

Y ya, hasta aquí llega mi mini reseña de esta novela. Me ha costado terminarla y, lamentablemente, no me ha gustado. Ya tendré más suerte con la siguiente, espero.

Se te tiene que ocurrir. Aforismos, tuits y citas a ciegas (Javier Ruiz Taboada)

Conocía al autor de su faceta como periodista en radio y siempre me había gustado. Una día, por casualidad, alguien reenvió un mensaje suyo en Twitter que me hizo pensar que sería muy interesante seguirlo. Y ahí no me equivoqué. Es una cuenta muy entretenida y los comentarios son más que estupendos.

Y descubrí que había escrito un libro en el que reflejaba partes de esos comentarios. Lo apunté para mis caprichos de Feria del Libro (¡qué caprichosa soy con estas cosas!) y lo compré allí. Me habría gustado que me lo firmara pero últimamente (la edad no perdona) me da pereza esperar las filas largas de los autores que quiero que me firmen... Creo que no estaba el día que fui, así que tampoco lo podría haber conseguido.

Con lo aficionada que soy yo a las citas, este libro ha sido mi perdición. Es un conjunto de reflexiones maravillosas, en las que el autor juega maravillosamente bien con el lenguaje. Cuando empiezas a leer, te pones la sonrisa y no te la quitas hasta que acabas el libro. Pero, eso sí, es un libro para tener cerquita y poder consultar alguna cita de vez en cuando.

Me estaba gustando muchísimo cuando apareció la frase que me hizo nombrarme a mí misma Presidenta del Club de Fans de Javier Ruiz Taboada: "Lo peor del amarillo es el color". Es todo lo que yo he pensado durante toda mi vida... No podemos estar más de acuerdo, D. Javier.

Como no tengo intención, ni puedo, transcribir aquí el libro completo, solo voy a dejar alguna de las perlas que me han llamado la atención, aunque no sean ni las mejores, ni, a lo mejor, las más representativas.

"Me gustas cuando hablas porque estoy como ausente". ¡Qué puedo decir!. El poema 15 de Neruda es quizá mi poema favorito. Y yo siempre he dicho que nunca me lo podrían dedicar a mí pero, claro... "Me gustas cuando callas porque estás como ausente" no es lo que a mí más se aproxime, con lo cotorra que soy. Pero la versión del autor es lo que podría decir mi marido cualquier día de la semana. Él, como cualquiera que me conoce lo suficiente, ha desarrollado la capacidad de ausentarse de mi conversación sin ningún tipo de problema.

"De casa hay que ir al colegio educado. Del colegio hay que volver a casa aprendido". Esto que parece una tontería, no lo es en absoluto. Y tiene más contenido de lo que puede parecer en un principio. Los padres de ahora pensamos que el colegio tiene la obligación de educar. Y los colegios piensan que los padres somos los que tenemos que enseñar... Y así vamos mal... Los padres no tenemos por qué saber cómo ajustar reacciones RedOx y en el colegio no les van a enseñar cómo comportarse en una reunión formal, ni cómo tratar a las personas mayores que necesitan atención, por ejemplo... Hay que empezar a darle una vueltecita.

Había entresacado muchísimas de estas reflexiones, pero creo que solo voy a dejar un par de ellas más que me han encantado. (Bueno, un par no, tres)

  • Para ser agua en un 75% tenemos demasiada mala leche
  • Cómo estarán las cosas que anoche, la almohada me consultó a mí
  • Hay más inútiles que tiempo para contarlos
Así es todo el libro: pensamientos cortitos, sencillos de leer pero que dan que pensar mucho más de lo que parecen. Merece la pena leerlo, pero mucho-

Y, para terminar, una propuesta a todas las empresas químicas del mundo... Señores, "Deberáin hacer un ambientador con olor a libro nuevo"

sábado, 21 de julio de 2018

Lejos del corazón (Lorenzo Silva)

Otra de las cosas que tenía pendientes para la Feria del Libro... excusa más que perfecta para comprar un libro que me apetecía muchísimo leer. Y que, como era de esperar, me ha encantado y no me ha defraudado nada.

Escuché al autor en una entrevista (o charla, mejor) en la radio, diciendo que tenía un poco de miedo de que Vila y Chamorro ya hubieran agotado su tiempo. Pero, D. Lorenzo, ya le digo yo que no. Siguen siendo actuales, siguen siendo interesantes y siguen dando mucho qué pensar. Siguen encontrando situaciones que tocan al lector, que le hacen ponerse en la piel de las víctimas y de los Guardias Civiles y que les hacen (nos hacen) darse cuenta de lo que  hay ahí fuera.

Dicho lo cual, hay que leer esta nueva entrega. Aparecen, como siempre, Vila y Chamorro, y también Salgado y Arnau. Vemos aquí el momento en que Andrés, el hijo de Bevilacqua, se convierte en un nuevo y joven picoleto (con todos los respetos, que el propio Vila le llama así). Y la emoción que siente su padre.

En esta novela nos encontramos con un par de desaparecidos (primero uno y luego el otro). Cristofer González Sanmartín, de 25 años, con ciertos antecedentes por delitos informáticos y empresario de éxito y muy prometedor, desaparece en el Campo de Gibraltar. Nuestros protas tienen que desplazarse a la zona y tratar de ver qué ha pasado.

Allí encuentran una situación que parece que está un poco al margen de todo y de todos... Es un poco diferente a otras situaciones: blanqueo de dinero, narcotráfico... y dificultades para averiguar qué ha pasado (cierto es que si fuera sencillo no tendría emoción)

Poco después desaparece Carranza, socio de Crsitofer... La cosa se complica...

Nos vamos a encontrar con el capitán Leandro Álamo y su equipo. El capitán es un viejo conocido de Vila de cuando estuvo en el País Vasco y descubrimos aquí que le llamaban Gardel... ¡me encanta!

El capitán es un personaje interesante y simpático, más drástico y menos diplomático que nuestro Vila, pero al final, es muy resolutivo también. Y tiene una filosofía curiosa: "Si sabes de un tema y quieres seguir confiando en los periódicos, no leas lo que escriben sobre el tema en cuestión"

Bueno, la cuestión es que el tema de la novela gira en torno a delitos informáticos y se aprende una barbaridad (aunque a veces es mejor no saber nada) y hay momentos en que hay que releer alguna cosilla porque, como dice el capitán: "Yo hace un rato que estoy más perdido que una pandilla de poligoneras en el Guggenheim". Pero es muy esclarecedor.

He aprendido lo que son las mulas digitales: "Te buscas un tipo de una aldea remota, le pagas cincuenta euros al mes y te deja su identidad para abrir cuenta en una entidad financiera, a la que llevas el dinero desde el monedero de bitcoins" ¡Alucinante!

Vila le cuenta a Chamorro que ha leído un libro de Robert Musil, El hombre sin atributos, que habla de cómo la tecnología nos separa de nuestros propios actos y de la responsabilidad que tenemos sobre ellos. Es cierto que él se está refiriendo a los delitos digitales de los que trata la novela, pero nos afecta a todos a nuestro pequeño nivel. Yo me doy cuenta... Muchas veces dejas algo dicho por correo electrónico no solo por tener que dejarlo por escrito (que parece que si no lo haces, nadie tiene palabra) sino también porque así no tienes que enfrentarte a la reacción de la persona que recibe el mensaje, que está al otro lado y que puede que discrepe con lo que va a recibir... las emociones están fuera del correo...

Otro comentario que me parece fantástico: "Quizá no tener conexión a internet y tener a un abuelo que te cuente historias valía algo más de lo que les estamos inculcando a nuestros chavales que vale". Y uno más, que también es estupendo: "De hecho, creo que si hubiera más creyentes en Dios y menos en el Euromillón tendríamos menos trabajo y el mundo en general sería más habitable".

Voy a cerrar ya. No soy capaz de ser escueta, me pasa siempre... Y además, lo sé, no cuento nada... Quien se fíe de mis reseñas va a ciegas porque no doy pistas....

Pero cierro con otra reflexión de Vila, de las que hacen pensar y mucho: "Pero la vida no es eso: la vida es encontrar un deber. Uno personal, que tú te creas y descubres tú mismo, no el que otro quiera ponerte. Y a ese deber dárselo todo, pase lo que pase: te festejen o te maldigan, ganes o pierdas, cuando te recompense y cuando sea tu cruz".


Bailar con la soledad (José María Rodríguez Olaizola)

Hace ya mucho tiempo que sigo a este jesuita que tiene los pies en el suelo, el corazón muy grande y una capacidad de comunicación maravillosa.

Así que, cuando me enteré en Twitter que publicaba un nuevo libro, me lo apunté para regalármelo en la Feria del Libro (es la excusa para comprar algún libro más...)

Y he descubierto un libro estupendo que tendré que releer en algún otro momento, para ir saboreando trocitos y encontrar cómo bailar con mi propia soledad. Porque, como nos dice el autor, la soledad "es una compañera de camino que, en ocasiones, nos sale al encuentro" y eso no lo vamos a poder evitar... "La soledad es una compañera de viaje que se aparece con muchos rostros y en diferentes momentos de la vida".

A mí, que ya estoy a punto de cumplir 52 años, me ha tocado el corazón cuando dice: "Es solo que descubrir el paso del tiempo en la vida es un acontecimiento solitario, que nadie puede hacer por ti"

El autor hace un repaso de muchas cosas, de muchas situaciones, y cómo nos enfrentamos a ellas, todo con un lenguaje claro y acariciador, sin paliativos, pero sin que resulte duro de leer o de asimilar.

Afronta la muerte, el matrimonio, la vida consagrada, los hijos, la oración, los hijos, la amistad... Y nos deja reflexiones muy interesantes, algunas de las que yo llamo "para imprimir": para imprimir y poner en la pared de la oficina o de la habitación para leerlas todos los días.

Me ha encantado la "tesis de la ventana de enfrente". Viene a decir que desde la ventana de enfrente todas las vidas parecen mejores. Y es una gran verdad. Yo digo muchas veces que mi marido y yo somos los únicos que no somos jefes, los únicos que tenemos hijos que suspenden, los únicos que no nos podemos permitir unas vacaciones a lo loco en el extranjero, los que tenemos el peor horario y el suelo más "cutrecillo"... Probablemente es porque somos los únicos que lo decimos, porque desde la ventana de enfrente no vemos lo que la gente nos quiere ocultar. La verdad es que me da un poco igual, todo hay que decirlo, pero hay veces que es muy significativo.

Otra cosa muy interesante es la vida en pareja, el matrimonio: "Queremos un 'felices para siempre', pero no queremos esforzarnos aquí y ahora (...) Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar". Me ha gustado mucho porque lo vemos cada día. Todos los que llevamos casados unos añitos (y yo ya llevo 20, que no está nada mal) sabemos que hay momentos duros, momentos más complicados, momentos en los que uno tiene que tirar y tirar porque el otro no puede, y momentos en los que hay que dejar que tiren de uno cuando ya no puedes más, dejando el orgullo (o lo que sea) en el cajón.

Esto me lleva a otra reflexión que hace el autor en relación con la parábola del hijo pródigo (de donde se puede sacar de todo). "La segunda clave que aprendemos en el relato del hijo pródigo es la de la humildad de reconocer que, a veces, hay que pedir ayuda".

Más cosas: "Por más emoticonos que inventemos, ¿cómo van a conseguir reproducir las sutilezas del lenguaje a la hora de expresar las emociones?" Yo se lo digo miles de veces a mis hijos: una carita sonriente puede ocultar cualquier problema, pero un tono de voz de un amigo a través del teléfono es inconfundible... es "la prueba del algodón". Y todos lo hacemos: mandamos el emoticono y evitamos preguntas que pueden ser molestas pero luego sentimos el vacío de poder compartir nuestra realidad.

No me puedo alargar mucho más, porque es de estos libros que te hacen pensar, y pensar, sin sufrir pero descubriendo cosas, no solo generales sino, sobre todo, tuyas propias. Algunas de ellas, de las que tienes un poquito escondidas porque no quieres verlas a menudo...

Voy a dejar una reflexión que me ha gustado mucho sobre la oración, porque me he sentido muy identificada y me ha hecho sonreír cuando lo he leído: "Y ahí está lo que para mí es la clave de la oración. Hablamos con Dios desde donde estamos (...) Pero la verdad que a veces intuimos es que estemos como estemos nosotros, Dios siempre está al otro lado de la oración".

Y cierro ya. Como siempre, me alargo mucho. Recomiendo que se lea este libro. Con pausa, con tranquilidad, con cariño... Es muy reconfortante.

"El mundo baila para quien sabe verlo"



domingo, 15 de julio de 2018

Mercaderes del nuevo siglo (Plácido W. Díez Gansert)

No es la primera vez que voy a la feria del Libro y compro algo de algún autor que no conozco. Es lo bueno que tiene la feria, la verdad... Tanta oferta hace que conozcas a muchos autores en los que no habrías reparado de otra manera.

Pero, además, algunas veces he tenido la suerte de conocer al autor y poder charlar con él (o ella, que si no lo digo, las feministas se me ponen estupendas) un ratito.

Y eso me pasó con este autor. Estábamos echando un vistazo a la caseta y se dirigió a nosotros de una forma tan agradable, tan amable, tan cortés... que solo con eso decidí que tenía que leer uno de sus libros. Nos estuvo contando un poco cuál era la trama de los que tenía allí y nos decidimos por este, pero seguro que buscaré alguno más para leerlo. He de decir que hacía mucho tiempo que un caballero no se dirigía a mí haciendo el ademán de besarme la mano. Yo debo de ser de la vieja escuela, pero me encantó.

El libro me ha gustado muchísimo. Es un lenguaje muy ágil, muy fácil de leer (debe de ser muy difícil de escribir) y una se va identificando con los personajes poco a poco hasta que parece que saber cómo van a ir reaccionando cada uno de ellos.

Me gusta el título porque sí que refleja lo que luego el autor nos va contando. Se trata de María, una chica de 43 años (chica, sí, yo soy mayor y también soy chica o chiquita...) que se ha divorciado y decide dar un vuelco a su vida montando un mercadillo. Bueno, un mercadillo Pop-up que queda muy bien... y ahí comienza una historia de trabajo, esfuerzo, lucha, amistad, decepción... todo un conjunto de sentimientos que no son, ni más ni menos, que los que tenemos cada uno de nosotros en nuestra vida diaria.

Yo creo que es por eso por lo que me ha gustado tanto. Son diálogos muy fluidos, conversaciones similares a las que puedo mantener yo con mis compañeros de trabajo, con mi marido en casa o con mis amigos cuando salimos. Otros temas, cierto es, pero la misma frescura de la conversación con la que me siento perfectamente cómoda.

No sé en realidad a qué corresponde la "W" del nombre del autor. Pero podría ser Walterio, mi personaje favorito de la novela. Es el escritor que vende sus libros en el mercadillo (uno de ellos es como uno de los del autor, así que...) y me encanta. Todos los demás personajes son verdaderamente interesantes pero Walterio es algo más.

En un momento dado piensa: "Todo esto, unido a las horas de televisión, al fanatismo futbolístico, a la prensa rosa, le motivó a iniciar una nueva obra que reivindicaba de nuevo la lectura, el paseo, la tertulia o el deporte, como instrumentos para forjar el carácter". Me encanta. Yo pienso igual: hemos dejado de charlar, de pasear, de estar simplemente sin hacer nada un rato con alguien... Y eso es también muy importante.

Voy a cerrar ya, reiterando que he encontrado un autor estupendo. No sé si seré capaz de hacer un comentario del libro en su web (debería, porque nos dijo que le contáramos lo que nos parecía la novela). Siempre pienso que mis opiniones son muy personales y no tienen enjundia para que aparezcan en la web de nadie, pero a lo mejor lo hago.

Recomiendo que se lea esta novela, de verdad que merece la pena.

Y cierro con una frase de Walterio (de quién si no) que me ha gustado mucho y con la que me identifico completamente: "Las personas realmente felices no tienen necesidad alguna de proclamarlo"