Después de saborear el libro anterior, quería algo muy ligerito y, por el título, me pareció que este era una buena opción.
Y... no estuvo mal.
Lo cierto es que me he entretenido leyéndolo pero no puedo decir que haya dejado en mí un recuerdo imborrable, la verdad.
Nos situamos en los años 20 del siglo XX... que ya nos estamos acercando a los del siglo XXI.. ¡cómo pasa el tiempo!
Nuestra prota es Phryne Fisher, una chiquilla de la alta sociedad londinense que había nacido y vivido en Australia cuando era una cría, con muchos menos medios de los que tiene ahora.
Lo de su nombre es para dejarlo aquí por escrito: "Su padre había elegido para ella el nombre de Psique. Por desgracia, en el momento del bautizo no estaba en sus cabales por culpa de la larga noche que había pasado en el club. Cuando le preguntaron el nombre de la niña se puso a rebuscar entre los restos de su educación clásica y se le vino a la cabeza Friné. Así que en vez de la ninfa Psique, Phryne fue Friné. la cortesana griega".
En definitiva a nuestra prota la mandan a Melbourne a investigar qué pasa con Lydia Andrews, hija de un coronel con el que coincide en una fiesta.
Está entretenido, habla de maltrato, de drogadicción, de explotación... Todo bien tratado con mucho humor e ironía alrededor, lo que le quita mucho hierro (y no me parece nada mal)
La prota es pija que se cae... "fumaba cigarrillos negros rusos con la boquilla dorada. No sabían muy bien, pero la elegancia exige sacrificio".... Y así funciona para todo. Con decir que sus tarjetas de visita eran de color nata para montar"... Sobran más palabras.
Hay mucho enredo por todas partes y muchos personajes, unos mejores y otros peores. Pero, si me tengo que quedar con uno es con la Sra. MacMillan. Es la más comprometida de todos y trabaja sin parar en un hospital de mujeres. Es curioso porque en un principio no dejaban ejercer a las mujeres como médicos. No podían pasar de enfermeras o comadronas... No es que eso sea malo, por supuestísimo, pero... ¡qué haría la medicina de hoy sin las mujeres!
No me queda mucho más que decir... Lo he leído cómodamente pero no va a ser el libro que más recomiende...
Por no encontrar, ni he encontrado citas para reflexionar pero dejo algo que nos hace ver un poco más claro cóno es nuestra prota y cómo se desarrolla la novela: "Se habría ruborizado si hubiera tenido la costumbre, pero como no la tenía no se ruborizó."
sábado, 11 de febrero de 2017
jueves, 9 de febrero de 2017
El asesinato de Sócrates (Marcos Chicot)
Otro libro que nos trajeron los Reyes... ¡qué bien nos debimos portar el año pasado!...
Al igual que no me fío de los premios Planeta, mucho menos me fío de los finalistas pero... yo ya había leído otro libro de este autor, El asesinato de Sócrates y me gustó muchísimo. Eso sí, hay que ver este chico, qué fijación tiene con los asesinatos...
Vayamos al grano: me ha encantado. Y me ha encantado mucho rato porque es muy, muy largo... Pero no se hace pesado, para nada.
Se aprenden muchísimas cosas. Al final el autor dice algo en la "Carta a mis lectores", con lo que estoy muy de acuerdo: "Como lector me gusta que los libros no desaparezcan de mi cabeza cuando cierro la última página, quiero que me sirvan para aprender algo además de entretenerme." A mí me pasa exactamente igual y con este se han cubierto mis expectativas.
Hay muchísimos personajes, históricos y ficticios y, sobre todo, muchas guerras... Hay que ver... ¡qué afición por pegarse! Y todo el libro diciendo que van a alcanzar la paz y nada, que no hay manera...
Por supuesto, Perseo, Eurímaco, Casandra, Deyanira, Eurípides, Calícrates... Todos estos (y muchos otros), me han caído muy bien. Y Aristón me ha caído muy mal, como supongo que quería el autor.
Pero nuestro gran protagonista es Sócrates, por supuestísimo. A mí siempre me ha llamdo la atención este filósofo. Lo cierto es que solo he estudiado Filosofía en COU. Lo poquito más que sé es de lo que he ido leyendo aunque sí es algo que podría estudiar por capricho porque me llama la atención.
Y Sócrates es algo especial. Claro que el libro este tiene truco porque pasa como cuando uno ve o lee Titanic: vamos a ver, a quién queremos engañar... el final nos lo sabemos todos... El Titanic se hundió tras colisionar con un iceberg y Sócrates fue condenado a morir ingiriendo cicuta. Es así y listo.
Por eso el título me resultó tan llamativo...
Claro que lo mejor del libro es ir "enamorándose" de Sócrates poquito a poco. He entrecomillado "enamorándose" porque cada vez me ha ido gustando más y cada vez me he ido dando más cuenta de que necesitaríamos muchos hombres como Sócratres dando la lata por aquí. Si volviera a nacer se moriría de un infarto... ¡pobre!
Por un lado "se consideraba a sí mismo un filósofo, alguien que quiere saber, y no un sabio, alguien que ya posee el conocimiento".
De acuerdo con la Enciclopedia Universal, citada por el propio autor en el libro: "De este modo, la ironía socrática servía para demostrar la ignorancia de quienes pretendían ser sabios, y la mayéutica servía para que quienes se considerabaa ignorantes alcanzaran el conocimiento mediante conclusiones propias."
Casandra es la hija de Eurípides, que en un momento dado nos cuenta una historia estupenda: "Había un hombre que dirigía ditirambos, llamado Tespis, al que Pisístrato llamó para que viniera a Atenas. Un día, mientras los espectadores contemplaban el coro cantando y bailando como es habitual en los ditirambos, Tespis los sorprendió con una novedad extraordinaria: se pudo una máscara y comenzó a hablar con el coro. En ese preciso momento, con ese diálogo entre el coro y Tespis comop primer actor de la historia, nació el teatro."
Y, claro, aparece otro personaje maravilloso, aunque aparece ya muy avanzada la historia pero todos sabemos el peso que va a tener: "Es cierto que se llama Aristocles, pero debido a su ancha espalda su profesor de gimnasia le puso un apodo por el que todo el mundo le conoce ahora". ¿Y cuál era ese apodo? Platón...
Podría seguir y seguir... Hay muchísimas cosas que me han hecho reflexioanr. Y sí, ya sé que la historia de la novela va contando otras cosas, sé que no he contado nada de Perseo, de Casandra y su boda con Ificles, de la peste... Pero es que Sócrates me ha obnubilado...
Tengo que dejar otra cosa por escrito, algo que deberíamos publicar en el B.O.E. a ver si alguno nos dábamos cuenta...: "Muchos atenienses habían escuchado a Sócrates decir en público que la experiencia y la capacidad son los criterios por los que escogemos a un médico para que nos sane o a un general para ponerlo al mando del ejército, y que del mismo modo deberíamos elegir para el gobierno a los hombres más capaces de gobernar". Yo lo dejo caer... a mí me parece que esto no lo estamos haciendo así pero...
Y termino ya, que si no me alargo tremendamente. Pero acabo con una reflexión de Sócrates (¡claro!) cerca ya de su final: "Todo hombre debe ocupar con valor el puesto que le ha correspondido. Además los hombres pertenecemos a nuestros creadores, por lo que quitarnos la vida sería disponer de algo que no nos pertenece. Actuar contra la vida propia es atentar de un modo inadmisible contra los sagrados lazos que nos unen con los dioses, con los demás hombres y con nosotros mismo"
Al igual que no me fío de los premios Planeta, mucho menos me fío de los finalistas pero... yo ya había leído otro libro de este autor, El asesinato de Sócrates y me gustó muchísimo. Eso sí, hay que ver este chico, qué fijación tiene con los asesinatos...
Vayamos al grano: me ha encantado. Y me ha encantado mucho rato porque es muy, muy largo... Pero no se hace pesado, para nada.
Se aprenden muchísimas cosas. Al final el autor dice algo en la "Carta a mis lectores", con lo que estoy muy de acuerdo: "Como lector me gusta que los libros no desaparezcan de mi cabeza cuando cierro la última página, quiero que me sirvan para aprender algo además de entretenerme." A mí me pasa exactamente igual y con este se han cubierto mis expectativas.
Hay muchísimos personajes, históricos y ficticios y, sobre todo, muchas guerras... Hay que ver... ¡qué afición por pegarse! Y todo el libro diciendo que van a alcanzar la paz y nada, que no hay manera...
Por supuesto, Perseo, Eurímaco, Casandra, Deyanira, Eurípides, Calícrates... Todos estos (y muchos otros), me han caído muy bien. Y Aristón me ha caído muy mal, como supongo que quería el autor.
Pero nuestro gran protagonista es Sócrates, por supuestísimo. A mí siempre me ha llamdo la atención este filósofo. Lo cierto es que solo he estudiado Filosofía en COU. Lo poquito más que sé es de lo que he ido leyendo aunque sí es algo que podría estudiar por capricho porque me llama la atención.
Y Sócrates es algo especial. Claro que el libro este tiene truco porque pasa como cuando uno ve o lee Titanic: vamos a ver, a quién queremos engañar... el final nos lo sabemos todos... El Titanic se hundió tras colisionar con un iceberg y Sócrates fue condenado a morir ingiriendo cicuta. Es así y listo.
Por eso el título me resultó tan llamativo...
Claro que lo mejor del libro es ir "enamorándose" de Sócrates poquito a poco. He entrecomillado "enamorándose" porque cada vez me ha ido gustando más y cada vez me he ido dando más cuenta de que necesitaríamos muchos hombres como Sócratres dando la lata por aquí. Si volviera a nacer se moriría de un infarto... ¡pobre!
Por un lado "se consideraba a sí mismo un filósofo, alguien que quiere saber, y no un sabio, alguien que ya posee el conocimiento".
De acuerdo con la Enciclopedia Universal, citada por el propio autor en el libro: "De este modo, la ironía socrática servía para demostrar la ignorancia de quienes pretendían ser sabios, y la mayéutica servía para que quienes se considerabaa ignorantes alcanzaran el conocimiento mediante conclusiones propias."
Casandra es la hija de Eurípides, que en un momento dado nos cuenta una historia estupenda: "Había un hombre que dirigía ditirambos, llamado Tespis, al que Pisístrato llamó para que viniera a Atenas. Un día, mientras los espectadores contemplaban el coro cantando y bailando como es habitual en los ditirambos, Tespis los sorprendió con una novedad extraordinaria: se pudo una máscara y comenzó a hablar con el coro. En ese preciso momento, con ese diálogo entre el coro y Tespis comop primer actor de la historia, nació el teatro."
Y, claro, aparece otro personaje maravilloso, aunque aparece ya muy avanzada la historia pero todos sabemos el peso que va a tener: "Es cierto que se llama Aristocles, pero debido a su ancha espalda su profesor de gimnasia le puso un apodo por el que todo el mundo le conoce ahora". ¿Y cuál era ese apodo? Platón...
Podría seguir y seguir... Hay muchísimas cosas que me han hecho reflexioanr. Y sí, ya sé que la historia de la novela va contando otras cosas, sé que no he contado nada de Perseo, de Casandra y su boda con Ificles, de la peste... Pero es que Sócrates me ha obnubilado...
Tengo que dejar otra cosa por escrito, algo que deberíamos publicar en el B.O.E. a ver si alguno nos dábamos cuenta...: "Muchos atenienses habían escuchado a Sócrates decir en público que la experiencia y la capacidad son los criterios por los que escogemos a un médico para que nos sane o a un general para ponerlo al mando del ejército, y que del mismo modo deberíamos elegir para el gobierno a los hombres más capaces de gobernar". Yo lo dejo caer... a mí me parece que esto no lo estamos haciendo así pero...
Y termino ya, que si no me alargo tremendamente. Pero acabo con una reflexión de Sócrates (¡claro!) cerca ya de su final: "Todo hombre debe ocupar con valor el puesto que le ha correspondido. Además los hombres pertenecemos a nuestros creadores, por lo que quitarnos la vida sería disponer de algo que no nos pertenece. Actuar contra la vida propia es atentar de un modo inadmisible contra los sagrados lazos que nos unen con los dioses, con los demás hombres y con nosotros mismo"
domingo, 22 de enero de 2017
Falcó (Arturo Pérez-Reverte)
Este libro también lo pedimos a los Reyes. En este caso fue mi marido pero, como él aún no lo podía leer porque está leyendo otra cosa por el momento, no lo íbamos a dejar ahí, el pobre, en la librería, cerrado... así que he tenido que leerlo yo...
Iba predispuesta a que me gustara, por supuesto, pero me ha sorprendido, la verdad.
Nos sitúa al poco de empezar la Guerra Civil española, cuan aún algunos confiaban en que fuera durar muy poco (ambos bandos creían que lo tenían hecho, como quien dice) y nos encontramos con Lorenzo Falcó, nuestro prota.
Y, como era de esperar, el personaje me ha encantado... Es un espía, donjuan de libro, sin creencias de ningún tipo, con sus propios principios...
Y la novela nos lleva a conocer un poco cómo iban funcionando las cosas por entonces: quién estaba con quién, las lealtades falsas que iban apareciendo, los objetivos futuros... Y también nos deja ver un poco cómo vivía la gente "corriente" que sufría una guerra con su vecino de lado o lo que es peor, con su propio hermano o su propio primo.
Lo cierto es que el tema está ya un poco manido. Se ha escrito de la Guerra Civil del derecho y del revés. Los que escriben sobre un bando, por increíble que parezca, aún se quedan sin los lectores cuyas familias pertenecieron al otro. Y al revés... Y eso es algo que yo no puedo entender.
Pero en esta novela, está tratado desde otro ángulo, desde el punto de vista de Falcó... Y es una visión diferente. (O eso me ha parecido a mí, claro...)
Ya he dicho que Falcó me encanta. Le conocemos con 37 años: "...rasurado impecable a navaja, patillas recortadas en el punto exacto, los ojos grises que se contemplaban a sí mismos, como al resto del mundo, con tranquila e irónica melancolía. Una mujer los había definido en una ocasión (...) como ojos de buen chico al que le habían ido mal las cosas en el colegio."
Su jefe, el Almirante es otro personaje a tener muy en cuenta. Pertenecen al SNIO, Servicio Nacional de Información y Operaciones. En concreto al grupo Lucero, "un reducido equipo de élite, hombre y mujeres, que enjerga de los servicios secretos locales, era conocido como Grupo de Asuntos Sucios".
Les encargan librerar a José Antonio de la cárcel de Alicante. Falcó tiene desplazarse allí, conocer a los que le pueden echar un cable y coordinar la operación. [Ojo, que la historia es la historia y todos sabíamos si la operación iba a tener éxito o no...]
Y allí conoce a los hermanos Ginés y Cari y a Eva, otro personaje muy interesante.
No puedo dar muchos más datos porque el espionaje no permite que se cuente mucho puesto que corremos el riesgo de desvelar demasiado... Pero sí puedo explicar alguna de las máximas de Falcó, que no son ninguna tontería.
Por un lado, le marca el "código del escorpión" de su instructor rumano Niko: "Mira despacio, pica rápido y vete más rápido todavía"
Y un principio militar interesante: "Prepárate para la hipótesis más probable, pero adopta la seguridad según la hipótesis más peligrosa". Esto se puede utilizar en cualquier momento, la verdad.
Y luego, aparece Eva para dejarle muy claro algo que él conoce un poco vagamente: Turpe est in re militari dicere non putaram" (en asuntos de guerra es vergonzoso decir: no lo había pensado). La frase es muy interesante pero lo mejor es que es de Escipión... ¡uno de mis personajes favoritos!
Hay otro párrafo en el libro que he remarcado porque creo que sigue siendo verdad a pesar de la igualdad entre hombres y mujeres que es cada día más real y que no tiene nada que ver con la situación de la época en la que se desarrolla la novela: "Eran los viejos instintos lo que siempre, por encima de toda razón, acababan interfiriendo de modo peligroso. Daba igual que el móvil fuese la vanidad, el impulso dominador o protector o incluso sentimientos más nobles, como el afecto, la humanidad o el amor. Puestos en situaciones extremas junto a mujeres, la mayor parte de los hombres no era capaz de sustraerse al impulso básico de protegerlas. Y esos los volvía descuidados. Vulnerables."
Cierro ya, que me estoy alargando muchísimo. Y termino con una frase de Falcó, por supuesto, que me he hecho pensar: "Solo dispongo de una vida, dijo. Un breve momento entre dos noches. Y el mundo es una aventura formidable que no estoy dispuesto a perderme." Interesante filosofía.
Iba predispuesta a que me gustara, por supuesto, pero me ha sorprendido, la verdad.
Nos sitúa al poco de empezar la Guerra Civil española, cuan aún algunos confiaban en que fuera durar muy poco (ambos bandos creían que lo tenían hecho, como quien dice) y nos encontramos con Lorenzo Falcó, nuestro prota.
Y, como era de esperar, el personaje me ha encantado... Es un espía, donjuan de libro, sin creencias de ningún tipo, con sus propios principios...
Y la novela nos lleva a conocer un poco cómo iban funcionando las cosas por entonces: quién estaba con quién, las lealtades falsas que iban apareciendo, los objetivos futuros... Y también nos deja ver un poco cómo vivía la gente "corriente" que sufría una guerra con su vecino de lado o lo que es peor, con su propio hermano o su propio primo.
Lo cierto es que el tema está ya un poco manido. Se ha escrito de la Guerra Civil del derecho y del revés. Los que escriben sobre un bando, por increíble que parezca, aún se quedan sin los lectores cuyas familias pertenecieron al otro. Y al revés... Y eso es algo que yo no puedo entender.
Pero en esta novela, está tratado desde otro ángulo, desde el punto de vista de Falcó... Y es una visión diferente. (O eso me ha parecido a mí, claro...)
Ya he dicho que Falcó me encanta. Le conocemos con 37 años: "...rasurado impecable a navaja, patillas recortadas en el punto exacto, los ojos grises que se contemplaban a sí mismos, como al resto del mundo, con tranquila e irónica melancolía. Una mujer los había definido en una ocasión (...) como ojos de buen chico al que le habían ido mal las cosas en el colegio."
Su jefe, el Almirante es otro personaje a tener muy en cuenta. Pertenecen al SNIO, Servicio Nacional de Información y Operaciones. En concreto al grupo Lucero, "un reducido equipo de élite, hombre y mujeres, que enjerga de los servicios secretos locales, era conocido como Grupo de Asuntos Sucios".
Les encargan librerar a José Antonio de la cárcel de Alicante. Falcó tiene desplazarse allí, conocer a los que le pueden echar un cable y coordinar la operación. [Ojo, que la historia es la historia y todos sabíamos si la operación iba a tener éxito o no...]
Y allí conoce a los hermanos Ginés y Cari y a Eva, otro personaje muy interesante.
No puedo dar muchos más datos porque el espionaje no permite que se cuente mucho puesto que corremos el riesgo de desvelar demasiado... Pero sí puedo explicar alguna de las máximas de Falcó, que no son ninguna tontería.
Por un lado, le marca el "código del escorpión" de su instructor rumano Niko: "Mira despacio, pica rápido y vete más rápido todavía"
Y un principio militar interesante: "Prepárate para la hipótesis más probable, pero adopta la seguridad según la hipótesis más peligrosa". Esto se puede utilizar en cualquier momento, la verdad.
Y luego, aparece Eva para dejarle muy claro algo que él conoce un poco vagamente: Turpe est in re militari dicere non putaram" (en asuntos de guerra es vergonzoso decir: no lo había pensado). La frase es muy interesante pero lo mejor es que es de Escipión... ¡uno de mis personajes favoritos!
Hay otro párrafo en el libro que he remarcado porque creo que sigue siendo verdad a pesar de la igualdad entre hombres y mujeres que es cada día más real y que no tiene nada que ver con la situación de la época en la que se desarrolla la novela: "Eran los viejos instintos lo que siempre, por encima de toda razón, acababan interfiriendo de modo peligroso. Daba igual que el móvil fuese la vanidad, el impulso dominador o protector o incluso sentimientos más nobles, como el afecto, la humanidad o el amor. Puestos en situaciones extremas junto a mujeres, la mayor parte de los hombres no era capaz de sustraerse al impulso básico de protegerlas. Y esos los volvía descuidados. Vulnerables."
Cierro ya, que me estoy alargando muchísimo. Y termino con una frase de Falcó, por supuesto, que me he hecho pensar: "Solo dispongo de una vida, dijo. Un breve momento entre dos noches. Y el mundo es una aventura formidable que no estoy dispuesto a perderme." Interesante filosofía.
sábado, 21 de enero de 2017
Todo esto te daré (Dolores Redondo)
Premio Planeta... La verdad es que da un poco de miedo... Nunca sabe uno con lo que se va a encontrar. Es cierto que he leído muchos y muchos me han gustado pero siempre da un poco de miedito.
Pero esta vez, la autora es un seguro de vida y comenté con los Reyes que me había portado muy bien y que sería bueno que me lo trajeran... Y, bueno, parece que ellos también les pareció bien y me lo trajeron.
Hoy me comentaban unas buenas amigas (mis queridísimas "Rugby moms") que no es tan bueno como la Trilogía del Baztán. Pero el libro es muy bueno y a mí me ha gustado muchísimo. Es largo, largo y se me ha hecho corto y me ha costado ponerlo en la mesilla cuando lo he terminado... No me apetecía que acabara.
Manuel Ortigosa, historiador y escritor de éxito se entera de que su marido, Álvaro Muñiz Dávila, ha fallecido en un accidente de automóvil.
Ahí empieza una historia de amor, de envidias, de dolor, de ilusiones... Un poco de todo...
Manuel descubre que su marido es el marqués de Santo Tomé, algo de lo que no tenía la menor idea. Se desplaza a Galicia, donde tiene el pazo la familia y va conociéndolos a todos poco a poco.
Nos encontramos con personajes estupendos, como Nogueira, teniente de la Guardia Civil recién jubilado, que está convencido de que la muerte de Álvaro no ha sido un accidente. Es un hombre muy peculiar, con un cinismo que yo creo que es un poco fingido, un hombre que sabe lo que hace, con un olfato increíble para detectar detalles y con una historia personal tremenda que al final llegamos a descubrir y nos aclara el porqué de la amargura que se detecta desde el principio. Una frase suya que me ha encantado: "Si los buenos fueran buenos y los malos simplemente fueran malos, el mundo sería mucho más fácil para mí."
Conocemos a la familia Muñiz Dávila... ¡vaya tropa!. Álvaro fue repudiado por la familia, un poco por todo: por plantarles cara desde niño, por no dejarse torear y, por supuesto, (no por nada lo de "por supuesto", solo por saber cómo es la familia) por el hecho de ser homosexual. Su hermano Santiago, casado con Catarina y deseando tener un hijo. Y Fran, el pequeño, muerto por una sobredosis tras fallecer su padre. Ahora su novia, Elisa sigue en el pazo con el pequeño Samuel que nació después de que su padre hubiera fallecido. Y lo de la madre, Cecilia de Muñiz Dávila... ¡para nota!
Otro personaje estupendo es Lucas, sacerdote y amigo de Álvaro desde siempre y el único que sabía que se había casado con Manuel. Un hombre entrañable, que me ha gustado mucho.
Y Manuel es maravilloso. Me ha encantado. Hay una lucha interior a lo largo de toda la novela que me ha hecho sentirme muy cerca de él. Hay veces que dan ganas de decirle algo, de animarle, de consolarle, de decirle que las cosas no son tan duras como el las plantea... Y me encanta un momento, cuando compra folios para comenzar una nueva novela: "Olía sutilmente a blanqueante de papel, un perfume inconcluso que solo alcanzaba su madurez cuando se fundía con el aroma inconfundible de la tinta." Supongo que me ha gustado tanto porque la ilusión de mi vida es escribir un libro...
Hay muchos más personajes, como Herminia, Mario Ortuño, Ofelia, Laura, Xulia, la hija de Nogueira de 17 años que lee mucho (no como mi hijo...)... Y hay muchísimas más cosas que contar. Pero creo que este es un Premio Planeta que hay que leer, no se puede dejar pasar, así que no cuento nada más.
Y termino, como siempre, con una frase, en este caso de Nogueira: "No sé por qué las cosas son así pero el caso es que así son" Una filosofía muy simple pero muy clara.
Pero esta vez, la autora es un seguro de vida y comenté con los Reyes que me había portado muy bien y que sería bueno que me lo trajeran... Y, bueno, parece que ellos también les pareció bien y me lo trajeron.
Hoy me comentaban unas buenas amigas (mis queridísimas "Rugby moms") que no es tan bueno como la Trilogía del Baztán. Pero el libro es muy bueno y a mí me ha gustado muchísimo. Es largo, largo y se me ha hecho corto y me ha costado ponerlo en la mesilla cuando lo he terminado... No me apetecía que acabara.
Manuel Ortigosa, historiador y escritor de éxito se entera de que su marido, Álvaro Muñiz Dávila, ha fallecido en un accidente de automóvil.
Ahí empieza una historia de amor, de envidias, de dolor, de ilusiones... Un poco de todo...
Manuel descubre que su marido es el marqués de Santo Tomé, algo de lo que no tenía la menor idea. Se desplaza a Galicia, donde tiene el pazo la familia y va conociéndolos a todos poco a poco.
Nos encontramos con personajes estupendos, como Nogueira, teniente de la Guardia Civil recién jubilado, que está convencido de que la muerte de Álvaro no ha sido un accidente. Es un hombre muy peculiar, con un cinismo que yo creo que es un poco fingido, un hombre que sabe lo que hace, con un olfato increíble para detectar detalles y con una historia personal tremenda que al final llegamos a descubrir y nos aclara el porqué de la amargura que se detecta desde el principio. Una frase suya que me ha encantado: "Si los buenos fueran buenos y los malos simplemente fueran malos, el mundo sería mucho más fácil para mí."
Conocemos a la familia Muñiz Dávila... ¡vaya tropa!. Álvaro fue repudiado por la familia, un poco por todo: por plantarles cara desde niño, por no dejarse torear y, por supuesto, (no por nada lo de "por supuesto", solo por saber cómo es la familia) por el hecho de ser homosexual. Su hermano Santiago, casado con Catarina y deseando tener un hijo. Y Fran, el pequeño, muerto por una sobredosis tras fallecer su padre. Ahora su novia, Elisa sigue en el pazo con el pequeño Samuel que nació después de que su padre hubiera fallecido. Y lo de la madre, Cecilia de Muñiz Dávila... ¡para nota!
Otro personaje estupendo es Lucas, sacerdote y amigo de Álvaro desde siempre y el único que sabía que se había casado con Manuel. Un hombre entrañable, que me ha gustado mucho.
Y Manuel es maravilloso. Me ha encantado. Hay una lucha interior a lo largo de toda la novela que me ha hecho sentirme muy cerca de él. Hay veces que dan ganas de decirle algo, de animarle, de consolarle, de decirle que las cosas no son tan duras como el las plantea... Y me encanta un momento, cuando compra folios para comenzar una nueva novela: "Olía sutilmente a blanqueante de papel, un perfume inconcluso que solo alcanzaba su madurez cuando se fundía con el aroma inconfundible de la tinta." Supongo que me ha gustado tanto porque la ilusión de mi vida es escribir un libro...
Hay muchos más personajes, como Herminia, Mario Ortuño, Ofelia, Laura, Xulia, la hija de Nogueira de 17 años que lee mucho (no como mi hijo...)... Y hay muchísimas más cosas que contar. Pero creo que este es un Premio Planeta que hay que leer, no se puede dejar pasar, así que no cuento nada más.
Y termino, como siempre, con una frase, en este caso de Nogueira: "No sé por qué las cosas son así pero el caso es que así son" Una filosofía muy simple pero muy clara.
domingo, 15 de enero de 2017
Tormenta de nieve y aroma de almendras (Camilla Läckberg)
Uno de los libros que me han traído los Reyes... La verdad es que lo vi en una tienda y pensé que lo podía poner en la carta, ¿verdad?
En un conjunto de historias cortas de la autora con los personajes y las ubicaciones que nos son familiares de la serie de Los crímenes de Fjällbacka que nos ha enganchado a muchos.
Lo primero que a mí me gustaría es saber cómo se pronuncian algunos de los nombres de localidades que aparecen... ¡Qué cosa más complicada, por favor!
La historia que de título al libro es muy interesante y se deja leer de maravilla. Es la más larga de las cinco que contiene el libro y es posible que fuera un poquillo cortita para publicarla sola. He estado viendo el Copyright y me parece que todas estas se escribieron entre las novelas de la serie pero no se habían traducido al castellano hasta ahora.
En definitiva, lo he pasado muy bien leyéndolas pero tengo que decir que la que más me ha gustado es El Café de las Viudas, que transcurre en una pequeña cafetería (a la que debe su nombre) regentada por Marianne. No voy a destripar nada, por supuesto, pero es muy, pero que muy interesante. Y esta sí que es muy cortita...
Los otros relatos cortos, Un día de perros, Una muerte elegante y Soñar con Elisabeth están muy bien. Tienen la ventaja de los relatos cortos, que es el factor sorpresa (cuando son de misterio, claro) pero como conocemos a los personajes, es como si fuera mucho más fácil de leer.
En definitiva, un libro muy recomendable, que se lee en un suspiro (esa es la pena que me da a mí...) y que merece dedicarle un ratito.
Esta vez no voy a dejar ninguna reflexión... No ha habido ninguna que me haya tocado "la fibra" pero eso no quiere decir que no tenga cosas que me hayan hecho pensar...
En un conjunto de historias cortas de la autora con los personajes y las ubicaciones que nos son familiares de la serie de Los crímenes de Fjällbacka que nos ha enganchado a muchos.
Lo primero que a mí me gustaría es saber cómo se pronuncian algunos de los nombres de localidades que aparecen... ¡Qué cosa más complicada, por favor!
La historia que de título al libro es muy interesante y se deja leer de maravilla. Es la más larga de las cinco que contiene el libro y es posible que fuera un poquillo cortita para publicarla sola. He estado viendo el Copyright y me parece que todas estas se escribieron entre las novelas de la serie pero no se habían traducido al castellano hasta ahora.
En definitiva, lo he pasado muy bien leyéndolas pero tengo que decir que la que más me ha gustado es El Café de las Viudas, que transcurre en una pequeña cafetería (a la que debe su nombre) regentada por Marianne. No voy a destripar nada, por supuesto, pero es muy, pero que muy interesante. Y esta sí que es muy cortita...
Los otros relatos cortos, Un día de perros, Una muerte elegante y Soñar con Elisabeth están muy bien. Tienen la ventaja de los relatos cortos, que es el factor sorpresa (cuando son de misterio, claro) pero como conocemos a los personajes, es como si fuera mucho más fácil de leer.
En definitiva, un libro muy recomendable, que se lee en un suspiro (esa es la pena que me da a mí...) y que merece dedicarle un ratito.
Esta vez no voy a dejar ninguna reflexión... No ha habido ninguna que me haya tocado "la fibra" pero eso no quiere decir que no tenga cosas que me hayan hecho pensar...
sábado, 14 de enero de 2017
En tiempo de prodigios (Marta Rivera de la Cruz)
¡Empieza el año! Y empiezo con un libro que me ha encantado. Claro, ya sabía yo que iba a ser un éxito... por eso lo elegí...
Es un libro que narra dos historias paralelas, ambientadas en dos lugares y dos momentos diferentes.
Por un lado, tenemos a Ceci y su historia, situada en Madrid en 2005 (creo que es ese año por lo que va contando después...). Ha perdido a su madre tras un cáncer difícil que las ha unido mucho pero que ha dejado una herida muy profunda. Además, ha dejado a su pareja, Miguel, después de darse cuenta de que lo que tenían no era lo que ella esperaba de una relación.
Por otro lado, conocemos a Silvio Rendón. Es el abuelo de Elena, una gran amiga de Ceci. Cuando los padres de Elena tienen que viajar a Estados Unidos para tratar una enfermedad de su padre, piden a Ceci que se acerque de vez en cuando a ver a Silvio y comprobar que todo va bien. Ahí comienza la amistad con Silvio y su historia, que es simplemente maravillosa.
Las cosas que Silvio vivió son increíbles y muy aleccionadoras. No quiero destripar nada pero vive en Ribanova y nos presentan a Zachary West llegando al hotel Almirante, viejo conocido de los adictos a las novelas de la autora. Zachary... un personaje fantástico... Y conocemos a su hijo adoptivo Elijah, que en aquel momento, 1926 es toda una sensación porque es negro... Y más tarde conocemos a Amos Sezsmann, un maravilloso músico que tenía el terrible "defecto" de ser judío en un lugar y una época tremendamente inconvenientes... Y a su hijo Ithzak...
Tantos personajes, tan diferentes unos de otros y, mientras uno está leyendo el libro, parece que podríamos estar tomando café con ellos cada día y mantener una conversación como si fueran amigos nuestros desde la infancia...
Mientras tanto, seguimos con la historia de Ceci y sus reflexiones, que no son pocas... He descubierto que ella y Miguel eran una pareja de DINKs = Double Income No Kids. ¡Cómo nos gusta utilizar acrónimos, sobre todo si son en inglés!. Claro, en español queda más feo... IDSH = Ingresos Dobles Sin Hijos... Lo triste es que haya un acrónimo para eso. Desde el primer momento ya casi está decidido que no va a haber hijos y, con unos buenos ingresos... ¡qué bien se vive!
Hay por ahí otro pensamiento que me ha hecho parar un poquito: "Somos tan correctos, tan discretos, tan medidos, que preferimos presenciar la destrucción de una persona querida antes que hacer nada por lo que pudieran acusarnos de imprudentes". Es muy cierto... Por eso hay que animarnos tanto a todos a denunciar los malos tratos o el acoso escolar... Tendemos a mantenernos siempre al margen, a ser muy discretos, y no intervenir en la vida de nadie. Aunque muchas veces podríamos ser de mucha ayuda...
Otra cosa curiosa es cuando habla de que a Sergio, el hermano de Elena que vive en Roma, le deja su mujer porque necesita espacio. "Me hace falta espacio. ¿Cuánto espacio hace falta exactamente y para qué? Es una de las cosas que yo me pregunto muchas veces porque es una explicación recurrente que se da cuando una pareja se separa (que es muy a menudo...) ¿Qué es eso del espacio? ¿No caben en casa? Vaya frase más tontorrona... A mí me hace falta espacio, claro, pero para guardar las cosas que tenemos en común, para guardar recuerdos, para quitar cosas que no nos permiten estar juntos... A ver si se empieza a poner de moda otra cosita porque esta es un churro.
Más cosas que me han gustado: "Mi madre y yo nunca fuimos amigas. Sin haber hablado de ello, ambas estábamos de acuerdo en que la amistad entre madre e hija no podía acabar en nada bueno". Me alegro de ver que no soy yo sola la que piensa eso. Yo quiero a mi madre con locura, desde hace más de 50 años. Aunque no me acuerdo, seguro que ya la quería cuando aún estaba en la barriguilla. Y nadie ha sido, es o será como ella. Pero no es mi mejor amiga. Es mi MADRE. Ya está... No hay nada que pueda superar a ser MADRE. ¿Por qué mi madre tendría que ser mi mejor amiga?
Y me he sentido muy identificada con Ceci cuando dice: "Todas las mujeres, incluso las que no lo reconocemos, tenemos dentro un yo peliculero que nos hace fantasear con escenarios más apropiados" ¡qué gran verdad!
Termino ya, de verdad, que es la primera reseña del año y me estoy alargando... Es una novela que hay que leer. Las historias son muy buenas, los personajes son estupendos y se lee de maravilla. Es de esos libros que uno no quiere que se acaben nunca...
Y dejo la frase de siempre, la de terminar, claro: "La vida está llena de personas que no creen en nada y si de pronto se nos cruza en el camino alguien capaz de tener fe en cualquier cosa buena, el instinto de supervivencia nos empuja a acercarnos a ella, a buscar refugio a su lado".
Es un libro que narra dos historias paralelas, ambientadas en dos lugares y dos momentos diferentes.
Por un lado, tenemos a Ceci y su historia, situada en Madrid en 2005 (creo que es ese año por lo que va contando después...). Ha perdido a su madre tras un cáncer difícil que las ha unido mucho pero que ha dejado una herida muy profunda. Además, ha dejado a su pareja, Miguel, después de darse cuenta de que lo que tenían no era lo que ella esperaba de una relación.
Por otro lado, conocemos a Silvio Rendón. Es el abuelo de Elena, una gran amiga de Ceci. Cuando los padres de Elena tienen que viajar a Estados Unidos para tratar una enfermedad de su padre, piden a Ceci que se acerque de vez en cuando a ver a Silvio y comprobar que todo va bien. Ahí comienza la amistad con Silvio y su historia, que es simplemente maravillosa.
Las cosas que Silvio vivió son increíbles y muy aleccionadoras. No quiero destripar nada pero vive en Ribanova y nos presentan a Zachary West llegando al hotel Almirante, viejo conocido de los adictos a las novelas de la autora. Zachary... un personaje fantástico... Y conocemos a su hijo adoptivo Elijah, que en aquel momento, 1926 es toda una sensación porque es negro... Y más tarde conocemos a Amos Sezsmann, un maravilloso músico que tenía el terrible "defecto" de ser judío en un lugar y una época tremendamente inconvenientes... Y a su hijo Ithzak...
Tantos personajes, tan diferentes unos de otros y, mientras uno está leyendo el libro, parece que podríamos estar tomando café con ellos cada día y mantener una conversación como si fueran amigos nuestros desde la infancia...
Mientras tanto, seguimos con la historia de Ceci y sus reflexiones, que no son pocas... He descubierto que ella y Miguel eran una pareja de DINKs = Double Income No Kids. ¡Cómo nos gusta utilizar acrónimos, sobre todo si son en inglés!. Claro, en español queda más feo... IDSH = Ingresos Dobles Sin Hijos... Lo triste es que haya un acrónimo para eso. Desde el primer momento ya casi está decidido que no va a haber hijos y, con unos buenos ingresos... ¡qué bien se vive!
Hay por ahí otro pensamiento que me ha hecho parar un poquito: "Somos tan correctos, tan discretos, tan medidos, que preferimos presenciar la destrucción de una persona querida antes que hacer nada por lo que pudieran acusarnos de imprudentes". Es muy cierto... Por eso hay que animarnos tanto a todos a denunciar los malos tratos o el acoso escolar... Tendemos a mantenernos siempre al margen, a ser muy discretos, y no intervenir en la vida de nadie. Aunque muchas veces podríamos ser de mucha ayuda...
Otra cosa curiosa es cuando habla de que a Sergio, el hermano de Elena que vive en Roma, le deja su mujer porque necesita espacio. "Me hace falta espacio. ¿Cuánto espacio hace falta exactamente y para qué? Es una de las cosas que yo me pregunto muchas veces porque es una explicación recurrente que se da cuando una pareja se separa (que es muy a menudo...) ¿Qué es eso del espacio? ¿No caben en casa? Vaya frase más tontorrona... A mí me hace falta espacio, claro, pero para guardar las cosas que tenemos en común, para guardar recuerdos, para quitar cosas que no nos permiten estar juntos... A ver si se empieza a poner de moda otra cosita porque esta es un churro.
Más cosas que me han gustado: "Mi madre y yo nunca fuimos amigas. Sin haber hablado de ello, ambas estábamos de acuerdo en que la amistad entre madre e hija no podía acabar en nada bueno". Me alegro de ver que no soy yo sola la que piensa eso. Yo quiero a mi madre con locura, desde hace más de 50 años. Aunque no me acuerdo, seguro que ya la quería cuando aún estaba en la barriguilla. Y nadie ha sido, es o será como ella. Pero no es mi mejor amiga. Es mi MADRE. Ya está... No hay nada que pueda superar a ser MADRE. ¿Por qué mi madre tendría que ser mi mejor amiga?
Y me he sentido muy identificada con Ceci cuando dice: "Todas las mujeres, incluso las que no lo reconocemos, tenemos dentro un yo peliculero que nos hace fantasear con escenarios más apropiados" ¡qué gran verdad!
Termino ya, de verdad, que es la primera reseña del año y me estoy alargando... Es una novela que hay que leer. Las historias son muy buenas, los personajes son estupendos y se lee de maravilla. Es de esos libros que uno no quiere que se acaben nunca...
Y dejo la frase de siempre, la de terminar, claro: "La vida está llena de personas que no creen en nada y si de pronto se nos cruza en el camino alguien capaz de tener fe en cualquier cosa buena, el instinto de supervivencia nos empuja a acercarnos a ella, a buscar refugio a su lado".
sábado, 31 de diciembre de 2016
La corte de los engaños (Luis García Jambrina)
¡Vamos allá! Lo voy a conseguir... esta es la última reseña del año... ¡bien! No ha sido mi mejor año de lectura pero, si voy caminando a trabajar, no puedo ller en el metro... hay que elegir... Y las piernas hay que moverlas...
En fin que no me entretengo en tonterías y paso a escribir "cosas" sobre el libro que nos ocupa ahora.
Muy entretenido, sí señor. Y se aprenden muchas cosas.
Nos situamos en 1492, o el año 5252 de la Creación si lo vemos desde el punto de vista de los judíos de nuestra historia. Estamos en la corte de los Reyes Católicos, a punto de finalizar la conquista de Granada. Después pasaremos a Barcelona y al descubrimiento de América... un año más que repleto de cosas importantes.
Como nos dicen al principio del libro, en una cita de Tomás Eloy "Nada es nunca una sola historia, sino una red que cada personaje teje, sin entender el dibujo". Y eso no solo pasa en los libros, pasa permanentemente en la vida real...
Entrelazaremos las vidas de tres mujeres: Beatriz Galindo, cristiana, profesora de latín de la reina Isabel; Catalina de Dalt, sin fe definida (solo cree en sí misma y en su hermano Oriol), catalana "independentista" y amante del rey Fernando (una de tantas); y Sara Dertosa, judía, con su familia expulsada por los reyes y con su padre asesinado por llevar una menorah cuando se marchaban, dispuesta a asesinar al rey por lo que le ha hecho a su familia.
Por si no ha quedado claro, a mí Catalina de Dalt me ha caído fatal...
Es muy curioso ver la vida desde los puntos de vista de musulmanes y judíos de aquel momento. Ellos eran tan "españoles" como los cristianos y, así porque sí, tenían que dejar su fe a un lado... ¡qué difícil!
Hay una frase que me ha encantado: "¿Sabéis lo que dicen en Granada? Que Alá creó la Alhambra por si un día se cansaba de su morada celestial". ¡Segurísimo! Cualquiera que hay estado tiene que haber salido enamorado de la Alhambra...¡Qué maravilla!
Ah, ponen el autor en boca de la reina Isabel una frase genial: "Bien está que no sea guapa pero de ahí a que sea una guarra... Si supieran que lo que en realidad llevo debajo de los vestidos es una cota de malla para protegerme de posibles atauqes..."
Y hay otra forma de ver el Tanto monta de los Reyes Católicos. Lo cuenta Oriol (que tampoco me cae nada bien) pero que es una opción interesante: "Yo sé que tales palabras remiten más bien a su admirado Alejandro Magno, al que sin duda intenta emular, y el famoso nudo gordiano, y lo que significan es que lo mismo da cortar que desanudar para conseguir el fin que uno pretende".
Aparece Colón, un personaje bastante anodino pero que podía encandilar con las palabras, tal era el entusiasmo que mostraba... Y que parece que despertó los celos del rey, que pensaba que la reina tenía algo más que asuntos comerciales con él. Será que "piensa el ladrón que todos son de su condición" porque al rey le gustaban mucho las faldas, sobre todo si no eran las de la reina...
No voy a extenderme más porque el tema da para muchas líneas... Las cortes medievales eran muy cautivadoras para escribir sobre ellas y, sobre todo, esta, con España en ciernes, con la expulsión de los judíos, con los musulmanes recién derrotados... Tiene todo para hacer un cocktail exquisito.
Y cierro con los mejores deseos para 2017 y con una reflexión para pensar un poquillo: "Al igual que la luna, la verdad tiene muchas apariencias. Unas veces no vemos nada; otras, una porción más o menos grande o pequeña, según los casos; y, en ocasiones, una cara completa, pues la parte iluminada y visible depende de la posición en que se encuentre. Pero siempre habrá una cara oculta que solo Dios, gracias a su infinita sabiduría, es capaz de contemplar."
En fin que no me entretengo en tonterías y paso a escribir "cosas" sobre el libro que nos ocupa ahora.
Muy entretenido, sí señor. Y se aprenden muchas cosas.
Nos situamos en 1492, o el año 5252 de la Creación si lo vemos desde el punto de vista de los judíos de nuestra historia. Estamos en la corte de los Reyes Católicos, a punto de finalizar la conquista de Granada. Después pasaremos a Barcelona y al descubrimiento de América... un año más que repleto de cosas importantes.
Como nos dicen al principio del libro, en una cita de Tomás Eloy "Nada es nunca una sola historia, sino una red que cada personaje teje, sin entender el dibujo". Y eso no solo pasa en los libros, pasa permanentemente en la vida real...
Entrelazaremos las vidas de tres mujeres: Beatriz Galindo, cristiana, profesora de latín de la reina Isabel; Catalina de Dalt, sin fe definida (solo cree en sí misma y en su hermano Oriol), catalana "independentista" y amante del rey Fernando (una de tantas); y Sara Dertosa, judía, con su familia expulsada por los reyes y con su padre asesinado por llevar una menorah cuando se marchaban, dispuesta a asesinar al rey por lo que le ha hecho a su familia.
Por si no ha quedado claro, a mí Catalina de Dalt me ha caído fatal...
Es muy curioso ver la vida desde los puntos de vista de musulmanes y judíos de aquel momento. Ellos eran tan "españoles" como los cristianos y, así porque sí, tenían que dejar su fe a un lado... ¡qué difícil!
Hay una frase que me ha encantado: "¿Sabéis lo que dicen en Granada? Que Alá creó la Alhambra por si un día se cansaba de su morada celestial". ¡Segurísimo! Cualquiera que hay estado tiene que haber salido enamorado de la Alhambra...¡Qué maravilla!
Ah, ponen el autor en boca de la reina Isabel una frase genial: "Bien está que no sea guapa pero de ahí a que sea una guarra... Si supieran que lo que en realidad llevo debajo de los vestidos es una cota de malla para protegerme de posibles atauqes..."
Y hay otra forma de ver el Tanto monta de los Reyes Católicos. Lo cuenta Oriol (que tampoco me cae nada bien) pero que es una opción interesante: "Yo sé que tales palabras remiten más bien a su admirado Alejandro Magno, al que sin duda intenta emular, y el famoso nudo gordiano, y lo que significan es que lo mismo da cortar que desanudar para conseguir el fin que uno pretende".
Aparece Colón, un personaje bastante anodino pero que podía encandilar con las palabras, tal era el entusiasmo que mostraba... Y que parece que despertó los celos del rey, que pensaba que la reina tenía algo más que asuntos comerciales con él. Será que "piensa el ladrón que todos son de su condición" porque al rey le gustaban mucho las faldas, sobre todo si no eran las de la reina...
No voy a extenderme más porque el tema da para muchas líneas... Las cortes medievales eran muy cautivadoras para escribir sobre ellas y, sobre todo, esta, con España en ciernes, con la expulsión de los judíos, con los musulmanes recién derrotados... Tiene todo para hacer un cocktail exquisito.
Y cierro con los mejores deseos para 2017 y con una reflexión para pensar un poquillo: "Al igual que la luna, la verdad tiene muchas apariencias. Unas veces no vemos nada; otras, una porción más o menos grande o pequeña, según los casos; y, en ocasiones, una cara completa, pues la parte iluminada y visible depende de la posición en que se encuentre. Pero siempre habrá una cara oculta que solo Dios, gracias a su infinita sabiduría, es capaz de contemplar."
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