Ya solo por el título esta novela prometía ser tranquila, relajada y agradable de leer. Justo lo que yo necesito ahora, que ando un poco "rarita" con el brazo derecho en cabestrillo y sin poder hacer nada. Menos mal que estamos en año olímpico y, además de leer, estoy devorando todos los deportes en la tele...
Al perecer, esta autora tiene una serie de Cedar Cove que yo no he leído (pero que es posible que busque). Al terminarla no quería dejar el pueblecito y sus habitantes y ha empezado esta, con el Hotel Rose Harbor. Jo Marie compra el hotel después de quedarse viuda muy joven de un marido, Paul, que muere en Afganistán (era militar).
Sus primeros clientes son Abby Kincaid que vuelve al pueblo a la boda de su hermano, y Joshua Weaver, que aparece porque le necesita su padrastro, que está muy enfermo.
Cada un nos presenta su historia, con sus problemas y sus cositas, pero muy fáciles de leer y, ¿por qué no?, un poco previsibles, lo que no le quita encanto a la novela.
Tenemos también a varios personajes más que sospecho que van a aparecer en próximas entregas. Me interesa especialmente Mark Taylor, el manitas... Va a dar bastante juego, lo presiento.
En una auténtica novela de playa (aunque para mí haya sido "de baja laboral")...Tranquila, dulce (no empalagosa) y agradable.
Cierro ya, dando una idea de lo que es el hotel, la prota y el "pastel": "Lo que más me gustaba era el papel de la pared, de hortensias de color blanco y malva." ¡Olé!
miércoles, 10 de agosto de 2016
martes, 9 de agosto de 2016
Normal ¿Cómo se detiene a un asesino que podría ser cualquiera? (R. López-Herrero)
Me han regalo un lector de libro electrónico nuevo porque el mío, como el amor..."se nos rompió de tanto usarlo"... Y ahora me puedo descargar libros de Nubico, lo que me abre mucho el abanico...
Este es el primero y lo elegí, como casi siempre, porque el título me llamó la atención.
Me ha gustado mucho. Es novela negra (un seguro de vida en mi caso) pero es un poco peculiar porque el asesino es un tipo absolutamente normal. Tanto que la gente no tiene ni idea de cómo dar una descripción... Le ven pero no pueden dar datos.
Yo he aprendido lo que es la prosopagnosia, o ceguera facial, un trastorno que provoca que no reconozcas a las personas que ves aunque las conozcas. Y también la amnesia lacunar, donde los testigos, debido al trauma de ver una muerte en persona, sufren este tipo de amnesia que borra recuerdos de un momento determinado.
Los personajes son muy interesantes: Enrique Vila, el jefe, Félix Fortec, el inspector y prota, Manuel Pacheco, otro policía muy especial, Pablo Grau, el poli impulsivo, Lara Martell, la psicóloga que nos enseña las cosas raras de antes...y Paula Carrasco, la Tacones, la policía superestrella mediática.
La pregunta clave del libro se la hace Félix al principio: "¿Cómo coño es un hombre normal?". En torno a esto gira todo... No es fácil localizar a alguien que pasa desapercibido...
También vamos viendo cómo funciona el cerebro del asesino... Es impresionante lo que piensa y cómo reacciona ante las cosas habituales del día a día.
Al principio pensaba que iba a ser más plano pero tengo que decir que va mejorando conforme uno va avanzando y termina siendo francamente interesante.
Por cierto, es genial que Manuel diga de los "cupcakes y muffins" son "magdalenas mariconas"...
Como sigo escribiendo muy incómoda, voy a ir cerrando ya, con un pensamiento de Félix que es una gran verdad: "Hay gente que se limita a repetir lo que otros han dicho de tal modo que logra hacerlo propio y mucho más brillante." ¿A qué todos conocemos a alguien así?
Este es el primero y lo elegí, como casi siempre, porque el título me llamó la atención.
Me ha gustado mucho. Es novela negra (un seguro de vida en mi caso) pero es un poco peculiar porque el asesino es un tipo absolutamente normal. Tanto que la gente no tiene ni idea de cómo dar una descripción... Le ven pero no pueden dar datos.
Yo he aprendido lo que es la prosopagnosia, o ceguera facial, un trastorno que provoca que no reconozcas a las personas que ves aunque las conozcas. Y también la amnesia lacunar, donde los testigos, debido al trauma de ver una muerte en persona, sufren este tipo de amnesia que borra recuerdos de un momento determinado.
Los personajes son muy interesantes: Enrique Vila, el jefe, Félix Fortec, el inspector y prota, Manuel Pacheco, otro policía muy especial, Pablo Grau, el poli impulsivo, Lara Martell, la psicóloga que nos enseña las cosas raras de antes...y Paula Carrasco, la Tacones, la policía superestrella mediática.
La pregunta clave del libro se la hace Félix al principio: "¿Cómo coño es un hombre normal?". En torno a esto gira todo... No es fácil localizar a alguien que pasa desapercibido...
También vamos viendo cómo funciona el cerebro del asesino... Es impresionante lo que piensa y cómo reacciona ante las cosas habituales del día a día.
Al principio pensaba que iba a ser más plano pero tengo que decir que va mejorando conforme uno va avanzando y termina siendo francamente interesante.
Por cierto, es genial que Manuel diga de los "cupcakes y muffins" son "magdalenas mariconas"...
Como sigo escribiendo muy incómoda, voy a ir cerrando ya, con un pensamiento de Félix que es una gran verdad: "Hay gente que se limita a repetir lo que otros han dicho de tal modo que logra hacerlo propio y mucho más brillante." ¿A qué todos conocemos a alguien así?
viernes, 5 de agosto de 2016
La corona (Nancy Bilyeau)
Compré este libro en el Círculo de Lectores porque se desarrollaba en la época de Enrique VIII, que es un rey que me llama bastante la atención. Yo creía que el título hacía referencia al propio rey, per no...
El libro está bien, se deja leer pero me ha decepcionado un poquillo. Sí, es una especie de thriller religioso de los que a mí me gustan pero creo que le falta algo (por supuesto, es mi opinión, claro, que solo se basa en mi criterio personal...)
La acción se desarrolla durante el reinado de Enrique VIII cuando ya había roto con la iglesia de Roma y estaba empezando a deshacerse de conventos y monasterios, quedándose con todas las riquezas que tenían. Y con sus reliquias, claro, fuesen o no verdaderas, que está por ver en una gran mayoría de los casos.
Nuestra prota es Joanna Stafford, novicia en el priorato de Dartford e hija de una de las damas de Catalina de Aragón, que la acompañó desde España. Tiene una fe muy profunda pero de disciplina anda un pelín flojilla...
Tras diferentes peripecias, resulta que tiene que buscar "la corona", que es la corona de Athelstan y que, por supuesto, tiene un poder tremendo. Athelstan el glorioso fue el primer rey de Inglaterra: "La corona de Cristo Athelstan ostentó. Si vuestra sangre es real y vuestra alma dura, llevad la corona y gobernad el reino. Para los dignos está la victoria. Para los farsantes, la muerte."
Para conseguirlo tiene la ayuda del hermano Edmund, que es el herborista-médico y el hermano Richard, encargado de la administración del priorato.
Lo más interesante es ver cómo era la vida en el priorato, cómo estaban organizadas las tareas de las hermanas y cómo era posible dedicarse a la oración todo el día.
Y lo difícil que tuvo que ser para alguien de la nobleza cambiar su mundo por el otro. Es el caso de Joanna que es familiar del rey...
También nos queda claro que las mujeres entonces (mediados del siglo XVI) no tenían apenas importancia... Para nada y para nadie. Eran meros objetos, aunque algunas sí daban un poco la lata. Ahí queda la frase de Martín Lutero que, sí, sería muy reformista pero...: "Las mujeres deberían quedarse en casa, sin moverse, ocuparse de los quehaceres domésticos, y parir y criar a los hijos". Le ha faltado decir "someterse al marido" para clavarlo...
Me ha gustado una frase del pobre Tomás Moro: "Muero siendo el fiel servidor del rey, aunque lo soy antes de Dios."
También me ha hecho gracia encontrarme con un palafrenero al que se le ha luxado el hombro. Edmund se lo coloca "a lo bestia" (casi como me lo colocaron a mí) y le dice que no haga esfuerzos ni coja pesos en dos semanas... ¡ya había bajas laborales...!
No me extiendo más pero termino con un pensamiento muy interesante: "Verum est notas per fides quod causa (la verdad se conoce a través de la fe y la razón)" Para reflexionar un ratito.
El libro está bien, se deja leer pero me ha decepcionado un poquillo. Sí, es una especie de thriller religioso de los que a mí me gustan pero creo que le falta algo (por supuesto, es mi opinión, claro, que solo se basa en mi criterio personal...)
La acción se desarrolla durante el reinado de Enrique VIII cuando ya había roto con la iglesia de Roma y estaba empezando a deshacerse de conventos y monasterios, quedándose con todas las riquezas que tenían. Y con sus reliquias, claro, fuesen o no verdaderas, que está por ver en una gran mayoría de los casos.
Nuestra prota es Joanna Stafford, novicia en el priorato de Dartford e hija de una de las damas de Catalina de Aragón, que la acompañó desde España. Tiene una fe muy profunda pero de disciplina anda un pelín flojilla...
Tras diferentes peripecias, resulta que tiene que buscar "la corona", que es la corona de Athelstan y que, por supuesto, tiene un poder tremendo. Athelstan el glorioso fue el primer rey de Inglaterra: "La corona de Cristo Athelstan ostentó. Si vuestra sangre es real y vuestra alma dura, llevad la corona y gobernad el reino. Para los dignos está la victoria. Para los farsantes, la muerte."
Para conseguirlo tiene la ayuda del hermano Edmund, que es el herborista-médico y el hermano Richard, encargado de la administración del priorato.
Lo más interesante es ver cómo era la vida en el priorato, cómo estaban organizadas las tareas de las hermanas y cómo era posible dedicarse a la oración todo el día.
Y lo difícil que tuvo que ser para alguien de la nobleza cambiar su mundo por el otro. Es el caso de Joanna que es familiar del rey...
También nos queda claro que las mujeres entonces (mediados del siglo XVI) no tenían apenas importancia... Para nada y para nadie. Eran meros objetos, aunque algunas sí daban un poco la lata. Ahí queda la frase de Martín Lutero que, sí, sería muy reformista pero...: "Las mujeres deberían quedarse en casa, sin moverse, ocuparse de los quehaceres domésticos, y parir y criar a los hijos". Le ha faltado decir "someterse al marido" para clavarlo...
Me ha gustado una frase del pobre Tomás Moro: "Muero siendo el fiel servidor del rey, aunque lo soy antes de Dios."
También me ha hecho gracia encontrarme con un palafrenero al que se le ha luxado el hombro. Edmund se lo coloca "a lo bestia" (casi como me lo colocaron a mí) y le dice que no haga esfuerzos ni coja pesos en dos semanas... ¡ya había bajas laborales...!
No me extiendo más pero termino con un pensamiento muy interesante: "Verum est notas per fides quod causa (la verdad se conoce a través de la fe y la razón)" Para reflexionar un ratito.
jueves, 4 de agosto de 2016
Una virgen de más (Lindsey Davis)
La verdad es que, después de lo "tocada" que me dejó el libro anterior, iba buscando algo refrescante y entretenido que me ayudara a pasar el mal trago (a pesar de que el libro era estupendo, de verdad)
Y he recurrido a Marco Didio Falco, un valor seguro que no me ha defraudado en absoluto.
En este libro desaparece Gaya Laelia, una peque de 6 años que iba a presentarse para vestal. La niña es majilla pero es alucinante porque, con esa edad, se presenta en casa de nuestro prota a decirle que una persona de su familia la quiere matar...
Es una historia muy entretenida y, en este caso, nos muestra cómo funcionan los estamentos religiosos en Roma. La niña es nieta del flamen, uno de los fanáticos sacerdotes de los antiguos cultos latinos. Tienen muchos preceptos extraños, como que no se pueden quitar la túnica o el tocado durante el día para que Júpiter no descubra su persona... ¡Qué coasas!
Es muy divertido porque Marco ha ascendido en la escala social y ahora: "Soy el procurador del aviario, encargado de su cuidado por el Senado y por el pueblo de Roma. (...) Y, además, también me habían adjudicado los pollos sagrados de los augures. La vida es un asco." Es genial porque tiene algunos pollos en su casa ... ¡la repera!
Como en todas sus novelas, Lindsey Davis nos da una lección de la cultura del Imperio Romaano. Cierto que es novela pero no es menos cierto que los ritos, las costumbres y los comportamientos deberían ser "más o menos" reales.
También como siempre, Marco nos deja algunas reflexiones muy interesantes: "Una cosa es la falta de recursos y otra, la falta de interés. Y esta última es lamentable".
Voy a cerrar ya, por dos razones. Por un lado, no quiero desvelar cómo se desarrolla la acción, porque hay que leerlo: Y, por otra parte, me canso mucho de escribir con la mano izquierda....
Pero acabo con otra reflexión de Marco que me ha hecho pensar un buen rato: "Tratar con franqueza absoluta es como caer en un silo de grano. Uno puede asfixiarse en un instante."
Y he recurrido a Marco Didio Falco, un valor seguro que no me ha defraudado en absoluto.
En este libro desaparece Gaya Laelia, una peque de 6 años que iba a presentarse para vestal. La niña es majilla pero es alucinante porque, con esa edad, se presenta en casa de nuestro prota a decirle que una persona de su familia la quiere matar...
Es una historia muy entretenida y, en este caso, nos muestra cómo funcionan los estamentos religiosos en Roma. La niña es nieta del flamen, uno de los fanáticos sacerdotes de los antiguos cultos latinos. Tienen muchos preceptos extraños, como que no se pueden quitar la túnica o el tocado durante el día para que Júpiter no descubra su persona... ¡Qué coasas!
Es muy divertido porque Marco ha ascendido en la escala social y ahora: "Soy el procurador del aviario, encargado de su cuidado por el Senado y por el pueblo de Roma. (...) Y, además, también me habían adjudicado los pollos sagrados de los augures. La vida es un asco." Es genial porque tiene algunos pollos en su casa ... ¡la repera!
Como en todas sus novelas, Lindsey Davis nos da una lección de la cultura del Imperio Romaano. Cierto que es novela pero no es menos cierto que los ritos, las costumbres y los comportamientos deberían ser "más o menos" reales.
También como siempre, Marco nos deja algunas reflexiones muy interesantes: "Una cosa es la falta de recursos y otra, la falta de interés. Y esta última es lamentable".
Voy a cerrar ya, por dos razones. Por un lado, no quiero desvelar cómo se desarrolla la acción, porque hay que leerlo: Y, por otra parte, me canso mucho de escribir con la mano izquierda....
Pero acabo con otra reflexión de Marco que me ha hecho pensar un buen rato: "Tratar con franqueza absoluta es como caer en un silo de grano. Uno puede asfixiarse en un instante."
lunes, 1 de agosto de 2016
Voces de Chernóbil (Svetlana Alexiévich)
Ni mi marido ni yo habíamos leído nunca nada de la última Premio Nobel. Yo reconozco que tengo fijación con este premio, desde muy pequeñita. Siempre pensé que para ser Premio Nobel había que ser muy especial. Con el tiempo me he dado cuenta de que no es así siempre pero la fijación no l pierdo...
Total, que nos encontramos este libro en la Feria del Libro y lo tuvimos que comprar. A la autora nos la recomendaron en varias casetas y...nos trajimos el libro.
Al parecer, la forma de escribir de la autora es casi siempre la misma: habla con la gente, va tomando nota de sus impresiones y luego las plasma en papel.
Me ha gustado muchísimo cómo está escrito. Consigue, sin ser desagradable, transmitir toda la crudeza de lo que se vivió tras el accidente de la central nuclear. Y he de confesar que he tenido el corazón en un puño desde que empecé el libro hasta que lo terminé.
Según una de las personas, con el desastre de Chernóbil, el 26 de abril de 1986, "ha empezado la historia de las catástrofes". No sé si verlo así, la verdad. Es cierto que catástrofes naturales ha habido muchas y que de este tipo, muy pocas... También es verdad que no es comparable a la bomba de Hiroshima, aunque también es de tipo nuclear... Todos los afectados coinciden en que lo peor es que es una muerte que no se ve...
En un momento, nos dicen que Chernóbil significa "negra realidad"...Ya es casualidad, que parece hecho a propósito... Yo he buscado más información, solo por curiosidad, y he visto que también se puede traducir por "dolor negro", que no sé qué es peor.
Cuenta tantas cosas increíbles... Porque claro, había que quitarle hierro al asunto y decir que no pasaba nada. Hay cosas alucinantes como que llegaron a dar medidores Geiger estropeados para que no se supiera el nivel de radiación...
Se controlaban las conversaciones telefónicas y se cortaban si parecía que alguien filtraba cualquier cosa...
Y habla de algunas costumbres ucranianas (entonces aún pertenecía a la Unión Soviética) de pequeños pueblos, que me han resultado muy sorprendentes: "Entre nosotros hay que acostar al difunto sobre la puerta de su casa. Lo velan sobre ella hasta que tren el ataúd." Había gente que, al ser evacuada, se quería llevar la puerta... Ahí habían velado a los antepasados... No sabían si volverían a sus casas...
De verdad que es un libro muy revelador. He sufrido, lo reconozco. Las historias de niños son tremendas pero, además, siempre contadas desde el amor de sus padres.
Y aún así, no puedo estar en contra de la energía nuclear. Pero sí estoy en contra de la negligencia y la manipulación.
Cierro ya con una frase que me parece interesante y que creo que es verdad: "Los hombres nunca están a la altura de los grandes acontecimientos. Siempre les superan los hechos." Muchas veces porque están muy preocupados por los pequeños detalles.
Total, que nos encontramos este libro en la Feria del Libro y lo tuvimos que comprar. A la autora nos la recomendaron en varias casetas y...nos trajimos el libro.
Al parecer, la forma de escribir de la autora es casi siempre la misma: habla con la gente, va tomando nota de sus impresiones y luego las plasma en papel.
Me ha gustado muchísimo cómo está escrito. Consigue, sin ser desagradable, transmitir toda la crudeza de lo que se vivió tras el accidente de la central nuclear. Y he de confesar que he tenido el corazón en un puño desde que empecé el libro hasta que lo terminé.
Según una de las personas, con el desastre de Chernóbil, el 26 de abril de 1986, "ha empezado la historia de las catástrofes". No sé si verlo así, la verdad. Es cierto que catástrofes naturales ha habido muchas y que de este tipo, muy pocas... También es verdad que no es comparable a la bomba de Hiroshima, aunque también es de tipo nuclear... Todos los afectados coinciden en que lo peor es que es una muerte que no se ve...
En un momento, nos dicen que Chernóbil significa "negra realidad"...Ya es casualidad, que parece hecho a propósito... Yo he buscado más información, solo por curiosidad, y he visto que también se puede traducir por "dolor negro", que no sé qué es peor.
Cuenta tantas cosas increíbles... Porque claro, había que quitarle hierro al asunto y decir que no pasaba nada. Hay cosas alucinantes como que llegaron a dar medidores Geiger estropeados para que no se supiera el nivel de radiación...
Se controlaban las conversaciones telefónicas y se cortaban si parecía que alguien filtraba cualquier cosa...
Y habla de algunas costumbres ucranianas (entonces aún pertenecía a la Unión Soviética) de pequeños pueblos, que me han resultado muy sorprendentes: "Entre nosotros hay que acostar al difunto sobre la puerta de su casa. Lo velan sobre ella hasta que tren el ataúd." Había gente que, al ser evacuada, se quería llevar la puerta... Ahí habían velado a los antepasados... No sabían si volverían a sus casas...
De verdad que es un libro muy revelador. He sufrido, lo reconozco. Las historias de niños son tremendas pero, además, siempre contadas desde el amor de sus padres.
Y aún así, no puedo estar en contra de la energía nuclear. Pero sí estoy en contra de la negligencia y la manipulación.
Cierro ya con una frase que me parece interesante y que creo que es verdad: "Los hombres nunca están a la altura de los grandes acontecimientos. Siempre les superan los hechos." Muchas veces porque están muy preocupados por los pequeños detalles.
viernes, 29 de julio de 2016
Avaricia (Juan Eslava Galán)
Aquí tenemos otro de los libros de la serie Los pecados capitales en la historia de España. Lo cierto es que no sé si ya se han publicado los demás o si solo lleva el autor los dos que ya he leído... Tengo que averiguarlo porque son estupendos.
Me ha hecho gracia al principio porque dice una gran verdad. Nos explica: "el caso en que la avaricia y la codicia se combinan con la falta de cualidades positivas (constancia, perseverancia, espíritu emprendedor, progreso,...), enriquecer a una minoría se emprendedores capitanes de empresa que contribuyeron a la relativa industrialización de España."
Habla mucho de los políticos en diferentes momentos y de su avaricia más o menos declarada. Y en la situación en la que estamos, no nos deja ninguna duda... Dice una frase que se podría poner en todos los muros de cada esquina de España: "Hemos relativizado tanto la decencia y la honradez que todo parece menos grave."
Detalla el caso de Juan March, que es realmente interesante. Pero Juan March dijo: "Todo hombre tiene un precio y si no lo tiene, es que no lo vale." Y yo ahí no puedo estar de acuerdo. Estoy absolutamente convencida de que hay gente que no tiene un precio, y no porque no lo valga, sino porque no se vende. El día que descubra que esto no es cierto, se me hundirán todos mis esquemas.
También es interesante la frase de Julio Camba: "Una cosa es tener automóvil cuando se es, por ejemplo, ministro, y otra cosa es hacerse ministro para tener un automóvil." Esto se lo tenían que dar junto con el acta de diputado, a ver si alguno se daba cuenta de las cosas...
He aprendido muchas cosas pero voy a señalar dos que me han encantado
"Straperlo - Acoplamiento de los apellidos de un tal Daniel Strauss, holandés, empresario de juegos de azar en Niza; de Perlowitz, su socio capitalista; y de Lowann, esposa de Strauss"
"Haiga era sinónimo de cochazo americano. La palabra procede de la expresión con la que el estraperlista irrumpís en la tienda del concesionario: Quiero el mejor coche que haiga."
Voy acabando pero no me resisto a dejar aquí unos versos de Manuel de Palacio, poeta de la época de Isabel II. Por favor, que todo el mundo prepare las manos para aplaudir a rabiar:
Me ha hecho gracia al principio porque dice una gran verdad. Nos explica: "el caso en que la avaricia y la codicia se combinan con la falta de cualidades positivas (constancia, perseverancia, espíritu emprendedor, progreso,...), enriquecer a una minoría se emprendedores capitanes de empresa que contribuyeron a la relativa industrialización de España."
Habla mucho de los políticos en diferentes momentos y de su avaricia más o menos declarada. Y en la situación en la que estamos, no nos deja ninguna duda... Dice una frase que se podría poner en todos los muros de cada esquina de España: "Hemos relativizado tanto la decencia y la honradez que todo parece menos grave."
Detalla el caso de Juan March, que es realmente interesante. Pero Juan March dijo: "Todo hombre tiene un precio y si no lo tiene, es que no lo vale." Y yo ahí no puedo estar de acuerdo. Estoy absolutamente convencida de que hay gente que no tiene un precio, y no porque no lo valga, sino porque no se vende. El día que descubra que esto no es cierto, se me hundirán todos mis esquemas.
También es interesante la frase de Julio Camba: "Una cosa es tener automóvil cuando se es, por ejemplo, ministro, y otra cosa es hacerse ministro para tener un automóvil." Esto se lo tenían que dar junto con el acta de diputado, a ver si alguno se daba cuenta de las cosas...
He aprendido muchas cosas pero voy a señalar dos que me han encantado
"Straperlo - Acoplamiento de los apellidos de un tal Daniel Strauss, holandés, empresario de juegos de azar en Niza; de Perlowitz, su socio capitalista; y de Lowann, esposa de Strauss"
"Haiga era sinónimo de cochazo americano. La palabra procede de la expresión con la que el estraperlista irrumpís en la tienda del concesionario: Quiero el mejor coche que haiga."
Voy acabando pero no me resisto a dejar aquí unos versos de Manuel de Palacio, poeta de la época de Isabel II. Por favor, que todo el mundo prepare las manos para aplaudir a rabiar:
Política, arte ramplón
que se aprende mal y pronto
y en la española nación,
es constante ocupación
de algún sabio y muchos tontos.
jueves, 28 de julio de 2016
Donde los escorpiones (Lorenzo Silva)
Ya ha debido quedar claro en este blog que me encanta Lorenzo Silva y soy una fiel seguidora de Bevilacqua y Chamorro... Así que no podía dejar pasar este último. Y, ¿qué mejor sitio que la Feria del Libro para comprarlo?
En esta novela nuestros protas tienen que irse a Afganistán, a Herat, la base internacional en la que están las fuerzas españolas. Ha fallecido Pascual González Barrantes, un hombre muy peculiar, ya veterano en misiones bélicas especiales. Tendrán que ver si se ha tratado de un "atentado" talibán o si es una muerte debida a otras causas. Claro, se trata de un recinto cerrado, con lo que los posibles sospechosos se reducen bastante.
Como siempre, los personajes son fascinantes. Además, en esta novela yo me he podido dar cuenta (un poquito) de lo que supone estar desplazado en este tipo de misiones. "Los militares tienen un dicho: estando de misión, todos los días son lunes y la jornada es de todas las horas que uno pueda aguantar".
Y también he aprendido muchas cosas, como lo que es un "lohar", una especie de hoz para cortar la amapola de la planta de la adormidera. Es con este instrumento-arma-herramienta con la que han matado a la víctima. Pero es que, por lo visto, es muy típico de la zona y lo venden en todas partes, incluidos los mercadillos...
Me ha gustado mucho una cita de un guardia civil con el que empezó Vila: "Quien teme morirse se muere varias veces al día, todos los días de su vida. Quien no, se muere cuando toca y ya está." Lo cierto es que me ha hecho reflexionar...
También hay una reflexión de Vila muy interesante, que nos podemos aplicar todos, sobre todo con las cosas que están pasando y que obviamos porque no nos gusta verlas... "Ojos que no ven, corazón que queda indemne, asegura el refrán castellano, pero los ojos que una y otra vez dejan de ver, acaban siendo indicio de corazón ausente o endurecido." Vamos a tener que mirar un poco más, para ver, para entender y para que el corazón se nos encoja de verdad y nos haga reaccionar.
Como escribo mal con la mano izquierda, tengo que cortar pronto... Lo hago muy mal y me canso mucho...
No puedo dejar de recomendar el libro porque me ha encantado... Es estupendo y un poco diferente de los demás de la serie.
Y acabo con dos citas, una de Raymond Chandler: "La poesía, esa fuersa que vacuna contra el peligro de acabar alimentándose de tus propias ocurrencias y volviéndote uno de esos hombres pequeños que han olvidado cómo rezar."
Y otra de Platón que no tiene desperdicio...: "Lo justo no es más que lo útil para el más fuerte." ¡Ahí queda eso!
En esta novela nuestros protas tienen que irse a Afganistán, a Herat, la base internacional en la que están las fuerzas españolas. Ha fallecido Pascual González Barrantes, un hombre muy peculiar, ya veterano en misiones bélicas especiales. Tendrán que ver si se ha tratado de un "atentado" talibán o si es una muerte debida a otras causas. Claro, se trata de un recinto cerrado, con lo que los posibles sospechosos se reducen bastante.
Como siempre, los personajes son fascinantes. Además, en esta novela yo me he podido dar cuenta (un poquito) de lo que supone estar desplazado en este tipo de misiones. "Los militares tienen un dicho: estando de misión, todos los días son lunes y la jornada es de todas las horas que uno pueda aguantar".
Y también he aprendido muchas cosas, como lo que es un "lohar", una especie de hoz para cortar la amapola de la planta de la adormidera. Es con este instrumento-arma-herramienta con la que han matado a la víctima. Pero es que, por lo visto, es muy típico de la zona y lo venden en todas partes, incluidos los mercadillos...
Me ha gustado mucho una cita de un guardia civil con el que empezó Vila: "Quien teme morirse se muere varias veces al día, todos los días de su vida. Quien no, se muere cuando toca y ya está." Lo cierto es que me ha hecho reflexionar...
También hay una reflexión de Vila muy interesante, que nos podemos aplicar todos, sobre todo con las cosas que están pasando y que obviamos porque no nos gusta verlas... "Ojos que no ven, corazón que queda indemne, asegura el refrán castellano, pero los ojos que una y otra vez dejan de ver, acaban siendo indicio de corazón ausente o endurecido." Vamos a tener que mirar un poco más, para ver, para entender y para que el corazón se nos encoja de verdad y nos haga reaccionar.
Como escribo mal con la mano izquierda, tengo que cortar pronto... Lo hago muy mal y me canso mucho...
No puedo dejar de recomendar el libro porque me ha encantado... Es estupendo y un poco diferente de los demás de la serie.
Y acabo con dos citas, una de Raymond Chandler: "La poesía, esa fuersa que vacuna contra el peligro de acabar alimentándose de tus propias ocurrencias y volviéndote uno de esos hombres pequeños que han olvidado cómo rezar."
Y otra de Platón que no tiene desperdicio...: "Lo justo no es más que lo útil para el más fuerte." ¡Ahí queda eso!
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