Este es un libro de la coleccíón Sonrisa Vertical, definida como una Colección de Erótica. En general, he leído bastantes libros de esta colección y ninguno me ha gustado mucho, al menos no lo suficiente para recomendarlo pero... hay que leer de todo...
Cayó en mis manos esta novela, finalista del XXV premio La Sonrisa Vertical (2003) y pensé que era una buena opción, me tenía que dar una nueva oportunidad con esta colección.
Y... uno más que no es para recomendar, ¡qué le vamos a hacer!
Bueno, que el libro no está mal, eso es cierto, pero... no es de los que dices a nadie que lo lea porque le va a gustar, eso no. No es que yo tenga problemas con la novela erótica (como me pasa con la novela de terror). Es más bien que, a pesar de estar entretenido, hay muchas cosas que se escapan.
La protagonista es Nerea, una chavalita a la que raptan unos piratas cuando tiene 12 años y, como cabía esperar, la venden a un burdel. Eso sí, la chiquita es muy guapa y la venden a un sitio con clase (eso que se lleva, la pobre). Importante... nos movemos en la Grecia antigua, muy importante.
Lo que más me llama la atención es que mezcla realidad con mitología. Por ahí no habría problema porque es uno de mis temas favoritos (pero nunca me acuerdo de ningún mito porque tengo una memoria espantosa). Me encanta que incluya algunos mitos griegos en la narración pero no me gusta mucho que ella tenga relación con dioses diferentes en varios momentos de su vida porque, sinceramente, no sé si está soñando o si quieren que pensemos que es real.
Mi marido me decía que es lógico que pase esto porque el libro se llama, de hecho, Amada de los dioses pero a mí se me ocurre que los dioses pueden amarla mucho, cuidarla mucho y estar muy pendiente de ella sin tener relaciones sexuales con ella y dejarla medio muerta después...
Por otro lado, el final del libro tampoco me queda muy claro. No lo voy a contar por si alguien lo lee, pero lo cierto es que no sé muy bien qué pasa ni por qué pasa.
Nerea no me cae mal del todo. Lo cierto es que la criatura aprovecha los dones que le han concedido los dioses, la belleza, y aprende todas las artes de la seducción. A mí se me ocurre que hay mejores maneras de utilizar la belleza pero también es cierto que a la pobre la venden a un burdel y le dejan pocas opciones...
En fin, que el libro a mí no me da para mucho más. Solo decir que sí hay cosas curiosas como de donde viene el nombre de "pitonisas" que, por supuesto, viene de la mitología como tantas otras cosas. No voy a reproducir el mito completo aquí pero tiene que ver con que Pitón era el dueño del oráculo de Delfos y, desde que Apolo le mató, sus sacerdotisas se llaman pitonisas... ¡muy chulo!
La reflexión final tiene que ver con la vanidad y me ha gustado. La hace un imbécil, Critias, uno de los clientes más poderosos de Nerea pero que me cae muy mal. Aun así, me parece que clava el concepto de la vanidad (algo bueno tenía que tener el hombre): "No hay nada más fácil de manejar que un hombre vanidoso: solo hay que soplar para rellenarlo de aire y esperar a que acabe estallando como una vejiga de pez inflada".
domingo, 13 de abril de 2014
Y las montañas hablaron (Khaled Hosseini)
Ya había tenido la oportunidad de leer los otros dos libros de este autor, Mil soles espléndidos y Cometas en el cielo y me habían gustado mucho. La sensibilidad de este hombre es increíble y, sin ñoñerías, saca lo mejor y lo peor de cada uno de los personajes, haciendo sentir lo mismo que sienten ellos.
Así que, tuve la posibilidad de leer este último, y no la pude dejar pasar. Y tengo que reconocer que, como cabía esperar, lo he disfrutado un montón.
El inicio es sorprendente, la verdad. No desvelo nada si digo que la trama del libro se basa en que una familia afgana con muy pocos medios, decide vender a la niña de 3 años a un matrimonio que vive en Kabul. Cierto es que la niña va a tener una vida mucho mejor con su nueva familia pero... ¿qué tendrá que pasar por la cabeza de esos padres?
A mí me parece impresionante.
Y, partiendo de esa situación, el autor hila una trama en la que se entrecruzan las vidas de muchas personas en diferentes momentos de su vida. Cada uno tiene una existencia completamente diferente pero todos tienen momentos duros en sus vidas que les hacen tomar decisiones en cada situación.
En realidad, no les pasa ni más ni menos de lo que nos pasa a cada uno de nosotros. Bien es verdad que las situaciones por las que pasan los protagonistas son un poco diferentes a las mías, por ejemplo. Principalmente porque, gracias a Dios, yo no vivo en un país como Afganistán, que ha pasado por varias guerras en los últimos años y que no tiene la misma situación económica y social que el nuestro.
Pero los protagonistas son tan reales que nos identificamos con ellos en cada párrafo y en cada capítulo.
Sinceramente, Pari, la niña a la que venden, que debería ser la gran "prota" (y lo es, claro) no es mi favorita. Mis personajes preferidos son Nabi, su tío, chófer de la familia que la compra y Markos, médico que se traslada a Kabul para ayudar tras la guerra.
¿Por qué? No lo sé muy bien. Nabi es un hombre fiel y abnegado, que no abandona al hombre para el que trabaja en ningún momento y que, después de heredar la casa, prefiere no cobrar el alquiler a los cooperantes que la ocupan porque está convencido de que han llegado para ayudar a su país y eso merece que les ofrezca su casa.... Me gusta cuando escribe la carta de su vida, que dice "...una historia es como un tren en movimiento: no importa donde lo abordes, tarde o temprano llegarás a tu destino". Y también me gusta mucho cómo describe lo que es el matrimonio: "...yo tenía todo aquello que uno suele buscar en el matrimonio: comodidad material, compañía y un hogar en el que siempre era bienvenido, en el que me amaban y necesitaban". Es una reflexión más que curiosa e interesante.
Y, por otro lado, Markos, cirujano plástico, que ha ido y venido por todo el mundo, unas veces con mejores intenciones y otras con peores... Pero lucha y establece un lazo fuerte con Nabi, a quien no conoce en un primer momento pero a quien termina queriendo profundamente. Y se hace cirujano plástico porque "...comprendí que el mundo no ve el interior de las personas, y que poco importan las esperanzas, penas y sueños que albergamos bajo una máscara de piel y hueso."
Aunque ya he comentado que Pari no es mi personaje favorito, sí hay una reflexión suya que me gusta. Hace falta saber que es profesora de Matemáticas en la Universidad en París: "...hallaba cierto consuelo en lo inmutable de las verdades matemáticas, en su ausencia de arbitrariedad y ambigüedad. En el hecho de saber que si bien las respuestas quizá se resistieran, era posible encontrarlas. Allí estaban, esperando entre los garabatos de tiza."
No me alargo más. Es un libro para leer con tranquilidad y saborear párrafo a párrafo. Como siempre, acabo con una reflexión que me ha gustado mucho. La hace Pari refiriéndose a su madre (a su madre adoptiva porque a la de verdad no la llegó a conocer) pero nos puede valer a cualquiera con cualquier otra persona con la que nos hemos cruzado en nuestra vida: "Debería haberme portado mejor con ella. Si haces eso, nunca lo lamentarás. De vieja nunca te dirás: Ah, ojalá no me hubiese portado bien con esa persona".
Así que, tuve la posibilidad de leer este último, y no la pude dejar pasar. Y tengo que reconocer que, como cabía esperar, lo he disfrutado un montón.
El inicio es sorprendente, la verdad. No desvelo nada si digo que la trama del libro se basa en que una familia afgana con muy pocos medios, decide vender a la niña de 3 años a un matrimonio que vive en Kabul. Cierto es que la niña va a tener una vida mucho mejor con su nueva familia pero... ¿qué tendrá que pasar por la cabeza de esos padres?
A mí me parece impresionante.
Y, partiendo de esa situación, el autor hila una trama en la que se entrecruzan las vidas de muchas personas en diferentes momentos de su vida. Cada uno tiene una existencia completamente diferente pero todos tienen momentos duros en sus vidas que les hacen tomar decisiones en cada situación.
En realidad, no les pasa ni más ni menos de lo que nos pasa a cada uno de nosotros. Bien es verdad que las situaciones por las que pasan los protagonistas son un poco diferentes a las mías, por ejemplo. Principalmente porque, gracias a Dios, yo no vivo en un país como Afganistán, que ha pasado por varias guerras en los últimos años y que no tiene la misma situación económica y social que el nuestro.
Pero los protagonistas son tan reales que nos identificamos con ellos en cada párrafo y en cada capítulo.
Sinceramente, Pari, la niña a la que venden, que debería ser la gran "prota" (y lo es, claro) no es mi favorita. Mis personajes preferidos son Nabi, su tío, chófer de la familia que la compra y Markos, médico que se traslada a Kabul para ayudar tras la guerra.
¿Por qué? No lo sé muy bien. Nabi es un hombre fiel y abnegado, que no abandona al hombre para el que trabaja en ningún momento y que, después de heredar la casa, prefiere no cobrar el alquiler a los cooperantes que la ocupan porque está convencido de que han llegado para ayudar a su país y eso merece que les ofrezca su casa.... Me gusta cuando escribe la carta de su vida, que dice "...una historia es como un tren en movimiento: no importa donde lo abordes, tarde o temprano llegarás a tu destino". Y también me gusta mucho cómo describe lo que es el matrimonio: "...yo tenía todo aquello que uno suele buscar en el matrimonio: comodidad material, compañía y un hogar en el que siempre era bienvenido, en el que me amaban y necesitaban". Es una reflexión más que curiosa e interesante.
Y, por otro lado, Markos, cirujano plástico, que ha ido y venido por todo el mundo, unas veces con mejores intenciones y otras con peores... Pero lucha y establece un lazo fuerte con Nabi, a quien no conoce en un primer momento pero a quien termina queriendo profundamente. Y se hace cirujano plástico porque "...comprendí que el mundo no ve el interior de las personas, y que poco importan las esperanzas, penas y sueños que albergamos bajo una máscara de piel y hueso."
Aunque ya he comentado que Pari no es mi personaje favorito, sí hay una reflexión suya que me gusta. Hace falta saber que es profesora de Matemáticas en la Universidad en París: "...hallaba cierto consuelo en lo inmutable de las verdades matemáticas, en su ausencia de arbitrariedad y ambigüedad. En el hecho de saber que si bien las respuestas quizá se resistieran, era posible encontrarlas. Allí estaban, esperando entre los garabatos de tiza."
No me alargo más. Es un libro para leer con tranquilidad y saborear párrafo a párrafo. Como siempre, acabo con una reflexión que me ha gustado mucho. La hace Pari refiriéndose a su madre (a su madre adoptiva porque a la de verdad no la llegó a conocer) pero nos puede valer a cualquiera con cualquier otra persona con la que nos hemos cruzado en nuestra vida: "Debería haberme portado mejor con ella. Si haces eso, nunca lo lamentarás. De vieja nunca te dirás: Ah, ojalá no me hubiese portado bien con esa persona".
viernes, 4 de abril de 2014
El cielo ha vuelto (Clara Sánchez)
Como casi, siempre, este libro cayó en mis manos por casualidad. Es el Premio Planeta 2013, lo que no es garantía de que el libro sea bueno (al menos, de acuerdo a mi experiencia). Pero, había que leerlo y ver qué me parecía.
No está mal, la verdad, aunque tampoco puedo decir que me haya resultado maravilloso. Se deja leer muy bien y el tema es curioso. No desvelo ningún secreto contando que la protagonista es una modelo a la que le dicen que alguien está intentando matarla. Por supuesto, ella quiere averiguar quién es porque empieza a darse cuenta de que le pasan cosas "raras".
Esto genera una trama interesante pero más "suave" de lo que yo esperaba. Y nos lleva a ir conociendo a los personajes de la novela en muchas circunstancias.
Patricia, la prota, la modelo se define a sí misma, sin ayuda de nadie: "Abandoné los estudios al terminar el instituto. No me gusta estudiar, no pierdo el culo por saber cosas. Lo que más me interesa es que todos vivamos bien, mis padres, mi hermana, mi marido y yo, y no pasarme de peso". La muchacha es buenina, la verdad y todos abusan del dinero que va ganando como modelo. Los padres, unos caraduras; la hermana, una vaga a la que ella adora sobre todas las cosas... Y el marido... el marido es un imbécil integral. Para hacernos una idea, la propia Patricia, que es menos hábil que yo para conocer a la gente, dice de su hermana y su marido: "Despreciaban para no ser despreciados".
La pobre no tiene nadie razonable a su alrededor. Así que conoce a Viviana y se caen bien. Viviana es la que le dice que quieren matarla. Es un personaje genial que también quiere engañarla en un primer momento pero que luego se arrepiente. Su gato, Kas, es el mejor de la novela.
Y me encanta porque me he identificado mucho con ella y su bolso: "... para coger el inmenso bolso blanco, lo abrió, rebuscó en su interior, de donde salían sonidos que hacían pensar en gente y animales viviendo allí dentro..." ¡Mi bolso de todos los días es igual pero de color marrón!
Hay una frase que me ha llamado mucho la atención: "Nada, absolutamente, nada es seguro y todo es posible". Me ha recordado mucho, muchísimo, a un profesor de Mecánica Teórica que tuve en 2º de carrera que decía: "todo es absolutamente relativo", lo que es la paradoja de las paradojas... Este tipo de sentencias demoledoras me recuerda mucho a un auditor de calidad que venía una vez al año a la empresa donde yo trabajaba antes, de quien aprendí muchísimas cosas (y no solo de calidad) y a quien aprecio enormemente. José Mª me decía que a un auditor no hay que decirle "siempre", "nunca", "todos", "ninguno"... porque nos equivocaremos la mayor parte de las veces. Por eso estas frases me llaman tanto la atención.
Ya estoy a punto de terminar. El libro está bien y es agradable de leer, la verdad. Se puede recomendar para pasar un rato entretenido.
Y acabo con una frase de Viviana que me ha parecido para reflexionar: "El que no se esfuerza en buscar, no tiene derecho a encontrar".
No está mal, la verdad, aunque tampoco puedo decir que me haya resultado maravilloso. Se deja leer muy bien y el tema es curioso. No desvelo ningún secreto contando que la protagonista es una modelo a la que le dicen que alguien está intentando matarla. Por supuesto, ella quiere averiguar quién es porque empieza a darse cuenta de que le pasan cosas "raras".
Esto genera una trama interesante pero más "suave" de lo que yo esperaba. Y nos lleva a ir conociendo a los personajes de la novela en muchas circunstancias.
Patricia, la prota, la modelo se define a sí misma, sin ayuda de nadie: "Abandoné los estudios al terminar el instituto. No me gusta estudiar, no pierdo el culo por saber cosas. Lo que más me interesa es que todos vivamos bien, mis padres, mi hermana, mi marido y yo, y no pasarme de peso". La muchacha es buenina, la verdad y todos abusan del dinero que va ganando como modelo. Los padres, unos caraduras; la hermana, una vaga a la que ella adora sobre todas las cosas... Y el marido... el marido es un imbécil integral. Para hacernos una idea, la propia Patricia, que es menos hábil que yo para conocer a la gente, dice de su hermana y su marido: "Despreciaban para no ser despreciados".
La pobre no tiene nadie razonable a su alrededor. Así que conoce a Viviana y se caen bien. Viviana es la que le dice que quieren matarla. Es un personaje genial que también quiere engañarla en un primer momento pero que luego se arrepiente. Su gato, Kas, es el mejor de la novela.
Y me encanta porque me he identificado mucho con ella y su bolso: "... para coger el inmenso bolso blanco, lo abrió, rebuscó en su interior, de donde salían sonidos que hacían pensar en gente y animales viviendo allí dentro..." ¡Mi bolso de todos los días es igual pero de color marrón!
Hay una frase que me ha llamado mucho la atención: "Nada, absolutamente, nada es seguro y todo es posible". Me ha recordado mucho, muchísimo, a un profesor de Mecánica Teórica que tuve en 2º de carrera que decía: "todo es absolutamente relativo", lo que es la paradoja de las paradojas... Este tipo de sentencias demoledoras me recuerda mucho a un auditor de calidad que venía una vez al año a la empresa donde yo trabajaba antes, de quien aprendí muchísimas cosas (y no solo de calidad) y a quien aprecio enormemente. José Mª me decía que a un auditor no hay que decirle "siempre", "nunca", "todos", "ninguno"... porque nos equivocaremos la mayor parte de las veces. Por eso estas frases me llaman tanto la atención.
Ya estoy a punto de terminar. El libro está bien y es agradable de leer, la verdad. Se puede recomendar para pasar un rato entretenido.
Y acabo con una frase de Viviana que me ha parecido para reflexionar: "El que no se esfuerza en buscar, no tiene derecho a encontrar".
viernes, 28 de marzo de 2014
Las voces del Pamano (Jaume Cabré)
Una buena amiga, que sabe que dedico mi tiempo libre a leer, me comentó que este libro le había gustado mucho y me lo dejó. Por supuesto, cuando me fío del criterio de alguien, ni me planteo leerlo o no... es una obligación.
El autor no me sonaba de nada (cosa que no es extraña, por otra parte) pero el libro me ha gustado, y mucho, además.
Al principio me costó un poco entrar y engancharme porque mezcla tiempos, conversaciones, pensamientos y sueños en el mismo párrafo y casi en la misma conversación... pero pasadas 20 páginas, me acostumbré a esta forma de escribir y no hubo más problemas.
Trata una situación curiosa: una trama basada en la posguerra y los problemas entre los que ganaron y los que perdieron y otra trama paralela en la situación actual, derivada de la primera.
No sé decir muy bien quién es la protagonista del libro, la verdad: por un lado tenemos a Tina que está "desentrañando" un misterio; por otro lado tenemos a Elisenda que es casi el hilo conductor de la novela. También está Oriol que la criatura es prota casi sin querer, el pobre...
Me ha llamado la atención cómo quiere dejar claro todo lo que puede conseguirse con dinero... Ahí entra Elisenda, que toda su vida ha manejado cosas y personas a su antojo. Todo lo consigue moviendo hilos desde su casa y comprando gente que cumple sus órdenes. Debía de ser una mujer espectacular porque todos los hombres caían rendidos a sus pies y con eso también conseguía muchas cosas, la verdad. Pero, lo que más me llama la atención es que llega a comprar la beatificación del pobre Oriol, con lo que la cúpula de la Iglesia no sale muy bien parada...
Tengo que decir que no me ha gustado el personaje, cosa que supongo que el autor pretendía desde el principio. Es casi la soberbia hecha persona y ese tipo de personas no me interesa nada. Es fría, calculadora, vengativa, rencorosa, manipuladora... Uf...
Por otro lado tenemos a Tina. Es una profesora a la que le sobran algunos kilillos (me identifico perfectamente con ella aun sin ser profesora...). Pero me resulta muy triste y me da una pena tremenda. Su marido está engañándola con otra (que es, además, compañera de trabajo) y al final consigue armarse de valor y plantarle cara; le diagnostican un cáncer de mama y tiene un miedo atroz a lo que puede pasar; tiene un hijo que se hace monje, cuando ella y su marido han querido educarle en un ambiente laico (casi un poco antireligioso)... Pero su principal problema es que no tiene a quién contárselo y eso sí que es una verdadera pena...
Cuando descubre la verdad de Oriol Fontelles, lo toma como algo personal y quiere saber a toda costa qué es lo que pasó y cómo puede darlo a conocer...
Oriol... bueno, es un pobre profe que se encuentra en una situación en la que no quiere estar pero no le queda más opción. El tener que aceptar las órdenes del alcalde le hace tener problemas con su mujer y con todo el pueblo. Al final, lleva una doble vida y no es lo que todo el mundo piensa de él. Su única forma de darlo a conocer es escribirlo en unos cuadernos escolares para que en un momento dado, su hija pueda llegar a leerlo.
Me ha encantado el tío August, tío de Elisenda, sacerdote y profesor de matemáticas. En un momento dado, se dice: "El tío august se sentía superado por las sombras y los rincones de la naturaleza humana. Con lo límpido, irracional e indiscutible que era el número e". Es el que verdaderamente sabe que su sobrina es mucho más inteligente de lo que piensan los demás pero también se da cuenta de lo "bruja" que puede ser.
Y otro genial es el gato de Tina. Ella es capaz de hablar con él y él de responder... Pero lo mejor es que se llama Yuri Andreievich... Dr. Zivago... Eso me ha recordado que tengo que volver a leer ese libro, que me encantó en su momento.
En fin, el libro es para leerlo. Es muy interesante y retrata muy bien cómo se dirimían las rencillas tras la guerra civil. Eso sí, la situación es tristísima y muy lamentable... Así han quedado los recuerdos que han quedado.
Y cierro con una cita de la madre Venancia, superiora del colegio en el que había estudiado Elisenda: "Nunca dejes de hacer lo que tengas que hacer si crees que tienes que hacerlo"
El autor no me sonaba de nada (cosa que no es extraña, por otra parte) pero el libro me ha gustado, y mucho, además.
Al principio me costó un poco entrar y engancharme porque mezcla tiempos, conversaciones, pensamientos y sueños en el mismo párrafo y casi en la misma conversación... pero pasadas 20 páginas, me acostumbré a esta forma de escribir y no hubo más problemas.
Trata una situación curiosa: una trama basada en la posguerra y los problemas entre los que ganaron y los que perdieron y otra trama paralela en la situación actual, derivada de la primera.
No sé decir muy bien quién es la protagonista del libro, la verdad: por un lado tenemos a Tina que está "desentrañando" un misterio; por otro lado tenemos a Elisenda que es casi el hilo conductor de la novela. También está Oriol que la criatura es prota casi sin querer, el pobre...
Me ha llamado la atención cómo quiere dejar claro todo lo que puede conseguirse con dinero... Ahí entra Elisenda, que toda su vida ha manejado cosas y personas a su antojo. Todo lo consigue moviendo hilos desde su casa y comprando gente que cumple sus órdenes. Debía de ser una mujer espectacular porque todos los hombres caían rendidos a sus pies y con eso también conseguía muchas cosas, la verdad. Pero, lo que más me llama la atención es que llega a comprar la beatificación del pobre Oriol, con lo que la cúpula de la Iglesia no sale muy bien parada...
Tengo que decir que no me ha gustado el personaje, cosa que supongo que el autor pretendía desde el principio. Es casi la soberbia hecha persona y ese tipo de personas no me interesa nada. Es fría, calculadora, vengativa, rencorosa, manipuladora... Uf...
Por otro lado tenemos a Tina. Es una profesora a la que le sobran algunos kilillos (me identifico perfectamente con ella aun sin ser profesora...). Pero me resulta muy triste y me da una pena tremenda. Su marido está engañándola con otra (que es, además, compañera de trabajo) y al final consigue armarse de valor y plantarle cara; le diagnostican un cáncer de mama y tiene un miedo atroz a lo que puede pasar; tiene un hijo que se hace monje, cuando ella y su marido han querido educarle en un ambiente laico (casi un poco antireligioso)... Pero su principal problema es que no tiene a quién contárselo y eso sí que es una verdadera pena...
Cuando descubre la verdad de Oriol Fontelles, lo toma como algo personal y quiere saber a toda costa qué es lo que pasó y cómo puede darlo a conocer...
Oriol... bueno, es un pobre profe que se encuentra en una situación en la que no quiere estar pero no le queda más opción. El tener que aceptar las órdenes del alcalde le hace tener problemas con su mujer y con todo el pueblo. Al final, lleva una doble vida y no es lo que todo el mundo piensa de él. Su única forma de darlo a conocer es escribirlo en unos cuadernos escolares para que en un momento dado, su hija pueda llegar a leerlo.
Me ha encantado el tío August, tío de Elisenda, sacerdote y profesor de matemáticas. En un momento dado, se dice: "El tío august se sentía superado por las sombras y los rincones de la naturaleza humana. Con lo límpido, irracional e indiscutible que era el número e". Es el que verdaderamente sabe que su sobrina es mucho más inteligente de lo que piensan los demás pero también se da cuenta de lo "bruja" que puede ser.
Y otro genial es el gato de Tina. Ella es capaz de hablar con él y él de responder... Pero lo mejor es que se llama Yuri Andreievich... Dr. Zivago... Eso me ha recordado que tengo que volver a leer ese libro, que me encantó en su momento.
En fin, el libro es para leerlo. Es muy interesante y retrata muy bien cómo se dirimían las rencillas tras la guerra civil. Eso sí, la situación es tristísima y muy lamentable... Así han quedado los recuerdos que han quedado.
Y cierro con una cita de la madre Venancia, superiora del colegio en el que había estudiado Elisenda: "Nunca dejes de hacer lo que tengas que hacer si crees que tienes que hacerlo"
domingo, 23 de marzo de 2014
Palmeras en la nieve (Luz Gabás)
Lo primero, aunque este no sea el sitio más adecuado, hoy tengo que decir que es un día triste porque ha fallecido D. Adolfo Suárez, a quien creo que todos le debemos mucho, mucho. Además, por circunstancias, hace años tuve la suerte de conocer a su hijo Adolfo, una persona que deja huella, con lo que, de alguna manera, lo siento un poquito más.
En fin, paso a lo mío, que es destrozar los libros que voy leyendo...
Falto ya tantas veces a mis principios que no merece la pena ni contarlo. Porque, claro, este libro lo está leyendo todo el mundo y, de acuerdo a "mis principios", no debería leerlo hasta que no pasara un poco de tiempo...
Pero mis compañeras de trabajo estaban encantadas y he tenido que leerlo.
Y me ha gustado, sí, me ha gustado mucho. Tengo que decir que le sobran unas 100 páginas... Es el único defectillo que le encuentro. Es muy lento en la parte central del libro, da muchísimos detalles de las idas y venidas de Clarence, de sus dudas, de sus suposiciones.. y al final, corre que se las pela... Termina demasiado rápido en comparación con el resto del libro.
Pero se deja leer muy bien. Y ayuda a conocer cómo funcionaban las colonias y las plantaciones de cacao que, al menos para mí, han sido todo un descubrimiento. También nos da una idea de cómo funcionaron los diferentes gobiernos de la isla. Sobre todo, me ha llamado la atención Macías. Todos los dictadores son como son: dictadores. Eso hace que la cordura se separe un poco de su entorno, pero me ha llamado la atención que este hombre sancionara en un momento dado a uno de sus delegados del gobierno por toser, acusado de intentar pasar microbios al jefe del Estado... ¡Increíble!
Los personajes son... como la autora quiere que sean. Está muy claro quiénes son mejores y quiénes son peores y quedan retratados desde el principio de los principios, sin que haya ni una sola duda. De hecho, Kilian es estupendo sí o sí y, cuando parece que ha hecho algo execrable, horrible y espantoso, yo estaba convencida de que no iba a ser así y tenía que enderezarse de alguna manera. Le podemos poner un "pero"... ¿a quién se le ocurre llamar Clarence a una hija? ¡Es un horror!
Para mí, el mejor, José, sin duda ninguna: integro, flexible, inteligente, sereno, firme... Lo tiene todo. Y nos deja más de una perla. A mí me han encantado dos proverbios africanos que creo que no tienen desperdicio: "Por mucho que madrugues, antes se habrá levantado tu destino"; "Cuando dos elefantes luchan, es la hierba al que sufre".
Otra cosa que me ha llamado la atención es una frase de Laha que dice: "La familia es como el bosque. Si estás fuera de él, solo ves su densidad. Si estás dentro, puedes ver que cada árbol tiene su propia posición.". Me ha hecho pensar en las veces que idealizamos las familias ajenas precisamente porque solo vemos la densidad y no cada árbol en particular... No tiene mayor importancia pero... me ha parecido curioso.
Es un libro agradable de leer, que se puede recomendar, con una historia muy interesante aderezada con unas cuantas historias de amor más bien previsibles pero muy bien traídas. Y, además, intercala muy bien los diferentes tiempos en los que se va narrando la historia.
Y quiero acabar con una frase de José que tranquiliza mucho: "Los espíritus saben que todos nos equivocamos alguna vez"
En fin, paso a lo mío, que es destrozar los libros que voy leyendo...
Falto ya tantas veces a mis principios que no merece la pena ni contarlo. Porque, claro, este libro lo está leyendo todo el mundo y, de acuerdo a "mis principios", no debería leerlo hasta que no pasara un poco de tiempo...
Pero mis compañeras de trabajo estaban encantadas y he tenido que leerlo.
Y me ha gustado, sí, me ha gustado mucho. Tengo que decir que le sobran unas 100 páginas... Es el único defectillo que le encuentro. Es muy lento en la parte central del libro, da muchísimos detalles de las idas y venidas de Clarence, de sus dudas, de sus suposiciones.. y al final, corre que se las pela... Termina demasiado rápido en comparación con el resto del libro.
Pero se deja leer muy bien. Y ayuda a conocer cómo funcionaban las colonias y las plantaciones de cacao que, al menos para mí, han sido todo un descubrimiento. También nos da una idea de cómo funcionaron los diferentes gobiernos de la isla. Sobre todo, me ha llamado la atención Macías. Todos los dictadores son como son: dictadores. Eso hace que la cordura se separe un poco de su entorno, pero me ha llamado la atención que este hombre sancionara en un momento dado a uno de sus delegados del gobierno por toser, acusado de intentar pasar microbios al jefe del Estado... ¡Increíble!
Los personajes son... como la autora quiere que sean. Está muy claro quiénes son mejores y quiénes son peores y quedan retratados desde el principio de los principios, sin que haya ni una sola duda. De hecho, Kilian es estupendo sí o sí y, cuando parece que ha hecho algo execrable, horrible y espantoso, yo estaba convencida de que no iba a ser así y tenía que enderezarse de alguna manera. Le podemos poner un "pero"... ¿a quién se le ocurre llamar Clarence a una hija? ¡Es un horror!
Para mí, el mejor, José, sin duda ninguna: integro, flexible, inteligente, sereno, firme... Lo tiene todo. Y nos deja más de una perla. A mí me han encantado dos proverbios africanos que creo que no tienen desperdicio: "Por mucho que madrugues, antes se habrá levantado tu destino"; "Cuando dos elefantes luchan, es la hierba al que sufre".
Otra cosa que me ha llamado la atención es una frase de Laha que dice: "La familia es como el bosque. Si estás fuera de él, solo ves su densidad. Si estás dentro, puedes ver que cada árbol tiene su propia posición.". Me ha hecho pensar en las veces que idealizamos las familias ajenas precisamente porque solo vemos la densidad y no cada árbol en particular... No tiene mayor importancia pero... me ha parecido curioso.
Es un libro agradable de leer, que se puede recomendar, con una historia muy interesante aderezada con unas cuantas historias de amor más bien previsibles pero muy bien traídas. Y, además, intercala muy bien los diferentes tiempos en los que se va narrando la historia.
Y quiero acabar con una frase de José que tranquiliza mucho: "Los espíritus saben que todos nos equivocamos alguna vez"
sábado, 22 de marzo de 2014
´La rubia de ojos negros (Benjamin Black)
Hace un par de semanas ha sido mi aniversario de bodas... ¡16 años! ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Y yo estoy igual de joven!
La cuestión es que mi marido, que es un cielo y siempre piensa en algo que me pueda gustar especialmente, ha visto este libro y ha dicho "¡este es mi producto!". Como era de esperar, ha acertado de pleno.
Me lo he pasado de maravilla con este libro, de verdad. Lo he disfrutado enormemente. Es recomendable al cien por cien.
Es muy curioso porque Benjamin Black es el seudónimo de John Banville, que, a la sazón, es irlandés... ¡qué cosas! Yo sigo convencida de que es el clima: como no pueden salir, tienen que escribir... Tiene que se por eso, si no, es imposible que haya tantos escritores irlandeses.
En fin, que esto es secundario. Lo importante es que los herederos de Raymond Chandler (que no era irlandés...) le han pedido al autor que escriba una nueva novela de Philip Marlowe. Impresionante... Y le ha quedado de maravilla, de verdad, parece que está escrita por Chandler y parece el mismo Marlowe de siempre... ¡Genial!
Por supuesto, tiene que gustar la novela negra, que es mi caso... Estas novelas no las leo, me las bebo... no puedo dejar de leer, me fastidia llegar a la estación de metro en la que tengo que bajarme, y no porque tenga que empezar a trabajar, sino porque quiero seguir leyendo. De hecho, esta novela la terminé por la calle antes de llegar a la oficina y casi me caigo delante de mi compañera, que se moría de risa cuando me vio.
Me gusta mucho esta novela negra, con detectives que tienen unos problemas personales muy especiales, que no tienen laboratorios que les den el ADN de todo los restos que aparecen en la scena del crimen,que no tienen móvil para llamar, grabar o fotografiar... Solo pueden confiar en su instinto, en su capacidad de conocer a las personas y, por supuesto, en sus puños y su capacidad de defenderse de los malos.
Y eso que Marlowe, que es genial en casi todo, no entiende para nada a las mujeres... (como casi cualquier hombre, por otro lado). Es muy curioso porque ahora nos parecería impensable que alguien pudiera fumar un cigarro tras otro en su despacho, y menos ofrecer un cigarrillo a su cliente... ¡Cómo cambian las cosas!
La prota, Clare Cavendish, es maravillosa, se mire por donde se mire, pero fría como el hielo. Por supuesto, tiene que tener un pequeño encuentro sentimental (o solo físico, nunca lo sabremos...) con Marlowe. Eso no era evitable y es necesario en la novela.
Hay personajes estupendos y quedan perfectamente retratados y parece que somos nosotros los que estamos con ellos tomando un cocktail y fumando un cigarro...
En fin, no me quiero extender más porque hay que leerlo para pasar un buen rato. Y, además, esto me ha hecho darme cuenta de que tengo que releer a Raymond Chandler un día de estos y que tengo que leer algo más de este autor, a quien yo no conocía hasta ahora pero que sí que quiero conocer un poco más.
La cuestión es que mi marido, que es un cielo y siempre piensa en algo que me pueda gustar especialmente, ha visto este libro y ha dicho "¡este es mi producto!". Como era de esperar, ha acertado de pleno.
Me lo he pasado de maravilla con este libro, de verdad. Lo he disfrutado enormemente. Es recomendable al cien por cien.
Es muy curioso porque Benjamin Black es el seudónimo de John Banville, que, a la sazón, es irlandés... ¡qué cosas! Yo sigo convencida de que es el clima: como no pueden salir, tienen que escribir... Tiene que se por eso, si no, es imposible que haya tantos escritores irlandeses.
En fin, que esto es secundario. Lo importante es que los herederos de Raymond Chandler (que no era irlandés...) le han pedido al autor que escriba una nueva novela de Philip Marlowe. Impresionante... Y le ha quedado de maravilla, de verdad, parece que está escrita por Chandler y parece el mismo Marlowe de siempre... ¡Genial!
Por supuesto, tiene que gustar la novela negra, que es mi caso... Estas novelas no las leo, me las bebo... no puedo dejar de leer, me fastidia llegar a la estación de metro en la que tengo que bajarme, y no porque tenga que empezar a trabajar, sino porque quiero seguir leyendo. De hecho, esta novela la terminé por la calle antes de llegar a la oficina y casi me caigo delante de mi compañera, que se moría de risa cuando me vio.
Me gusta mucho esta novela negra, con detectives que tienen unos problemas personales muy especiales, que no tienen laboratorios que les den el ADN de todo los restos que aparecen en la scena del crimen,que no tienen móvil para llamar, grabar o fotografiar... Solo pueden confiar en su instinto, en su capacidad de conocer a las personas y, por supuesto, en sus puños y su capacidad de defenderse de los malos.
Y eso que Marlowe, que es genial en casi todo, no entiende para nada a las mujeres... (como casi cualquier hombre, por otro lado). Es muy curioso porque ahora nos parecería impensable que alguien pudiera fumar un cigarro tras otro en su despacho, y menos ofrecer un cigarrillo a su cliente... ¡Cómo cambian las cosas!
La prota, Clare Cavendish, es maravillosa, se mire por donde se mire, pero fría como el hielo. Por supuesto, tiene que tener un pequeño encuentro sentimental (o solo físico, nunca lo sabremos...) con Marlowe. Eso no era evitable y es necesario en la novela.
Hay personajes estupendos y quedan perfectamente retratados y parece que somos nosotros los que estamos con ellos tomando un cocktail y fumando un cigarro...
En fin, no me quiero extender más porque hay que leerlo para pasar un buen rato. Y, además, esto me ha hecho darme cuenta de que tengo que releer a Raymond Chandler un día de estos y que tengo que leer algo más de este autor, a quien yo no conocía hasta ahora pero que sí que quiero conocer un poco más.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Muerte y juicio (Donna Leon)
Me he convertido en una auténtica fan de Donna Leon y de su inspector Guido Brunetti... Y ahora necesitaba un libro de este tipo para cambiar de aires.
Y, por supuesto, me ha gustado mucho. Lo cierto es que la novela tiene su aquel. Vaya, que no se trata solo de una novela policíaca sin más. Hay una trama de prostitución que da mucho que pensar.
Por supuesto, hay muertos porque si no, no sería una novela de Brunetti. De hecho, el primero en morir es un abogado de éxito que es perfecto se mire por donde se mire. Todas sus cosas están perfectamente en regla, sin ningún borrón. Me ha hecho mucha gracia porque Brunetti, cuando le presentan la declaración de la renta y el resto de la documentación, dice que está "Lavata con Perlana".Yo no hablo italiano pero... ¿a que a todos nos suena la expresión?
Brunetti es un tipo serio y concienzudo pero muy irónico muchas veces, más en sus pensamientos que en lo que se permite a sí mismo decir (porque es muy prudente...). Y me ha gustado lo que opina de uno de los hospitales de Venecia: Con frecuencia había pensado que la única operación a la que podía someterse una persona en el Ospedale Civile sin peligro era una autopsia."
Paola, la mujer de Brunetti es también estupenda y nos enseña en este libro lo que son las novelas del tenedor de plata: "Novelas escritas en el S XVIII, cuando a Ingaterra llegaba mucho dinero de las colonias y había que enseñar a las orondas esposas de los fabricantes textiles de Yorkshire qué tenedor debían usar."
La verdad es que este tipo de novelas no me dan mucho juego porque me lo paso tan bien leyendo que ni siquiera tomo notas... Pero esta en concreto es muy interesante por cómo toma Brunetti una situación que revolvería el estómago de cualquiera. Equipara la prostitución a la esclavitud, lo que a mí también me parece una muy buena comparación y sufre enormemente con los vídeos de violacíones que tiene que ver en alguna ocasión.
Para acabar, relacionándolo con estos vídeos (violaciones que acaban en muerte... ¡tremendo!) quiero dejar una reflexión de Paola cuando se ve obligada a ver una de estas cintas después de que su hija la vea porque se la pasa una amiga: Guido ¿cómo pueden hacer esas cosas esos hombres? ¿Cómo pueden hacer eso y seguir considerándose humanos?"
Y, por supuesto, me ha gustado mucho. Lo cierto es que la novela tiene su aquel. Vaya, que no se trata solo de una novela policíaca sin más. Hay una trama de prostitución que da mucho que pensar.
Por supuesto, hay muertos porque si no, no sería una novela de Brunetti. De hecho, el primero en morir es un abogado de éxito que es perfecto se mire por donde se mire. Todas sus cosas están perfectamente en regla, sin ningún borrón. Me ha hecho mucha gracia porque Brunetti, cuando le presentan la declaración de la renta y el resto de la documentación, dice que está "Lavata con Perlana".Yo no hablo italiano pero... ¿a que a todos nos suena la expresión?
Brunetti es un tipo serio y concienzudo pero muy irónico muchas veces, más en sus pensamientos que en lo que se permite a sí mismo decir (porque es muy prudente...). Y me ha gustado lo que opina de uno de los hospitales de Venecia: Con frecuencia había pensado que la única operación a la que podía someterse una persona en el Ospedale Civile sin peligro era una autopsia."
Paola, la mujer de Brunetti es también estupenda y nos enseña en este libro lo que son las novelas del tenedor de plata: "Novelas escritas en el S XVIII, cuando a Ingaterra llegaba mucho dinero de las colonias y había que enseñar a las orondas esposas de los fabricantes textiles de Yorkshire qué tenedor debían usar."
La verdad es que este tipo de novelas no me dan mucho juego porque me lo paso tan bien leyendo que ni siquiera tomo notas... Pero esta en concreto es muy interesante por cómo toma Brunetti una situación que revolvería el estómago de cualquiera. Equipara la prostitución a la esclavitud, lo que a mí también me parece una muy buena comparación y sufre enormemente con los vídeos de violacíones que tiene que ver en alguna ocasión.
Para acabar, relacionándolo con estos vídeos (violaciones que acaban en muerte... ¡tremendo!) quiero dejar una reflexión de Paola cuando se ve obligada a ver una de estas cintas después de que su hija la vea porque se la pasa una amiga: Guido ¿cómo pueden hacer esas cosas esos hombres? ¿Cómo pueden hacer eso y seguir considerándose humanos?"
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