martes, 11 de febrero de 2014

Los juegos del hambre (Suzanne Collins)

En realidad, este no es el tipo de libro que a mí me gusta pero, ya que no solo está teniendo muchísimo éxito como libro, sino que se ha llevado al cine y a mis hijos les ha encantado, decidí leerlo cuando se lo trajeron los Reyes a mi hijo mayor.

Lo primero que se me ocurre es que cuando uno lo empieza a leer se da cuenta de que está leyendo un guión de cine. Vamos a ver, hay libros que se escriben para leerlos y no hay manera de que se lleven al cine; otros se escriben para ser leídos pero llega alguien con una gran capacidad de síntesis y con una inmensa imaginación, y puede escribir un guión de cine. Y hay otros, como este, por ejemplo, que ya se están escribiendo para que venga alguien y compre los derechos de la película, porque hay muy poquito que hacer para adaptarlo, viene adaptado de serie.

Está bien, la verdad, está muy entretenido. Pero, vaya, tampoco es para tanto...

Lo que menos me gusta es la tan traída historia de "esto es lo que queda de lo que en tiempos fue Estados Unidos"... tras una guerra nuclear, una catástrofe natural, una guerra de cualquier tipo... Y los que ganan se dedican a ser condescendientes con los pobres perdedores, que son simples y tontos y hay que cuidarles pero sin darles nada más de lo imprescindible para que no se acostumbren... Y hay que recordarles que han perdido y que no valen para mucho.

Otra cosa que me llama la atención es el tema de los rituales.... No sé, me planteo si es que necesitamos vivir rodeados de ritos que nos marquen la vida y nos mantengan en el camino por el que tenemos que ir sin tener que pensar. Por otra parte, cuando lo comentaba el otro día con mi marido, me decía que quizá se trate más de que estos ritos sirven para hacernos ver que los ganadores están por encima de los vencidos... No lo sé muy bien, pero es cierto que es un tema muy recurrente el de los rituales.

Yo no tenía ni la más remota idea de qué iba la historia, ni sé qué pasa después en las dos partes siguientes. Pero, la verdad, el final es predecible, bastante predecible. Lo que no se me ocurre es qué van a incluir en los otros dos libros, la verdad. Supongo que partirán del hecho de que los dirigentes están un poco mosqueados porque los tributos del Distrito 12 se han "rebelado".

Me gustaría decir que es un poco agobiante pero creo que no llega a ser así. Es molesto en algunos momentos porque la situación de los personajes es muy desagradable y no dejamos de saber que están en lo que ahora llamaríamos un "reality show" y les están viendo por televisión las 24 horas del día. Quizá sea eso lo que a mí más me molesta: la gente les ve, apuesta, les manda regalos... Decía mi marido que parecen los gladiadores romanos luchando con los leones en el circo... y no le falta razón (aunque solo lo dijo por lo que yo le comenté porque el libro ni lo ha leído ni creo que lo lea...).

Voy terminando ya porque no me queda mucho más que decir. Es muy probable que a mi hijo sí le guste pero vamos... Está bien para pasar el rato. Se lee bien y muy rápido pero... a mí me ha dejado poca huella. Eso sí, cuando mi hijo se compre los otros dos volúmenes, seguro que me los leo.

El juego de Ripper (Isabel Allende)

Ya voy con un poco de retraso con las reseñas... ¡Qué mal gestiono el tiempo!

Este libro se lo regalé a mi marido con el pleno convencimiento de que lo leería yo primero... Y es que a mí me encanta Isabel Allende. Curiosamente, hace muy poco he oído muy malas críticas de toda su obra, diciendo que no es escritora y que no vale nada de lo que escribe (no sé muy bien qué valor tendría la crítica porque el crítico que lo decía no me resultaba conocido en absoluto). A mí me gusta muchísimo: me parece una buena escritora que maneja maravillosamente bien la psicología de los personajes, las palabras y las situaciones. Y juega estupendamente con las sensaciones del lector, pasando de la risa al llanto en función de la evolución de la historia.

Y esta novela me ha gustado mucho. Según cuenta la propia autora al final del libro, le propusieron escribir este libro a cuatro manos junto con su marido, Willie Gordon, que escribe novelas de misterio. Aparentemente, a las 24 horas se dieron cuenta de que si seguían con la novela, acabarían divorciándose y... se acabó el proyecto. Pero ella quiso seguir con la novela de misterio y terminarla sola.

Los personajes son encantadores, desde Amanda Martín, la adolescente protagonista que dirige un juego de rol y decide investigar los crímenes que se suceden en su entorno, hasta Indiana Jackson, su madre, el alma real de la novela que sirve de esqueleto y sobre la que se edifica toda la trama. Pasando, por supuesto, por Ryan Miller, el navy seal paciente de Indiana, Bob Martín, exmarido de Indiana y padre de Amanda y, por supuesto, Blake jackson, el abuelo sin quien la novela no tendría ningún sentido.

La verdad es que todos los pacientes de Indiana son muy especiales. Cada uno tiene sus problemas, que son más del alma que del cuerpo... Pero es que ella tiene una forma muy especial de curar: "Indiana empezaba por escuchar la historia del nuevo cliente y darle así la oportunidad de desahogarse, a veces es le bastaba: un oído atento obra prodigios. enseguida les imponía las mano, porque creía que la gente necesita ser tocada; había curado a enfermos de soledad,de pena o de arrepentimiento con simples masajes. Si el mal no es  mortal, decía, el cuerpo casi siempre se cura solo. Su papel consistía en darle tiempo al cuerpo y facilitar el proceso."

Sin embargo, su hija, que es una chavala muy especial, con una intuición increíble, no se fía mucho de alguno de los métodos de su madre: "La homeopatía equivale a disolver una aspirina en el océano pacífico y recetarle quince gotas al paciente."

Por otra parte, ella también tiene sus cositas para establecer sus criterios: "Catalogaba a la gente a través del olfato: Blake, su abuelo, olía a bondad, una mezcla de chaleco de lana y manzanilla; Bob, su padre, a reciedumbre: metal, tabaco y loción de afeitar; Bradley, a sensualidad, es decir, a sudor y cloro; Ryan Miller olía a confianza y lealtad, olor a perro, el mejor del mundo. Y, en cuanto a Indiana, su madre, olía a magia porque estaba impregnada de las fragancias de su oficio." Me ha gustado mucho porque para mí, el olfato es un sentido muy importante. Los olores me traen recuerdos bueno o malos, dependiendo, pero es uno de los sentidos que tienen para mi más importancia. Sé que a mi madre le pasa lo mismo, así que, seguro que esto es hereditario...

Genial la referencia que hace a 50 sombras de Grey. Ryan Miller mantiene en un momento dado una relación con una ejecutiva agresiva oriental que tiene tendencias masoquistas, cosa que él no entiende porque ha sufrido mucho en las guerras en las que ha participado y no comprende que se quiera sufrir gratuitamente. Entonces, la muchacha le deja el libro, con anotaciones, para que lo lea, a ver si pilla por dónde quiere ir ella. A él no le gusta mucho, la verdad y hace el siguiente comentario: "Se trataba de una novela con un título sobre el color beige, o tal vez era gris, no estaba seguro, muy popular entre las mujeres, con el argumento tradicional de las novelas románticas más una dosis de pornografía suave, sobre la relación sadomasoquista entre una virgen inocente de labios turgentes y un multimillonario guapo y mandón. Un resumen absolutamente genial.

Ya voy a terminar, pero tengo que decir que hay que prestar muchísima atención a Atila, el perro de Ryan, que es sordo pero ha sido muy bien entrenado para misiones especiales y es capaz de entender solo una mirada, un gesto o un apretón más o menos fuerte en su lomo. Es la fidelidad absoluta.

Acabo con el lema de Indina: "Un buen día, más otro buen día, igual a una buena vida".

domingo, 2 de febrero de 2014

El médico hereje (José Luis Corral)

¡Qué majetes son los Reyes Magos! Este es otro de los libros que me trajeron (por buena, por supuesto)

El éxito estaba asegurado: un libro sobre Miguel Servet escrito por José Luis Corral. "No hace falta decir nada más", parafraseando a Bernd Schuster.

Frivolizando un poco, lo primero que se me ocurre es que este libro tiene un problema: el final nos lo sabemos todos. Es lo que me pasa a mí con la peli Titanic. ¿Para qué la voy a ver si el barco se hunde?. Aquí pasa un poco lo mismo. Yo se lo decía el otro día a mi marido: "Te lo voy a destripar: le queman en la hoguera".

El libro está genial. Me ha gustado muchísimo. Aquí aparecen dos personajes que siempre han despertado en mí sentimientos intensos sin que les haya conocido en profundidad. Por un lado, Miguel Servet siempre me ha caído muy bien y Calvino siempre me ha caído mal y no sé por qué. Será por las imágenes que salían en los libros cuando lo estudiábamos (que no eran especialmente agradables), no lo sé...

Y leyendo este libro, no me ha cambiado radicalmente la percepción pero sí he podido abrir un poco la mente porque los dos tenían sus cosas buenas y sus cosas malas.

Miguel Servet: "En la mente de Miguel Servet cabía todo... Nada escapaba a su curiosidad y a su afán por alcanzar las más altas cotas de sabiduría". "No solía arrepentirse de sus decisiones pues su altanería era tanta que no creía equivocarse."

Juan Calvino: "La mayoría de los ginebrinos lo consideraba un hombre dotado de una profunda sensibilidad, de carácter compasivo y que daba muestras de caridad hacia quienes lo necesitaban. Era un trabajador incansable, que no cesaba de escribir cartas, preparar sermones y redactar epístolas y pastorales. Y siempre se mostraba dispuesto a ayudar al prójimo y a sacrificarse en beneficio de la comunidad. Vivía con suma modestia, era austero en la comida y en el vestido y no se le conocía vicio alguno" "Calvino era un iluminado absolutamente convencido de que estaba en posesión de la verdad, de toda la verdad, de la única verdad."

Es un libro muy interesante, que nos hace ver cómo funcionaba la Inquisición y las iglesias de la reforma. Al final, se da uno cuenta de que lo que el autor pone en boca de Servet es una gran verdad: "En eso, luteranos, calvinistas y católicos coinciden plenamente. Todos queman a mujeres acusadas de brujería y lo hacen porque anhelan que sea su forma de entender el cristianismo la única forma que se imponga". Lo cierto es que yo nunca he entendido eso de quemar a nadie en la hoguera: será cosa de la cultura del momento, será, sí, pero a mí... ¡no me cuadra ni entonces, ni ahora, ni nunca!

Me ha gustado un parrafito que quiero dejar aquí reflejado: "...a pesar de que el manual de inquisidores escrito dos siglos atrás por el fraile Nicolás Eimeric recomendaba que los que ejercieran ese puesto, además de tener más de cuarenta años cumplidos, debían ser honestos en su vida privada, prudentes n sus manifestaciones públicas, firmes en la defensa de la fe, virtuosos en su comportamiento y eruditos en el conocimiento de la doctrina católica, Ory creía que para medrar en su oficio era mucho mejor adular al poder secular y ponerse siempre al servicio del rey y del papa que imitar el ejemplo de Cristo." ¡Ahí queda eso!

También me ha gustado una de las leyes que regían en Ginebra: "El acusador debe permanecer encerrado con el acusado hasta que el tribunal admita la acusación y decida si está fundamentada. Esta es la manera en que la ciudad de Ginebra garantiza que las acusaciones que se presentan contra los ciudadanos tengan alguna base." Esto está fenomenal pero, claro, también es verdad que "quien hizo la ley, hizo la trampa" y al final ,se podría acusar sin ningún tipo de fundamento. Pero, vaya, el acusador se tenía que quedar un tiempecito en la cárcel...

Estamos situados en una época muy convulsa, es cierto. Y la religión, lamentablemente, siempre ha sido motivo de luchas entre los pueblos, por las razones que sean (que yo creo que eran más económicas o de poder que religiosas...). Pero lo de la llegada del fin del mundo es algo que tenia a todos muy preocupados. La cosa es que todos se sabían las palabras de Jesús: "En cuanto al día y a la hora, no los conoce nadie, ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solo los conoce el Padre" (Mt 24,36), pero aun así, no hacían más que darle vueltas a cuándo se acabaría el mundo. Y Miguel Servet comenta en uno de sus juicios: "...en ese concilio de Nicea, que tuvo lugar en el año 325. Ese fin del mundo que anuncia el Apocalipsis está muy cerca. Tendrá lugar en el valle de Josafat, entre esta ciudad y el lago de fuego y azufre de Sodoma. Yo he hecho mis cálculos y he comprobado que el final de los tiempos acontecerá mil doscientos sesenta años después de ese concilio , en nuestro año 1585. Para ello utilicé el Libro de Daniel y e propio Apocalipsis de San Juan". Considerando que estaban en 1553, a más de uno debió de entrarle un poco de miedito. Porque, aunque consideraban que Servet era un hereje, a ninguno se le escapaba que era un hombre inteligente y que había estudiado mucho...

Interesante el concepto que tenía Calvino de cómo deberían ser las costumbres en Ginebra: "...se prohibirían otra vez las manifestaciones de lujo, las fiestas laicas y la mayoría de las expresiones artísticas... se prohibirías que los músicos itinerantes, agentes del demonio según Calvino, vagaran de fiesta en fiesta con sus violines, guitarras y trompetas, incitando al baile y despertando la lujuria..."; "...varias mujeres se lanzaban unas a otras una pelota y corrían para evitar ser golpeadas y eliminadas en un juego que llamaban el volante, el cual era especialmente odiado por Calvino porque decía que fomentaba la desinhibición natural de la mujer y la incitaba a la risa y a la banalidad.". Claro, de esto algo debe de quedar y por eso, cualquiera que haya estado en Ginebra se puede haber dado cuenta de que es una de las ciudades más aburridas del mundo (aunque yo solo he estado por razones de trabajo, se huele en el ambiente).

Me está quedando un poco largo, la verdad, pero es que en este libro hay muchas cosas que merecían ser entresacadas. Como lo que dijo Sebastián Castellio, uno de los cabecillas de los libertinos, grupo de que oponía a Calvino en Ginebra y que querían lograr la salvación de Servet: "Matar a un hombre no es acabar con una doctrina, es matar a un hombre". Parece una perogrullada pero merece darle una pensadita en profundidad.

Y acabo ya, ahora sí, con una reflexión de Miguel Servet en relación con la libertad: "Pero Dios nos dio la vida y la luz, y lo hizo así para que fuéramos libres. Dios nos otorgó su luz, la luz del mundo, la que nos transfiere la energía vital. La luz lo es todo, y sin ella la vida sería imposible. Si renuncio a mi libertad, renuncio a la luz, y, por tanto, renuncio a la vida. Y si renuncio a la vida, renuncio a Dios."

domingo, 26 de enero de 2014

El francotirador paciente (Arturo Pérez Reverte)

Como tengo la manía de no echar un vistazo a la reseña de los libros cuando me fío del autor, con este eme he llevado una sorpresa tremenda. Yo estaba convencida de que iba a tratar de un francotirador de los de verdad. Y me parecía lógico ya que el autor ha sido corresponsal de guerra.

Pero no, para nada. El tema del libro son los graffiteros... Impresionante...

Es un tema realmente curioso, la verdad. Y muy llamativo. Mi conocimiento del mundo del arte urbano (y del no urbano, la verdad) es escaso. Es cierto que algunos graffiti que se ven por los muros de las ciudades son alucinantes y, hasta a mí, que no soy gran admiradora del arte moderno, me parecen espectaculares y muy buenos. Pero no es algo de lo que yo tenga un gran conocimiento.

Sí puedo entender que el que hace graffiti quiera dejar su impronta en algún sitio visible pero no termino de entender que se quiera "estropear" algo que luego hay que limpiar o arreglar. Y, sobre todo, se me escapa lo de los bombardeos, en los que salen un montón de grafiiteros a hacer una intervención en un sitio concreto. Seguro que tienen sus razones, seguro. Pero a mí se me escapa un poco.

En definitiva, y volviendo al  libro, es muy recomendable, como cabía esperar. A mí me gusta todo lo que escribe este autor pero, pese a que el libro está muy bien, no es el mejor que he leído de él. Sigo pensando que es muy recomendable pero... a mí el final no me ha gustado mucho (por supuesto, es cuestión de gustos). Es verdad que me estaba preguntando cómo iba a terminar, porque no encontraba la forma en que el autor iba a poder salir con bien de la historia, pero no era lo que esperaba y me ha dejado un poco fría. No porque no lo esperase, porque lo sorprendente es muchas veces lo mejor. Es porque me parece que descuadra un poco con el resto de la novela... No sé, quizá sí es lo que debería ser pero...

La historia trata de una muchacha experta en arte a la que contratan para que localice a un graffitero, Sniper, que se oculta porque un empresario español le tiene puesto precio a su cabeza. En una de las intervenciones preparadas por él, el hijo del empresario pierde la vida y el padre culpa a Sniper de lo sucedido.

Esta muchacha, Lex, le busca para hacerle una propuesta económica de un editor que quiere publicar un libro con sus obras.

Es muy interesante porque tiene que localizarle a través de personas que le han conocido y se da cuenta de la lealtad que existe hacia él por parte de los otros graffiteros, sigan o no en la brecha... Tiene una parte de misterio, otra de arte, da importancia a los principios que mueven a los graffiteros a seguir... Da opción a disfrutar y reflexionar.

Y, por supuesto, como casi cualquier libro, tiene sus frases interesantes. Por un lado, me ha hecho gracia, casi al principio cuando dice Lex: "detesto esos lugares absurdos en los que debes llevar tú la consumición a la mesa". Me ha encantado, porque a mí me pasa lo mismo: me fastidia enormemente que me den la consumición en vasito de plástico, me la tenga que llevar yo a la mesa y tenga, por ejemplo, el azúcar en un mostrador y tenga que ir yo a buscarla... ¡Y encima es carísimo!

También hay algunas frases de graffiti que son sorprendentes: "Si es legal, no es graffiti", "Las ratas no bailan claqué", "Sin dientes no hay caries"... Esta última me parece divertida pero muy sabia. Para pensar un poco.

Yo tengo un concepto especial de las leyes. No del concepto, no, sino de cómo están hechas. Creo que los abogados escriben las leyes de la manera más enrevesada posible para que tengas que contratar a otro abogado que te lo explique... Y en este libro hay un ejemplo cortito pero muy explícito: "Quien es causa de la causa, es causa del mal causado". Verdad es, sí, pero ¿hay que decirlo así?

Hay muchas cosas que se podrían incluir aquí, pero sería alargarme demasiado, así que voy a cerrar con una frase que me ha gustado y que no es de ninguno de los personajes, sino de Auric Goldfinger, dirigiéndose a james Bond: "Una vez es casualidad, dos puede ser coincidente, tres significa enemigo en acción"

Huesos en el jardín (Henning Mankell)

¡Un valor seguro! Es otro de los libros que me trajeron los Reyes. Y es que los Reyes son muy listos y saben lo que me gusta. Y... el detective Kurt Wallander me encanta.

Es una pena porque este es el último libro de esta serie y dice el autor que no piensa volver a escribir nada de este detective.

A mí, la novela negra siempre me ha gustado pero es verdad que hay algunos personajes que caen mejor y otros que no caen tan bien. Y este detective es entrañable. El autor lo comenta la final de la novela en un posfacio en el que deja claro que esta es la última novela que se va a publicar de este personaje (aunque no es al última cronológicamente). Es muy posible que caiga bien porque tiene los mismos problemas que tiene cualquier otra persona: no quiere coger peso y quiere ponerse un poco en forma pero le da un perezón enorme ir a un gimnasio y le cuesta ir a trabajar andando pudiendo coger el coche... Además, es diabético, lo que hace que tenga que depender de la insulina para poder hacer una vida normal.. En fin, que es como cualquiera de los lectores que se enfrentan a sus novelas.

Esta historia es igual de buena que todas las demás. Me ha hecho pasar un rato entretenido, emocionante y agradable. Además, no es solo una historia de detectives, sino que siempre (y en este caso también)  hay una historia humana por detrás, que nos hace pensar un poco más allá de lo listos que pueden llegar a ser los policías.

En este caso, hace referencia a los refugiados de la II Guerra Mundial, los problemas que podían encontrar y cómo a veces pasaban desapercibidos y nadie les hacía mucho caso...

En esta novela aparece también la hija de Wallander que, además, se ha ido a vivir con él, lo que le da un toque más personal incluso que en otras ocasiones.

En fin, que es un libro muy recomendable, se lee muy rápido y muy bien y vuelve a hacer que admiremos a Kurt Wallander un poquito más.

sábado, 25 de enero de 2014

¿Te apuntas a una aventura? (Marta Arrimadas Tobalina)

Este es uno de los libros que dejaron los Reyes en casa el día 6. La verdad es que no lo dejaron para mí, pero tenía mucha curiosidad por leerlo y ha sido el primero que he cogido de los que tenía pendientes.

Mi interés especial por el libro se debe a que, aunque a la autora no la conozco personalmente, sí conozco a su hijo, Sergio. Creo que ya he comentado en alguna ocasión que mis hijos pertenecen a un grupo de poscomunión de la parroquia. Pues bien, Sergio es el educador del grupo de los CSDJ's (Cristianos Seguidores de Dios y Jesús), al que pertenece mi hijo pequeño.

La dedicación de los educadores de estos grupos no se puede resumir así como así en una reseña de blog:  no hay espacio suficiente. Son unos chicos estupendos que dedican los domingos por la tarde a estar con nuestros hijos y ayudarles a crecer un poco más en la fe en comunidad, con chavales de su edad. Y todo esto pasándolo estupendamente.

Dicho esto, yo valoro mucho, muchísimo a Sergio como persona y, por lo tanto, su criterio. Y, cuando nos comentó que su madre había escrito un libro y que estaba muy bien para los chicos, no lo dudé ni un momento. Era lo que nos hacía falta como regalo de Reyes para nuestro hijo.

Como él está ahora leyendo otro y yo tenía mucha curiosidad, decidí leerlo primero. Y el resultado es que me ha gustado mucho.

Se trata de 3 aventuras diferentes de unos chavales que se van a pasar unos días con Johnny y Fractalita. Ellos les van dirigiendo en sus juegos y sus actividades para ayudarles a crecer y a mejorar en sus relaciones y en su conocimiento propio y de los demás. Además, cuentan con la ayuda de una tablet, que se llama Explorador.

Está dirigido a los chavales pero a los padres también nos puede venir muy bien, la verdad. Hay cosas que cuentan los chicos que me han hecho pensar en cómo me relaciono yo con mis hijos y cómo podría hacer que esa relación fuera un poco mejor (creo que no podemos quejarnos de cómo es pero sí se puede mejorar, seguro).

El libro también nos enseña a ver las cosas con otra perspectiva y creo que a mis hijos les puede venir muy bien leerlo. Por ejemplo, el porqué decimos que una cosa no se nos da bien o no vamos a poder hacerla nunca. Yo lo he hablado con ellos muchas veces pero quizá si leen que esa no es la actitud y que se pude mirar desde otro ángulo, lo entiendan mejor.

En definitiva, es un libro muy recomendable. Quiero ver qué me dicen los chicos cuando lo lean pero a mí, personalmente, me ha aportado muchas cosas.

Deja la puerta abierta a más aventuras y yo, desde luego, me pienso apuntar.

Para cerrar, quiero dejar una de las frases de Explorador, casi al principio de la primera aventura, cuando los chicos se separan y tienen que hacer las paces: "La Paz es ayudarse, la Paz es colaborar, la Paz es compartir, la Paz es apreciar al otro, la Paz es cuidar, la Paz es respetar". Tenemos mucho que aprender.

jueves, 23 de enero de 2014

Félix de Lusitania (Jesús Sánchez Adalid)

Tenía que haber hecho esta reseña hace casi una semana pero no he tenido opción.. no me ha dado tiempo... ¡la vida es así!

Cuando llegaron los Reyes el día 6, nos trajeron algunos libros muy interesantes que me apetecía mucho leer pero, por cuestiones de trabajo, el día 9 tenía que volar a Lisboa y no quería llevar el bolso más lleno de lo habitual... Vamos, que si meto un libro en papel, me hacen pagar por exceso de equipaje.

Total que opté por elegir un libro para el e-book, un poco al azar, la verdad. Hombre, leer algo de Jesús Sánchez Adalid es un valor seguro pero tengo que confesar que no tenía ni la menor idea del tema del libro y que la sorpresa ha sido espectacular.

El libro me ha encantado. Aquí se podría terminar la reseña pero quedaría un poco coja comparada con las demás. Y perdería mi fama de "enrollarme como las persianas"....

La trama se desarrolla en torno al año 250 d.C. y Félix de Lusitania, el prota, es un militar oriundo de Emérita Augusta (Mérida) capital de Lusitania en la Roma de entonces. Curioso que nos dice que se ha criado en la vega del Anas, que es... el Guadiana, como era de esperar.

Tengo que incluir la cita que inicia la lectura porque creo que no tiene desperdicio. Es de Orígenes y dice así:
"Cuando mengua la luz en el alma humana y esta no está ya nutrida por el alimento natural que le es propio, las tinieblas lo poseen todo; por doquier se instalan tristeza y desgracia, y se produce un encuentro de potencias enemigas del alma. Entonces esas potencias operan tenebrosamente en los corazones de los hombres, instigando a una nación contra otra, a un reino contra otro".

El libro narra la vida de Félix de Lusitania desde el momento en que se halla peregrinando con un grupo de cristianos, entre los que se encontraba Orígenes, hasta que, tras varios años de dudas y cambios personales, decide bautizarse. Como curiosidad, el muchacho se va a la guerra a Singidunum que, como yo no sabía qué ciudad era, he hecho las correspondientes averiguaciones y he descubierto que se trata de Belgrado.

Por un lado, a mí me encantan las novelas de romanos, sobre todo cuando son narradas por alguien que sabe lo que dice, como es el caso de este autor. Y, por otro lado, se hace un estudio interesante de lo que eran los cristianos en aquellos momentos en que se les consideraba una secta "molestosa". (De hecho en un momento dado se dice: "...de toda esa basura, el cristianismo es lo peor"). Y este es otro tema que me interesa muchísimo y que me toca la fibra sensible.

Por otra parte, hay frases interesantes que se podrían sacar de ese libro y ser incluidas en cualquier escrito cuya trama se sitúe en el siglo XXI. Por ejemplo, Decio, antes de ser emperador, le dice: "Hay cientos de jóvenes que, como tú, están preparados y no pueden acceder al puesto que les corresponde por culpa de este maldito sistema corrupto". O la reflexión que hace el propio Félix: "No he conocido los tiempos antiguos, pero llegué a creerme que había vivido en ellos a fuerza de escuchar constantemente lo mal que iban las cosas en el presente y lo deseable que era retornar al pasado". Y, como última muestra: "Había tal deseo de placer que a veces se tenía la impresión de que el mundo se iba a terminar al día siguiente. Sería porque todo cambiaba veloz y desenfrenadamente, y más que nada las costumbres".

Todo el libro es una lucha interna de Félix, que ha conocido a Jesús, le ha convencido bastante pero no se atreve a dar el paso de enfrentarse a que de verdad eso es lo que quiere. Se siente muy inquieto porque no puede entender el misterio de la cruz. Para él, eso es una debilidad que no puede atribuirse a un dios: "... me topé de frente con el misterio más incomprensible de la fe de los cristianos: la cruz. Para mí, que era  romano, como para los griegos, significaba necedad. La muerte del crucificado no tiene nada de la fuerza, ni de las cualidades del dios... Mi idea de lo divino, como la de los hombres de mi tiempo, era sublimidad, fuerza y potencia; lo cual era incompatible con la oscuridad y el dramático sobresalto de la cruz."

Félix se casa en Cartago con Fidelia, que está muy cercana a los cristianos. Félix la deja que siga reuniéndose con ellos, en la creencia de que es una diversión más y que, si eso hace que sea feliz... ¡adelante! Pero Fidelia le va contando cosas que van entrando en su alma poco a poco y le hacen cuestionarse muchas más cosas: "Pero una moral así exige un gran sacrificio. No creo que a nuestro mundo, malvado y egoísta, le interese."

Fidelia le plantea las cosas como ella las ve y trata de convencerle de que es una opción de vida que puede merecer la pena: "Pues que el amor es el misterio central del cristianismo. Su Dios es amor ¿No se lo has oído decir una y mil veces? Y nada se sustrae a la fuerza del amor de un Dios así: nada, Félix, nada, ni la muerte misma. Por eso siento aquí dentro que Él nos resucitará".

Podría seguir incluyendo frases y frases porque el libro está repleto de reflexiones que me han encantado y que me gustaría dejar aquí. No puedo incluirlas todas pero quiero dejar algo de lo que Tascio Cecilio Cipriano le cuenta a Félix en una de sus charlas: "Porque Dios no mira el mundo como nosotros, que nos aferramos a lo que vemos como si fuera lo único  existente. La mirada de Dios es más amplia y va más lejos. Y Él, como Dios, se reserva su misterio."

Félix acaba bautizándose y es cuando siente de verdad y dice: "Le llamé "Señor" pues le deseé dueño de mi alma y de toda mi vida. Supliqué por los míos, por el mundo, por la salud, por la paz,... pedí vida, porque la vida es Él. Y le rogué que me alzara del polvo."

Voy a terminar ya, porque va a ser más larga la reseña que el propio libro... De verdad, lo recomiendo encarecidamente. Hace un estudio estupendo de la sociedad romana y presenta fantásticamente a los cristianos de aquella época y las bases del cristianismo.

Para cerrar, una frase de Fidelia para meditar: "¿Por qué buscaremos la felicidad en lugares tan complicados? Creo que casi todo el mundo está de acuerdo en que ser feliz es algo muy sencillo. Se puede ser feliz con tan poco..."