Ya he contado alguna vez que, por no sé muy bien qué razones, los Romanov me caen bien. Vaya, no todos, sino los últimos, es decir, la familia del zar Nicolás II, su mujer, sus hijas, el zarevich...
Claro, hace poco escuché una entrevista que hicieron a Carmen Posadas hablando es este nuevo libro que ha sacado hace poquito, y... ¿qué podía pasarme en ese caso? Pues que me tuve que proponer leerlo... ¡estaba mascado!
Leer este libro es un auténtico placer. Es una historia narrada por Leonid Sednev que, históricamente fue el único superviviente de la matanza que se produjo aquella noche en que desapareció el último zar. No se sabe si este hombre fue atrapado en alguna de las purgas de Stalin o se fue a Sudamérica. Carmen Posadas ha elegido esta opción y le sitúa muy mayor ya y muy enfermo en Uruguay, contando todo lo que él recuerda de su vida con los zares. Y lo cuenta cuando ya es muy mayor porque "...los grandes secretos son como los hechizos, se desvanecen en cuanto uno los cuenta".
Se aprende muchísimo de esa época, de cómo se funcionaba a grandes niveles. Por ejemplo, las grandes familias rusas mandaban la ropa sucia a París o a Londres porque "...no hay nada en el mundo como una buena laundry inglesa o una blanchisserie parisina". También he aprendido que lo chic es comer la mousse de chocolate con tenedor... ¡qué cosas!
Leonid Sednev comenzó como water boy: eran chavalines que vivían prácticamente en las chimeneas para tenerlas perfectamente limpias y que la calefacción de las habitaciones funcionara correctamente. Después pasó a las cocinas y, durante la guerra, ayudó en los hospitales improvisados. Eso le dio opción a conocer perfectamente al zar, la zarina, las grandes duquesas (enamorándose de alguna de ellas) y jugar con el zarévich. Como cosa curiosa, la zarina iba en silla de ruedas por el palacio porque siempre estaba cansada.
¡Ah! Y los familiares se escribían cartas todos los días aun viéndose constantemente. Eso tiene que ser porque no tenían mucho que hacer porque si yo tuviera que escribir cartas a mis hijos, no podría hablar con ellos (y ellos tampoco las leerían, claro,... ¡qué cansancio!).
Y también presenta a Rasputín en muchos aspectos desconocidos. Este es un personaje curioso y muy sorprendente, muy controvertido... Y estos días les ha dado en M80 por poner a Boney M cantando eso de "Ra-ra-rasputín lover of the Russian queen..." En principio, parece que para nada fueron amantes, aunque Rasputín se liaba con toda la que se le pusiera por delante... Y la zarina creía realmente que era una persona piadosa, una especie de profeta y creía a pies juntillas en lo que él le decía. Eso sí, por lo visto, cochinón era un rato: "Se jactaba de no cambiarse de ropa. Dormía con ella puesta y se levantaba sin toamrse la molestia de lavarse siquiera la cara". Y, para saciar la curiosidad de muchos, nos comentan que "...tenía 3 talentos poco comunes. El primero era una descomunal verga de 30 cm en reposo; el segundo, un don para la profecía, y el último, un gran magnetismo personal". Por lo visto, el problema de poder conocer en profundidad a Rasputín radica en que era capaz de lo mejor y de lo peor y eso da muchos problemas para poder profundizar en la personalidad de alguien.
Hay un personaje estupendo, que es Iuri, un enano que trabaja como water boy y es hijo de algún gran señor aunque él nunca lo dice (si es que lo sabe). Es fantástico pero algunas veces, habla con una amargura tan tremenda que casi consigue que se nos salten las lágrimas: "El que no ama, no llora. Mejor estar solo. Al fin y al cabo, ¿qué es la soledad? Solo un modo un poco más feo de decir libertad". Es una pena llegar a pensar así.
Me ha encantado el reino de OTMA: es el nombre que daban las grandes duquesas a sus habitaciones. Y se llamaba así por sus iniciales: Olga, Tatiana, María y Anastasia.
En fin, con este libro podría seguir y seguir porque hay miles de cosas que comentar. La tía del narrador es genial y le escribe una carta que podría ser el paradigma de la ironía y los dobles sentidos. Además, está enamorada de Mr. Cummings que parece ser que fue en quien se inspiró Ian Fleming para comenzar sus historias de James Bond (si es que el mundo es un pañuelo...)
Pero, con todo el dolor de mi corazón, tengo que cerrar ya porque si no reescribiría el libro en otro orden...
Es para leerlo con tranqulidad y más que disfrutarlo, degustarlo. Fantástico.
Eso sí, para acabar quiero dejar una cita que me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar un poco, sobre todo viendo en la situación en que estamos todos últimamente: "Cuando el presente parece incomprensible o incluso grotesco, no hay más que mirar al pasado para que deje de serlo".
martes, 19 de marzo de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
Casino Royale (Ian Fleming)
Vuelvo a mis cosas... sigo con James Bond (y eso que vengo de leer otra de espías...)
Esta novela fue la primera que escribió Ian Fleming con James Bond. Y se nota, claro que se nota. Hay que ver cómo se va refinando el personaje conforme van avanzando las novelas... Lo curioso del caso es que Ian Fleming la empezó a escribir para distraerse de los preparativos de su boda... ¿qué estarían preparando? Pero, visto lo visto después, no le fue mal empezar a escribir esta serie de novelillas.
Es el prototipo de novela de Bond, desde luego pero, como decía antes, el muchacho se va refinando. De hecho, aquí hay un momento en que pide "una botella de Veuve Clicquot y huevos revueltos con tocino". Vamos, yo soy el maître y me niego a servírselo, desde luego. Pero, eso sí, lleva un Ronson de plata vieja, que da mucha clase. A mí, personalmente, la plata vieja no me gusta nada, pero no puedo negar que da bastante estilo. Eso sí, debía de estar rellenándolo a todas horas porque, en un momento dado, dice que se estaba fumando su septuagésimo cigarrillo del día...
Volvemos a darnos cuenta de que es la primera novela porque, aunque James Bond nunca deja de ser machista, aquí hace un comentario para matarle lentamente haciéndole sufrir mucho: "Las mujeres eran para el esparcimiento. En un trabajo se metían por medio y lo enturbiaban todo con el sexo, los sentimiento herido y todo el equipaje emocional que arrastraban de un lado a otro".
Claro que, a la chica (que, a la sazón, se llama Vesper) su jefe le dice: "Aunque resulta bastante atractivo, no se enamore, porque no creo que tenga mucho corazón". ¡Ese sí es mi chico!
Y, para mi sorpresa, y en contra de las respuestas del Trivial, el Cero Cero, que yo creía que indicaba licencia para matar, nos dicen en el libro que "...significa que has matado a alguien a sangre fría durante alguna misión". Cuanto menos, sorprendente. Esto me va a obligar a seguir leyendo la serie para ver si vuelve a hacer el comentario en alguna otra de las novelas. ¡Habrá que sacrificarse, qué le vamos a hacer!
No hago comentarios de la trama porque es como tiene que ser. Bond se hace pasar por millonario jamaicano para arruinar a un espía ruso en el casino. Lo del casino está genial. Debe de enganchar, la verdad. Yo no he estado nunca en un casino y tampoco me llama especialmente la atención. Bueno sí, estuve en el de Montecarlo pero, como tenía 16 años, no pude pasar de la entrada y solo vi las máquinas tragaperras. Ahora, por fuera es precioso y el ambientillo que se respira alrededor es chulo.
La chica, como cabe esperar, es tontorrona y, encima, es mala... ¡lo que faltaba!. Pero el libro acaba como tieme que acabar: BIEN.
Es evidente que me ha gustado. Lo he pasado bien, me he abstraído de los problemas de trabajo y de los exámenes de mis hijos (porque parece que la que se va a examinar soy yo) y he disfrutado como una enana, sin sufrir, sin agobiarme, sin llorar... solo pasándolo muy bien.
Y, para acabar, una cita de espías: "Avanza contra el enemigo y a lo mejor la bala yerra. Retrocede, rehuye, traiciona y la bala nunca fallará". Para reflexionar un poquito.
Esta novela fue la primera que escribió Ian Fleming con James Bond. Y se nota, claro que se nota. Hay que ver cómo se va refinando el personaje conforme van avanzando las novelas... Lo curioso del caso es que Ian Fleming la empezó a escribir para distraerse de los preparativos de su boda... ¿qué estarían preparando? Pero, visto lo visto después, no le fue mal empezar a escribir esta serie de novelillas.
Es el prototipo de novela de Bond, desde luego pero, como decía antes, el muchacho se va refinando. De hecho, aquí hay un momento en que pide "una botella de Veuve Clicquot y huevos revueltos con tocino". Vamos, yo soy el maître y me niego a servírselo, desde luego. Pero, eso sí, lleva un Ronson de plata vieja, que da mucha clase. A mí, personalmente, la plata vieja no me gusta nada, pero no puedo negar que da bastante estilo. Eso sí, debía de estar rellenándolo a todas horas porque, en un momento dado, dice que se estaba fumando su septuagésimo cigarrillo del día...
Volvemos a darnos cuenta de que es la primera novela porque, aunque James Bond nunca deja de ser machista, aquí hace un comentario para matarle lentamente haciéndole sufrir mucho: "Las mujeres eran para el esparcimiento. En un trabajo se metían por medio y lo enturbiaban todo con el sexo, los sentimiento herido y todo el equipaje emocional que arrastraban de un lado a otro".
Claro que, a la chica (que, a la sazón, se llama Vesper) su jefe le dice: "Aunque resulta bastante atractivo, no se enamore, porque no creo que tenga mucho corazón". ¡Ese sí es mi chico!
Y, para mi sorpresa, y en contra de las respuestas del Trivial, el Cero Cero, que yo creía que indicaba licencia para matar, nos dicen en el libro que "...significa que has matado a alguien a sangre fría durante alguna misión". Cuanto menos, sorprendente. Esto me va a obligar a seguir leyendo la serie para ver si vuelve a hacer el comentario en alguna otra de las novelas. ¡Habrá que sacrificarse, qué le vamos a hacer!
No hago comentarios de la trama porque es como tiene que ser. Bond se hace pasar por millonario jamaicano para arruinar a un espía ruso en el casino. Lo del casino está genial. Debe de enganchar, la verdad. Yo no he estado nunca en un casino y tampoco me llama especialmente la atención. Bueno sí, estuve en el de Montecarlo pero, como tenía 16 años, no pude pasar de la entrada y solo vi las máquinas tragaperras. Ahora, por fuera es precioso y el ambientillo que se respira alrededor es chulo.
La chica, como cabe esperar, es tontorrona y, encima, es mala... ¡lo que faltaba!. Pero el libro acaba como tieme que acabar: BIEN.
Es evidente que me ha gustado. Lo he pasado bien, me he abstraído de los problemas de trabajo y de los exámenes de mis hijos (porque parece que la que se va a examinar soy yo) y he disfrutado como una enana, sin sufrir, sin agobiarme, sin llorar... solo pasándolo muy bien.
Y, para acabar, una cita de espías: "Avanza contra el enemigo y a lo mejor la bala yerra. Retrocede, rehuye, traiciona y la bala nunca fallará". Para reflexionar un poquito.
jueves, 7 de marzo de 2013
El maifiesto negro (Frederick Forsyth)
He tardado un poco en terminarlo, pero ha merecido la pena. Las novelas de Forsyth suelen ser largas y yo cada vez tengo menos tiempo para leer... ¡mala combinación!
Lo cierto es que leer a Forsyth, para mí, es apostar a caballo ganador. He leído bastates cosas suyas y me gusta muchísimo; me lo paso fenomenal... Cuando leí Chacal lo hice del tirón, en un día, tranquilita, sin prisas, pero sin parar. Y, claro, cuando me dejaron Odessa (hace un montón de años, cuando estaba pasando mi priner verano de universidad), me quedé toda la noche despierta hasta que lo acabé.
Con este libro habría hecho lo mismo pero los años y las obligaciones no perdonan: no ha sido posible.
Forsyth consigue presentarnos a unos agentes secretos espectaculares. No dan la nota como Bond, es verdad, pero saben de todo y salen airosos de casi todas las situaciones, por complicadas que nos parezcan. Además, se le nota enormemente que es inglés porque siempre termina quedando el servicio secreto inglés por encima de la CIA. La CIA suele empezar con la misión, va haciendo cositas e incluso aporta algo, pero si no es por el MI5, nada de nada.
En esta novela pasa algo así. Jason Monk es americano, trabajando muchos años para la CIA como supervisor de espías rusos. Sin embargo, le tratan muy mal, tiene muchos problemas y se marcha. Al final, tienen que llegar los ingleses a reclutarle de nuevo para una misión importante.
El personaje de Sir Nigel Irvine es fantástico. Es el antiguo jefe de espías que quiere organizar la misión. No sé por qué estos personajes de caballeros ingleses, ya amyores, me parecen tan estupendos. Todo lo hace con calma, con tranquilidad, sin alterarse y, eso sí, lo tiene todo supercontrolado. Y, después de liarla redonda en Rusia, hacer que cambie la intención de voto de todo un país y cargarse al nuevo Hitler, se pone a plantar patatas con su mujer en el jardín porque, aunque odia la horticultura, a su mujer la quiere mucho... Cuando se reúne con el exjefe de Monk le dice: "Bah, me temo que somos lo bastante viejos y feos para beber como caballeros". ¡Me parede genial!
Por otro lado, nos presenta la Rusia después de Yeltsin, aún no demasiado abierta pero ya sin telón de acero. Si el retrato que hace de la sociedad es cierto, pone los pelos de punta: mendigos muriendo a centenares de frío en las calles, las mafias organizando absolutamente todo y luchas entre unas y otras al margen de policía y ejército. Quizá exagere un poco pero, aún así es tremendo. Un comentario que deja Forsyth: "En una sociedad donde la combinación de burocracia esclerótica e incompetencia pura y dura ha hecho que se atasquen todos los engranajes, el mercado negro es el único lubricante".
También es verdad que, quizá porque el propio Forsyth fue militar, los generales (los buenos, que también los hay malos) suelen salir muy bien parados. El honor del ejército es de las cosas que se mantienen siempre. Me llama la atención la cita que inlcuye de Napoleón sobre los generales: "Me da igual que sean buenos, los quiero con suerte".
Es curioso, además, lo que comenta del espionaje: "Un falso desertor puede tarer consigo información real, pero su principal objetivo es divulgar desinformación". En otro momento dice: "...era un mundo de engaño y desinformación, de humo y espejos sin fin..."
Forsyth, en todos sus libros, hace un retrato de las diferentes nacionalidades de una forma bastante cáustica y muy gráfica. Sobre todo, lo hace con los ingleses, como ya he dicho de Sir Nigel. Ojo con le comentario que hacen sobre un posible candidato a zar de todas las Rusias: "Siempre ha sido un poco calavera, le gustan los coches rápidos, ir a la Riviera y tener líos con chicas jóvenes, por lo general sirvientas. Esto ha arrojado tres matrimonios rotos. Y lo peor es que, según he oído decir, hace trampas al backgammon" ¡Cielos! ¡Hace trampas al backgammon! ¡Qué desconcertante!
Es más que evidente que el libro me ha encantado. No lo puedo evitar, me encantan los espías igual que odio los vampiros... Es muy recomendable, como cualquiera de Forsyth.
Y, para acabar, me quedo con una reflexión que me ha parecido muy interesante: "En política, como en muchos asuntos humanos, el éxito engendra más éxito pero el fracaso genera también más fracaso".
Lo cierto es que leer a Forsyth, para mí, es apostar a caballo ganador. He leído bastates cosas suyas y me gusta muchísimo; me lo paso fenomenal... Cuando leí Chacal lo hice del tirón, en un día, tranquilita, sin prisas, pero sin parar. Y, claro, cuando me dejaron Odessa (hace un montón de años, cuando estaba pasando mi priner verano de universidad), me quedé toda la noche despierta hasta que lo acabé.
Con este libro habría hecho lo mismo pero los años y las obligaciones no perdonan: no ha sido posible.
Forsyth consigue presentarnos a unos agentes secretos espectaculares. No dan la nota como Bond, es verdad, pero saben de todo y salen airosos de casi todas las situaciones, por complicadas que nos parezcan. Además, se le nota enormemente que es inglés porque siempre termina quedando el servicio secreto inglés por encima de la CIA. La CIA suele empezar con la misión, va haciendo cositas e incluso aporta algo, pero si no es por el MI5, nada de nada.
En esta novela pasa algo así. Jason Monk es americano, trabajando muchos años para la CIA como supervisor de espías rusos. Sin embargo, le tratan muy mal, tiene muchos problemas y se marcha. Al final, tienen que llegar los ingleses a reclutarle de nuevo para una misión importante.
El personaje de Sir Nigel Irvine es fantástico. Es el antiguo jefe de espías que quiere organizar la misión. No sé por qué estos personajes de caballeros ingleses, ya amyores, me parecen tan estupendos. Todo lo hace con calma, con tranquilidad, sin alterarse y, eso sí, lo tiene todo supercontrolado. Y, después de liarla redonda en Rusia, hacer que cambie la intención de voto de todo un país y cargarse al nuevo Hitler, se pone a plantar patatas con su mujer en el jardín porque, aunque odia la horticultura, a su mujer la quiere mucho... Cuando se reúne con el exjefe de Monk le dice: "Bah, me temo que somos lo bastante viejos y feos para beber como caballeros". ¡Me parede genial!
Por otro lado, nos presenta la Rusia después de Yeltsin, aún no demasiado abierta pero ya sin telón de acero. Si el retrato que hace de la sociedad es cierto, pone los pelos de punta: mendigos muriendo a centenares de frío en las calles, las mafias organizando absolutamente todo y luchas entre unas y otras al margen de policía y ejército. Quizá exagere un poco pero, aún así es tremendo. Un comentario que deja Forsyth: "En una sociedad donde la combinación de burocracia esclerótica e incompetencia pura y dura ha hecho que se atasquen todos los engranajes, el mercado negro es el único lubricante".
También es verdad que, quizá porque el propio Forsyth fue militar, los generales (los buenos, que también los hay malos) suelen salir muy bien parados. El honor del ejército es de las cosas que se mantienen siempre. Me llama la atención la cita que inlcuye de Napoleón sobre los generales: "Me da igual que sean buenos, los quiero con suerte".
Es curioso, además, lo que comenta del espionaje: "Un falso desertor puede tarer consigo información real, pero su principal objetivo es divulgar desinformación". En otro momento dice: "...era un mundo de engaño y desinformación, de humo y espejos sin fin..."
Forsyth, en todos sus libros, hace un retrato de las diferentes nacionalidades de una forma bastante cáustica y muy gráfica. Sobre todo, lo hace con los ingleses, como ya he dicho de Sir Nigel. Ojo con le comentario que hacen sobre un posible candidato a zar de todas las Rusias: "Siempre ha sido un poco calavera, le gustan los coches rápidos, ir a la Riviera y tener líos con chicas jóvenes, por lo general sirvientas. Esto ha arrojado tres matrimonios rotos. Y lo peor es que, según he oído decir, hace trampas al backgammon" ¡Cielos! ¡Hace trampas al backgammon! ¡Qué desconcertante!
Es más que evidente que el libro me ha encantado. No lo puedo evitar, me encantan los espías igual que odio los vampiros... Es muy recomendable, como cualquiera de Forsyth.
Y, para acabar, me quedo con una reflexión que me ha parecido muy interesante: "En política, como en muchos asuntos humanos, el éxito engendra más éxito pero el fracaso genera también más fracaso".
lunes, 25 de febrero de 2013
Logocomix (Apostolos Doxiadis / Christos H. Papadimitriou)
Subtitulado Una búsqueda épica de la verdad
Este es uno de esos libros que nunca me plantearía leer pero, como ha caído en mis manos y me lo han recomendado...
No soy especialmente aficionada al cómic. Probablemente sea porque no lo he trabajado en condiciones, claro, porque soy consciente de que hay cosas muy buenas. A mí, sacándome de Mortadelo y Asterix... poco más (porque odio a Tintín, así que por ahí no he pasado).
Hace unos días, pasó mi hermano por casa con este libro. Tenía la sanísima intención de devolvérselo a nuestro primo que se lo había prestado, Por circunstancias, estando aquí, hablamos con el propietario del libro que hizo el comentario más peligroso que me puede hacer nadie: "Venga, prima, quédatelo, te lo lees y ya me lo devuelves después"... ¡Y me lo quedé para leerlo!
El libro está muy interesante, la verdad. En cuanto uno lo empieza se da cuenta de por qué les ha gustado tanto a ellos: mi primo es matemático y mi hermano, informático. El protagonista del libro, que narra la historia de su vida y de su obra es.... tachán tachán... ¡Bertrand Russell! IMPRESIONANTE.
Hace unas semanas que el Sr. Russell y yo nos habíamos reconciliado desde mi examen de selectividad y ahora me vuelvo a encontrar con él en un nuevo libro.
El tema es francamente atrayente y hace trabajar a las neuronas sin que uno se dé cuenta. Como son dibujillos (con todos los respetos) parece que no es tan duro valorar el tema de la lógica, las matemáticas, las posibilidades de demostración de todo o de poder basarse en axionas que no necesiten demostración de ningún tipo...
Pasa, además por toda la política de finales del siglo XIX - principios del XX, terminando con Russell explicando cómo enfocar la Segunda Guerra Mundial. Analiza las implicaciones de la política en el pensamiento y el razonamiento. Parece que no debería de ser así, pero esas cosas siempre influyen en el desarrollo del pensamiento, tanto filosófico como matemático, siempre que uno sea capaz de distinguir entre uno y otro, lo que a veces no es nada sencillo.
Reconozco que el libro me ha gustado y me ha impactado y ha hecho cambiar mi visión del cómic. Además, es curioso porque los autores forman parte del cómic y de cómo se va generando... ¡está muy bien!
Y ahora, para cerrar, voy a citar a las Furias en la Orestiada, que es la escena final del libro, porque se me ha quedado grabado y me ha dado que pensar: "¡Que la disputa homicida nunca ruja en esta ciudad, ni la venganza aliente la guerra cruenta! ¡Que la tierra dé cosechas generosas y alegres! ¡Que la tierra reciente de frutos y los ciudadanos se regocijen y festejen bajo un sol brillante!... Sin olvidar rendir tributo a Hermes, dios de la suerte inesperada. ¡¡Alegraos, alegraos, ciudadanos felices, que amáis la sabiduría real!!"
Este es uno de esos libros que nunca me plantearía leer pero, como ha caído en mis manos y me lo han recomendado...
No soy especialmente aficionada al cómic. Probablemente sea porque no lo he trabajado en condiciones, claro, porque soy consciente de que hay cosas muy buenas. A mí, sacándome de Mortadelo y Asterix... poco más (porque odio a Tintín, así que por ahí no he pasado).
Hace unos días, pasó mi hermano por casa con este libro. Tenía la sanísima intención de devolvérselo a nuestro primo que se lo había prestado, Por circunstancias, estando aquí, hablamos con el propietario del libro que hizo el comentario más peligroso que me puede hacer nadie: "Venga, prima, quédatelo, te lo lees y ya me lo devuelves después"... ¡Y me lo quedé para leerlo!
El libro está muy interesante, la verdad. En cuanto uno lo empieza se da cuenta de por qué les ha gustado tanto a ellos: mi primo es matemático y mi hermano, informático. El protagonista del libro, que narra la historia de su vida y de su obra es.... tachán tachán... ¡Bertrand Russell! IMPRESIONANTE.
Hace unas semanas que el Sr. Russell y yo nos habíamos reconciliado desde mi examen de selectividad y ahora me vuelvo a encontrar con él en un nuevo libro.
El tema es francamente atrayente y hace trabajar a las neuronas sin que uno se dé cuenta. Como son dibujillos (con todos los respetos) parece que no es tan duro valorar el tema de la lógica, las matemáticas, las posibilidades de demostración de todo o de poder basarse en axionas que no necesiten demostración de ningún tipo...
Pasa, además por toda la política de finales del siglo XIX - principios del XX, terminando con Russell explicando cómo enfocar la Segunda Guerra Mundial. Analiza las implicaciones de la política en el pensamiento y el razonamiento. Parece que no debería de ser así, pero esas cosas siempre influyen en el desarrollo del pensamiento, tanto filosófico como matemático, siempre que uno sea capaz de distinguir entre uno y otro, lo que a veces no es nada sencillo.
Reconozco que el libro me ha gustado y me ha impactado y ha hecho cambiar mi visión del cómic. Además, es curioso porque los autores forman parte del cómic y de cómo se va generando... ¡está muy bien!
Y ahora, para cerrar, voy a citar a las Furias en la Orestiada, que es la escena final del libro, porque se me ha quedado grabado y me ha dado que pensar: "¡Que la disputa homicida nunca ruja en esta ciudad, ni la venganza aliente la guerra cruenta! ¡Que la tierra dé cosechas generosas y alegres! ¡Que la tierra reciente de frutos y los ciudadanos se regocijen y festejen bajo un sol brillante!... Sin olvidar rendir tributo a Hermes, dios de la suerte inesperada. ¡¡Alegraos, alegraos, ciudadanos felices, que amáis la sabiduría real!!"
jueves, 21 de febrero de 2013
La noche en que Frankenstein leyó el Quijote (Santiago Posteguillo)
¿A que le título promete? Pues, el libro, lo cumple. ¡Fantástico! Y tiene subtítulo La vida secreta de los libros (porque los libros tienen otras vidas)
Cuando vi el título en la revista del Círculo de Lectores... ¡me encantó! Y, después, al ver que el autor era Santiago Posteguillo, no me pude resistir. El año pasado leí su trilogía de Escipión y disfruté más que un crío en una piscina de bolas.
El libro es una recopilación de 24 anécdotas literarias sorprendentes. Recrea momentos de la vida de algunoa utores muy conocidos que nos pueden abrir un poco los ojos a su proceso creativo. Y lo hace novelándolo: recrea diálogos, situaciones... muy, pero que muy bien escrito.
Se lee de maravilla. Pasa desde explicarnos quién inventó el orden alfábetico (muchas gracias a Zenodoto, por cierto), hasta plantear cuál puede ser el futuro del libro electrónico, recorriendo la vida y la creación de libros muy conocidos, como Frankenstein, El señor de los anillos, la saga de Harry Potter o las novelas de Shakespeare.
No sé si he comentado alguna vez que mi libro favorito es El conde de Montecristo., por diferentes razones que no vienen al casao. Y en este libro he descubierto, con gran dolor de mi corazón, que Dumas no era la persona que a mí me hubiera gustado que fuera y que tenía un "negro" que le hacía los deberes y al que despreciaba profundamente y utilizaba de mala manera.
También dedica un capítulo a El pricipito. Ahí tengo que discrepar un poco con el autor. Sí, es un libro que está bien, que se lee bien, que vale para todos los públicos... pero para mí que está súper valorado. Y, que conste que Antoine de Saint-Exupéry me cae bien: yo no sabía que era un piloto muy experimentado, ni que había muerto en la guerra... Hace unos años, en la feria del libro, pasábamos por una caseta y le comenté a mi marido que me parecía que El principito era el libro más sobrevalorado de la literatura universal. Mi intención era que el comentario fuera solo para nosotros, pero me escuchó la señora que estaba en la caseta y... ¡sorprendentemente, me dio la razón!
El libro tiene un capítulo estupendo sobre la literatura en Irlanda, sobre todo en Dublín. Ya he comentado más veces que tengo "corresponsal" en Dublín. Laura, te tengo que pasar el capítulo porque puede que con algunas de las cosas puedas presumir... ¡es fantástico!
No soy capaz de decir qué capítulo me ha gustado más: son todos estupendos, de verdad: Dostoievski, El lazarillo de Tormes, Jane Austen, Franz Kafka,... Y, como tanto los autores como los libros son muy conocidos y a todos les había leído, lo he disfruta enormemente.
Es un libro muy recomendable, pero mucho, que se lee en un ratito y que permite aprender muchísimas cosas.
Cuando vi el título en la revista del Círculo de Lectores... ¡me encantó! Y, después, al ver que el autor era Santiago Posteguillo, no me pude resistir. El año pasado leí su trilogía de Escipión y disfruté más que un crío en una piscina de bolas.
El libro es una recopilación de 24 anécdotas literarias sorprendentes. Recrea momentos de la vida de algunoa utores muy conocidos que nos pueden abrir un poco los ojos a su proceso creativo. Y lo hace novelándolo: recrea diálogos, situaciones... muy, pero que muy bien escrito.
Se lee de maravilla. Pasa desde explicarnos quién inventó el orden alfábetico (muchas gracias a Zenodoto, por cierto), hasta plantear cuál puede ser el futuro del libro electrónico, recorriendo la vida y la creación de libros muy conocidos, como Frankenstein, El señor de los anillos, la saga de Harry Potter o las novelas de Shakespeare.
No sé si he comentado alguna vez que mi libro favorito es El conde de Montecristo., por diferentes razones que no vienen al casao. Y en este libro he descubierto, con gran dolor de mi corazón, que Dumas no era la persona que a mí me hubiera gustado que fuera y que tenía un "negro" que le hacía los deberes y al que despreciaba profundamente y utilizaba de mala manera.
También dedica un capítulo a El pricipito. Ahí tengo que discrepar un poco con el autor. Sí, es un libro que está bien, que se lee bien, que vale para todos los públicos... pero para mí que está súper valorado. Y, que conste que Antoine de Saint-Exupéry me cae bien: yo no sabía que era un piloto muy experimentado, ni que había muerto en la guerra... Hace unos años, en la feria del libro, pasábamos por una caseta y le comenté a mi marido que me parecía que El principito era el libro más sobrevalorado de la literatura universal. Mi intención era que el comentario fuera solo para nosotros, pero me escuchó la señora que estaba en la caseta y... ¡sorprendentemente, me dio la razón!
El libro tiene un capítulo estupendo sobre la literatura en Irlanda, sobre todo en Dublín. Ya he comentado más veces que tengo "corresponsal" en Dublín. Laura, te tengo que pasar el capítulo porque puede que con algunas de las cosas puedas presumir... ¡es fantástico!
No soy capaz de decir qué capítulo me ha gustado más: son todos estupendos, de verdad: Dostoievski, El lazarillo de Tormes, Jane Austen, Franz Kafka,... Y, como tanto los autores como los libros son muy conocidos y a todos les había leído, lo he disfruta enormemente.
Es un libro muy recomendable, pero mucho, que se lee en un ratito y que permite aprender muchísimas cosas.
lunes, 18 de febrero de 2013
Los desorientados (Amin Maalouf)
Otro de los libros que me trajeron los Reyes (¡hay que ver qué juego me dan a mí los Reyes Magos!).
Soy una auténtica fan de Amin Maalouf, esa es la verdad. Y, cuando vi que había sacado un libro nuevo, tuve que ir a por él de cabeza.
Y no me ha defraudado en absoluto. Cuando uno lee a Amin Maalouf debe saber a qué se enfrenta. Un hombre nacido en el Líbano, cristiano, emigrado a Francia... todo eso se trasluce, y mucho, en sus obras. Porque, claro, no es lo mismo estudiar una carrera en cualquier universidad en España, con todo lo que conlleva ser universitario, que estudiar en Líbano: esos estudiantes tenían mucho más que "comentar" que nosotros...
El libro es delicioso de leer, de verdad. Es de los que le gustan a mi marido: no pasa casi nada. Cuenta la historia de un grupo de amigos de juventud que se enfrentan a unas circunstancias que les pueden llevar a reunirse de nuevo después de casi 20 años. Va contando sus diferentes historias y está tan bien escrito que da pena cerrar el libro cuando llega el metro a la estación o cuando se cierran los ojos por la noche en la cama.
Me resulta curioso, además porque empieza la historia un 20 de abril. Bien, puede ser una fecha como otra cualquiera pero, curiosamente, también un 20 de abril de 1889 nació Hitler. Y también el 20 de abril de 1990 es el título de una canción de Celtas Cortos que, sin ser mis músicos favoritos, es una canción muy agradable. ¿Y qué más da que sea 20 de abril? Pues es que, para mí, el 20 de abril es un día importante: es el cumple de mi mami... Por eso me llama tanto la atención que sea una fecha que aparece en tantos sitios.
A lo largo de la historia se hace un canto a la amistad maravilloso. De momento, el autor dice que "Un amigo de juventud es como un hermano adoptivo. Puedes arrepentirte de haberlo adoptado pero ya no puedes desadoptarlo".
También presenta al protagonista, uno de los amigos, con una filosofía de vida curiosa. Con algunas cosas se puede estar de acuerdo, con otras no, pero no cabe duda de que desprende una serenidad que nos gustaría tener a todos. Algunas de sus reflexiones son muy interesanets: "Aunque haya que cumplir con las tareas penosas cuando se presentan, tampoco es cosa de salir corriendo a su encuentro. Así que haré lo que hacían antaño los romanos más prudentes: comtemporizar". Me encanta porque es una de mis frases recurrentes: hay que contemporizar...
Los personajes son estupendos. Eso sí, yo he tenido muchos amigos en la universidad y hemos sido mucho más aburridos. En este grupo cada uno vive en un extremo del mundo, profesa una religión diferente, unos son practicantes (alguno excesivamente ortodoxo) y otros solo saben que tienen una especie de fe, unos se han hecho muy ricos y otros desprecian la riqueza, algunos viven nadando en la política y otros la aborrecen y prefieren dedicarse al estudio... ¡Son un grupo genial!
No me alargo más. Es un libro francamente agradable de leer. Y, como siempre que puedo, quiero terminar con otra de las reflexiones de nuestro prota, nuestro profesor de historia: "Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación".
Soy una auténtica fan de Amin Maalouf, esa es la verdad. Y, cuando vi que había sacado un libro nuevo, tuve que ir a por él de cabeza.
Y no me ha defraudado en absoluto. Cuando uno lee a Amin Maalouf debe saber a qué se enfrenta. Un hombre nacido en el Líbano, cristiano, emigrado a Francia... todo eso se trasluce, y mucho, en sus obras. Porque, claro, no es lo mismo estudiar una carrera en cualquier universidad en España, con todo lo que conlleva ser universitario, que estudiar en Líbano: esos estudiantes tenían mucho más que "comentar" que nosotros...
El libro es delicioso de leer, de verdad. Es de los que le gustan a mi marido: no pasa casi nada. Cuenta la historia de un grupo de amigos de juventud que se enfrentan a unas circunstancias que les pueden llevar a reunirse de nuevo después de casi 20 años. Va contando sus diferentes historias y está tan bien escrito que da pena cerrar el libro cuando llega el metro a la estación o cuando se cierran los ojos por la noche en la cama.
Me resulta curioso, además porque empieza la historia un 20 de abril. Bien, puede ser una fecha como otra cualquiera pero, curiosamente, también un 20 de abril de 1889 nació Hitler. Y también el 20 de abril de 1990 es el título de una canción de Celtas Cortos que, sin ser mis músicos favoritos, es una canción muy agradable. ¿Y qué más da que sea 20 de abril? Pues es que, para mí, el 20 de abril es un día importante: es el cumple de mi mami... Por eso me llama tanto la atención que sea una fecha que aparece en tantos sitios.
A lo largo de la historia se hace un canto a la amistad maravilloso. De momento, el autor dice que "Un amigo de juventud es como un hermano adoptivo. Puedes arrepentirte de haberlo adoptado pero ya no puedes desadoptarlo".
También presenta al protagonista, uno de los amigos, con una filosofía de vida curiosa. Con algunas cosas se puede estar de acuerdo, con otras no, pero no cabe duda de que desprende una serenidad que nos gustaría tener a todos. Algunas de sus reflexiones son muy interesanets: "Aunque haya que cumplir con las tareas penosas cuando se presentan, tampoco es cosa de salir corriendo a su encuentro. Así que haré lo que hacían antaño los romanos más prudentes: comtemporizar". Me encanta porque es una de mis frases recurrentes: hay que contemporizar...
Los personajes son estupendos. Eso sí, yo he tenido muchos amigos en la universidad y hemos sido mucho más aburridos. En este grupo cada uno vive en un extremo del mundo, profesa una religión diferente, unos son practicantes (alguno excesivamente ortodoxo) y otros solo saben que tienen una especie de fe, unos se han hecho muy ricos y otros desprecian la riqueza, algunos viven nadando en la política y otros la aborrecen y prefieren dedicarse al estudio... ¡Son un grupo genial!
No me alargo más. Es un libro francamente agradable de leer. Y, como siempre que puedo, quiero terminar con otra de las reflexiones de nuestro prota, nuestro profesor de historia: "Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación".
lunes, 11 de febrero de 2013
El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson)
Ya he vuelto a leer algo que está de moda y que está leyendo medio mundo. Voy a tener que dejar de decir que va contra mis principios...
Pero lo cierto es que el libro está muy requetebién.
El protagonista principal, Allan Karlsson, el abuelillo es genial. Ya es importante decidir que te largas por la ventana cuando están a punto de hacerte una mega-fiesta de cumpleaños porque eres centenario. ¡Pero es que tiene una vida alucinante! En sus 100 años de vida le ha pasado de todo: ha estado en un psiquiátrico, ha conocido a la mayoría de los líderes políticos mundiales, ha viajado por todas partes, ha trabajado de espía,...
Y todo es un cúmulo de despropósitos. ¡Le pasa cada cosa! Y está todo muy bien hilvanado. Por muy esperpéntico que sea lo que pasa (que lo es casi todo), parece que tiene muchísimo sentido y que es la única manera que tiene la historia de continuar.
La verdad es que, si quisiera ser coherente, sensato y razonable, el autor nó podría haber diseñado los personajes que aparecen y las situaciones en las que se involucran.
Por otro lado, en clave de humor permanente, hay una crítica política importante (o yo lo he visto así). Ridiculiza casi todas las ideologías cuando describe a los líderes que las defienden a muerte y demuestra que los políticos pueden "entrar al trapo" de cualquier cosa cuando ven que pueden perder fuerza, poder, influencia o cualquier cosa que sea que tengan para mantenerse donde están.
Y también demuestra cómo se pueden tergiversar las cosas para que parezca que no han pasado de una forma concreta. Más nos vale a todos que nadie pretenda culparnos de nada, porque con la inestimable participación de los poderes fácticos iríamos a la cárcel a la primera de cambio. Sin querer desvelar lo que pasa en el libro (porque alguno lo leerá), parece mentira que la culpable de todo sea Kikki, la perra policía...
La filosofía del prota, por otra parte, es más que fantástica y tengo que dejar alguna de las perlas de su pensamiento:
"La venganza no es buena consejera. Es como la política: una cosa lleva a la otra y al final lo malo se convierte en peor y lo peor en nefasto."
"Si algo había aprendido era que los conflictos más importantes e irresolubles solían surgir de un 'tú eres idiota - no, tú sí que eres idiota - no, el idiota eres tú".
"Así funcionaban las cosas en la visa: lo correcto no era necesariamente lo correcto, sino lo que el que mandaba decía que era lo correcto."
"No pudo dejar de pensar en que la mayor parte de las veces es innecesario mostrarse arisco cuando, encima, se tiene la posibilidad de no serlo"
Es una lectura muy recomendable. No se puede uno borrar la sonrisa de la cara y, cuando parece que no puede pasar nada más raro... ¡ahí llega!
Además, hay que respetar a un hombre que se pasa más de 10 años de vacaciones permanentes, tumbado en la playa, levantándose solo para ir a dormir... ¡Eso es un hombre y lo demás, tonterías!
En fin, que como dice nusetro amigo Allan Karsson, "será como tiene que ser, porque es como suele ser. De hecho, casi siempre es así".
Pero lo cierto es que el libro está muy requetebién.
El protagonista principal, Allan Karlsson, el abuelillo es genial. Ya es importante decidir que te largas por la ventana cuando están a punto de hacerte una mega-fiesta de cumpleaños porque eres centenario. ¡Pero es que tiene una vida alucinante! En sus 100 años de vida le ha pasado de todo: ha estado en un psiquiátrico, ha conocido a la mayoría de los líderes políticos mundiales, ha viajado por todas partes, ha trabajado de espía,...
Y todo es un cúmulo de despropósitos. ¡Le pasa cada cosa! Y está todo muy bien hilvanado. Por muy esperpéntico que sea lo que pasa (que lo es casi todo), parece que tiene muchísimo sentido y que es la única manera que tiene la historia de continuar.
La verdad es que, si quisiera ser coherente, sensato y razonable, el autor nó podría haber diseñado los personajes que aparecen y las situaciones en las que se involucran.
Por otro lado, en clave de humor permanente, hay una crítica política importante (o yo lo he visto así). Ridiculiza casi todas las ideologías cuando describe a los líderes que las defienden a muerte y demuestra que los políticos pueden "entrar al trapo" de cualquier cosa cuando ven que pueden perder fuerza, poder, influencia o cualquier cosa que sea que tengan para mantenerse donde están.
Y también demuestra cómo se pueden tergiversar las cosas para que parezca que no han pasado de una forma concreta. Más nos vale a todos que nadie pretenda culparnos de nada, porque con la inestimable participación de los poderes fácticos iríamos a la cárcel a la primera de cambio. Sin querer desvelar lo que pasa en el libro (porque alguno lo leerá), parece mentira que la culpable de todo sea Kikki, la perra policía...
La filosofía del prota, por otra parte, es más que fantástica y tengo que dejar alguna de las perlas de su pensamiento:
"La venganza no es buena consejera. Es como la política: una cosa lleva a la otra y al final lo malo se convierte en peor y lo peor en nefasto."
"Si algo había aprendido era que los conflictos más importantes e irresolubles solían surgir de un 'tú eres idiota - no, tú sí que eres idiota - no, el idiota eres tú".
"Así funcionaban las cosas en la visa: lo correcto no era necesariamente lo correcto, sino lo que el que mandaba decía que era lo correcto."
"No pudo dejar de pensar en que la mayor parte de las veces es innecesario mostrarse arisco cuando, encima, se tiene la posibilidad de no serlo"
Es una lectura muy recomendable. No se puede uno borrar la sonrisa de la cara y, cuando parece que no puede pasar nada más raro... ¡ahí llega!
Además, hay que respetar a un hombre que se pasa más de 10 años de vacaciones permanentes, tumbado en la playa, levantándose solo para ir a dormir... ¡Eso es un hombre y lo demás, tonterías!
En fin, que como dice nusetro amigo Allan Karsson, "será como tiene que ser, porque es como suele ser. De hecho, casi siempre es así".
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