martes, 4 de agosto de 2020

Tres ratones ciegos (Agatha Christie)

Otro más... ya dije antes que he empezado a leer unos cuantos...

Lo que no sabía es que Agatha Christie "según datos de la ONU solo es superada por la Biblia y Shakespeare"

Este libro son varias historias que, por supuesto, no voy a contar. Pero, como decía en mi reseña anterior, no defraudan nunca, por muy cortitas que sean. Siempre se pasa un rato estupendísimo.

Y nos dejan siempre algo con lo que terminar, aunque sea una reseña tan breve como esta: "No debe juzgar siempre a las personas por su apariencia"

El tren de las 4:50 (Agatha Christie)

Hace unas semanas estaba puesta la televisión en casa. De esas veces en que la tele es un ruido de fondo porque no la está viendo nadie, y al mirar me fijé en que era una peli antigua de Poirot y pensé: Tengo que recuperar a Agatha Christie... y eso hice. Así que me he puesto a leer unos cuantos.

Este, concretamente, está protagonizado por Miss Marple (Miss Jane Marple...)

Muy entretenido, como siempre. Nunca defrauda. 

Una amiga de Miss Marple cree ver "¡Que un hombre ha estrangulado a una mujer!" en un vagón de un tren. Ella está en el otro tren que está en la estación... Y ahí empieza todo. Me encanta porque la amiga se llama Elspeth MacGillicuddy... ¡es un nombre maravilloso!

Y, bueno, personajes estupendos, una trama genial y un final muy interesante.

¿La frase final? "Después de todo, tú y yo fuimos educadas para el cumplimiento de nuestro deber" 

El mal de Corcira (Lorenzo Silva)

Nueva entrega de Bevilacqua y Chamorro... Esto sí que había que leerlo cuanto antes. Y, como siempre, una auténtica delicia, no solo por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta (que tan difícil es una cosa como la otra.

Me llega esta novela en el momento en que Bevilacqua tiene la misma edad que yo, 54 añazos (o añitos, según se mire) con una vida mil veces más trabajada que yo y con muchas más cosas que contar.

En esta novela lo que nos encontramos es: "Un varón de mediana edad aparece desnudo y brutalmente asesinado en una solitaria playa de Formentera" y resulta que es un ciudadano vasco que en su momento fue condenado por colaboración con ETA.

A raíz de esto, tenemos dos tramas paralelas: por un lado, la búsqueda del asesino del hombre que aparece muerto y por otro, los primeros años de Vila en el País Vasco en el cuartel de Intxaurrondo.

Los personajes son casi todos conocidos para los que somos seguidores de Vila y Chamorro: el cabo Arnau, la brigada Virginia Chamorro, , la guardia Lucía, la cabo primero Inés Salgado y, por supuesto, el teniente general del mando de operaciones, Pereira, con quine sirvió Vila en su época de lucha contra ETA.

Entre otras muchas cosas, aquí vamos a descubrir a Tucídides de quien yo no he leído nada (aunque puede que me lo plantee). Él es el primero que habla de la guerra civil de Corcira (que hoy es Corfú): "La muerte se presentó en todas sus formas y no hubo exceso que no se cometiera". Y también da las tres razones por las que se declaran las guerras: honor (que se podría sustituir por orgullo), miedo e interés. "Lo que importa es entender que tanto el interés como el miedo y el orgullo pueden hacer un asesino y un guerrero de cualquiera, si concurren en la medida suficiente",

No quiero contar nada de la novela pero hay que leerla porque tiene tantas cosas que hacen reflexionar...

En un momento dado habla del padre de Chamorro, militar retirado: "...pertenecía a una generación que no tenía entre sus hábitos el de buscar excusas para esquivar el sacrificio". Yo no sé si a la mía le pasa eso o ya no tanto. Me gustaría pensar que sí... pero a la de mis hijos... uffffffffffff.... ¿Sacrificio? ¡Qué curiosa palabreja!

Otra reflexión muy interesante: "En el país sonde vivo la pena de muerte está felizmente desterrada, y nadie, por dura y amarga que sea su suerte, tiene derecho a aplicársela a otro".

Ah, y me ha encantado su idea de los gatos. Chamorro habla en un momento de comprar un gato y Vila le dice: "No se dice comprar, sino adoptar: él a ti". Nosotros adoptamos una gatita hace dos meses y, efectivamente, ya nos ha adoptado ella a los cuatro.

Vuelve a aparecer Sun Tzu en este libro... El arte de la guerra... hay que ver la de citas que habrá proporcionado este libro. Pero esta es buena, buena de verdad: "Haz por conocer al enemigo mejor que él a ti"

Como siempre, podría decir muchas más cosas, pero voy a cerrar ya, con una frase que me ha gustado mucho y que luego he visto que se incluye en muchas de las críticas del libro: "¿En qué medida nos conforma aquello contra lo que luchamos?"

Un día en la vida de un virus (Miguel Pita)

Este libro es perfectamente acorde con el momento que estamos viviendo... Me gusta mucho el autor, siempre es el que tiene las noticias de ciencia en Tiempo de Juego y me gusta mucho cómo explica las cosas. Lo explica para que la gente lo entienda (que no es muy habitual). Así que, cuando comentó que lo había escrito no me quedó más remedio que comprarlo.

Empiezo por decir que los virus son unas "cosas" tirando a odiosas. Sé que es un concepto poco científico pero es lo que me sale del alma.

Y eso, antes de que apareciera este que pulula ahora por encima de nuestras cabezas. ¿Cuántas veces hemos ido al médico (o hemos llevado a los peques) y nos hemos marchado a casa con la típica respuesta "eso es un virus"? Y te lo comes con patatas, que es la forma coloquial de "resignarse, beber agua y esperar".

De momento, yo he dicho que son unas "cosas" porque realmente no se sabe muy bien lo que son: "Necesitan entrar en una célula para poder replicarse, por eso se discute si están vivos o si son solamente una molécula química con la habilidad biológica de autocopiarse. En cualquier caso, disponen de lo más importante para tener actividad, su ADN (o ARN), el director general, que en el caso de los virus es casi más un estafador que anda suelto buscando una empresa a la que saquear". ¿A que sí parecen asquerosos?

En fin, en el libro nos cuenta el autor un poco de por qué se está produciendo la situación actual, fuera de teorías conspiranoicas o catastrofistas. Y nos dice cosas muy interesantes: "En una sociedad corta de memoria y con sensación de inmortalidad como la nuestra, cuesta convencerse de la importancia de pequeños gestos como lavarse las manos con frecuencia". Lo que más me llama la atención es los de la "sensación de inmortalidad"... es muy cierto: nos vemos seres tan superiores a todo que pensamos que somos inmortales y ha tenido que llegar esta "cosa" (léase "cosa" en el tono más despectivo posible) para que nos demos cuanta de que somos muy vulnerables.

Hay otra cosa que nos dice el autos que me ha llamado la atención: "La humanidad podrá haber aprendido a ser más solidaria porque los problemas graves son problemas globales, así como a diseñar una forma de vida más sensata". Me encantaría que pudiera ser así, pero estoy absolutamente segura de que no lo será. No vamos a salir más fuertes, ni vamos a cambiar la forma de ver la vida, ni vamos a modificar en nada nuestras costumbres... Desengañémonos... somos como somos y volveremos a nuestra vida anterior en cuanto nos dejen. Seremos un poco más solidarios durante un tiempo y... ¡se acabó! Y no soy escéptica, soy realista.

Es un librito muy pequeñito, pero muy interesante, que recomiendo que se lea (se lee enseguida). Y me deja una frase perfecta para cerrar esta reseña: "Pensar más allá de lo que nos ofrecen los sentidos es posible, pero no intuitivo, y no viene de serie, requiere la voluntad de ponerse a ello".

Templarios (Canal Historia)

Me encontré con este libro un día, por casualidad, en un Centro Comercial, sin ir buscando nada en concreto. Y, claro, siendo Templarios, pues lo tuve que comprar... no me quedó otra opción...

Estoy segura de que ya he dicho en alguna ocasión que yo habría sido templario de haber nacido en el momento adecuado y hombre... Que no es machismo, es que las cosas en aquella época eran así y no se podía hacer más.

Vivir por aquel entonces era toda una aventura. Ahora nos quejamos mucho pero: "Su vida solía ser muy corta (se estima que la esperanza de vida en torno al año 1000 tan solo llegaba a los 22 años) y alrededor de la quinta parte de los niños que nacían vivos no llegaba a superar el año".

No sé muy bien por qué me fascina tanto la Orden del Temple (los Pobres Caballeros de Cristo). Pero siempre me ha atraído muchísimo. A lo mejor es porque soy un poco "caballeresca": "Quizá el rasgo más característico de la mentalidad caballeresca fue la importancia vital que concedían al sentido del honor". Cosa que ahora... vamos, lo del sentido del honor da risa a la mayoría de la gente y a mí me sigue pareciendo primordial.

"La Orden del Temple fue la primera de las órdenes militares de la historia. Quienes se sumaban a ella abrazaban una dura vida cuyo sentido último era el propio sacrificio en nombre de Dios". A lo mejor voy un poco por ahí... sacrificio, fe,... 

Y me llama la atención su desaparición. Sí, sí... a pesar de la leyenda en torno a ello, yo siempre he pensado que era por dinero y por poder (razones por las que se cometen las mayores tropelías, sin duda ninguna) pero aun así... "La supresión de la Orden del Temple es uno de esos acontecimientos que han hecho correr verdaderos ríos de tinta entre historiadores y aficionados a la historia medieval. Lo inesperado del proceso seguido contra la hermandad, su dureza y su fulminante resultado continúan siendo hoy fuente de especulación y reflexión a partes iguales".

Otra cosa que siempre me ha llamado la atención son las cruzadas... Yo es que eso de la "guerra santa" lo llevo mal, qué le vamos a hacer... Porque soy muy pragmática y creo que lo que hacían era abrir caminos para el comercio. La gente que iba a luchar luchaba con fe, por supuesto y estoy más que segura de que daban su vida por Cristo... pero las mentes pensantes iban por otro lado, dejémonos de tonterías. Eso sí, me vale para la guerra santa de los cristianos y para la de los musulmanes... el que muere, muere por Alá, pero el que lo manda a la guerra tiene otras motivaciones.

Y después, lo podemos adornar como queramos: "Tres eran los principios fundamentales que definían la guerra santa: la causa justa, es decir, la existencia de un motivo (por lo general, una agresión) que convirtiere el recurso a las armas en un acto moralmente aceptable e inevitable; la autoridad legítima, pues solo a ella quedaba reservado el derecho de proclamarlo; y la recta intención, ya que el objetivo de una guerra santa no podía ser otro que el de reparar una injusticia que de otro modo no podría ser corregida".

He aprendido muchas cosas, la verdad, entre ellas que el lema de la Orden del Temple, es un versículo del salmo 115: "¡No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria!". Y lo que les decían a los nuevos caballeros: "¡Id, Dios os hará mejor!". Me ha recordado mucho a esa frase que me gusta tanto "Dios no elige a los capaces: capacita a los elegidos" (que a mí me ayuda mucho porque como me quiera para algo, o me capacita o... no sé hasta dónde voy a poder llegar...)

En cuanto al juicio de los templarios y lo que dijeron las pobres criaturas... qué se puede decir... eran unos juicios "taaaaan justos"... : "Las acusaciones de herejía obviamente reflejaban la mentalidad propia del siglo XII y precisamente por ello eran de gran utilidad cuando se quería acabar con algún enemigo político!.

No me quiero entretener más porque es un tema que me da para mucho... pero sí quiero cerrar con un dicho anónimo francés relacionado con estas "confesiones" en los "juicios": "¿Qué tiene de extraño que digan lo quieren sus torturadores si la verdad mata y las mentiras los liberan de la muerte?"

domingo, 14 de junio de 2020

Las invitadas secretas (Benjamin Black)

Me encanta Benjamin Black. He de confesar que me gusta más Benjamin Black que John Banville, y eso que John Banville también me gusta mucho...

En el propio libro, nos dicen que es "uno de los narradores más elegantes de la lengua inglesa". Estoy convencida de que es así. Eso sí, me acabo de dar cuenta de que tengo que leerle en versión original... es mi próximo reto.

En algún momento oí que podría ser un firme candidato al Nobel. Lo cierto es que, para mí, el Nobel ha perdido gran parte de su prestigio (por muchas razones que iré contando en algún momento) pero aún así, me haría mucha ilusión que se lo concedieran.

Mi marido lo leyó primero y me decía que no era trepidante. Creo que es una definición perfecta... No es trepidante, pero es genial. Yo lo he pasado maravillosamente bien leyéndolo....

Para ponernos en situación, estamos en la Segunda Guerra Mundial, en el momento de los bombardeos más duros sobre Londres. La familia real decide que hay que sacar a las princesas Margaret y Lilibet del país y, después de valorar varias opciones, se decide que vayan a Irlanda. Pero, eso sí, de incógnito, con los nombres de Ellen y Mary.

Y ahí comienza nuestra historia porque vamos a tener sobrevolando la sombra del IRA y la posibilidad de que quisieran secuestrar a las niñas. Así que hemos de contar con la protección de Celia Nashe, agente del MI5 y del subinspector de la Garda,  Strafford (que es, sin duda, mi personaje favorito de la novela).

Las niñas aterrizan en Clonmillis Hall, la mansión de Sir William Fitzherbert, duque de Edenmore, un sitio aburrido, aburrido donde los haya. Debe de ser bonito, amplio, seguro y todo lo que se quiera pero... ufffffffffff... ¡pobres crías! Nadie tuvo en cuenta que tenían 10 y 14 años.

No voy a contar nada, hay que leerlo pero sí voy a dejar lo que le dijo a Celia una mujer a la que tuvo que custodiar: "Ustedes los ingleses se creen los sueños legítimos del mundo, como si el pueblo elegido fuesen ustedes y no los judíos". ¡Lo ha clavado! ¡Tal cual!

Los personajes son maravillosos, tan localizados en su papel... : el ama de llaves, la Sra. O'Hanlon; el mayordomo, Hynes; la doncella, Maggie... absolutamente perfecto.

Uy, y he aprendido una maravillosa palabra nueva, "pendiculación", acción y efecto de estirarse o desperezarse... ¡increíble! Tengo que buscar la manera de utilizarla... es una palabra encantadora.

Voy a cerrar ya, como siempre, con una reflexión: "...los hombres que se creían importantes nunca desaprovechaban una oportunidad, por muy trivial que fuere, de demostrar su importancia".


domingo, 7 de junio de 2020

Simplemente perfecto (Jostein Gaarder)

Conocí al autor, como casi todo el mundo, a través de El mundo de Sofía. Aquel libro me encantó (debería volver a leerlo) y me hizo buscar más libros del autor. No sé si puedo asegurar que he leído todo lo que ha escrito, pero sí puedo decir que, por lo menos, casi todo.

Me encanta leerle... es taaaaaaaaan agradable, y me aporta siempre serenidad aunque a veces las cosas que cuentan son un poco delicadas.

En este libro nos dicen que está escrito: "Todo con un único propósito: reconciliarnos con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea". Si ese es el propósito del autor, verdaderamente es muy ambicioso... pero es posible que lo consiga un poquito.

Nos cuenta un día de la historia de Albert, después de pasar a ver a Marianne, su ex-novia y médico. Es un momento en que Eirin, su esposa, está en Australia en un congreso en el que va a presentar un microorganismo marino que lleva su nombre.

Eirin y Albert se conocieron con 19 años y han estado juntos desde entonces. Tienen un hijo, Christian, que se ha casado con June y ha tenido a Sarah, la niña de sus ojos.

Me gusta mucho porque va analizando su vida y casi todo es "simplemente perfecto"... Y me ha hecho analizar mis situaciones personales y debo decir lo mismo... No tengo de qué quejarme.

Y hay una frase de John Donne (que yo no sabía que era un poeta metafísico inglés entre los siglos XVI y XVII) que me ha llamado la atención: "No man is an island entire of itseld; every man is a piece of the continent, a part of the main".

Lo he disfrutado mucho. Es cortito y para leerlo alguna que otra vez porque merece la pena.

Y cierro con un pensamiento de Albert: "Me permito pensar que el tiempo que queda no es ni demasiado largo ni demasiado corto. Tal vez sea simplemente perfecto"