viernes, 27 de diciembre de 2019

Los Austrias. El dueño del mundo (José Luis Corral)

Como era de esperar, tratándose de un libro de José Luis Corral, es una maravilla. Eso sí, como soy un poco tontorrona, este es el tercer libro de la trilogía de los Austrias. Tengo que leer El vuelo del águila y El mundo en sus manos. Tranquilidad: ya los tengo y están en la lista...

En esta entrega, se narran los 20 últimos años de Carlos I de España y V de Alemania, desde 1539 a 1558, y vamos conociendo a todos los personajes que tuvieron un cierto peso en su vida, así como a la familia Losantos, que es ficticia pero que acompaña de maravilla.

Por supuesto, conocemos a Felipe, el príncipe: "De cabello rubio como su madre, ojos de párpados caídos y de natural tristes, frente despejada, nariz recta y gesto noble..." y nos enteramos de que era un hombre muy culto y que su padre quería que se educara en condiciones (era una de sus principales preocupaciones). Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que sabía hebreo y arameo... que no debía de ser nada fácil.

Muy interesante conocer a todos los hermanos y hermanas del emperador Carlos, el valor de ser una familia: "...recibían una y otra vez la enseñanza de que su linaje se mantendría en el poder si permanecían unidos, si entregaban toda su vida a la causa de la familia, a la defensa de sus intereses de sangre". Todo por la familia y por mantener el poder...

Curioso también que las mujeres, aun pudiendo ser reinas, no podían tener tanto poder como los hombres: "La reina de Hungría era la más inteligente y sagaz de todos los miembros de la familia Habsburgo. Si hubiera nacido hombre...".

Más cosas interesantes: la situación de la reina madre, la reina Juana... Recluida, ignorada y considerada loca por todos... ¿estaría loca de verdad o les vendría bien a todos que se pensara que lo estaba? Iban a verla de vez en cuando, pasaban por allí, y otra vez encerrada... ¡qué vida tan triste!

Hay tantísimas cosas interesantes que no sé ni cómo empezar. La Historia es increíble y, contada por un autor como José Luis Corral, adquiere tintes impresionantes...

Me ha gustado el lema que hizo suyo el príncipe Felipe: "El mundo no es suficiente"... Ja, ya sabemos de dónde sacó James Bond su peli...

Curioso que en un momento dado se dice: "Las guerras ya no son como antes". Si los pobres levantaran la cabeza, se mueren otra vez...

De todos es sabido que el emperador Carlos tenía muchos problemas de gota... porque no se cuidaba nada y comía y bebía un poco más de lo conveniente. Y leemos: "Han traído una par de barriles de la abadía de Gimbergen de una variedad nueva de color blanquecino". Y desde entonces, todos tomamos Grimbergen...

No voy a contar más cosas, que me alargo mucho, pero este libro sí que hay que leerlo. Merece muchísmo la pena. Y cierro con un consejo que le dieron al príncipe Felipe: "Rodéate de los mejores, dispón espías en todas partes, que te mantengan informado de cuanto pasa hasta en el más alejado rincón de tus reinos. Nunca te relajes, nunca dejes para mañana lo que puedas resolver hoy. Sé constante y paciente, prudente pero firme."

El chocolate no hace preguntas (Yolanda Quiralte)

Vamos a ver, ya el título prometía que no iba a ser una novela filosófica para pensar y dar un vuelco a la vida... Y así ha sido, pero ha habido ratos en los que me he reído.

Me gustó porque el prota, Bruno García, ha montado una librería "con tintes neoyorquinos" (que no sé muy bien qué es eso) y es un enamorado de los libros.

La chica, porque aquí tenía que haber "una chica" es Sara Bueno, de 33 años, que es neurocirujana. Curiosamente, estaba presente en un accidente de tráfico en el que falleció Mario Bueno, el padre de Bruno. Por supuesto, ella eso no lo sabía en aquel momento... En fin, luego se entera, no quiere que Bruno lo sepa, pero luego se lo quiere contar...

Es una novela romántica de enredo, divertida, con personajes muy curiosos. Algunos, hasta estupendos.

La mejor de todos es Maika, la dependienta de la tienda de Bruno: "Le encantaba estudiar y tenía una memoria prodigiosa para recordar datos y cifras, y mucho más si estos tenían relación con los libros, la auténtica pasión de su vida desde que tenía uso de razón". Es una muchacha con síndrome de Asperger, que ha tenido una infancia un poco complicada por un padre "difícil". Y a mí me cae muy bien. Sobre todo, cuando dice eso de: "...y, además, has doblado la esquina de varias páginas, ¡¡¡ME MUERO DEL PARRAQUE!!!". Eso mismo me pasa a mí, me identifico plenamente...

Aparecen otros personajes muy divertidos, como Aurora, la amiga de la infancia de Sara; o Greta, otra amiga; y Chuso, otro amigo más que se vuelve loco cuando encuentra en la librería el libro Si la lentejuela te falla, el glamour te estalla".

La novela no da para más... pero he pasado un rato entretenido... Y cierro con la frase de Bruno cuando está deprimido y se pone ciego de chocolate: "¡El chocolate no hace preguntas!"

miércoles, 25 de diciembre de 2019

La Casa Alemana (Annette Hess)

Llevaba tiempo viendo este libro en todas las listas y en todos los escaparates así que, cuando tuve la oportunidad, decidí leerlo.

He de decir que no me ha gustado mucho... No sé muy bien por qué pero me ha resultado lento, largo y un poco "cogido por los pelos"... Siento decirlo pero no es una de mis recomendaciones del año.

Nos situamos en 1964: La Casa Alemana es un restaurante regentado por la familia Bruhns: el matrimonio Ludwig y Edith, con sus hijas Annegret y Eva y el pequeño Stefan. Nuestra protagonista es Eva, la hija más joven que trabaja para una agencia de traducción y, por circunstancias acaba trabajando como traductora en el primer juicio de Auschwitz.

Eva va descubriendo qué es lo que pasó en realidad en los campos de concentración que era algo que se decía pero que ella nunca había pensado que pudiera haber sido real. Y descubre también cosas de su familia que hacen que se desmoronen todos sus esquemas.

No ayuda nada su novio, la verdad, Jürgen Schoorman. Es un ex estudiante de Teología que deja la carrera para trabajar en la empresa de su padre cuando este cae enfermo. Es la primera empresa de venta por catálogo y funciona de maravilla. Pero Jürgen es desagradable (o a mí me lo parece) desde que aparece por primera vez en el libro.

Por otro lado, a mí me parece que las reacciones de Eva ante cualquier circunstancia son exageradas. Cierto es que hay que verse en la situación para ver cómo reaccionaría uno... pero a mí ella me parece que sobreactúa. Vaya, que la autora hace que sobreactúe, por supuesto.

Ya he dicho más de una vez que este tema no me gusta especialmente porque ya se ha tratado de tantas maneras que algunas ya cansas (dejando claro, por supuesto, que es algo que debemos tener siempre presente para que JAMÁS vuelva a repetirse). Así que, esta novela no he dejado buen sabor de boca y creo que habiendo tanto que leer y tanto dónde elegir, no ha sido una buena opción.

Eso sí, dejo una reflexión final de Walther Schoormann, el padre de Jürgen, que es un hombre interesante: "Ser persona es difícil"

El heredero (Jo Nesbo)

Esta es la primera novela que leo de este autor, pero estoy segura de que no va a ser la última... Me ha gustado mucho, la verdad.

Tiene unos personajes muy interesantes, una trama que engancha de principio a fin y un final más que sorprendente. Total, que lo tiene todo.

Nos encontramos con una trama de prisiones, policías corruptos, problemas de salud,... y sentimientos muy profundos que se trasladan al lector como si fuera él mismo el que los estuviera experimentando.

Nuestro prota es Sonny, un muchacho que está en la cárcel, con el estigma de ser el hijo de un policía corrupto, Ab Lofthus. Eso le lleva a atravesar una serie de situaciones muy complejas y termina en la cárcel siendo una especie de "chamán-mesías" (llámese como sea) que escucha a todos los presos "en confesión".

Ahí descubre que ciertas cosas que le han contado no son ciertas y decide escapar de la cárcel. Y es ahí donde empieza la aventura.

Vamos a conocer a Simon Kefas, el policía "prota", que es ex-adicto al juego, aunque sabe que su problema está ahí agazapado para volver a aparecer en cualquier momento. Y a Else, su mujer, que padece una enfermedad ocular que está haciendo que vaya a quedarse ciega... Un problema que podría solucionarse con dinero (¡qué pena!)...

También conoceremos a Kari Adel, nueva en homicidios, que va a tener que ser la compañera de Simon, sin que a ninguno de los dos les convenza mucho esta circunstancia.

Hay un personaje curioso, Arild Franck, el director adjunto de la cárcel, al que: "...a veces incluso le indignaba que la policía fuera incapaz de atraprlo a él, un corrupto dirigente de un centro penitenciario"

Y también está Martha, la muchacha responsable de un "centro" de acogida muy peculiar, al que acuden fundamentalmente drogadictos y donde acaba Sonny, aunque con un nombre falso (como casi todos los que aterrizan allí). Una muchacha entregada y luchadora con un novio intransigente y posesivo (no le soporto...) que descubre en Sonny algo de los que siempre había buscado.

Bueno, y no puedo dejar de nombrar a Pelle Granerud, el taxista... un personaje secundario pero realmente maravilloso. Explica a Sonny cómo saber si alguien te quiere: "Es la suma de todas esas pequeñas cosas que no puedes señalar con el dedo"

Es una trama compleja pero muy bien armada que te hace no poder dejar el libro y enfadarte cuando al final lo consigues terminar.

Cierro con una reflexión, como siempre. Y me parece muy interesante: "La responsabilidad de los hijos no es ser como sus padres, sino ser mejores que ellos".


martes, 24 de diciembre de 2019

Sidi (Arturo Pérez Reverte)

Cierto es que soy una lectora "entregada" de Arturo Pérez Reverte, así que es evidente que el libro me tenía que gustar (como así ha sido). Pero es que este es fantástico, de verdad... he disfrutado muchísimo con la lectura.

Siempre he tenido una historia de amor-odio con el Cid, tengo que reconocerlo. En algunos momentos me encantaba y en otros me parecía que era un mercenario y bajaba muchos escalones en mi valoración.

Con el tiempo la idea se ha ido afianzando en mí y ahora ya me parece un gran hombre, con sus luces y sus sombras, pero en conjunto, un hombre admirable.

Y en esta novela (sí, lo sé, es novela) me he convencido más de la idea que ya había ido yo reposando estos últimos años.

Es una novela para disfrutar desde el principio hasta el final. Conocemos a Ruy Díaz, Álvar Fáñez (Minaya), a Martín Antolínez, a Yaquib al-Jatib... y a tantos otros que nos explican cómo se vivía en aquella época... Sobre todo, cómo vivían los hombres de armar... Una vida realmente dura.

Y el Cid nos da lecciones de liderazgo desde el primer capítulo hasta el último. A mí me llamó mucho la atención, la verdad. Y hace muy poco lo vi en una reseña en twitter. Lamento no recordar de quién era, pero era estupenda.

Dejo dos ejemplos de lo que es ser un líder: "Jamás, desde que guerreaba, había ordenado a un hombre algo que no fuera capaz de hacer por sí mismo"; "Nunca dejaba a uno de los suyos solo entre enemigos, ni nunca atrás mientras estuviera vivo". Hay otros muchos pasajes pero estos me han parecido muy ilustrativos. No es igual obedecer por temor que por respeto...

Me ha hecho gracia una copla de los hombres de armas, de los pobres que vivían de su montura y sus armas lucha tras lucha, lejos de casa y familia, por una pequeña recompensa

Por necesidad batallo
y una vez puesto en la silla
se va ensanchando Castilla
delante de mi caballo.

Hay dos pasajes de la novela que me han encantado y que tuve que releer. Por un lado, la compra de Babieca... me encanta cómo elige al caballo. Y por otro, aunque cuente algo que no debería, un pasaje maravilloso de leer es la muerte de Yénego Téllez... un muchacho estupendo.

Ah... y muy curioso cuando aparece la Tizona, la famosísima espada. Está en manos del conde Berenguer Remont: "Perteneció a un rey moro y después a mi familia"...

Otro personaje interesante es Raxida, hermana de Mutamán... Es curioso como describe el harén perfecto: "Para el amor, lo mejor por temperamento es una bereber; para tener hijos, una andalusí; y para llevar bien la casa, una cristina".

Entre miles de cosas, hay varias lecciones de vida y una de ellas tiene que quedar aquí para que la tenga presente: "Cuanto más se suda en la guerra, menos se sangra en ella".

Y cierro ya, recomendando que se lea la novela sí o sí. Y dejo una frase que ya conocía pero que creo que es una gran verdad: "A veces, cuando Dios tiene ganas de broma, castiga concediendo lo que se desea"

sábado, 21 de diciembre de 2019

De cómo un rey perdió Francia - Los Reyes malditos VII (Maurice Druon)

Fin de la serie... Y es una pena porque es la que menos me ha gustado. Ya no se trata de una novela histórica como tal, sino que es la narración de los hechos... Y pierde fuerza.

Estamos a mediados del siglo XIV y nos cuentan el reinado de Juan II, Juan el Bueno, que yo creo que no era tan bueno. Y las cosas, la verdad, no iban nada bien...

Y, como no iba bien, aparece la peste para ayudar un poco más... Y me ha hecho gracia una frase: "Felipe de Valois tenía un hijo y, por desgracia, la peste no se lo llevó"

Me he enterado aquí que hubo un momento en que el año empezaba un día diferente en cada país y me ha llamado la atención. Yo creía que el comienzo del año en enero databa de los romanos. Ellos comenzaban el año en marzo (en los idus de maro), nombrando los cónsules, que organizaban las campañas y enviaban las tropas a sus cosas... pero, como en la Península Ibérica les estábamos dando la lata, tuvieron que nombrar los cónsules en enero para poder mandar las tropas antes a ver si conseguían doblegarnos.

Y veo aquí que no era así... Voy a tener que investigar un poco más...

Como en otras de las entregas de esta saga, el autor nos da unas cuantas lecciones. Me ha gustado mucho una frase de Eduardo III: "Cuantas menos palabras uno pronuncia, menos serán repetidas y menos serán falseadas". Inmediatamente he pensado en las redes sociales, no sé por qué...

También nos da lecciones en cuanto al poder: "Todo se derrumba cuando los ineptos se suceden en la cúspide del estado"... ¡qué miedo da eso!

En fin, como esta novela me ha llamado menos la atención, me voy a entretener menos con ella y voy a cerrar ya pero con otra frase absolutamente lapidaria: "Las tragedias de la historia revelan a los grandes hombres, pero los mediocres son quienes provocan las tragedias".

La flor de lis y el león - Los Reyes malditos VI (Maurice Druon)

Hay que reconocer que es muy interesante leer cualquier serie "del tirón". Así no se pierde la idea original. Y con esta me está pasando eso, que los leo sin tregua y parece que es un único libro muy largo...

Vamos avanzando en el tiempo: "24 de enero de 1328. Ante monseñor William de Merlton, arzobispo de York y primado de Inglaterra, el rey Eduardo III, que no tenía aún dieciséis años, se desposaba con Felipa de Hainaut, su prima, que apenas contaba catorce". Lo primero... ¡qué pena de juventud! Sí, ya sé que era así, que la esperanza de vida era otra... sí, sí,... pero ¡qué pena de juventud! Y, lo segundo, ¡se llama Felipa! Sí, como mi abuela... y eso que no es un nombre muy común... Como dice mi madre, ¡menos mal que a ella no se lo pusieron por mi abuela!

En fin... que la cosa con los reyes de Francia no se estaba poniendo muy bien, la verdad: "Luis el Turbulento había muerto a los 27 años por una mano criminal. Felipe el Largo había fallecido a los 29 por haber bebido en Poitou agua de pozos envenenados. Carlos IV había resistido hasta los 33; era el límite. ¡Es bien sabido que los maldecidos no pueden sobrepasar la edad de Cristo!". ¡Eso sí que no lo sabía yo! Pobrecillos... ahí, esperando a llegar a los 33 para ver si sobrevivían o si de verdad la maldición del Gran Maestre de los Templarios se los llevaba por delante... ¡qué sinvivir!

En esa entrega de la serie vamos a ver como se elige a Benedicto XII. Muy curioso, porque fue un poco por error. Nadie quería que fuera papa pero todos le votaron por no votar a otro y que resultara elegido... cosicas del poder... Pero, según vemos "...demostró bien pronto ser un Papa de paz". Algo es algo, que tal como estaban las cosas, lo de ser hombre de paz no era baladí.

Y también vamos a ser testigos de la muerte de Roberto de Artois. Sí, lo cuento... tampoco pasa nada. El hombre se tenía que morir en algún momento y se puede recurrir a la historia para saberlo. Es un personaje tan interesante... Muy curioso.

Por otro lado, estos libros deberían ser de lectura obligatoria para los que quieren ser dirigentes de un país. Lo digo porque llevamos una temporadita que sí que no con la gobernabilidad y nos tienen a todos un poco hartos. Sobre todo porque no les importamos lo más mínimo: solo les importa su propio estatus-poder-ego-orgullo, llamémoslo como queramos. "El poder sin el consentimiento de aquellos sobre los que se ejerce es un engaño que no puede durar largo tiempo, un equilibrio eminentemente inestable entre el miedo y la rebelión, que se rompe de golpe cuando unos cuantos hombres se percatan de que comparten el mismo estado de espíritu". A mí me ha dado que pensar, la verdad.

Y no digamos esto de: "El poder corrompe rápidamente a quienes lo detentan sin ser movidos ante todo por el bien público". Ahí lo dejo... ¡no digo más!

También me he llevado un disgustillo... "33 años es una edad en que todas las mujeres, incluso las más perversas, contemplan las dos vertientes de su vida, piensas con nostalgia en la época pasada, y con inquietud en la que ha de venir." Madre mía, que yo no me acuerdo si me hice esa reflexión en aquel momento... Supongo que sí, pero no por la edad, sino porque estaba embarazada de mi hijo mayor y eso sí que te hace replantearte la vida. Pero vamos, que de lo que se trata aquí es de ver los 33 como el punto medio de la vida... y eso, cuando ya hace 20 años que los cumpliste, da un poco de vértigo.

No me entretengo más. Sé que no he contado nada de la novela, pero para eso está, para que todo el mundo la lea. A mí me hacen reflexionar muchas cosas y al final, eso es lo que cuenta.

Y cierro con otro pensamiento que también me ha parecido muy interesante: "Todo hombre viene al mundo para una función, ínfima o importante, desconocida generalmente por él mismo..."