Atención, atención... que este título también nos puede dar alguna pistita...
Claro que, en aquel momento, lo de envenenar a alguien, fuera quien fuera, estaba a la orden del día y pasar, pasar... pasaba poco.
En esta tercer entrega vamos a encontrarnos personajes a los que hemos ido conociendo en las otras anteriores, como Guccio y Maria de Cressay, que son algunos de los ficticios de estas novelas y que protagonizan una historia de amor-desamor, desgracia y leyenda que resulta muy interesante (y que no voy a desvelar para que haya que leer la novela).
Pero Guccio merece mención especial por ser lombardo, banquero... Y vemos en toda la serie la influencia que tenían en aquel momento, por todo lo que le prestaban a la nobleza y a la realeza.
Vamos a conocer a Clemencia una princesa de 22 años... "A los 22 años cumplidos me desesperaba por no tener marido. Creía que ya no lo encontraría y que habría de entrar en un convento"... ¡Madre mía!... ¡Con 22 años! Hay que ver cómo cambian los cuentos. Sí, de acuerdo, la esperanza de vida no es la misma, ya... Eso sí, estoy pensando que como lean esto algunas de las feministas, retiran el libro de las librerías...
Me ha llamado la atención una expresión de Mahaut (que sigue apareciendo y sigue siendo mala, mala, malísima): "Que san Druon me proteja". Claro, me ha llamado la atención porque es el apellido del autor y yo no sabía que había un santo de ese nombre. El autor cuenta después un poco de su vida y yo he buscado algo más... Su festividad se celebra el 16 de abril (día de 1186 en el que falleció). Por lo visto nació por cesárea cuando su madre ya había fallecido y él se sintió siempre culpable por ello. peregrinó a Roma para conseguir el perdón del papa y luego se dedicó a cuidar del ganado de diferentes señores. Al parecer los ángeles cuidaban de las ovejas para que él pudiera orar. También se dice de él que tenía el don de la bilocación. Es abogado de pastores y camareros. (Al parecer, en español es San Drogón)
He descubierto que "oriflama" viene de or-y-flambe (ya se me podía haber ocurrido...), una larga banda de seda roja bordada de llamas de oro.
Nos cuentan en el libro algo que podían ponerles a nuestros políticos actuales en todas las paredes de sus despachos, del Congreso, del Senado y hasta de la cafetería: "De todas las actividades humanas, la de gobernar a los semejantes, aun siendo la más envidiada, es la más decepcionante ya que nunca tiene fin y no permite al espíritu ningún reposo". Vamos, lo mismito que piensan los nuestros, que solo quieren gobernar para su propio beneficio...
He aprendido también lo que es una misa árida, que se celebraba en los barcos: "... el sacerdote no consagraba ni comulgaba. Esta desacostumbrada forma litúrgica se debía probablemente al temor de que por el mareo, fuera arrojada la Sagrada Forma".
Y cierro ya con una reflexión interesante, de esas que dan que pensar: "Es un gran acto de sabiduría y piedad por parte del Creador, habernos impedido conocer el porvenir, al tiempo que nos ha otorgado las delicias del recuerdo y la ilusión de la esperanza"
sábado, 7 de diciembre de 2019
La reina estrangulada - Los Reyes malditos II (Maurice Druon)
Afortunadamente para mí, leo más rápido que hago reseñas... Hay que ver lo pesadita que estoy... Y quiero ponerme al día antes de terminar el año... ¡ya me puedo dar prisa!
En fin, vamos con la segunda entrega de esta súper serie de siete, que me ha gustado también muchísimo.
Nos ponemos al día: "El rey de hierro acaba de morir. Su muerte llega a casi seis meses de la de Guillermo de Nogaret y a siete meses de la del papa Clemente V". Felipe IV tenía 46 años y llevaba 29 de reinado. Deja como sucesor a su hijo Luis X que no era gran cosa (en el libro no lo dice así, claro, pero es un buen resumen) y que tenía a su mujer en la cárcel por adulterio: Margarita de Borgoña.
Si miramos el título con atención (je, je) puede que nos dé una pista de lo que puede que pase a lo largo de esta entrega...
Como en todas las entregas, se aprende muchísimo y me da mucha pena tener memoria de pez porque sería genial acordarme de todas estas cosas.
Por ejemplo: "En el siglo XIV los 3 principales oficiales de la corona eran: el Condestable de Francia, jefe supremo de los ejércitos; el Canciller de Francia, que retenía la justicia, los sellos, los asuntos eclesiásticos, lo que en la actualidad se llamaría negocios extranjeros; el Primer Maestresala de la Casa Real, que gobernaba a todo el personal noble y plebeyo que rodeaba al soberano".
Hay cosas interesantes, como el hecho de la consanguinidad en las casas reales. Volveré al tema porque he leído hace poco otro libro de la casa de Austria... y les pasa lo mismo. Hay tanto "teje-maneje" con boda por aquí para tener este reino por acá y boda por acá para conseguir ese reino por aquí, que al final todos son primos, sobrinos,... y no son hermanos porque ahí ya les daba vergüenza.
En un momento del libro se dice: "Si de vez en cuando no se colara entre ellos el fruto de algún pecado o de un casamiento morganático, pronto se les vería extinguirse de escrófula y de debilidad"
Y otra cosa: "La dinastía de Anjou-Sicilia, fabulosamente fecunda, llegaría a totalizar, en toda su duración, doscientas noventa y nueve coronas y doce beatificaciones". En cuanto a las coronas, todo me parece perfecto, pero en cuanto a las beatificaciones... no pongo yo en duda nada, ¡válgame Dios!, pero no me queda claro si llegarían muchos al nivel... Con los contactos que tenían en el papado... ¡a saber!
Una de las cosas que más me llaman la atención de estos libros es la importancia de algunos lugares que no son tan conocidos, como Carpentras, donde se celebró el Cónclave para la sucesión de Clemente V. Lo más curioso es que había oído hablar de Carpentras unos días antes de leerlo porque resulta que tenemos ahí un cliente... ¡mis franceses, lo que me hacen aprender...!
Más cosas curiosas, que no me sorprenden, claro, pero me siguen llamando la atención. Habla de las reliquias... "Esto fue ocasión de uno de los comercios más prósperos a través de los siglos XI, XII y XIII e incluso durante el XIV. Todos traficaban con los santos vestigios..." Lo del comercio me parece fatal pero... ¡vaya cosas que se tenían como reliquias! Vamos a ver... ¡cómo se puede tener una ampolla con leche de la Virgen! (por ejemplo, que hay muchas cosas así...)
Lo dejo ya, que me entretengo mucho, como siempre. Y cierro con una reflexión que nos puede dar que pensar: "Todo acto injusto, aun cometido por una causa justa, lleva en sí la maldición"
En fin, vamos con la segunda entrega de esta súper serie de siete, que me ha gustado también muchísimo.
Nos ponemos al día: "El rey de hierro acaba de morir. Su muerte llega a casi seis meses de la de Guillermo de Nogaret y a siete meses de la del papa Clemente V". Felipe IV tenía 46 años y llevaba 29 de reinado. Deja como sucesor a su hijo Luis X que no era gran cosa (en el libro no lo dice así, claro, pero es un buen resumen) y que tenía a su mujer en la cárcel por adulterio: Margarita de Borgoña.
Si miramos el título con atención (je, je) puede que nos dé una pista de lo que puede que pase a lo largo de esta entrega...
Como en todas las entregas, se aprende muchísimo y me da mucha pena tener memoria de pez porque sería genial acordarme de todas estas cosas.
Por ejemplo: "En el siglo XIV los 3 principales oficiales de la corona eran: el Condestable de Francia, jefe supremo de los ejércitos; el Canciller de Francia, que retenía la justicia, los sellos, los asuntos eclesiásticos, lo que en la actualidad se llamaría negocios extranjeros; el Primer Maestresala de la Casa Real, que gobernaba a todo el personal noble y plebeyo que rodeaba al soberano".
Hay cosas interesantes, como el hecho de la consanguinidad en las casas reales. Volveré al tema porque he leído hace poco otro libro de la casa de Austria... y les pasa lo mismo. Hay tanto "teje-maneje" con boda por aquí para tener este reino por acá y boda por acá para conseguir ese reino por aquí, que al final todos son primos, sobrinos,... y no son hermanos porque ahí ya les daba vergüenza.
En un momento del libro se dice: "Si de vez en cuando no se colara entre ellos el fruto de algún pecado o de un casamiento morganático, pronto se les vería extinguirse de escrófula y de debilidad"
Y otra cosa: "La dinastía de Anjou-Sicilia, fabulosamente fecunda, llegaría a totalizar, en toda su duración, doscientas noventa y nueve coronas y doce beatificaciones". En cuanto a las coronas, todo me parece perfecto, pero en cuanto a las beatificaciones... no pongo yo en duda nada, ¡válgame Dios!, pero no me queda claro si llegarían muchos al nivel... Con los contactos que tenían en el papado... ¡a saber!
Una de las cosas que más me llaman la atención de estos libros es la importancia de algunos lugares que no son tan conocidos, como Carpentras, donde se celebró el Cónclave para la sucesión de Clemente V. Lo más curioso es que había oído hablar de Carpentras unos días antes de leerlo porque resulta que tenemos ahí un cliente... ¡mis franceses, lo que me hacen aprender...!
Más cosas curiosas, que no me sorprenden, claro, pero me siguen llamando la atención. Habla de las reliquias... "Esto fue ocasión de uno de los comercios más prósperos a través de los siglos XI, XII y XIII e incluso durante el XIV. Todos traficaban con los santos vestigios..." Lo del comercio me parece fatal pero... ¡vaya cosas que se tenían como reliquias! Vamos a ver... ¡cómo se puede tener una ampolla con leche de la Virgen! (por ejemplo, que hay muchas cosas así...)
Lo dejo ya, que me entretengo mucho, como siempre. Y cierro con una reflexión que nos puede dar que pensar: "Todo acto injusto, aun cometido por una causa justa, lleva en sí la maldición"
domingo, 10 de noviembre de 2019
El rey de hierro - Los Reyes Malditos I (Maurice Druon)
He de decir que no conocía esta serie histórica y fue mi jefa la que me lo comentó. Luego resultó que mi compañera Elena la había leído un par de veces y también me dijo que merecía la pena, así que... no me quedó más remedio que buscarla y leerla. Y este es el primero de los libros.
Para ponernos en situación, la serie comienza con Felipe IV, Felipe el Hermoso, y nos lleva por los cinco último reyes de la dinastía Capeto y los dos primeros de la casa Valois. Toda una amalgama de intrigas, guerras, negociaciones, con venenos y adulterios de por medio, que nos demuestra que la realidad supera a al ficción. Bien es verdad que la serie es novelada y que algunas de las cosas que cuenta son "leyendas urbanas"... pero, vaya, era muy interesante vivir en aquellos momentos.
Tengo que confesar que Felipe IV es un personaje por el que nunca he tenido una gran simpatía. Al parecer, además de guaperas, era un buen gobernante y un buen estratega pero... a mis ojos cometió un gran error: acabó con los Templarios... ¡eso no se lo perdono! Porque yo, de haber nacido en aquella época y ser hombre, habría sido Templario... "La soberana Orden de los Caballeros del Temple de Jerusalén fue fundada en 1128 para asegurar la custodia de los Santos Lugares de Palestina y proteger las rutas de peregrinaje"
La novela comienza con la ejecución de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden de los Caballeros del Temple que los maldijo hasta la séptima generación...
El viernes 13 de octubre de 1307 (de ahí que el viernes 13 sea día de la mala suerte), Felipe IV hizo detener a todos los templarios de Francia. "El drama se inició el día en que Felipe el Hermoso pidió ingresar en la Orden, con la evidente intención de convertirse en Gran Maestre. El cabildo había respondido con una negativa tajante y sin apelación".
Claro que, ya en la hoguera, Jacques de Molay les dijo al papa Clemete V, al guardasellos real, Guillermo de Nogaret y al rey, Felipe IV: "¡Antes de un año yo os emplazo para que comparezcáis ante Dios, para recibir vuestro justo castigo!"... Y se cumplió... Bueno, y al papa, cuando estaba en su lecho de muerte, para tratar de curarle le dieron esmeraldas trituradas... ahí lo dejo, que no sé si es peor el remedio que la enfermedad.
En fin, una novela muy interesante, que nos presenta personajes curiosos, como los hijos del rey, sobre todo su hija Isabel, casada con Eduardo II de Inglaterra. Y Roberto de Artois, primo de la familia... ¡vaya personaje! Su tía Mahaut tampoco tiene desperdicio, así como Beatriz de Hirson, su primera dama de compañía, que era una bruja piruja.
¡Qué trajín se traen!: yo te cuento para que tú cuentes, y si tú dices, yo hago esto o lo otro, lo niego, lo juro sobre la Biblia, ¡qué más da! Pero quiero mis tierras y las tuyas porque dan más dinero... Y los súbditos... ¡esos no importan!... En realidad, no se diferencia mucho de la política actual, a excepción de los asesinatos... en eso hemos mejorado un poquillo, es verdad.
Y se aprenden muchísimas cosas en el libro porque las notas son interesantísimas. He aprendido que Eduardo II fue el primer Príncipe de Gales antes de llegar al trono: "...contaba 3 días de edad cuando los señores galeses acudieron a su padre, Eduardo I,para pedirle que les diera un príncipe que pudiera comprenderlos y que no hablara ni ninglés ni francés. Eduardo I dijo que iba a complacerles y les indicó a su hijo , que no hablaba aún lengua alguna".
Podría estar escribiendo y escribiendo de todo lo que me ha llamado la atención y de todo lo que me ha hecho consultar más cosas, pero me alargaría más de lo normal (que ya es mucho decir). Así que voy a terminar con una frase del propio Felipe IV. Ya he dicho que no me cae especialmente bien pero, visto lo que vino detrás, tampoco estaba tan mal...: "Propio es de hombres fuertes no desconocer las dudas y titubeos, que son patrimonio común de la naturaleza humana, sino sobreponerse rápidamente a ellas."
Para ponernos en situación, la serie comienza con Felipe IV, Felipe el Hermoso, y nos lleva por los cinco último reyes de la dinastía Capeto y los dos primeros de la casa Valois. Toda una amalgama de intrigas, guerras, negociaciones, con venenos y adulterios de por medio, que nos demuestra que la realidad supera a al ficción. Bien es verdad que la serie es novelada y que algunas de las cosas que cuenta son "leyendas urbanas"... pero, vaya, era muy interesante vivir en aquellos momentos.
Tengo que confesar que Felipe IV es un personaje por el que nunca he tenido una gran simpatía. Al parecer, además de guaperas, era un buen gobernante y un buen estratega pero... a mis ojos cometió un gran error: acabó con los Templarios... ¡eso no se lo perdono! Porque yo, de haber nacido en aquella época y ser hombre, habría sido Templario... "La soberana Orden de los Caballeros del Temple de Jerusalén fue fundada en 1128 para asegurar la custodia de los Santos Lugares de Palestina y proteger las rutas de peregrinaje"
La novela comienza con la ejecución de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden de los Caballeros del Temple que los maldijo hasta la séptima generación...
El viernes 13 de octubre de 1307 (de ahí que el viernes 13 sea día de la mala suerte), Felipe IV hizo detener a todos los templarios de Francia. "El drama se inició el día en que Felipe el Hermoso pidió ingresar en la Orden, con la evidente intención de convertirse en Gran Maestre. El cabildo había respondido con una negativa tajante y sin apelación".
Claro que, ya en la hoguera, Jacques de Molay les dijo al papa Clemete V, al guardasellos real, Guillermo de Nogaret y al rey, Felipe IV: "¡Antes de un año yo os emplazo para que comparezcáis ante Dios, para recibir vuestro justo castigo!"... Y se cumplió... Bueno, y al papa, cuando estaba en su lecho de muerte, para tratar de curarle le dieron esmeraldas trituradas... ahí lo dejo, que no sé si es peor el remedio que la enfermedad.
En fin, una novela muy interesante, que nos presenta personajes curiosos, como los hijos del rey, sobre todo su hija Isabel, casada con Eduardo II de Inglaterra. Y Roberto de Artois, primo de la familia... ¡vaya personaje! Su tía Mahaut tampoco tiene desperdicio, así como Beatriz de Hirson, su primera dama de compañía, que era una bruja piruja.
¡Qué trajín se traen!: yo te cuento para que tú cuentes, y si tú dices, yo hago esto o lo otro, lo niego, lo juro sobre la Biblia, ¡qué más da! Pero quiero mis tierras y las tuyas porque dan más dinero... Y los súbditos... ¡esos no importan!... En realidad, no se diferencia mucho de la política actual, a excepción de los asesinatos... en eso hemos mejorado un poquillo, es verdad.
Y se aprenden muchísimas cosas en el libro porque las notas son interesantísimas. He aprendido que Eduardo II fue el primer Príncipe de Gales antes de llegar al trono: "...contaba 3 días de edad cuando los señores galeses acudieron a su padre, Eduardo I,para pedirle que les diera un príncipe que pudiera comprenderlos y que no hablara ni ninglés ni francés. Eduardo I dijo que iba a complacerles y les indicó a su hijo , que no hablaba aún lengua alguna".
Podría estar escribiendo y escribiendo de todo lo que me ha llamado la atención y de todo lo que me ha hecho consultar más cosas, pero me alargaría más de lo normal (que ya es mucho decir). Así que voy a terminar con una frase del propio Felipe IV. Ya he dicho que no me cae especialmente bien pero, visto lo que vino detrás, tampoco estaba tan mal...: "Propio es de hombres fuertes no desconocer las dudas y titubeos, que son patrimonio común de la naturaleza humana, sino sobreponerse rápidamente a ellas."
viernes, 1 de noviembre de 2019
El final de Sancho Panza y otras suertes (Andrés Trapiello)
¡Entrada número 500! Tenía que hacer algo para celebrarlo pero ni siquiera me había dado cuenta de que estaba tan cerca hasta ahora mismo.
Eso sí, menos mal que me ha tocado con un libro estupendísimo... si me llega a tocar con uno de esos que son para olvidad, me habría enfadado mucho.
Lo primero que hay que decir es que al autor hay que leerlo, es una obligación. Es una maravilla cómo maneja el lenguaje. Además, adora El Quijote... y cuenta cómo lo leyó por primera vez. Yo también lo leí por primera vez cuando era muy cría en una edición que tengo con mucho cariño (aunque tengo alguna más) y me encantó leer la versión de Trapiello.
Lo que no sabía es que hay un libro anterior a este que estoy reseñando, Al morir don Quijote, que tendré que localizar para leer.
En este libro nos encontramos a Sancho, al bachiller Sansón Carrasco, a Antonia Quijana, la sobrina de don Quijote y al ama Quiteria, que se marchan a las Indias. Es toda una aventura, el viaje, la gente a la que se encuentran, cómo se enfrentan a las nuevas costumbres de América... un mundo nuevo...
Es una delicia leerlo, de veras...
Y me ha dejado muchas cosas para pensar. Por una parte, una reflexión sobre el pecado de vanidad: "...es, con el de la envidia, el más tonto de los pecados, pues a quien lo comete no le aprovecha, sino al contrario, ve cómo la impaciencia y el desasosiego le van royendo el corazón hasta acabar pudriéndoselo". Esto lo debería leer mucha gente, para interiorizarlo y cambiar de actitud...
Divertido lo que dice Sancho cuando le dicen que no parece él, que parece mucho más cuerdo y que utiliza menos el refranero: "Y para que vea en una muestra si soy o no el mismo, le digo que de casta le viene al galgo ser rabilargo y quien tiene arte va por toda parte, y más vale saber que haber, y sí es verdad que entonces era y ya no soy, pero tras un tiempo viene otro, y agradezco de vuestra merced tanto requiebro, pero no está ya el alcacer para zampoñas y cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces". Así... del tirón... ese es mi Sancho.
Esta vez sí que tengo reflexión para terminar. Y, claro, tiene que ser una reflexión de Sancho: "Sin saber quién soy, no podré saber nunca quién quiero ser. Con ser Sancho no me basta. Rían otros con él, que a mí me quedan muchas veras"
Eso sí, menos mal que me ha tocado con un libro estupendísimo... si me llega a tocar con uno de esos que son para olvidad, me habría enfadado mucho.
Lo primero que hay que decir es que al autor hay que leerlo, es una obligación. Es una maravilla cómo maneja el lenguaje. Además, adora El Quijote... y cuenta cómo lo leyó por primera vez. Yo también lo leí por primera vez cuando era muy cría en una edición que tengo con mucho cariño (aunque tengo alguna más) y me encantó leer la versión de Trapiello.
Lo que no sabía es que hay un libro anterior a este que estoy reseñando, Al morir don Quijote, que tendré que localizar para leer.
En este libro nos encontramos a Sancho, al bachiller Sansón Carrasco, a Antonia Quijana, la sobrina de don Quijote y al ama Quiteria, que se marchan a las Indias. Es toda una aventura, el viaje, la gente a la que se encuentran, cómo se enfrentan a las nuevas costumbres de América... un mundo nuevo...
Es una delicia leerlo, de veras...
Y me ha dejado muchas cosas para pensar. Por una parte, una reflexión sobre el pecado de vanidad: "...es, con el de la envidia, el más tonto de los pecados, pues a quien lo comete no le aprovecha, sino al contrario, ve cómo la impaciencia y el desasosiego le van royendo el corazón hasta acabar pudriéndoselo". Esto lo debería leer mucha gente, para interiorizarlo y cambiar de actitud...
Divertido lo que dice Sancho cuando le dicen que no parece él, que parece mucho más cuerdo y que utiliza menos el refranero: "Y para que vea en una muestra si soy o no el mismo, le digo que de casta le viene al galgo ser rabilargo y quien tiene arte va por toda parte, y más vale saber que haber, y sí es verdad que entonces era y ya no soy, pero tras un tiempo viene otro, y agradezco de vuestra merced tanto requiebro, pero no está ya el alcacer para zampoñas y cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces". Así... del tirón... ese es mi Sancho.
Esta vez sí que tengo reflexión para terminar. Y, claro, tiene que ser una reflexión de Sancho: "Sin saber quién soy, no podré saber nunca quién quiero ser. Con ser Sancho no me basta. Rían otros con él, que a mí me quedan muchas veras"
La inquietud de los muertos (Simon Beckett)
No tenía ni idea de que estaba leyendo uno de los libros de la serie del Dr. David Hunter. Lo pedí al Círculo de Lectores (el penúltimo... ya me he dado de baja) porque me parecía que podía ser muy interesante.
Y resulta que lo es... me ha gustado mucho. De hecho, me he descargado ya de mi aplicación dos más que están disponibles para leerlos porque merecen la pena.
Es que el Dr. David Hunter es estupendo... Y eso marca mucho. Cuando el prota no te cae bien... malo, malo. Que quede claro que es antropólogo forense pero lleva un tiempo retirado y se dedica a la atención primaria. Pero le van a buscar para un caso especial... y no puede decir que no...
En esta novela conocemos a otro personaje que me ha gustado un montón, el inspector Bob Lundy: "Debía tener cincuenta y pocos años y tenía el físico de un boxeador envejecido que había empezado a engordar". Me parece, cuanto menos, entrañable. Y es encantador...
Además, hay una reflexión muy cierta referente al inspector: "Hay personas, como Lundy, a las que conoces y sientes que las conoces de toda la vida. Hay otras, en cambio, con las que te cruzas y no dejan en ti ninguna impronta". Yo creo que eso nos ha pasado a todos: esa persona a la que conoces y te sientes como si estuvieras en casa... y gente con la que pasas años y si dejas de verles no te preocupa lo más mínimo...
Lo cierto es que no se puede contar mucho de la trama sin desvelar cosas pero nos vamos a encontrar con personajes muy, pero que muy interesantes, como Andrew Task, viudo con dos hijos, Jamie y Fay, que vive con su cuñada Rachel Derby que, a su vez es la hermana de Emma, una mujer que desapareció hace años.
Y conocemos a Stephen Villiers, el padre de Leo Villiers, de 31 años, cuyo cadáver nos vamos a encontrar también en la novela... Y no podemos olvidar a Edgar Holloway, el misterioso hombre de la carretera... ¿qué? ¿no apetece leerlo a ver cómo encaja todo esto?
Bueno, me ha encantado el pueblo de Cruckhaven... Cuando se llega hay un cartel que dice "Bienvenidos a Cruckhaven" y debajo habían escrito: "Y ahora iros a la mierda"... ¡Olé con la hospitalidad!
En la novela conocemos bien a Rachel... Y me ha encantado porque estaba con un tal Mark Chapel, que la dejó por una estudiante a la que le quedaba mejor el bikini. En fin, lo que me ha gustado es la opinión que tiene de la chica: "He visto calamares con más principios que ella". Yo me imagino al calamar y me entra la risa, no lo puedo evitar...
Voy a cerrar ya... esta vez sin reflexión porque la que más me ha marcado es la que ya he incluido en la reseña. Pero no puedo dejar de recomendar la novela... hay que leerla.
Y resulta que lo es... me ha gustado mucho. De hecho, me he descargado ya de mi aplicación dos más que están disponibles para leerlos porque merecen la pena.
Es que el Dr. David Hunter es estupendo... Y eso marca mucho. Cuando el prota no te cae bien... malo, malo. Que quede claro que es antropólogo forense pero lleva un tiempo retirado y se dedica a la atención primaria. Pero le van a buscar para un caso especial... y no puede decir que no...
En esta novela conocemos a otro personaje que me ha gustado un montón, el inspector Bob Lundy: "Debía tener cincuenta y pocos años y tenía el físico de un boxeador envejecido que había empezado a engordar". Me parece, cuanto menos, entrañable. Y es encantador...
Además, hay una reflexión muy cierta referente al inspector: "Hay personas, como Lundy, a las que conoces y sientes que las conoces de toda la vida. Hay otras, en cambio, con las que te cruzas y no dejan en ti ninguna impronta". Yo creo que eso nos ha pasado a todos: esa persona a la que conoces y te sientes como si estuvieras en casa... y gente con la que pasas años y si dejas de verles no te preocupa lo más mínimo...
Lo cierto es que no se puede contar mucho de la trama sin desvelar cosas pero nos vamos a encontrar con personajes muy, pero que muy interesantes, como Andrew Task, viudo con dos hijos, Jamie y Fay, que vive con su cuñada Rachel Derby que, a su vez es la hermana de Emma, una mujer que desapareció hace años.
Y conocemos a Stephen Villiers, el padre de Leo Villiers, de 31 años, cuyo cadáver nos vamos a encontrar también en la novela... Y no podemos olvidar a Edgar Holloway, el misterioso hombre de la carretera... ¿qué? ¿no apetece leerlo a ver cómo encaja todo esto?
Bueno, me ha encantado el pueblo de Cruckhaven... Cuando se llega hay un cartel que dice "Bienvenidos a Cruckhaven" y debajo habían escrito: "Y ahora iros a la mierda"... ¡Olé con la hospitalidad!
En la novela conocemos bien a Rachel... Y me ha encantado porque estaba con un tal Mark Chapel, que la dejó por una estudiante a la que le quedaba mejor el bikini. En fin, lo que me ha gustado es la opinión que tiene de la chica: "He visto calamares con más principios que ella". Yo me imagino al calamar y me entra la risa, no lo puedo evitar...
Voy a cerrar ya... esta vez sin reflexión porque la que más me ha marcado es la que ya he incluido en la reseña. Pero no puedo dejar de recomendar la novela... hay que leerla.
martes, 22 de octubre de 2019
El año de los delfines (Sarah Lark)
Esto va a ser muy rápido... No me ha gustado nada. Lo compré en el Círculo de Lectores porque había visto que era de los más leídos y me equivoqué.
Podría cerrar ya pero me da un poco de vergüenza...
Nos vamos a encontrar con Laura, de 31 años y su marido Tobías, que viven en Colonia. Tienen dos hijos, Katharine, de 13 años y Jonas, de 9. La obsesión de Laura siempre han sido los mamíferos marinos y opta por "un empleo de guía en un barco donde se hacen excursiones con avistamientos de ballenas" Eso estaría genial si no fuera porque es en Nueva Zelanda... que le pilla un pelín a contrapié... (vamos, digo yo...)
Y allá que se va, en contra de todos. No me parece mal, para nada, que no se me malinterprete, por favor... pero es todo tan raro... Su comportamiento, sus relaciones allí, su relación con sus hijos y su marido.
Y, cómo no, tienen que aparecer los grupos ecologistas exagerados que luchan contra lo que hace la empresa para la que trabaja Laura. Por supuesto, el hijo del dueño es el cabecilla de estos grupos y, por supuesto, es guapo, majete, maravilloso... todo taaaaaan predecible.
En fin, que no me ha gustado, me he aburrido y no me ha enganchado nada de nada. Por no tener, no tengo ni reflexión final...
Podría cerrar ya pero me da un poco de vergüenza...
Nos vamos a encontrar con Laura, de 31 años y su marido Tobías, que viven en Colonia. Tienen dos hijos, Katharine, de 13 años y Jonas, de 9. La obsesión de Laura siempre han sido los mamíferos marinos y opta por "un empleo de guía en un barco donde se hacen excursiones con avistamientos de ballenas" Eso estaría genial si no fuera porque es en Nueva Zelanda... que le pilla un pelín a contrapié... (vamos, digo yo...)
Y allá que se va, en contra de todos. No me parece mal, para nada, que no se me malinterprete, por favor... pero es todo tan raro... Su comportamiento, sus relaciones allí, su relación con sus hijos y su marido.
Y, cómo no, tienen que aparecer los grupos ecologistas exagerados que luchan contra lo que hace la empresa para la que trabaja Laura. Por supuesto, el hijo del dueño es el cabecilla de estos grupos y, por supuesto, es guapo, majete, maravilloso... todo taaaaaan predecible.
En fin, que no me ha gustado, me he aburrido y no me ha enganchado nada de nada. Por no tener, no tengo ni reflexión final...
Tú no matarás (Julia Navarro)
¡Qué alegría tan enorme! Después de dos fiascos, me acabo de encontrar con una maravilla... No es que no me lo esperara, claro, porque Julia Navarro es un seguro de vida, pero cuando te zambulles en la novela descubres que lo tiene todo.
Y eso que a mí me cansa enormemente el tema de la Guerra Civil y la posguerra. No quiero que suene superficial o prepotente por mi parte, pero de verdad que la temática me resulta ya muy difícil.
Pero esto es otro nivel. Es una novela increíble. Comienza en 1941 (el año en que nació mi mami...) en un barrio en Madrid, presentándonos a los vecinos, unos del bando ganador y otros del bando perdedor. Conocemos a Fernando Garzo, de 25 años, a su madre Isabel y a su padre, D. Lorenzo, que está preso. También conocemos a Catalina, amiga de Fernando de toda la vida y por la que este siente algo muy especial. Sus padres, Asunción y Ernesto Vilamar están de parte de los vencedores, aunque la madre no cree que por ser del bando contrario, nadie vaya a ser peor... "En las calles había dos tipos de personas: los vencedores y los supervivientes"
El tercer gran amigo es Eulogio, de 28 años, que vive con Piedad, su madre. Es el gran amigo de Fernando desde siempre. Al comenzar nuestra historia, acoge en su casa a Marvin, un poeta americano un poco peculiar, la verdad.
Desagradable a más no poder es Antoñito, el hijo de D. Antonio Sánchez, el estraperlista. La mujer y las hernanas me recuerdan a la madrastra de Blancanieve y a las hermanastras, no sé por qué...
D. Lorenzo es uno de los personajes más agradables y más sensatos de la novela. Catalina le recuerda diciendo: "Si no leéis, no entenderéis la vida ni sabréis quiénes sois". Y, lo más importante, es el que da título a la novela. Fernando quiso ir al frente pero su padre no le dejó: "No matarás, hijo, tú no matarás". Porque él sabía de qué hablaba: "Cuando matas no sientes nada, el infierno viene después"
No se puede contar en realidad todo lo que pasa porque se desarrolla en un período de tiempo muy amplio... Van a aparecer personajes estupendos como el capitán Pereira o Ylena Kokkalis en Alejandría... Porque nuestros personajes van a tener una vida muy interesante, sin que ellos pudieran intuirlo. ¡Vaya aventuras! Eso sí, siempre juntos, con Adela, la hija de Catalina que nace en circunstancias especialísimas...
Otro personaje que me gusta mucho, aunque aparece poco es el Dr. Juan Segovia, que atiende a Catalina en su embarazo. Hablando con Asunción le cuenta lo que más miedo le daba cuando estaba luchando en la guerra: "... la posibilidad de enfrentarme a mi hermano. Él combatía a favor de la república, yo con los nacionales, y no sabía dónde estaba"
Y D. Victor, el jefe de Fernando en la editorial: "Sí, un bando ha vencido a otro, pero ¿ahora qué? ¿Sabremos volver a mirarnos los unos a los otros sin odio ni rencor? ¿Seremos capaces de superar lo que hemos hecho?". Yo le habría dicho a D. Víctor que sí, que ya estaba todo superado, que la generación de mis hijos ve la Guerra Civil como un hecho contemporáneo a las pinturas de Altamira... Pero me preocupa que los políticos que nos han tocado en suerte (o en desgracia) estén haciendo revivir los peores sentimientos de la posguerra (y de la guerra). Me encantaría saber qué sacan ellos de todo esto.
Hay una frase de Catalina, ya avanzada la novela que me ha hecho pensar, porque estoy en su línea la 100%: "La guerra la ganaría Franco, pero la perdimos todos. (...) Los muertos duelen por igual (...) Tus muertos y los míos valen lo mismo". Yo lo veo tan claro que me parece increíble que aún haya gente que no lo entienda.
Ufffff, ¡hay tantas cosas interesantes en el libro! Hay un personaje curioso, Benjamin Wilson, que cae bien unas veces y otras parece mala persona... Pero dice cosas interesantes y una de ellas me parece que deberíamos tenerla todos en la cabecera de la cama: "Por eso le estoy aconsejando que antes de hablar evalúe lo que le están diciendo y, en caso de duda, guarde silencio". Cuánto ganaríamos si todos hiciéramos caso de este consejito.
No he hablado de Farida, que es otro personaje muy particular, con un pasado abrumador y un espíritu indómito y luchador. Y su filosofía de vida es muy interesante: "La muerte es una condena que no merecemos pero que todos sabemos inevitable, por tanto es una batalla que nunca vamos ganar. Podemos salir airosos de alguna escaramuza, pero el resultado de la contienda está escrito de antemano". Muy cierto, pero duro de asumir.
Ya cierro, ya... Sé que no he contado nada de lo que pasa pero es muy sorprendente y no quiero contarlo. Pero el libro hay que leerlo. Se lee rapidísimo, hace reír, hace pensar, y está escrito maravillosamente bien.
Cierro con un pensamiento que creo que es una gran verdad: "...no solo es necesario hacer las cosas bien.hace falta suerte"
Y eso que a mí me cansa enormemente el tema de la Guerra Civil y la posguerra. No quiero que suene superficial o prepotente por mi parte, pero de verdad que la temática me resulta ya muy difícil.
Pero esto es otro nivel. Es una novela increíble. Comienza en 1941 (el año en que nació mi mami...) en un barrio en Madrid, presentándonos a los vecinos, unos del bando ganador y otros del bando perdedor. Conocemos a Fernando Garzo, de 25 años, a su madre Isabel y a su padre, D. Lorenzo, que está preso. También conocemos a Catalina, amiga de Fernando de toda la vida y por la que este siente algo muy especial. Sus padres, Asunción y Ernesto Vilamar están de parte de los vencedores, aunque la madre no cree que por ser del bando contrario, nadie vaya a ser peor... "En las calles había dos tipos de personas: los vencedores y los supervivientes"
El tercer gran amigo es Eulogio, de 28 años, que vive con Piedad, su madre. Es el gran amigo de Fernando desde siempre. Al comenzar nuestra historia, acoge en su casa a Marvin, un poeta americano un poco peculiar, la verdad.
Desagradable a más no poder es Antoñito, el hijo de D. Antonio Sánchez, el estraperlista. La mujer y las hernanas me recuerdan a la madrastra de Blancanieve y a las hermanastras, no sé por qué...
D. Lorenzo es uno de los personajes más agradables y más sensatos de la novela. Catalina le recuerda diciendo: "Si no leéis, no entenderéis la vida ni sabréis quiénes sois". Y, lo más importante, es el que da título a la novela. Fernando quiso ir al frente pero su padre no le dejó: "No matarás, hijo, tú no matarás". Porque él sabía de qué hablaba: "Cuando matas no sientes nada, el infierno viene después"
No se puede contar en realidad todo lo que pasa porque se desarrolla en un período de tiempo muy amplio... Van a aparecer personajes estupendos como el capitán Pereira o Ylena Kokkalis en Alejandría... Porque nuestros personajes van a tener una vida muy interesante, sin que ellos pudieran intuirlo. ¡Vaya aventuras! Eso sí, siempre juntos, con Adela, la hija de Catalina que nace en circunstancias especialísimas...
Otro personaje que me gusta mucho, aunque aparece poco es el Dr. Juan Segovia, que atiende a Catalina en su embarazo. Hablando con Asunción le cuenta lo que más miedo le daba cuando estaba luchando en la guerra: "... la posibilidad de enfrentarme a mi hermano. Él combatía a favor de la república, yo con los nacionales, y no sabía dónde estaba"
Y D. Victor, el jefe de Fernando en la editorial: "Sí, un bando ha vencido a otro, pero ¿ahora qué? ¿Sabremos volver a mirarnos los unos a los otros sin odio ni rencor? ¿Seremos capaces de superar lo que hemos hecho?". Yo le habría dicho a D. Víctor que sí, que ya estaba todo superado, que la generación de mis hijos ve la Guerra Civil como un hecho contemporáneo a las pinturas de Altamira... Pero me preocupa que los políticos que nos han tocado en suerte (o en desgracia) estén haciendo revivir los peores sentimientos de la posguerra (y de la guerra). Me encantaría saber qué sacan ellos de todo esto.
Hay una frase de Catalina, ya avanzada la novela que me ha hecho pensar, porque estoy en su línea la 100%: "La guerra la ganaría Franco, pero la perdimos todos. (...) Los muertos duelen por igual (...) Tus muertos y los míos valen lo mismo". Yo lo veo tan claro que me parece increíble que aún haya gente que no lo entienda.
Ufffff, ¡hay tantas cosas interesantes en el libro! Hay un personaje curioso, Benjamin Wilson, que cae bien unas veces y otras parece mala persona... Pero dice cosas interesantes y una de ellas me parece que deberíamos tenerla todos en la cabecera de la cama: "Por eso le estoy aconsejando que antes de hablar evalúe lo que le están diciendo y, en caso de duda, guarde silencio". Cuánto ganaríamos si todos hiciéramos caso de este consejito.
No he hablado de Farida, que es otro personaje muy particular, con un pasado abrumador y un espíritu indómito y luchador. Y su filosofía de vida es muy interesante: "La muerte es una condena que no merecemos pero que todos sabemos inevitable, por tanto es una batalla que nunca vamos ganar. Podemos salir airosos de alguna escaramuza, pero el resultado de la contienda está escrito de antemano". Muy cierto, pero duro de asumir.
Ya cierro, ya... Sé que no he contado nada de lo que pasa pero es muy sorprendente y no quiero contarlo. Pero el libro hay que leerlo. Se lee rapidísimo, hace reír, hace pensar, y está escrito maravillosamente bien.
Cierro con un pensamiento que creo que es una gran verdad: "...no solo es necesario hacer las cosas bien.hace falta suerte"
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