jueves, 10 de enero de 2013

El libro de Tiempo de Juego

No pongo quén es el autor porque cada capítulo lo escribe un integrante de Tiempo de Juego diferente, y, aunque los protas principales sean Paco González, Pepe Domingo Castaño y Manolo Lama, sus capítulos no son los más largos, ni los más importantes.

Me han traído los Reyes este libro porque me puse muy pesada. En la carta no lo escribí, eso es verdad, pero los Reyes lo saben todo, y les había quedado muy claro que me apetecía muchísimo leer el libro y escuchar el CD con los mejores momentos. Y... me lo encontré en el sofá, envuelto y con un lazo precioso.

Y el libro me ha encantado. Me lo he pasado bomba leyéndolo. Es muy probable que no les den el Premio Planeta (sobre todo porque firman con sus nombres reales, no por otra cosa) pero está genial. Son periodistas y escriben estupendamente y hacen sentir casi lo mismo escribiendo que haciendo el programa en la radio. Y los beneficios que se saquen del libro son para Cáritas.

A estas alturas ya debe de ser evidente que soy seguidora del programa, claro. Cuando era jovencita fui seguidora de Supergarcía pero llegué a la conclusión de que se estaba endiosando y me pasé a Carrusel deportivo en la SER. Mi hermana y yo hemos estudiado toda la vida en la misma habitación y en la misma mesa y siempre con la radio puesta. Como en música teníamos (y tenemos) gustos un pelín diferentes, poníamos radio, que en eso sí que coincidíamos. Hemos escuchado miles de horas de deportes mientras estudiábamos (a lo que hemos dedicado también muchísimas horas).

Paco y Pepe (cono líderes del programa) eran ya como de la familia. Vaya, que el cumple de Pepe Domingo Castaño es el mismo día que el de mi hermana y Paco González es de mi quinta, pero unos meses más joven (yo soy del 22 de agosto y él del 6 de octubre). Cuando ya salía con el que es ahora mi marido, estudiábamos juntos muchos domingos por la tarde y, en cuanto ponía el "¡Hola, hola!" me decía: "¡Qué bien...! ¡Ya estamos los 3: Pepe, tú y yo!". Porque tengo que decir que, en mi casa, la futbolera soy yo.

Y todos mis amigos saben que mis domingos por la tarde consisten en plancha y fútbol. Después del café, saco la tabla de planchar y pongo la radio.

Por supuesto, después de tanto tiempo, fue un shock saber que Paco González salía de la SER de mala manera. La radio no era lo mismo, aunque todo su equipo seguía intentando darlo todo y simular que no pasaba nada. Y, claro, ellos se fueron a COPE y yo me fui a COPE. Era lo lógico y lo que hicimos miles de seguidores.

Ahora sigo igual: tengo montones de noticias de montones de deportes pero yo no soy deportista. Mi marido dice que a mí el fútbol no me gusta, que lo que me gusta es el programa. A lo mejor es cierto, puede ser. Después de tantísimos años, sigo sin saber mucho de fútbol (sí sé lo que es un fuera de juego, eso sí) pero no soy capaz de decir por dónde debe jugar un equipo ni cuáles son los problemas que tiene su rival. Eso sí, sí que sé quién juega en un equipo o en otro y cómo se llaman los estadios de primera y muchos de segunda.... (no estaría dispuesta a hacer apuestas con esto, pero lo llevo bastante bien). Y les sigo en COPE.

Sé que no he contado nada del libro. Para mí ha sido como escuchar el programa en radio de nuevo. Como les he seguido tantos años, muchas cosas que cuentan las oí en directo y me he vuelto a reír un rato leyéndolas. Es un libro de la radio y por la radio, pero se lee maravillosamente bien.

Y, recomiendo a todos los que nos les oyen, que sintonicen la radio en COPE los sábados por la tarde y los domingos... y los días de Champions y de Copa del Rey... y los días de Fórmula 1 y de baloncesto y de tenis... Se pasan uns ratos estupendos: ayudan a sobrellevar los problemas de cada día. Uno se entera de lo que pasa pero de una forma tan entretenida que es una maravilla. Llega un momento que parece que estás con ellos en casa tomando una cervecita mientras ves el partido...

Claro, es el momento de cerrar pero, por una vez, cerraré con algo que parece un poco incoherente para cerrar: ¡HOLA, HOLA!

lunes, 7 de enero de 2013

Muerte en La Fenice (Donna Leon)

Tengo una vecina encantadora, Mª Nieves, a la que conozco sólo de ir y volver del cole con los niños. La diferencia es que yo llevo a mis hijos y ella a sus nietos. Le encanta leer y me comentaba hace unas semanas que le chifla Donna Leon. Lo cierto es que yo no había leído nada suyo y he tenido la oportunidad de encontrarme con alguno de sus libros, así que, teniendo en cuenta la opinión de Mª Nueves, me lancé a ver qué descubría.

Tras leer la novela, que me ha gustado muchísimo, he investigado un poco y he descubierto que Donna Leon, a pesar de ser americana, ha vivido en Italia muhos años. Eso explica la forma que tiene de entender la novela negra y por qué es mucho más psicológica que la novela americana. Ya me he quedado más tranquila...

El inspector Brunetti, el prota, es estupendísimo. Está casado con una profesora de literatura inglesa que es hija de un conde, forradísimo y con muchísima influencia en Venecia. según dice Brunetti "aunque él y el conde parecían trabajar con la misma clase de personas, a él, por lo menos, le cabía el consuelos de arrestarlas, mientras que el conde se veía en la obligación de invitarlas a cenar". Eso sí, además de dinero, tenía mucho estilo: "Su smoking estaba tan bien hecho que incluso de haber sido de color de rosa, lo primero que la gente hubiera advertido en él hubiera sido el corte".

La acción se desarrolla en Venecia, ciudad encantadora donde las haya... Y el inspector nos lleva de paseo por todas las callejuelas y los puentes y hace que casi podamos ver la ciudad. Eso sí, para los que hemos estado allí alguna vez y lo sabemos, en el libro, por lo menos, no podemos olerla... (Y eso que a mí Venecia me encantó... pero huele mal, eso no se puede dudar).

Da una definición de la ciudad muy curiosa: "De no ser Venecia una ciudad cristiana, la divinidad imperante hubiera sido el Rumor". Por eso, para el policía "la forma más segura de conseguir información fiable sobre el hombre era acudir a la funte infalibe: el chismorreo".

Los personajes de la historia son muy curiosos. El muerto (porque aquí siempre tiene que haber un muerto) era un director de orquesta fantástico "Para el muerto, un privilegio era algo que solo él podía otorgar". Su esposa, casi 35 años más joven, locamente enamorada de él en un principio. La súper sopranísimo, con una voz maravillosa pero con problemas porque su ex-marido podía quitarle la custodia de sus hijos si se enteraba de que estaba liada con su secretaria... Una cosa curiosísima.

También está Santore, el director de escena de la ópera, curioso, perspicaz, homosexual y con una forma interesante de ver la vida: "No se debe hablar mal de los muertos, ni de alguien con quien tengas que volver a trabajar". Esta es una lección que se debe de tener muy en cuenta porque todos sabemos que el mundo es un pañuelo y... nunca se sabe...

Paola, la mujer de Brunetti es también estupenda. Le encanta leer cada día un periódico distinto, pasando por todas las diferentes ideologías políticas porque "quiero descubrir de cuántas maneras diferentes se pueden decir las mismas mentiras".

Y hay gente que piensa cosas duras de las de verdad. Una ex-soprano, que había tenido sus más y sus menos con el muerto, dice de él: "Pero siento que lo hayan matado. Preferiría que se hubiera suicidado para que, además, su alma se condenara" ¡Olé!

Me ha gustado mucho lo que dice Brumetti de su casa: "Era un ambiente que, de un modo que no acertaba a explicar, sugería una cordura que meutralizaba la diaria dosis de locura que conllevaba su trabajo". Me ha encantado porque es lo que yo siempre he querido expresar cuando digo que si no puedes llegar a casa, cerrar la puerta y decir ¡uf!, estás perdido. Pero, claro, por eso yo no soy escritora y Donna Leon sí lo es...

En fin, que como sé que ha escrito muchos más libros, creo que me voy a conevrtir en una fiel seguidora del inspector Brunetti.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Los perros de Riga (Henning Mankell)

Lo primero que tengo que decir es que todos los que piensan que soy un poco tontorrona, tienen toda la razón.

Me explico: me encanta Henning Mankell, con lo que decidí cargar en el e-book uno de los libros suyos que tenía en el ordenador. Yo, tan contenta, llego al metro y me pongo a leer. Parto de la base de que tengo memoria de pez, sobre todo para los títulos de los libros, así que en cuanto leí 3 o 4 páginas me dí cuenta de que... ¡este libro ya lo había leído antes! ¿Qué haría una persona normal con un e-book en la mano en el que tiene cargados unos 80 libros más? Bien, pues yo seguí leyendo el mismo, pensando que era una pena, pero que lo tenía que terminar.... En fin, ¡esa soy yo!

La cuestión es que, tal como me había pasado la vez anterior, el libro me ha encantado. La novela policiaca de Henning Mankell (la novel policiaca escandinava, en general) es fantástica. Los polis son personas normales que viven en ciudades normales y a los que les pasan cosas normales.

Y la trama es fascinante. No es trepidante como la novela americana en la que te puedes saltar la mitad del texto porque no es importante. Aquí todo lo que pasa te da una idea mejor del entorno, del bueno, del malo, del personaje secundario...

Esta novela, tal como sugiere el título se desarrolla en gran parte en Letonia. Y se terminó de escribir en 1991 cuando Rusia aún tenía un peso muy impotante en las repúblicas bálticas. La descripción que hace Kurt Wallander, el policía sueco protagonista de la historia, de Letonia es bestial: "...como si la dolorosa historia del país hubiese mojado el pincel en un interminable bote de pintura gris".

Wallander había tenido un mentor en la policía, Rydberg, que ya ha fallecido pero que le ha dejado muchas frases que recuerda y que le marcan su forma de actuar. Y, claro, no puedo resistir la tentación de dejar aquí alguna: "Siempre hay que decidir si es conveniente ser el primero o el último en llegar al lugar de encuentro"; "¡Dí la verdad, eso nunca va a empeorar las cosas, así que dí la verdad!"; "A veces un policía debe ser como un actor; que tiene que afrontar lo desconocido con arrojo; meterse en la piel del criminal o de las víctimas e imaginarse los pensamientos y los patrones de conducta."

Toda la novela se desarrolla en el contraste de la aséptica y perfecta sociedad sueca en la que vive Wallander y lo que se encuentra en Riga. Se plantea que "vivimos en una época en la que los ratones persiguen al gato, si bien nadie sabe quién es el ratón y quién el gato". Y dice de la situación letona: En el reino de la mentira, la media verdad es el rey. ¿Por qué decir lo que piensas cuando tienes permiso para manejar la versas de cualquier manera?". A mí esto me ha hecho pensar un montón porque lo presenta como algo propio de las sociedades ex-soviéticas, como algo opuesto a la libertad occidental. Y, en realidad... ¿es muy diferente a nuestra sociedad actual?

El personaje del mayor Liepa, el policía letón, es genial. No aparece mucho en la novela pero se hace querer y admirar. Un hombre poco hablador (¿será por eso por lo que me llama tanto la atención?) y honesto de la cabeza a los pies, que dice cosas como "Soy creyente. No creo en ningún Dios, pero soy creyente de cualquier manera."

Henning Mankel consigue pintar de gris de verdad todo lo relacionado con Letonia. Con el tipo de vocabulario que emplea, con las expresiones, con la presentación... no lo sé, pero los personajes letones son grises: parece mentira cómo logra hacerlo.

Siempre me alargo más de lo que quiero... Sólo me queda decir que es una novela estupenda y que no importa haberla leído previamentea porque sigue gustando siempre. Es muy entretenida y deja cosillas para reflexionar como "La historia no conoce ningún ejemplo de nadie que haya cedido sus privilegios voluntariamente". ¡Ojo al dato...!

domingo, 23 de diciembre de 2012

Los libros de plomo (Fernando Martínez Laínez)

Lo primero que tengo que decir es que me estoy echando a perder... ¡Qué barbaridad! Hace 10 días que no escribo ninguna reseña... ¡No puede ser!

Y eso que el libro que acabo de terminar está genial, la verdad. Me ha gustado mucho. Es, otra vez, una especie de thriller socio-político-religioso súper entretenido.

Lo compramos hace unas semanas porque la acción se desarrolla en Granada que debe de ser una de las ciudades más espectaculares del mundo. Y el autor juega con la mezcolanza de religiones, de estilos arquitectónicos, de culturas... y le da muy buen resultado.

Como no podía ser de otra forma, aparecen espías. Pero esta vez son "made in Spain" y pertenecen al CNI. Claro que les pasan cosas como que van a usar una base de datos de huellas de calzado y, como la han comprado en Gran Bretaña, tiene huellas de todo el mundo... ¡menos españolas!

El autor es un periodista que juega muy bien con el problema de ETA, del integrismo islámico y del fanatismo religioso. Y utiliza la ironía fina siempre que puede, amparándose en que la acción se desarrolla en Andalucía. Me encanta cuando cuenta la pintada que ve el prota en un contenedor de basura: "Deposita aquí tu voto. Va a valer igual y no haces colas".

Héctor Medina, el que podría ser principal protagonista es un tipo curioso, que tiene por las paredes de su casa el "Camino del Guerrero", que incluye pensamientos como: "No evitar nunca el trabajo sólo porque sea peligroso. No llevar adelante una guerra injusta sólo porque sea fácil. Razonar correctamente, obrar con justicia y decir la verdad". Si lo pensamos, mucha gente no lleva esto a la práctica, sobre todo el último pensamiento...

Otro personaje que me ha encantado es el comisario Ayala, policía por vocación, "una palabra malsonante en estos tiempos en los que la gente tiene ya claro el misterio de la Santísima Trinidad: dinero, dinero y dinero", en sus propias palabras.

Y aparece Jaleb, el integrista kosovar que toma la Alhanbra. Es un hombre profundamente religioso, que ha pasado de todo en su vida y que piensa que "el progreso sin Dios es un pozo sin agua" y que "el infierno de los cristianos debe de ser una guerra eterna en las montañas nevadas afganas, con cuarenta grados bajo cero en invierno". Es un hombre poco hablador que, a modo de ver de todos, hace lo incorrecto pero que está convencido de que lo hace por servir a Alá.

El autor también analiza el Islam, un poco frivolizndo y por encima, porque lo hacen los agentes para conocer la situación a la que se enfrentar. Pero el comentario del imán de la Mezquita Mayor de Granda es para reflexionar: "La yihad no es cosa de bombas y guerra. Sólo se trata del esfuerzo de cada uno para hacer triunfar la voluntad de Dios. Fundamentalmente, un impulso de paz". Desde luego, no es el concepto que yo tenía de la yihad...

Y, como analiza el tema religioso en Granda (y en España en general), hace un retrato perfecto de la situación en la comisaría:"...todos son de la línea piadosa general: agnósticos, gracias a Dios, con un ligero barniz humanitario tirando a cristiano intrascendente y difuso."

También hay que detenerse profundamente el Luciano, el Mesías. ¡Ojo con el colega! Y ya, cuando funda la Sacra Comuna Libre, hay que leer con detenimiento las 10 leyes para ver qué diferencia puede haber entre eso y el islamismo que desprecia profundamente... Eso nos demuestra que los fanatismos no nos llevan NUNCA a ninguna parte.

Aunque me alargue un poco, no quiero dejar de incluir la cita que dice: "...todo está en Sun Tzu, el mejor estratega de todos los tiempos. Decía que si conoces a tu enemigo y a tí mismo, nunca serás derrotado. Si no conoces a tu enemigo pero te conoces a tí mismo, tus oportunidades de ganar o perder están igualadas. Pero si no conoces ni a tu enemigo ni a tí mismo, entoces es cuando estás de verdad jodido". Por circunstancias de la vida, hace un montón de años traduje el libro El arte de la guerra (al que pertenece este fragmento) para el que era entonces mi jefe. La última parte no era exactamente así, "estás de verdad jodido", pero yo guardo un recuerdo especial de aquel libro. Eso sí, siempre me he pregunatdo que pasaría si tú conoces a tu enemigo y a tí mismo y tu enemigo te conoce a tí y a sí mismo... ¿Quedaría todo en tablas?

No me enrollo más. Es un libro muy interesante, que te incita a seguir leyendo y que cubre muchos temas. Y, además, nos evita ver la televisíón que, según el autor es "la perorata del dios basura arengando a sus fieles desde la zarza catódica".

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

jueves, 13 de diciembre de 2012

El sueño de una noche de verano (William Shakespeare)

Éste es otro de los clásicos, clásicos, que aún no había leído y me apetecía leer. Cuando lo comenté con mi marido me recordó que lo habíamos visto en teatro para niños, representado por la compañía La bicicleta hace una par de años por Navidad. Nos encantó a los 4 (bueno, a los 5, porque mi sobrina venía con nosotros aquel día).

En fin, que lo he leído, por fin, y me lo he pasado fenomenal, la verdad.

Es una comedia de enredo, cortita, muy divertida. Claro, el teatro leído siempre pierde mucho pero... ¡es lo que hay!

Los personajes son estupendos. De hecho, he leído en algún sitio que Herschel se inspiró en ellos para bautizar a los mayores satétiles de Urano, Titania y Oberón, cuando los descubrió (él solito) en 1852.

Los habitantes de Atenas que representan la obra en la boda no tienen desperdicio por ningún sitio. ¡Vaya pandi! Vamos, que el que hace de muro con una grieta, tiene un súper papelón. Eso sí, como nadie podría adivinar que es un muro, la criatura tiene que explicarlo en vivo y en directo.

Y las hadas tienen unos nombres preciosos: Flordeguisante, Polilla, Telaraña y Mostaza.

Según lo iba leyendo, me iba pareciendo más alucinante la labor de los traductores de teatro clásico en verso. Tiene que ser realmente difícil elegir un vocabulario "bucólico-pastoril" como el que usan aquí, que no se pierda el sentido del texto original y que rime (al menos un poco porque no siempre rima bien).

Y, a pesar de ser una comedia, tiene puntitos para reflexionar: "¡Vana carrera cuando huye el valor y persigue el miedo!"; "Por un leal, millones perjuran y perjurarán"·.

Y grandes verdades:
"A lo que es grosero, deforme y vulgar,
Amor puede darle forma y dignidad.
Amor ve con la mente, no con la vista,
por eso a Cupido dios ciego lo pintan."

En definitiva, es un libro entretenido, muy recomendable, que se lee en un suspiro (a no ser que quieras hacer un análisis exhaustivo de Shakespeare, que no es mi caso) y que hace pasar un rato muy agradable.

martes, 11 de diciembre de 2012

Antología (Dashiell Hammett)

Tengo que confesar que siempre digo que me encanta Dashiel Hammett pero... hasta ahora solo había leído El halcón maltés. Sí, claro, lo he leído 200 veces (vez arriba, vez abajo) pero no tenía más referencias.

Y... esta antología no me ha decepcionado nada en absoluto. Me ha encantado. Es cierto que juego con ventaja porque me gusta mucho la novela negra. Por cierto, el género fue fundado por el propio Dashiell Hammett ¿Será por eso que es el mejor?

Nuestro amigo Hammett estuvo trabajando desde 1915 en la Pinkerton's National Detective Agency (Baltimore) como detective privado y, por lo visto, de ahí sacó muchos de los casos que luego noveló.

¡¡Qué detectives!! ¡Cómo me gustan! Hombre, a Sam Spade ya le conocemos todos y, diga lo que diga el autor, le ponemos la cara de Humphey Bogart, sí o sí. Pero... ¿y "el Agente de la Continental"? Mira que he intentado saber cómo se llama y... no hay forma: es el agente sin nombre. Y luego está Alec Rush: "Es verdad que su sonrisa era una mueca horrible digna de una pesadilla, pero en eso consistía su encanto".

No necesitaban ni laboratorios, ni conexión con el archivo no-sé-cuantitos que tiene todas las huellas del pie derecho torcido de los habitantes de la tierra... Estos chicos iban a la escena del crimen sin guantes, observaban, captaban en problema y ¡a coger al malo! Y le hacían cantar, vaya que sí: "No hay detective que ignore que para hacer confesar a un hombre de carácter débil lo mejor es sencillamente acercar el rostro al suyo y hablarle en voz muy alta" Y sabían echarse atrás cuando las circunstancias se ponían feas: "La mueca que esbozó probablemente pretendía ser una sonrisa. Fuera lo que fuera, me heló la sangre en las venas y ante la posibilidad de que la repitiera, decidí rendirme".

El libro es estupendo, tiene ironía por todas partes. Los motes de los integrantes del hampa son geniales (a mí me encanta "el tosferina") y las comparaciones que hace el autor son muy, muy finas: "El cuarto estaba tan negro como los planes de un político honesto"; "Las siguientes seis hotas las pasó más ocupado que una pulga en el cuerpo de una gorda"; "Un hombre tan acogedor como una soga de ahorcar".

¡Ah! Y no nos podemos olvidar del GJ (el Gran Jefe) de la Continental: "Le llamábamos Poncio Pilato, a causa de su sonrisa amable cuando nos enviaba a que nos crucificaran en un caso suicida"

Además, en estos libros hay peleas de verdad. De las que salen en los dibujos animados y pone "¡Zas!, ¡Plaf! ¡Boom!". El propio autor lo describe casi así: "Esguince a la derecha, esguince a la izquierda, patada, esguince a la derecha, esguince a la izquierda" Casi parece un paso de baile como yo lo recuerdo de cuando daba clases de ballet: "Punta, talón, punta, juntos"

Vamos a ir cerrando, que ya me estoy alargando, como siempre. Eso sí, no será el último libro que lea de este autor. Parafraseando al Agente de la Continental: "Conociéndome yo a mí como me conozco, estoy seguro de ello".

martes, 4 de diciembre de 2012

El laberinto de la rosa (Tatiana Hardie)

Aquí estoy, con un libro tipo "thriller histórico-religioso", de los que me suelen gustar bastante. Eso sí, mientras lo estaba leyendo, me estaba debatieno en una tremenda duda existencial:"¿Lo he leído ya o no lo he leído?". Y, en mi caso, no es como en el de la prota, que tiene recuerdos de un pasado histórico como si lo hubiese vivido, no. En mi caso es porque se parece mucho a otros muchos del mismo estilo...

Pero hay que reconocer que está bastante bien y se deja leer muy cómodamente. ¡Y no tiene murciélagos! Como en todos los libros de este tipo, el autor abruma al lector con información histórica que pocas veces puede seguirse como es debido y que le deja con la sensación de "soy un inútil, a qué me he dedicado yo toda la vida"..

Porque, vamos a ver, los protas de este tipo de novelas (y de esta en concreto), saben de TODO. Nótese que TODO está escrito en mayúsculas porque, hombre, se puede saber un poquito de mucho, mucho de un poquito pero... muchísimo de todo... yo creo que desde Leonardo o Newton, aquello se acabó.

La historia está muy bien y no termina demasiado bruscamente, que suele ser el mal endémico de estas novelas. Por supuesto, hay chica guapa y chico guapo, estupendos los dos, que se quieren mucho y trabajan juntos por un objetivo común. Era de esperar: "Moderno caballero con excelente currículum vitae y valores anticuados busca damisela para salvar su ego herido".

La parte histórica de libro hace referencia a John Dee y a William Shakespeare. Lo mejor es que, según esto, Dee, además de ser el astrólogo de cabecera de la reina Isabel I, "fue el primer James Bond...El código personal del doctor Dee era 007. Los ceros erasn el símbolo que lo calificaban como los ojos de la reina, a lo cual se sumaba el número 7, que era un dígito sagrado..." A lo mejor esto no es así (no me he molestado en documentarme) pero... ¡es estupendo! Esto me va a obligar a buscar algún libro sobre este hombre.

La edición del libro es muy bonita y los textos sobre los que trabajan los protas están aparte, con unas ilustraciones muy chulas, con lo que merece la pena tenerlo.

Como el libro tiene una parte de thriller religioso, comenta algunas cosas interesante: "...en el mundo había personas suficientemente religiosas para odiar, pero no para amar." Peliagudo, ¿verdad? Y, si lo pensamos, algunas veces, es cierto...

Es interesante también la visión feminista del episodio del paraíso;: "Eva pretendía acceder al Paraíso supremo cuando tomó la fruta del árbol del conocimiento. Fue una mujer quien quiso liberarnos de la ignorancia, proporcionarnos la posibilidad de alcanzar el verdadero conocimiento. Sin duda, el hombre que siga creyendo que ese conocimiento es una prerrogativa masculina es un ignorante". Ciertamente, yo nunca lo había mirado así, pero... tiene su puntito.

Y, para terminar, que no quiero alargarme demasiado, la cita que es casi, casi el referente del libro:
"Soy lo que soy  y lo que soy es lo que soy. Deseo ser lo que soy y lo que seré es sólo lo que soy. Si tengo la voluntad de ser, no seré más que aquello que he sido. Si soy lo que deseo ser, siempre se preguntarán qué soy o qué he sdo"

No tengo palabras...