martes, 23 de agosto de 2016

Deep in my soul (Antonia J. Corrales Fernández)

Como soy tan poco exigente al elegir lo que voy a leer, pensé en algo en inglés y empecé este, sin darme cuenta de que la autora no parecía nacida en Oxford.

Empecé con muy mal pie porque, como muchos autores, incluye una cita antes de comenzar el libro. En este caso es un fragmento de Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández, en inglés. ¡Cielos! ¡Miguel Hernández y en inglés! En algún sitio he debido de decir ya que, en mi opinión, el libro más sobrevalorado de la literatura universal es El principito. Pues, también en mi opinión, el poeta más sobrevalorado es Miguel Hernández. Comprendo que lo mío es casi una fobia pero no me gusta nada de nada.

Así que no empecé nada bien con el libro. Y no me gustó.

Se trata de un escrito de una mujer a su madre porque piensa que nunca la ha valorado lo suficiente y le va contando las cosas que ha ido haciendo y un poco por qué las ha hecho.

Se me ha hecho largo, un poco lento, bastante pesado y no he conseguido conectar con el personaje principal. Probablemente la culpa la tenga Miguel Hernández, como siempre.

Eso sí, me ha encantado que se llevara, cuando se casó una vajilla Duralex. Ella dice que cualquier plato, aunque sea un manjar pierde todo su glamour en esa vajilla. Y todos sabemos que eso es una gran verdad. Daba igual que fuera verde, ámbar o transparente. Eso sí, duran siglos...

No me queda nada que decir. Solo que tendré que buscar otra obra de esta autora para comprobar que he sido yo que lo he leído en mal momento y no ella, la culpable que de no me haya gustado.

Mensaje en una botella (Nicholas Sparks)

Elegí este libro porque en un marcapáginas que tenía delante hablaban del autor... ¡qué cosas hago, por favor!

Bueeeeeeno... No está mal, se deja leer... Pero me ha resultado demasiado blandito. Eso sí, no es demasiado previsible, eso no.

Es más que obvio que el centro de la novela tiene que ser un mensaje en una botella, ¿verdad? Pues sí, lo es. Lo manda un hombre que ha perdido a su mujer y no consigue superarlo, con lo que le escribe mensajes, los mete en una botella y los lanza al mar.

Uno de ellos lo encuentra en la playa Theresa, que es columnista. La historia se va complicando, ella se va a conocerle... Y no cuento más por si alguien se atreve a leerlo en algún momento.

No puedo dejar de transcribir un párrafo del libro: "El mensaje más famoso de la historia fue enviado en 1784 por un joven marinero, Chunosuke Matsuyama, que arribó a un arrecife de coral en el que permaneció sin agua ni comida tras haber naufragado su barco. Antes de morir grabó en un trozo de madera el relato de lo que había acontecido y después lo introdujo en una botella. En 1935, ciento cincuenta años después de haber sido arrojada al mar, la botella llegó a una pequeña localidad costera de Japón, precisamente en la que había nacido Matsuyama." Yo no conocía la historia y no soy quien para ponerla en duda pero... ¿cómo metió el trozo de madera en la botella? ¿cómo es que había una botella en el arrecife de coral? ¿cuánto tardó el pobre en morirse sin agua para que le diera tiempo a escribir la historia? ¿no es casualidad que llegara el mensaje precisamente a su pueblo?... En fin, que me genera ciertas dudas...

No me ha gustado demasiado, la verdad, pero podríamos decir que se deja leer... a medias.

Eso sí, casi siempre hay alguna frasecita que me permite cerrar a gusto: "Ninguna de las cosas que valen la pena en esta vida son fáciles".

Oye, moreno, ¿tú qué miras? (Megan Maxwell)

Ya he leído varios libros de esta autora y no es que sea lo mejor que he leído, pero estaba buscando algo entretenido, que me hiciera reír un poco y que no me hiciera sufrir y opté por esta novela.

Para lo que buscaba, ha sido todo un éxito. Es un libro divertido, entretenido, simpático y sin fundamento, con lo que se lee muy rápido y resulta muy terapéutico para los días pesadísimo que estoy pasando yo.

Coral está separada de Joaquín y tiene una hijita, Candela. Cuando su ex se marcha a Perú y se lleva a la niña un mes (con el consentimiento de Coral, of course) ella se siente muy triste pero... las cosas se van arreglando poquito a poco.

Su amiga Yanira es una cantante de éxito (de las buenas, buenas) y su jefe de seguridad, Andrew, con quien Coral ya ha tenido una aventura, se muda a vivir en el apartamento de al lado del de Coral.

Ahí empieza todo que, por supuesto, con enredos y desenredos, acaba bien.

Muy entretenido, de verdad. Poco profundo, pero entretenido...

Hay una frase que me ha parecido muy interesante: "La vida es muy corta para vivirla sufriendo preocupándose por lo que pensarán los demás".

Y otra, con la que voy a cerrar, que es un consejo de la madre de Coral, que todos deberíamos tatuarnos: "No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti".


viernes, 19 de agosto de 2016

El hombre que mató a Sherlock Holmes (Graham Moore)

Esto ya es otra cosa... Necesitaba algo para compensar el anterior (que no sé cómo lo llegué a terminar) y al ver "Sherlock Holmes" me dije: este es mi producto...

Tenemos dos historias paralelas: por una parte, está Arthur Conan Doyle que ha decidido matar a Sherlock Holmes porque ya está harto de él y por otro lado, en nuestra época aparecen los Irregulares de Baker Street, la organización más importante del mundo dedicada a estudiar a Sherlock Holmes, que tiene que resolver un misterio.

Es muy entretenido, más la parte de Conan Doyle que la de los Irregulares, que queda un poco coja algunas veces, pero se deja leer muy bien.

Es interesante ver la amistad de Conan Doyle con Bram Stoker al que no conocía nadie (pobre...) al contrario que a su amigo. Me ha llamado la atención que Conan Doyle dice de Stoker que era escandalosamente afeminado... Yo sé que Bram Stoker se casó en Dublín con la novia que había tenido Oscar Wilde. Este último sí que tenía novia solo para aparentar y, de hecho, Conan Doyle, en esta novela dice que era "Un gran hombre, con una sonrisa diáfana y cálida, que se había dejado arrastrar por el vicio." Pero de Bram Stoker no sabía nada...

Y he aprendido que Holmes solo dice "elemental" a Watson en una ocasión, en la novela La aventura del jorobado.

Por supuesto, aparece la frase más famosa de Holmes: "Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, por muy improbable que parezca, tiene que ser la verdad."

Es un libro interesante y recomendable como "libro de playa". Me ha gustado y lo he pasado bien.

Cierro con una reflexión curiosa que nos puede hacer pensar: "En este mundo no importa demasiado lo que uno haga. Lo importante es lo que uno es capaz de hacer creer a la gente que ha hecho."

No está el horno para cruasanes (Shirin Klauss)

Necesitaba leer algo muy ligerito para pasar estos días de "inmovilidad" y pensé que este libro sería una buena opción.

Pues no, no lo ha sido... Me ha parecido insoportable. Son 340 páginas infumables (a mi modo de ver).

Después de leerlo, he visto que está clasificado como novela erótica. Sí, lo será pero es mala y aburrida.

No tengo más que decir. Un fiasco.

Sarna con gusto (César Pérez Gellido)

Como a mí me encantan los refranes, el título me llamó mucho la atención y tuve que empezar a leerlo... ¡Y no me defraudó! Es la primera parte de la trilogía Refranes, canciones y restos de sangre.

He descubierto que hay una trilogía previa del inspector Ramiro Sancho, inspector del Grupo de Homicidios de Valladolid. Se llama Versos, canciones y trocitos de carne. Eso quiere decir que tendré que localizarla para poder leerla... ¡no me queda otra!

Me estoy dando cuenta que aquí en España se está escribiendo, en general, muy buena novela negra. No sé si es que somos un poco tétricos o qué pero sí que creo que cada vez hay más autores que hacen este tipo de género con más solidez, sin que sea previsible y combinando muchos factores distintos que le dan mucha más vida. Por supuesto, es mi opinión, que no tiene ningún valor para nadie más que para mí...

Lo primero, debo decir que me ha encantado el prólogo, de Urtzi, inspector de homicidios. Es muy agradable y nos explica cómo empezó el autor y qué pasó cuando fue a verle para empaparse del mundo policial.

En esta novela se combinan dos temáticas. Por una parte tenemos el secuestro de Margarita Zúñiga Pérez y por otra, aparece la Congregación de los Hombres Puros, con sus siete arcángeles, que dan un miedo tremendo... Entiendo que este será el nexo con las otras dos entregas de la trilogía.

El inspector vuelve después de haber tenido muchos problemas tras la persecución de Augusto Ledesma. Necesita volver a trabajar pero la situación no va a ser fácil.

He aprendido la diferencia entre "rapto" y "secuestro". Al parecer, en un rapto, la privación de libertad es de índole sexual mientras que en un secuestro, es económica y se pide un rescate.

El autor nos explica de maravilla la situación de Margarita y llegamos a compartir los sentimientos que ella tiene en cada momento.

Nos mantiene en tensión desde el principio hasta el final, con algunos desenlaces curiosos, sorprendentes pero sólidos siempre.

Todos los personajes son muy interesantes y aparecen el inspector Olafur Olafsson, islandés, que debe de aparecer en la trilogía anterior y Erika Lopategui que también debe de ser una vieja conocida. Olafur tiene un serio problema con la bebida y nos plantea una reflexión muy interesante: "Para saber cómo vivir, primero hay que tener un porqué y no encuentro ningún motivo para seguir arrastrándome".

Y todos los capítulos comienzan con un refrán o un pensamiento. Todos me gustan pero hay uno que me llama especialmente la atención: "Es preferible ser un imbécil por decisión propia que listo por imposición."

Ah, y el autor aparece en la novela... Es un representante de jugadores de rugby que se marcha de Valladolid para empezar una carrera como escritor... Me encanta porque el inspector también ha jugado al rugby... ¡en el Pepe Rojo! Sí, claro, a lo mejor solo me suena a mí, pero hemos estado allí 3 años con mi hijo pequeño en los campeonatos de España de chavales... ¡qué ambientazo!

Ramiro Sancho utiliza las enseñanzas que ha sacado del rugby para su vida y su trabajo: "Con el terreno de juego tan embarrado y el oval en las manos, no le quedaba otra opción que morder el protector bucal y correr hacia delante."

Cierro ya con la recomendación de no perderse este libro por nada del mundo y de seguir la pista al autor para devorar todo lo que escriba... Y cierro con una frase que me ha gustado mucho: "No te metas donde no conoces la salida".


jueves, 18 de agosto de 2016

Grandes polvos de la historia (José Ignacio de Arana)

Vamos a ver cómo se me da esta primera reseña en la que voy a utilizar un poco la mano derecha. Estoy con agujetas de la rehabilitación pero hay que reconocer que le estoy perdiendo un poco el miedo y me he atrevido a teclear...

Elegí este libro porque necesitaba algo ligerito y entretenido y me pareció que podía ser la solución.

La realidad es que no era lo que yo creía: es mucho mejor. Me ha gustado muchísimo. Es un paseo por la sexualidad en la historia, con personajes reales y sus aventuras. Sencillamente estupendo.

Además de pasármelo genial, he aprendido muchísimas cosas muy interesantes. Entre otras, que Francisco de Borja, marqués de Laubay, estaba platónicamente enamorado de la emperatriz Isabel. El pobre, como era el Notario Real, tuvo que abrir el ataúd para dar fe de que había fallecido. Dijo entonces "Nunca más servir a señor que se pueda morir" y fue cuando entró en la Compañía de Jesús.

También me he enterado que en Inglaterra la partícula "Fitz" que acompaña al apellido real, denota que el que lo portaba era bastardo. Aun así, era motivo de orgullo...

Otra cosa curiosa es que, al parecer, la operación de estética más solicitada por las japonesas es la del ombligo. Por lo visto, ellas lo tienen más redondo y lo quieren un poco más alargado como las occidentales.

Vale, otra cosa que he leído, y que no es nueva son los días que necesitaba el Tenorio con las mujeres. No me resisto a repetirlo... : "Uno para enamorarlas, otro para conseguirlas, otro para abandonarlas, dos para sustituirlas y una hora para olvidarlas". Cierto, es machista y preponente pero me encanta.

Voy cerrando ya sin dejar de recomendar el libro. Se lee de maravilla, se aprenden muchas cosas de la historia y se pasa un rato muy, pero que muy agradablae.

Y acabo con una reflexión que todos deberíamos interiorizar para recordar en momentos concretos: "La indiscreción es un defecto vicioso del que adolecen muchas personas situadas en posiciones en las que la prudencia para callar lo visto u oído es absolutamente exigible."