martes, 23 de junio de 2015

Un regalo del cielo (Cecelia Ahern)

Otra novela de esta autora para "desengrasar" y separarnos un poco del mundo de los espías, que tanto me gusta.

Un libro muy interesante que nos hace ver un poco cómo funcionamos y qué podemos estar perdiéndonos por ir siempre corriendo.

Nos presenta a un ejecutivo agresivo, Lou, que conoce a Gabe, un vagabundo. Por circunstancias, le compra un café para que no pase tanto frío y todo les va llevando a que le ofrezca un trabajo, a que estén juntos en la empresa y a que Gabe le vaya haciendo ver que su familia sea quizá más importante que todos esos proyectos que tiene y que no le dejan ver más allá.

Con una buena historia alrededor, Gabe le ofrece unas pastillas que le permiten "desdoblarse", "bilocarse" o como queramos llamarlo. De esta forma puede estar cerrando negocios con dos clientes a la vez y puede estar en el trabajo y con la familia.

El final es muy interesante (no lo voy a contar) y nos da pie a una reflexión profunda... Muchas veces parecemos el conejo de Alicia, que va siempre mirando el reloj, diciendo que llega tarde a todas partes.

Yo me identifico plenamente con esa situación. Y no nos damos cuenta de todo lo que nos rodea que nos demanda un poco de tiempo, un poco de atención, una sonrisa "rapidita"... Pero no podemos, no tenemos tiempo. Y lo triste de todo es que es verdad: llenamos el día con tantas cosas que no encontramos momentos para cuidar lo que de verdad importa. Todos necesitamos trabajar para vivir pero muchas veces lo que hacemos es vivir para trabajar... y eso es un gran error.

Me ha gustado mucho, me ha hecho parar un poquito y pensar otro poquito, así que, lo recomiendo por si a alguien le puede pasar lo mismo que a mí.

¿Se lo decimos al presidente? (Jeffrey Archer)

Otra novela de espionaje... Pero esta me ha gustado menos, la verdad.

El autor sí me gusta y no puedo decir que el libro esté mal, pero se me ha hecho un poquillo pesado y me he perdido en algunos momentos.

Quiere ser más vibrante de lo que a mí me parece...

En definitiva se trata de un complot para asesinar a otro Kennedy que ha llegado a presidente de los Estados Unidos, que esta familia da mucho juego y persevera siempre.

Está orquestado desde el propio Congreso por no estar de acuerdo con algunas de las cosas que pretende aprobar en cuanto tome posesión del cargo.

Por supuesto, el FBI está por medio tratando de impedirlo pero todo queda en manos de un agente jovencito que se ve metido hasta las orejas casi sin querer.

No hay que preocuparse: acaba bien.

Aún así, es muy previsible y no me ha llenado demasiado. Esperaba un poco más.

El día del juicio (Jack Higgins)

¡Qué bien me lo he pasado! Tiene todo lo que me gusta en una novela de espías...

Cuenta la historia de un sacerdote en Berlín occidental que se dedica a sacar gente de Berlín oriental, sin darse coba, sin estridencias y sin publicidad de ningún tipo. La criatura, el padre Sean Conlin, es irlandés, que hay que ver el juego que dan los irlandeses...

La cuestión es que le atrapan y envían al más reputado "lavador de cerebros" para que le haga decir lo que ellos quieren. Con esto se pretende boicotear la visita de Kennedy a Berlín.

Todo resulta un poco complicado porque yo estoy tratando de hacer un resumen demasiado escueto. Cuando se lee es un gusto y se entiende todo perfectamente.

Da mucha importancia también a la fe tanto del padre Conlin, como el sacerdote que aparece por allí para desviar la atención de los movimientos para su rescate.

De verdad que lo tiene todo para pasar un rato agradable, para aprender bastantes cosas y para reflexionar un poquillo, que nunca viene mal.

También es cierto que siendo un libro de Jack Higgins, todo esto se presuponía y habría sido una sorpresa no encontrarlo....

Muerte en verano (Benjamin Black)

Sigo con mi colección de Quirke, y me sigue gustando mucho, la verdad.

Volvemos a encontrarnos con el forense Quirke y su amiguete el inspector Hackett. Y con su hija, claro, que la pobre está siempre metida en todos los ajos, sin saber por qué.

Aparece muerto un magnate de la prensa, al que todos llaman Diamante Dick. Puede parecer que es un suicidio pero Quirke y el inspector se dan cuenta enseguida de que ha sido un asesinato.

Esto nos lleva a investigar qué ha podido pasar y lleva a Quirke al mismo orfanato en el que él estuvo de niño, descubriendo cosas que no le habría gustado saber.

Como con todas las novelas de esta serie, me encanta porque conozco algunas de las zonas de Dublín de las que habla y me siento mucho más identificada con los personajes... ¡Yo soy así!

Es otra novela que recomendaría, siempre que guste la novela negra. Hay que reconocer que Benjamin Black es un verdadero experto.

Cuentos del mediodía a la medianoche (Luis del Val)

Este autor también me gusta mucho y fue ver el libro y tenerlo que comprar... Es que hay veces que no se puede dejar...

Luis del Val me encanta en la radio. Le escucho siempre que puedo aunque muchos días no coincidimos porque vamos con la hora cambiada. Pero reconozco que la filosofía de su tía Pascualina es para tener muy en cuenta...

Y este libro es estupendo. Son muchos cuentos muy cortitos, que se leen de maravilla y que dejan siempre un poso interensante.

En muchos casos no se puede uno quitar la sonrisa de la cara porque es agradable y entrañable. Y en otros casos se nos puede saltar alguna lagrimita, así, chiquitilla, pero que no se puede quedar en el ojo.

No puedo por menos que dar las gracias a D. Luis por permitirme pasar un rato tan estupendo con su libro y por utilizar el lenguaje tan maravillosamente bien. No solo lo pasa uno bien, sino que aprende muchísimo de cómo poder escribir.

Un libro muy recomendable que nos puede valer estupendamente para el verano porque cada cuento es muy corto e independiente de los demás.

La misteriosa llama de la Reina Loanna (Umberto Eco)

Debo decir que Umberto Eco no es mi autor de cabecera. Cuando leí El nombre de la rosa me gustó muchísimo. Increíblemente, también he visto la peli, que reúne a los actores más feos de la historia del cine (excepto Sir Sean Connery, por supuesto...)

Pero después leí El péndulo de Foucault y ahí me hundió en la miseria. Nos demostró a todos que sabe mucho más que nosotros de todo (cosa que, en mi caso es muy fácil) y que nos considera tontos de la cabeza a los pies. Si bien es verdad que puede ser cierto, tampoco es necesario que nos lo restriegue por las narices... Así que no me suele apetecer leer nada suyo...

Sin embargo, este libro sí me ha gustado. Narra la historia de Gianbattista Bodoni, al que todos llaman Yambo, después de su accidente. Se despierta en el hospital sin acordarse de nada de su vida personal pero con una memoria estupenda de toda la historia. Es el dueño de una librería de libros antiguos y ediciones especiales y ha leído muchísimo. Todo eso lo recuerda pero no reconoce ni a su mujer, ni a sus hijas ni a sus nietos.

Su mujer le recomienda que se vaya a la casa de campo en la que vivió en su infancia y allí descubre muchas cosas que nos llevan a todos a recorrer su vida.

Me he hecho reconciliarme un poco con el autor y proponerme, quizá, releer El péndulo de Foucault para que la reconciliación sea completa...

Papel moneda (Ken Follet)

Una novela de las más habituales de este autor. Digo esto porque Los pilares de la tierra no es de lo que él solía escribir. Esta es mucho más "suya", valga la expresión.

A mí me ha gustado: va contando una historia con muchos personajes entrelazados, mezclando la política con los bajos fondos, los tejemanejes de los que mandan, la prensa...

Cada capítulo es aproximadamente, una hora en la redacción del periódico, lo que hace que sea todo muy dinámico y muy ágil.

No me gusta hacerlo, pero he visto alguna crítica en algún blog diciendo que es el primer libro que leen de este autor y lo van a "vetar". Quizá no sea el mejor que yo he leído suyo pero no se puede decir que no por una novela y menos por esta, que está muy bien.

Es otro libro de playa y veranito que no se debe descartar cuando se tienen unas buenas vacaciones por delante (yo lo he leído ya porque me queda una eternidad para irme de vacaciones...)