domingo, 22 de marzo de 2020

Un asesino en la sombra (Ana Lena Rivera Muñiz)

Muy interesante la novela, sí señor. Lo he pasado muy bien y eso que no conocía a la autora ni había oído hablar del libro, como me pasa tantas y tantas veces.

Me ha gustado cómo empieza: "El diablo descansa desde hace tres mil siglos mientras observa cómo nosotros nos encargamos de hacer su trabajo". Y es que una reflexión estupenda porque es una gran verdad... Parece mentira lo fácil que se lo ponemos...

La acción se desarrolla en agosto de 2019, comenzando en Oviedo, aunque luego va y viene... Nuestra prota es Gracia San Sebastián, investigadora financiera: "Yo investigaba fraudes para la Administración Pública, no mujeres desaparecidas con marido... ¿Cómo había dicho Bárbara?... impertinentes"

Para ponernos en situación, lo que sucede es que la "mujer desaparecida con marido impertinente" es Imelda Alborán. Esta muchacha es hermana de Teo Alborán, a la sazón amigo "especial" de Bárbara San Sebastián, hermana, a su vez, de Gracia. Bárbara pide a su hermana que trate de investigar qué ha sucedido con Imelda... Esta muchacha tiene 31 años y está separada de Fidel Girón, artificiero de la Guardia Civil.

La situación de Gracia es un poco especial. Está pasando un momento muy complicado... Casada con Jorge, vivía y trabajaba en Estados Unidos. Tuvieron un peque, Martin, que falleció siendo pequeñito y eso la llevó a querer volver a Oviedo. La relación con Jorge se ha deteriorado y ella, anímicamente, no está en la mejor situación.

Cuando la conocemos, está investigando un caso: "Santiago Pérez Rubio, funcionario desde hacía 11 años, con bajas reiteradas por lumbalgias durante los últimos diez. Los dos últimos años las había enlazado hasta el punto de no aparecer siquiera por su despacho. En cambio, competía alrededor del mundo como triatleta en las pruebas más exigentes, en la categoría Ironman".

La situación, como es de esperar, se va complicando en ambos casos, el de Imelda Alborán y el de Santiago Pérez Rubio...

Vamos a conocer también a Rafa Miralles, el comisario de la comisaría de centro y marido de una compañera de clase de Gracia, Geni la Chismes. Lo cierto es que la muchacha es maja pero el nombre le hace mucho daño... Y el comisario, curiosamente, se llama como un compañero que tuve en otra empresa... No tiene nada que ver con lo que hacía mi compañero, pero me ha hecho gracia.

Otro personaje muy chulo es la madre de Gracia.. Tiene puntos geniales y reflexiones maravillosas: "Las personas no cambian con el tiempo, al contrario, empeoran" y traslada el refrán que decía su padre y que creo que me voy a apropiar: "No compres la burra coja pensando que sanará, que si la sana cojea, la coja ¿qué hará?".

Y otra reflexión de mamá: "¡Con lo preciosa que es la vida! Todos tenemos nuestras penas, claro está, esto no es una camino de rosas, ¿qué te voy a contar a ti, hija? ¿Qué te voy a contar con lo que tú has pasado? Pero siempre hay un motivo para vivir o al menos una esperanza". En días como estos, es bueno leer estas reflexiones e interiorizarlas un poquito... que no se nos olvide: "¡Con lo preciosa que es la vida!"

No me quiero entretener mucho más, pero es muy interesante leer esta novela. A mí me ha gustado mucho, la verdad.

Solo quiero dejar un par de cositas. La primera, un pensamiento de Gracia, que puedo hacer mío, aunque no me gusta que sea así: "Tuve que admitir que mi rasero no era el mismo para todo el mundo"

Y la segunda, la continuación al comienzo del libro... una gran verdad: "La mejor jugada del diable es convencernos de que no existe..."


Las hijas perdidas (Simone St. James)

Vamos a ver si estos días de reclusión forzosa me permiten ponerme al día con todas las reseñas que tenía pendientes (que eran unas cuantas, la verdad)

Este libro lo elegí, como muchas otras veces, un poco porque sí, porque me pareció interesante el título. Es muy poco edificante, ya lo sé, pero muchas veces he tenido mucha suerte y he acertado de pleno. Otras, no tanto, y me he tenido que tragar unos libros infumables... cosas que pasan.

En este caso, la novela es bastante interesante. No diría que es la mejor que he leído nunca, cierto es, pero se deja leer muy bien y se pasa un rato entretenido. Y es cierto que muchas veces es lo que una necesita...

Se sitúa en dos momentos, en Vermont. Por un lado, en 1950, en un internado, Idlewild Hall. Y por otro lado, en 2014

Idlewald Hall es un internado para "muchachas a las que nadie quiere", que cerró definitivamente en 1979. "Idlewild era un internado de último recurso. Los padres solían llevar allí sus vergüenzas, sus fracasos, sus impotencia con hijas imposibles". Y, además, en el pueblo corren rumores de que está embrujado.

Se dice que Mary Hand, que murió en 1907 tras un aborto espontáneo, "golpea los vidrios de las ventanas por la noche, pidiendo a las chicas que la dejen entrar. Pero quien lo hace, muere"

Por otro lado, vamos a conocer a Fiona Sheridan, periodista, obsesionada por la muerte de su hermana en 1994... "su hermana, que entonces tenía 20 años, había sido estrangulada y abandonada en medio del antiguo campo de deportes de Idlewild Hall". Pasados 20 de su muerte, cuando Deb habría cumplido 20 años, Fiona no se conforma con la explicación que tuvo en su momento, y quiere seguir investigando.

Fiona, de 37 años, es la pareja de Jamie Creel, policía, hijo, a su vez de Garret Creel, el jefe de policía cuando apareción Deb muerta.

En fin, que todo esto nos lleva a una trama de encubrimientos, sobornos, luchas en el pueblo... muy interesante.

Y también, la historia de Idlewald Hall nos hace conocer cómo funcionaban ese tipo de instituciones, que eran lugares muy complicados para vivir. Conoceremos a Katie, Roberta, CeCe y Sonia, compañeras de habitación, con formas de ser completamente diferentes y con circunstancias muy distintas, que terminan desarrollando una estupenda amistad. Hasta que Sonia aparece muerta cuando volvía de una visita a los únicos familiares que tenía en Estados Unidos.

No cuento más, tendremos que ver qué puede ir descubriendo Fiona y cómo los descubrimientos van afectándola personalmente.

Hay un personaje curioso en la novela, Malcolm Sheridan, padre de Fiona, periodista muy reconocido, que se hundió tras la muerte de su hija mayor. Pero dice unas cosas que a mí siempre me han parecido muy reales. "Uno de los axiomas que habían guiado la carrera peridística de su padre era que «el dinero habla»"

Por otro lado, hay otra cosa que dice el Sr. Sheridan que yo siempre he dicho y que creo que vale para muchas de las circunstancias en las que nos encontramos últimamente: "...alguien, en algún sitio, está siempre ganando dinero". Nos pasa con muchísimas cosas... ahora repudiamos el plástico... alguien que vive de la celulosa estará forrándose; apareció la gripe aviar... alguien que viviera del porcino, se forraría en su momento... Yo me he hecho demasiado escéptica, pragmática o cualquier otra esdrújula similar, pero estoy convencida de que nos dirigen como a borregos para conseguir la ganancia económica que quieren en cada momento.

Y voy a cerrar ya que, como siempre, me estoy alargando. Y cierro con una expresión que utilizamos muchísimo y que en la novela se dice que es muy tóxica... y creo que es verdad... "¿Y a ti que más te da?"

sábado, 21 de marzo de 2020

Los crímenes de Mitford (Jessica Fellowes)

Elegí este libro por casualidad, como tantas otras veces... y me gustó. Loe he pasado bien: es agradable, está bien escrito y está entretenido...

Nos situamos en 1919/1920, y conocemos a Luisa Cannon, que "sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres, sobre todo, de su peligroso y opresivo tío".

La historia comienza con la aparición de Florence NIghtingale Shore muerta en un tren. En un principio, parece que ha fallecido sin más pero, poco a poco hay indicios de que pudiera ser un asesinato.

Es curioso porque todas las indagaciones las hacen unos policías ferroviarios, Guy Sullivan y Harry Conlon, junto con Luisa Cannon y Nancy Mitford-

Luisa consigue un puesto en casa de los Mitford como niñera, para ayudar al aya Blor. Son 6 hermanos, 5 chicas (Nancy, Unity, Decca, Diana y Pamela) y un chiquillo, Tom, que, por la cosa de ser chico y estar a principios del siglo XX, tiene la oportunidad de estudiar en un internado.

Nancy es solo unos años más joven que Luisa y se hacen muy amigas, siempre con las distancias que hay entre la familia y los empleados, claro.

Es una novela muy entretenida, con unos personajes muy interesantes, que nos describe muy bien la vida en la Inglaterra de principios del siglo pasado.

Y he descubierto que los Mitford existieron de verdad... Y Florence Nightingale, también (eso lo busqué porque me sonaba muchísimo) pero no murió, para nada, en las circunstancias que aparecen en la novela. (Lo explica muy claramente la autora al final).

Voy a dejar un párrafo de una carta de Florence Nightingale, una manera maravillosa de explicar por qué las cosas no van bien en una pareja. No es que sea una frase para la historia, pero es muy coherente: "Tú pareces buscar lo peor que hay en mí, y a mí me cuesta recordar lo mejor que hay en ti, aquello por lo que siempre te quise tanto".

El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquerz)

Me trajeron los Reyes este libro tan maravilloso... Y es un edición especialmente bonita. Lo pidió mi marido en su carta... me conoce muy bien.

El libro lo había leído hace muchos años pero, claro, cualquier libro de García Márquez es para leerlo muchas veces. Así que me ha venido de maravilla tener esta excusa para poder leerlo otra vez.

Poco puedo decir yo de libros como este y, sobre autores como D. Gabriel... Los personajes son absolutamente maravillosos... No solo en esta novela, para nada, en cualquiera de las suyas.

Aquí nos encontramos con el Dr. Juvenal Urbino de la Calle y la que será su mujer, Fermina Daza.  Y Florentino Ariza... Son impresionantes los tres.

Y nos situamos en un pueblo de Colombia en un momento a finales del siglo XIX y principios del XX. Se trata de una historia de amor, una historia de amor muy larga, la historia de Florentino y Fermina, con todo lo que ocurre a lo largo de sus vidas.

El doctor es tan peculiar... Me ha hecho gracia porque decía siempre que "el café es veneno". Y he pensado inmediatamente en mi marido, que dice que el médico siempre te dice que dejes de tomar café aunque lo que te pase es que te hayas torcido el tobillo.

Me ha llamado la atención su filosofía, el humanismo fatalista: "Cada quien es dueño de su propia muerte, y lo único que podemos hacer, llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni dolor". Es muy curioso, me parece que es una filosofía muy moderna por una parte y muy clásica por otra...

Y su forma de entender la guerra: "Pensaba que no eran más que pleitos de pobres arreados como bueyes por señores de la tierra, contra soldados descalzos arreados por el gobierno".

Florentino Daza es también maravilloso... Una historia increíble, hijo ilegítimo pero reconocido con una madre espectacular, Tránsito Ariza, que "escribía cualquier cosa con tanta pasión , que hasta los documentos oficiales parecían de amor". Enamorado de Fermina desde siempre, tiene una tremenda cantidad de amantes, y sigue el hilo de todas sus vidas y mantiene relación con muchas de ellas.

"Florentino Ariza olvidaba siempre cuando menos debía que las mujeres piensan más en el sentido oculta de las preguntas que en las preguntas mismas..." A mí esto me da que pensar.

En la novela hay una reflexión muy curiosa en relación con las mujeres: "Para las mujeres solo había dos edades: la edad de casarse, que no iba más allá de los veintidós años, y la edad de ser solteras eternas; las quedadas. Las otras, las casadas, las madres, las viudas, las abuelas, eran una especie distinta que no llevaban la cuenta de su edad en relación con los años vividos, sino en relación con el tiempo que les faltaba por morir"

De Fermina se puede decir casi de todo... me encanta... Hay un par de reflexiones suyas que me han encantado: "Los idiomas hay que saberlos cuando uno va a vender algo. Pero cuando uno va a comprar, todo el mundo le entiende como sea"; "Habría que inventar qué se hace con las cosas que no sirven para nada pero que tampoco se pueden bota". Esta me parece maravillosa... Yo debo de tener un poco de síndrome de Diógenes, la verdad, porque hay cosas que me gustan, que no quiero tirar, pero que no sé qué hacer con ellas... Y mi hijo pequeño también es así, desde siempre... Cuando tenía como 10 años, se buscó una cajita muy mona y la empezó a llenas con cosas... Cuando le preguntamos, nos dijo que era la "caja de cosas inútiles, que algún día servirán para algo"... y eso ha quedado para la historia de la familia.

Voy a cerrar ya, pero este libro hay que leerlo, sí o sí... no se puede dejar de leer. Es absolutamente maravilloso.

Y termino con una frase de Fermina que creo que voy a utilizar mucho: "A la mierda abanico, que es tiempo de brisa"

sábado, 15 de febrero de 2020

La cara norte del corazón (Dolores Redondo)

Otro libro que me trajeron los Reyes, supongo que porque me he portado muy bien, como siempre...

Y se lo agradezco muchísimo porque lo he disfrutado un montón. Me ha gustado muchísimo.

Vamos a encontrarnos con Amaia Salazar mucho antes de los crímenes que se relatan en la Trilogía del Baztán. En este momento, 2005, nuestra prota está en Qantico, participando en un encuentro formativo.

Se va a ver envuelta en la búsqueda de un asesino en serie al que llaman "el compositor", que siempre sigue un ritual tanto para elegir a sus víctimas como para colocarlas después del crimen y que, además, siempre actúa cuando se producen desastres naturales.

Justo cuando va a marcharse a Nueva Orleans para continuar con la investigación, recibe una llamada de tía Engrasi (a la que ya conocemos los que leímos la trilogía) para decirle a Amaia que su padre está a punto de fallecer y que si quiere verle vivo, tiene que volver inmediatamente... Curiosamente, Amaia decide quedarse...

Vamos a tener varias novelas en una. Por un lado, la búsqueda de "el compositor", que va a tener lugar durante el huracán Katrina. Por otro lado, nos encontramos un caso de desapariciones relacionadas con el vudú. Y, por último, la historia paralela de Amaia durante su infancia, que tiene su punto, la verdad.

Ya conocíamos a nuestra prota pero, por si acaso: "Amaia Salazar, veinticinco, estudió en la Universidad Católica de Loyola en Boston: Derecho y Ciencias Sociales y del Comportamiento, se especializó en comunicación no verbal científica y criminología, y fue la primera de su promoción. Completó sus estudios universitarios cuando regresó a su país, antes de ingresar en la policía".

Vamos a conocer al agente Dupree, jefe del equipo y a los agentes Johnson y Emerson, la agente Tucker y a los inspectores Bill y Bull, que trabajan en Nueva Orleans.

Aparte de la trama de la novela, que es espectacular, me ha impactado mucho el efecto del Katrina y cómo tuvo que organizarse la gente en aquel momento, cómo no somos nada cuando la madre naturaleza decide que quiere hacer de las suyas... Creemos que lo podemos todo y en realidad, no podemos nada... Hay escenas realmente escalofriantes, maravillosamente descritas, por cierto.

He aprendido muchas cosas, entre ellas, lo que es el Síndrome de Cotard: "...conocido como delirio de negación o delirio nihilista: las personas que lo padecen creen estar muertas". Y una estadística interesante: "...en el ochenta por ciento de los crímenes en los que aparece un aspecto místico, mágico o satánico se trata de acciones destinadas a confundir. (...) Solo dos de cada diez casos son, en realidad, crímenes rituales".

También me ha quedado clara la diferencia entre rapto y secuestro: "Y fue un rapto, no un secuestro. Los que se la llevaron no querían nada a cambio porque no tenían la intención de devolverla".

Uy, y me ha hecho mucha gracia que aparecieran Pikachu y Charizard... ¡Pokémon en la novela!

Una cosa que me ha hecho pensar es cuando dice: "Pensó en cómo las circunstancias nos llevan a aceptar como admisibles las mismas cosas que veinticuatro horas atrás habríamos jurado no hacer jamás". Nos pasa muuuuuuchas veces... Las circunstancias nos hacen cambiar la percepción de las cosas, aunque estemos convencidos de que a nosotros eso no nos va a pasar nunca.

El personaje de la tía Engrasi es maravilloso. Es una mujer estupenda se mire por donde se mire. Ya la conocíamos y en esta novela vuelve a subir un escalón.

En fin, que hay que leer la novela sí o sí. Se lee maravillosamente bien, tiene una trama que te atrapa desde el principio y la historia de Amaia en Elizondo que va entrelazándose que la trama principal es increíble.

Y cierro con una reflexión de la tía Engrasi que es genial y que yo ya he utilizado pero formulada con otras palabras: "Hay que hacer lo que hay que hacer".

domingo, 2 de febrero de 2020

Con fina desobediencia (Fermín de la Calle)

Me han traído los Reyes este libro, ¡qué majos! Debe de ser que me he portado muy bien, ¿verdad?

Lo cierto es que quería leerlo desde que supe que se había publicado, pero esperé un poco por la cosa de los Reyes, que le da mucha más emoción. Y lo he pasado muy bien. Me ha gustado mucho.

Es verdad que tiene que gustarte el rugby para poder disfrutar del libro... si no te suena de nada es posible que andes un poco despistadillo... A mí es un deporte que me gustaba ya hace tiempo. Pero, por alguna razón, dejó de poder verse en televisión y así es difícil poder seguirlo.

Pero hace unos años, mi hijo pequeño empezó a jugar. Nos pareció que era un deporte que le iba a ayudar mucho a liberar adrenalina, con una disciplina y unos valores que no tenían otros deportes. Así que, claro, una se convierte en una "rugby mom" y tiene que empezar a conocer mejor el deporte para poder opinar y disfrutar el máximo los partidos.

En fin, que me despisto... Vamos al lío, que de lo que se trata es de comentar lo que me ha parecido el libro.

Un punto a su favor es que el prólogo es de Michael Robinson, que me parece un hombre fantástico. Dice, y yo estoy muy de acuerdo con él, que "El rugby es, en mi modesta opinión, el deporte de equipo por excelencia". Por muy bueno que sea un jugador, o juega con los otros 14, o no hay nada que hacer. Es el equipo sobre todo lo demás, para cubrir errores de alguien o para colaborar en los aciertos.

También dice una cosa que me ha hecho sonreír: "Recuerdo también que siempre pensaba que el equipo rival era más grande que el nuestro, aunque no fuera el caso". A mí siempre me pasa lo mismo: los comentarios de los padres son siempre de ese tipo... "Son enormes", "¿Habéis visto que bichos?", "Madre mía, ¿qué les dan de comer?". Y luego no hay tanta diferencia, pero siempre es la primera impresión...

¿De dónde viene el título del libro? Pues de la placa fundacional del colegio Rugby: "...en 1823 William Webb Ellis tomó la pelota en las manos y, con fina desobediencia de las reglas del fútbol, echó a correr dando así origen al juego del rugby". En fin, no está claro que fuera William Webb Ellis el primero, pero es el que dio nombre a la Copa del Mundo de rubgy: muy mona y muy chiquitita, la verdad... Porque dicen por ahí que "Un alumno escocés llamado James Mackie fue el primero en correr con la pelota en las manos en 1838".

Da lo mismo, el caso es que se creó el rugby "deporte litúrgico y discipliando como pocos". Yo soy muy futbolera, me encanta... pero debo decir que, cuanto más rugby veo, menos me gusta el fútbol...

El libro es muy entretenido... Va contando la historia del rugby desde su creación, cómo fueron apareciendo las diferentes selecciones, cómo llegó el profesionalismo a este deporte... Muchas anécdotas, muchas cosas curiosas... Y tiene unas partes, que el autor llama "Desde dentro" que van contando lo que pasa en un partido desde el punto de vista de los jugadores que están en el campo. Y es estupendo, de verdad.

He aprendido que el Che Guevara jugaba al rugby y que Sir Arthur Conan Doyle era también un gran entusiasta. Al parecer, el Dr. Watson tenía un pasado como ala... Tendré que volver a leer a Sherlock Holmes (no va a ser ningún sacrificio, la verdad,... me encanta) porque no lo recuerdo.

El libro se hace eco del dicho del rugby que reza: "Los partidos los ganan los delanteros y los tres cuartos deciden por cuánto"... Y también habla de la tradición del sagrado tercer tiempo: "Tradición centenaria que reúne a los jugadores a la conclusión del partido para compartir unas cervezas con la intención de confraternizar y limar asperezas. Es parte fundamental del código de conducta que regula este deporte". Ahí tenemos mucho que decir las "rugby moms"... Unas cuantas horas hemos pasado preparando bocatas, perritos, macarrones, chocolate caliente en mañanas de invierno, para que los chiquillos se tomaran juntos el tercer tiempo... Y debo decir que ahora que ya no tengo que hacerlo porque del chocolate ha pasado a la cerveza, lo echo de menos: los chicos confraternizaban pero los papás, también.

Ineteresante la disyuntiva de si el rugby es un deporte de evasión o de contacto... Por supuesto, para los gordos (apelativo cariñoso de los delanteros) es 100% contacto... Me ha gustado el comentario de Heynecke Mayer, ex seleccionador de los Springboks (Sudáfrica): "El baile de salón es un deporte de contanto. El rugby es un deporte de colisión". Si tengo que juzgar por los arañazos, moratones, contusiones y puntos de sutura de mi hijo, efectivamente tengo que estar muy de acuerdo (y eso que nosotros no hemos tenido lesiones importantes, gracias a Dios).

No quiero alargarme mucho pero comentaría muchas cosas más. Pero tengo que decir lo que cuenta el autor de Eddie Jones, el actual seleccionador de Inglaterra. Tengo que decir que no me cae nada bien... Fue estupendo con Japón, lo hizo muy bien con Australia, y lo está haciendo bien con Inglaterra, pero no me gusta... Para mi gusto, calienta demasiado los partidos desde las ruedas de prensa y eso no es rugby... Pero, en fin, a lo que yo iba: "A Eddie, amante de todos los deportes, le llamó la atención cómo había ganado el Mundial de Sudáfrica la selección española de fútbol., Jugadores de talla escasa que tocaban y movían a los rivales de un lado al otro hasta encontrar los huecos. Había leído que lo llamaban tiki-taka y pensó en adoptarlo, salvando las distancias a su selección japonesa de rugby". Pues solo eso, que me ha parecido curioso que se fijara en la Roja...

Cierro ya, volviendo a decir que lo he pasado muy bien y he disfrutado mucho del libro. Y cierro con una ley no escrita que se aplica para los placajes, pero que vale para todo: "Todos los árboles caen. Cuanto más grande, más abajo"

jueves, 9 de enero de 2020

Loba Negra (Juan Gómez-Jurado)

Bueno, bueno... ya sabía yo que los Reyes sabían que me había portado muy bien. He aguantado hasta ahora sin comprarlo porque lo quería pedir a los Reyes... ¡qué regalazo! No es que no esperara que el libro fuera estupendo, que lo esperaba, es que me ha sorprendido porque me ha gustado más de lo que había esperado... ES-TU-PEN-DO.

No puedo revelar nada porque el propio autor nos pide que no lo hagamos (lógicamente) pero si puedo contar muchas cosas sin descubrir nada.

Por un lado, nos encontramos de nuevo con Antonia Scott y con Jon Gutiérrez... ¡cómo me gustan los dos! En palabras de Jon, hablando de Antonia: "Ay, bonita. Lo difícil que eres y lo mucho que te hacess querer". Es una mujer muy curiosa: "Su pasatiempo e imaginar durante tres minutos al día cómo matarse...". Claro que: "Puede que Antonia Scott sea el ser humano más inteligente del planeta...". Y una cosa que me gusta mucho: "Es cinturón negro en mentirse a sí misma y blanco-amarillo en expresar su realidad".

¿Qué se puede decir de Jon? Es mi favorito "del mundo mundial". Lo más importante: "No es que Jon esté gordo". Me encanta... si no me equivoco, esta frase se dice 8 veces en el libro y otra vez lo dice él mismo... ¡es genial! Él mismo dice por qué le ha elegido Mentor: "Por eso quería alguien como yo. (...). Alguien a quien le importe más la justicia que la ley". Y tiene un humor muy fino y unos golpes muy chulos, como llamar Reinamóvil a su coche... ¡Ah! en un momento dado, Jon dice "Hay que joderse". Sí, de acuerdo, no es una frase original, pero yo creo que es un guiño a Ramiro Sancho, el prota de las dos trilogías de César Pérez Gellida.

En esta novela encontramos también a la abuela Scott, una mujer de 93 años, cerca de 94 que hace lo que le da la real gana y que es la única que se atreve a decirle a Antonia las cosas. Antonia anda un poco preocupada por cómo tratar a su hijo Jorge. Los que hemos leído Reina Roja sabemos que no ha tenido una relación "normal" con él. Y le cuenta a la abuela sus dudas, a lo que le responde algo que las que somos madres ya sabemos: "Sobre todo la lección más importante. No acertamos nunca, niña. Hagas lo que hagas, te equivocarás. Y cuando crezca, te echará la culpa de todos sus problemas y defectos. Así es. Así somos".

Sin dejar el tema de la preocupación de Antonia por la maternidad, me ha encantado la explicación que le da Jon: "Cielo, ninguna estáis hecha para ser madres. Os ponen eso dentro, pop, sale un bicho que os trastoca la vida, y os creéis que las hormonas van a aparecer cantando Mocedades para haceros supermamás. Spoiler: no". Todas creemos que hay una técnica para ser buenas madres y leemos y preguntamos... pero no vale... hay que poner todo el corazón y dejar un poco al lado la cabeza. Y rezar, las que tenemos fe, o solo confiar, las que no la tienen.

Sin desvelar nada, de verdad, nada de nada. En este libro, se marchan a Marbella porque ha aparecido el cadáver de Yuri Voronin: "Creemos que Yuri Voronin era el tesorero del clan Orlov. El principal exponente de la mafia rusa en España". Y su mujer, Lola Moreno, escapa por los pelos de su asesino. El objetivo es encontrarla. Y ya está, ya no cuento más. Bueno, sí, tengo que decir que el chófer de Lola era "gordo de reflejos"... me ha hecho muchísima gracia.

Sí quiero decir algo de Aslan Orlov, a quien vamos a conocer, claro. Es alucinante... ¡qué frialdad! ¡qué salvaje! "Alguna vez se ha escuchado decir en voz alta que un amigo es alguien a quien todavía no ha matado" ¡olé!. Y también conocemos a Kiril Rebo, su lugateniente. "...siempre supo de sí mismo que era amoral. Y de Kiril que era directamente malvado". Pues con esto tienen que lidiar en Marbella la comisaria Romero y el subinspector Belgrano.

Frivolizando el tema... "...esas baldosas de Marbella con su diseño acanalado, enemigas de los tacones". Información de servicio público: no solo son las de Marbella... es así en casi todas las ciudades. Yo no sé si es que los Ayuntamientos quieren que las mujeres llevemos zapato plano (cosa que yo no soporto) pero no ayudan nada con las maravillas baldosas que ponen en todas las calles.

Hay una cosa muy chula en el libro (ya aparecía en la novela anterior) y son las palabras en diferentes idiomas que Antonia busca para expresar cosas que no se pueden expresar en una sola palabra en español. Es algo que hacía con su marido antes de que lo hirieran y ella lo sigue haciendo. Hay varias preciosas pero me ha encantado Kummerspeck, una palabra alemana que es "el beicon de la tristeza. El peso que ganas cuando eres infeliz".

Me ha encantado otra cosa, que me ha hecho sonreír: "...pronuncia la contraseña que ha abierto cualquier portal e Espala a cualquier hora, desde siempre: Soy yo". Es auténtico... decimos "soy yo" y ya está... no hace falta más...

Un detalle genial: en un momento dado aparece un ejemplar de Cincuenta sombras de Grey que se utiliza para encender el fuego de la chimenea... ¡un puntazo!

Más cositas... Una que me ha llamado la atención: "... los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo. Aun sin expresarlo en estos términos, cualquier fanático de la lectura lo comprende de forma intuitiva y por eso nunca puede leer lo suficiente". Puede que sea eso, sí, puede ser.

Y algo muy triste pero muy cierto: "Si hay algo que Lola ha aprendido de este mundo moderno nuestro es que la verdad es indiferente. Solo importa aquella versión de la realidad que coincida con tus deseos y aspiraciones". Duro de admitir pero muy real.

Ya no sigo más... Lo he pasado de maravilla leyéndolo, muchas gracias, Juan Gómez-Jurado... A ver si no tarda mucho en terminar la próxima novela porque no me apetece esperar. Es más que recomendable.

Termino con una frase que aparece al final, una frase que, no por conocida me gusta menos. Y es que, siendo de Neruda, tiene que ser una maravilla: "Y si nada nos libra de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida"