Elegí este libro por casualidad, como tantas otras veces... y me gustó. Loe he pasado bien: es agradable, está bien escrito y está entretenido...
Nos situamos en 1919/1920, y conocemos a Luisa Cannon, que "sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres, sobre todo, de su peligroso y opresivo tío".
La historia comienza con la aparición de Florence NIghtingale Shore muerta en un tren. En un principio, parece que ha fallecido sin más pero, poco a poco hay indicios de que pudiera ser un asesinato.
Es curioso porque todas las indagaciones las hacen unos policías ferroviarios, Guy Sullivan y Harry Conlon, junto con Luisa Cannon y Nancy Mitford-
Luisa consigue un puesto en casa de los Mitford como niñera, para ayudar al aya Blor. Son 6 hermanos, 5 chicas (Nancy, Unity, Decca, Diana y Pamela) y un chiquillo, Tom, que, por la cosa de ser chico y estar a principios del siglo XX, tiene la oportunidad de estudiar en un internado.
Nancy es solo unos años más joven que Luisa y se hacen muy amigas, siempre con las distancias que hay entre la familia y los empleados, claro.
Es una novela muy entretenida, con unos personajes muy interesantes, que nos describe muy bien la vida en la Inglaterra de principios del siglo pasado.
Y he descubierto que los Mitford existieron de verdad... Y Florence Nightingale, también (eso lo busqué porque me sonaba muchísimo) pero no murió, para nada, en las circunstancias que aparecen en la novela. (Lo explica muy claramente la autora al final).
Voy a dejar un párrafo de una carta de Florence Nightingale, una manera maravillosa de explicar por qué las cosas no van bien en una pareja. No es que sea una frase para la historia, pero es muy coherente: "Tú pareces buscar lo peor que hay en mí, y a mí me cuesta recordar lo mejor que hay en ti, aquello por lo que siempre te quise tanto".
sábado, 21 de marzo de 2020
El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquerz)
Me trajeron los Reyes este libro tan maravilloso... Y es un edición especialmente bonita. Lo pidió mi marido en su carta... me conoce muy bien.
El libro lo había leído hace muchos años pero, claro, cualquier libro de García Márquez es para leerlo muchas veces. Así que me ha venido de maravilla tener esta excusa para poder leerlo otra vez.
Poco puedo decir yo de libros como este y, sobre autores como D. Gabriel... Los personajes son absolutamente maravillosos... No solo en esta novela, para nada, en cualquiera de las suyas.
Aquí nos encontramos con el Dr. Juvenal Urbino de la Calle y la que será su mujer, Fermina Daza. Y Florentino Ariza... Son impresionantes los tres.
Y nos situamos en un pueblo de Colombia en un momento a finales del siglo XIX y principios del XX. Se trata de una historia de amor, una historia de amor muy larga, la historia de Florentino y Fermina, con todo lo que ocurre a lo largo de sus vidas.
El doctor es tan peculiar... Me ha hecho gracia porque decía siempre que "el café es veneno". Y he pensado inmediatamente en mi marido, que dice que el médico siempre te dice que dejes de tomar café aunque lo que te pase es que te hayas torcido el tobillo.
Me ha llamado la atención su filosofía, el humanismo fatalista: "Cada quien es dueño de su propia muerte, y lo único que podemos hacer, llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni dolor". Es muy curioso, me parece que es una filosofía muy moderna por una parte y muy clásica por otra...
Y su forma de entender la guerra: "Pensaba que no eran más que pleitos de pobres arreados como bueyes por señores de la tierra, contra soldados descalzos arreados por el gobierno".
Florentino Daza es también maravilloso... Una historia increíble, hijo ilegítimo pero reconocido con una madre espectacular, Tránsito Ariza, que "escribía cualquier cosa con tanta pasión , que hasta los documentos oficiales parecían de amor". Enamorado de Fermina desde siempre, tiene una tremenda cantidad de amantes, y sigue el hilo de todas sus vidas y mantiene relación con muchas de ellas.
"Florentino Ariza olvidaba siempre cuando menos debía que las mujeres piensan más en el sentido oculta de las preguntas que en las preguntas mismas..." A mí esto me da que pensar.
En la novela hay una reflexión muy curiosa en relación con las mujeres: "Para las mujeres solo había dos edades: la edad de casarse, que no iba más allá de los veintidós años, y la edad de ser solteras eternas; las quedadas. Las otras, las casadas, las madres, las viudas, las abuelas, eran una especie distinta que no llevaban la cuenta de su edad en relación con los años vividos, sino en relación con el tiempo que les faltaba por morir"
De Fermina se puede decir casi de todo... me encanta... Hay un par de reflexiones suyas que me han encantado: "Los idiomas hay que saberlos cuando uno va a vender algo. Pero cuando uno va a comprar, todo el mundo le entiende como sea"; "Habría que inventar qué se hace con las cosas que no sirven para nada pero que tampoco se pueden bota". Esta me parece maravillosa... Yo debo de tener un poco de síndrome de Diógenes, la verdad, porque hay cosas que me gustan, que no quiero tirar, pero que no sé qué hacer con ellas... Y mi hijo pequeño también es así, desde siempre... Cuando tenía como 10 años, se buscó una cajita muy mona y la empezó a llenas con cosas... Cuando le preguntamos, nos dijo que era la "caja de cosas inútiles, que algún día servirán para algo"... y eso ha quedado para la historia de la familia.
Voy a cerrar ya, pero este libro hay que leerlo, sí o sí... no se puede dejar de leer. Es absolutamente maravilloso.
Y termino con una frase de Fermina que creo que voy a utilizar mucho: "A la mierda abanico, que es tiempo de brisa"
El libro lo había leído hace muchos años pero, claro, cualquier libro de García Márquez es para leerlo muchas veces. Así que me ha venido de maravilla tener esta excusa para poder leerlo otra vez.
Poco puedo decir yo de libros como este y, sobre autores como D. Gabriel... Los personajes son absolutamente maravillosos... No solo en esta novela, para nada, en cualquiera de las suyas.
Aquí nos encontramos con el Dr. Juvenal Urbino de la Calle y la que será su mujer, Fermina Daza. Y Florentino Ariza... Son impresionantes los tres.
Y nos situamos en un pueblo de Colombia en un momento a finales del siglo XIX y principios del XX. Se trata de una historia de amor, una historia de amor muy larga, la historia de Florentino y Fermina, con todo lo que ocurre a lo largo de sus vidas.
El doctor es tan peculiar... Me ha hecho gracia porque decía siempre que "el café es veneno". Y he pensado inmediatamente en mi marido, que dice que el médico siempre te dice que dejes de tomar café aunque lo que te pase es que te hayas torcido el tobillo.
Me ha llamado la atención su filosofía, el humanismo fatalista: "Cada quien es dueño de su propia muerte, y lo único que podemos hacer, llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni dolor". Es muy curioso, me parece que es una filosofía muy moderna por una parte y muy clásica por otra...
Y su forma de entender la guerra: "Pensaba que no eran más que pleitos de pobres arreados como bueyes por señores de la tierra, contra soldados descalzos arreados por el gobierno".
Florentino Daza es también maravilloso... Una historia increíble, hijo ilegítimo pero reconocido con una madre espectacular, Tránsito Ariza, que "escribía cualquier cosa con tanta pasión , que hasta los documentos oficiales parecían de amor". Enamorado de Fermina desde siempre, tiene una tremenda cantidad de amantes, y sigue el hilo de todas sus vidas y mantiene relación con muchas de ellas.
"Florentino Ariza olvidaba siempre cuando menos debía que las mujeres piensan más en el sentido oculta de las preguntas que en las preguntas mismas..." A mí esto me da que pensar.
En la novela hay una reflexión muy curiosa en relación con las mujeres: "Para las mujeres solo había dos edades: la edad de casarse, que no iba más allá de los veintidós años, y la edad de ser solteras eternas; las quedadas. Las otras, las casadas, las madres, las viudas, las abuelas, eran una especie distinta que no llevaban la cuenta de su edad en relación con los años vividos, sino en relación con el tiempo que les faltaba por morir"
De Fermina se puede decir casi de todo... me encanta... Hay un par de reflexiones suyas que me han encantado: "Los idiomas hay que saberlos cuando uno va a vender algo. Pero cuando uno va a comprar, todo el mundo le entiende como sea"; "Habría que inventar qué se hace con las cosas que no sirven para nada pero que tampoco se pueden bota". Esta me parece maravillosa... Yo debo de tener un poco de síndrome de Diógenes, la verdad, porque hay cosas que me gustan, que no quiero tirar, pero que no sé qué hacer con ellas... Y mi hijo pequeño también es así, desde siempre... Cuando tenía como 10 años, se buscó una cajita muy mona y la empezó a llenas con cosas... Cuando le preguntamos, nos dijo que era la "caja de cosas inútiles, que algún día servirán para algo"... y eso ha quedado para la historia de la familia.
Voy a cerrar ya, pero este libro hay que leerlo, sí o sí... no se puede dejar de leer. Es absolutamente maravilloso.
Y termino con una frase de Fermina que creo que voy a utilizar mucho: "A la mierda abanico, que es tiempo de brisa"
sábado, 15 de febrero de 2020
La cara norte del corazón (Dolores Redondo)
Otro libro que me trajeron los Reyes, supongo que porque me he portado muy bien, como siempre...
Y se lo agradezco muchísimo porque lo he disfrutado un montón. Me ha gustado muchísimo.
Vamos a encontrarnos con Amaia Salazar mucho antes de los crímenes que se relatan en la Trilogía del Baztán. En este momento, 2005, nuestra prota está en Qantico, participando en un encuentro formativo.
Se va a ver envuelta en la búsqueda de un asesino en serie al que llaman "el compositor", que siempre sigue un ritual tanto para elegir a sus víctimas como para colocarlas después del crimen y que, además, siempre actúa cuando se producen desastres naturales.
Justo cuando va a marcharse a Nueva Orleans para continuar con la investigación, recibe una llamada de tía Engrasi (a la que ya conocemos los que leímos la trilogía) para decirle a Amaia que su padre está a punto de fallecer y que si quiere verle vivo, tiene que volver inmediatamente... Curiosamente, Amaia decide quedarse...
Vamos a tener varias novelas en una. Por un lado, la búsqueda de "el compositor", que va a tener lugar durante el huracán Katrina. Por otro lado, nos encontramos un caso de desapariciones relacionadas con el vudú. Y, por último, la historia paralela de Amaia durante su infancia, que tiene su punto, la verdad.
Ya conocíamos a nuestra prota pero, por si acaso: "Amaia Salazar, veinticinco, estudió en la Universidad Católica de Loyola en Boston: Derecho y Ciencias Sociales y del Comportamiento, se especializó en comunicación no verbal científica y criminología, y fue la primera de su promoción. Completó sus estudios universitarios cuando regresó a su país, antes de ingresar en la policía".
Vamos a conocer al agente Dupree, jefe del equipo y a los agentes Johnson y Emerson, la agente Tucker y a los inspectores Bill y Bull, que trabajan en Nueva Orleans.
Aparte de la trama de la novela, que es espectacular, me ha impactado mucho el efecto del Katrina y cómo tuvo que organizarse la gente en aquel momento, cómo no somos nada cuando la madre naturaleza decide que quiere hacer de las suyas... Creemos que lo podemos todo y en realidad, no podemos nada... Hay escenas realmente escalofriantes, maravillosamente descritas, por cierto.
He aprendido muchas cosas, entre ellas, lo que es el Síndrome de Cotard: "...conocido como delirio de negación o delirio nihilista: las personas que lo padecen creen estar muertas". Y una estadística interesante: "...en el ochenta por ciento de los crímenes en los que aparece un aspecto místico, mágico o satánico se trata de acciones destinadas a confundir. (...) Solo dos de cada diez casos son, en realidad, crímenes rituales".
También me ha quedado clara la diferencia entre rapto y secuestro: "Y fue un rapto, no un secuestro. Los que se la llevaron no querían nada a cambio porque no tenían la intención de devolverla".
Uy, y me ha hecho mucha gracia que aparecieran Pikachu y Charizard... ¡Pokémon en la novela!
Una cosa que me ha hecho pensar es cuando dice: "Pensó en cómo las circunstancias nos llevan a aceptar como admisibles las mismas cosas que veinticuatro horas atrás habríamos jurado no hacer jamás". Nos pasa muuuuuuchas veces... Las circunstancias nos hacen cambiar la percepción de las cosas, aunque estemos convencidos de que a nosotros eso no nos va a pasar nunca.
El personaje de la tía Engrasi es maravilloso. Es una mujer estupenda se mire por donde se mire. Ya la conocíamos y en esta novela vuelve a subir un escalón.
En fin, que hay que leer la novela sí o sí. Se lee maravillosamente bien, tiene una trama que te atrapa desde el principio y la historia de Amaia en Elizondo que va entrelazándose que la trama principal es increíble.
Y cierro con una reflexión de la tía Engrasi que es genial y que yo ya he utilizado pero formulada con otras palabras: "Hay que hacer lo que hay que hacer".
Y se lo agradezco muchísimo porque lo he disfrutado un montón. Me ha gustado muchísimo.
Vamos a encontrarnos con Amaia Salazar mucho antes de los crímenes que se relatan en la Trilogía del Baztán. En este momento, 2005, nuestra prota está en Qantico, participando en un encuentro formativo.
Se va a ver envuelta en la búsqueda de un asesino en serie al que llaman "el compositor", que siempre sigue un ritual tanto para elegir a sus víctimas como para colocarlas después del crimen y que, además, siempre actúa cuando se producen desastres naturales.
Justo cuando va a marcharse a Nueva Orleans para continuar con la investigación, recibe una llamada de tía Engrasi (a la que ya conocemos los que leímos la trilogía) para decirle a Amaia que su padre está a punto de fallecer y que si quiere verle vivo, tiene que volver inmediatamente... Curiosamente, Amaia decide quedarse...
Vamos a tener varias novelas en una. Por un lado, la búsqueda de "el compositor", que va a tener lugar durante el huracán Katrina. Por otro lado, nos encontramos un caso de desapariciones relacionadas con el vudú. Y, por último, la historia paralela de Amaia durante su infancia, que tiene su punto, la verdad.
Ya conocíamos a nuestra prota pero, por si acaso: "Amaia Salazar, veinticinco, estudió en la Universidad Católica de Loyola en Boston: Derecho y Ciencias Sociales y del Comportamiento, se especializó en comunicación no verbal científica y criminología, y fue la primera de su promoción. Completó sus estudios universitarios cuando regresó a su país, antes de ingresar en la policía".
Vamos a conocer al agente Dupree, jefe del equipo y a los agentes Johnson y Emerson, la agente Tucker y a los inspectores Bill y Bull, que trabajan en Nueva Orleans.
Aparte de la trama de la novela, que es espectacular, me ha impactado mucho el efecto del Katrina y cómo tuvo que organizarse la gente en aquel momento, cómo no somos nada cuando la madre naturaleza decide que quiere hacer de las suyas... Creemos que lo podemos todo y en realidad, no podemos nada... Hay escenas realmente escalofriantes, maravillosamente descritas, por cierto.
He aprendido muchas cosas, entre ellas, lo que es el Síndrome de Cotard: "...conocido como delirio de negación o delirio nihilista: las personas que lo padecen creen estar muertas". Y una estadística interesante: "...en el ochenta por ciento de los crímenes en los que aparece un aspecto místico, mágico o satánico se trata de acciones destinadas a confundir. (...) Solo dos de cada diez casos son, en realidad, crímenes rituales".
También me ha quedado clara la diferencia entre rapto y secuestro: "Y fue un rapto, no un secuestro. Los que se la llevaron no querían nada a cambio porque no tenían la intención de devolverla".
Uy, y me ha hecho mucha gracia que aparecieran Pikachu y Charizard... ¡Pokémon en la novela!
Una cosa que me ha hecho pensar es cuando dice: "Pensó en cómo las circunstancias nos llevan a aceptar como admisibles las mismas cosas que veinticuatro horas atrás habríamos jurado no hacer jamás". Nos pasa muuuuuuchas veces... Las circunstancias nos hacen cambiar la percepción de las cosas, aunque estemos convencidos de que a nosotros eso no nos va a pasar nunca.
El personaje de la tía Engrasi es maravilloso. Es una mujer estupenda se mire por donde se mire. Ya la conocíamos y en esta novela vuelve a subir un escalón.
En fin, que hay que leer la novela sí o sí. Se lee maravillosamente bien, tiene una trama que te atrapa desde el principio y la historia de Amaia en Elizondo que va entrelazándose que la trama principal es increíble.
Y cierro con una reflexión de la tía Engrasi que es genial y que yo ya he utilizado pero formulada con otras palabras: "Hay que hacer lo que hay que hacer".
domingo, 2 de febrero de 2020
Con fina desobediencia (Fermín de la Calle)
Me han traído los Reyes este libro, ¡qué majos! Debe de ser que me he portado muy bien, ¿verdad?
Lo cierto es que quería leerlo desde que supe que se había publicado, pero esperé un poco por la cosa de los Reyes, que le da mucha más emoción. Y lo he pasado muy bien. Me ha gustado mucho.
Es verdad que tiene que gustarte el rugby para poder disfrutar del libro... si no te suena de nada es posible que andes un poco despistadillo... A mí es un deporte que me gustaba ya hace tiempo. Pero, por alguna razón, dejó de poder verse en televisión y así es difícil poder seguirlo.
Pero hace unos años, mi hijo pequeño empezó a jugar. Nos pareció que era un deporte que le iba a ayudar mucho a liberar adrenalina, con una disciplina y unos valores que no tenían otros deportes. Así que, claro, una se convierte en una "rugby mom" y tiene que empezar a conocer mejor el deporte para poder opinar y disfrutar el máximo los partidos.
En fin, que me despisto... Vamos al lío, que de lo que se trata es de comentar lo que me ha parecido el libro.
Un punto a su favor es que el prólogo es de Michael Robinson, que me parece un hombre fantástico. Dice, y yo estoy muy de acuerdo con él, que "El rugby es, en mi modesta opinión, el deporte de equipo por excelencia". Por muy bueno que sea un jugador, o juega con los otros 14, o no hay nada que hacer. Es el equipo sobre todo lo demás, para cubrir errores de alguien o para colaborar en los aciertos.
También dice una cosa que me ha hecho sonreír: "Recuerdo también que siempre pensaba que el equipo rival era más grande que el nuestro, aunque no fuera el caso". A mí siempre me pasa lo mismo: los comentarios de los padres son siempre de ese tipo... "Son enormes", "¿Habéis visto que bichos?", "Madre mía, ¿qué les dan de comer?". Y luego no hay tanta diferencia, pero siempre es la primera impresión...
¿De dónde viene el título del libro? Pues de la placa fundacional del colegio Rugby: "...en 1823 William Webb Ellis tomó la pelota en las manos y, con fina desobediencia de las reglas del fútbol, echó a correr dando así origen al juego del rugby". En fin, no está claro que fuera William Webb Ellis el primero, pero es el que dio nombre a la Copa del Mundo de rubgy: muy mona y muy chiquitita, la verdad... Porque dicen por ahí que "Un alumno escocés llamado James Mackie fue el primero en correr con la pelota en las manos en 1838".
Da lo mismo, el caso es que se creó el rugby "deporte litúrgico y discipliando como pocos". Yo soy muy futbolera, me encanta... pero debo decir que, cuanto más rugby veo, menos me gusta el fútbol...
El libro es muy entretenido... Va contando la historia del rugby desde su creación, cómo fueron apareciendo las diferentes selecciones, cómo llegó el profesionalismo a este deporte... Muchas anécdotas, muchas cosas curiosas... Y tiene unas partes, que el autor llama "Desde dentro" que van contando lo que pasa en un partido desde el punto de vista de los jugadores que están en el campo. Y es estupendo, de verdad.
He aprendido que el Che Guevara jugaba al rugby y que Sir Arthur Conan Doyle era también un gran entusiasta. Al parecer, el Dr. Watson tenía un pasado como ala... Tendré que volver a leer a Sherlock Holmes (no va a ser ningún sacrificio, la verdad,... me encanta) porque no lo recuerdo.
El libro se hace eco del dicho del rugby que reza: "Los partidos los ganan los delanteros y los tres cuartos deciden por cuánto"... Y también habla de la tradición del sagrado tercer tiempo: "Tradición centenaria que reúne a los jugadores a la conclusión del partido para compartir unas cervezas con la intención de confraternizar y limar asperezas. Es parte fundamental del código de conducta que regula este deporte". Ahí tenemos mucho que decir las "rugby moms"... Unas cuantas horas hemos pasado preparando bocatas, perritos, macarrones, chocolate caliente en mañanas de invierno, para que los chiquillos se tomaran juntos el tercer tiempo... Y debo decir que ahora que ya no tengo que hacerlo porque del chocolate ha pasado a la cerveza, lo echo de menos: los chicos confraternizaban pero los papás, también.
Ineteresante la disyuntiva de si el rugby es un deporte de evasión o de contacto... Por supuesto, para los gordos (apelativo cariñoso de los delanteros) es 100% contacto... Me ha gustado el comentario de Heynecke Mayer, ex seleccionador de los Springboks (Sudáfrica): "El baile de salón es un deporte de contanto. El rugby es un deporte de colisión". Si tengo que juzgar por los arañazos, moratones, contusiones y puntos de sutura de mi hijo, efectivamente tengo que estar muy de acuerdo (y eso que nosotros no hemos tenido lesiones importantes, gracias a Dios).
No quiero alargarme mucho pero comentaría muchas cosas más. Pero tengo que decir lo que cuenta el autor de Eddie Jones, el actual seleccionador de Inglaterra. Tengo que decir que no me cae nada bien... Fue estupendo con Japón, lo hizo muy bien con Australia, y lo está haciendo bien con Inglaterra, pero no me gusta... Para mi gusto, calienta demasiado los partidos desde las ruedas de prensa y eso no es rugby... Pero, en fin, a lo que yo iba: "A Eddie, amante de todos los deportes, le llamó la atención cómo había ganado el Mundial de Sudáfrica la selección española de fútbol., Jugadores de talla escasa que tocaban y movían a los rivales de un lado al otro hasta encontrar los huecos. Había leído que lo llamaban tiki-taka y pensó en adoptarlo, salvando las distancias a su selección japonesa de rugby". Pues solo eso, que me ha parecido curioso que se fijara en la Roja...
Cierro ya, volviendo a decir que lo he pasado muy bien y he disfrutado mucho del libro. Y cierro con una ley no escrita que se aplica para los placajes, pero que vale para todo: "Todos los árboles caen. Cuanto más grande, más abajo"
Lo cierto es que quería leerlo desde que supe que se había publicado, pero esperé un poco por la cosa de los Reyes, que le da mucha más emoción. Y lo he pasado muy bien. Me ha gustado mucho.
Es verdad que tiene que gustarte el rugby para poder disfrutar del libro... si no te suena de nada es posible que andes un poco despistadillo... A mí es un deporte que me gustaba ya hace tiempo. Pero, por alguna razón, dejó de poder verse en televisión y así es difícil poder seguirlo.
Pero hace unos años, mi hijo pequeño empezó a jugar. Nos pareció que era un deporte que le iba a ayudar mucho a liberar adrenalina, con una disciplina y unos valores que no tenían otros deportes. Así que, claro, una se convierte en una "rugby mom" y tiene que empezar a conocer mejor el deporte para poder opinar y disfrutar el máximo los partidos.
En fin, que me despisto... Vamos al lío, que de lo que se trata es de comentar lo que me ha parecido el libro.
Un punto a su favor es que el prólogo es de Michael Robinson, que me parece un hombre fantástico. Dice, y yo estoy muy de acuerdo con él, que "El rugby es, en mi modesta opinión, el deporte de equipo por excelencia". Por muy bueno que sea un jugador, o juega con los otros 14, o no hay nada que hacer. Es el equipo sobre todo lo demás, para cubrir errores de alguien o para colaborar en los aciertos.
También dice una cosa que me ha hecho sonreír: "Recuerdo también que siempre pensaba que el equipo rival era más grande que el nuestro, aunque no fuera el caso". A mí siempre me pasa lo mismo: los comentarios de los padres son siempre de ese tipo... "Son enormes", "¿Habéis visto que bichos?", "Madre mía, ¿qué les dan de comer?". Y luego no hay tanta diferencia, pero siempre es la primera impresión...
¿De dónde viene el título del libro? Pues de la placa fundacional del colegio Rugby: "...en 1823 William Webb Ellis tomó la pelota en las manos y, con fina desobediencia de las reglas del fútbol, echó a correr dando así origen al juego del rugby". En fin, no está claro que fuera William Webb Ellis el primero, pero es el que dio nombre a la Copa del Mundo de rubgy: muy mona y muy chiquitita, la verdad... Porque dicen por ahí que "Un alumno escocés llamado James Mackie fue el primero en correr con la pelota en las manos en 1838".
Da lo mismo, el caso es que se creó el rugby "deporte litúrgico y discipliando como pocos". Yo soy muy futbolera, me encanta... pero debo decir que, cuanto más rugby veo, menos me gusta el fútbol...
El libro es muy entretenido... Va contando la historia del rugby desde su creación, cómo fueron apareciendo las diferentes selecciones, cómo llegó el profesionalismo a este deporte... Muchas anécdotas, muchas cosas curiosas... Y tiene unas partes, que el autor llama "Desde dentro" que van contando lo que pasa en un partido desde el punto de vista de los jugadores que están en el campo. Y es estupendo, de verdad.
He aprendido que el Che Guevara jugaba al rugby y que Sir Arthur Conan Doyle era también un gran entusiasta. Al parecer, el Dr. Watson tenía un pasado como ala... Tendré que volver a leer a Sherlock Holmes (no va a ser ningún sacrificio, la verdad,... me encanta) porque no lo recuerdo.
El libro se hace eco del dicho del rugby que reza: "Los partidos los ganan los delanteros y los tres cuartos deciden por cuánto"... Y también habla de la tradición del sagrado tercer tiempo: "Tradición centenaria que reúne a los jugadores a la conclusión del partido para compartir unas cervezas con la intención de confraternizar y limar asperezas. Es parte fundamental del código de conducta que regula este deporte". Ahí tenemos mucho que decir las "rugby moms"... Unas cuantas horas hemos pasado preparando bocatas, perritos, macarrones, chocolate caliente en mañanas de invierno, para que los chiquillos se tomaran juntos el tercer tiempo... Y debo decir que ahora que ya no tengo que hacerlo porque del chocolate ha pasado a la cerveza, lo echo de menos: los chicos confraternizaban pero los papás, también.
Ineteresante la disyuntiva de si el rugby es un deporte de evasión o de contacto... Por supuesto, para los gordos (apelativo cariñoso de los delanteros) es 100% contacto... Me ha gustado el comentario de Heynecke Mayer, ex seleccionador de los Springboks (Sudáfrica): "El baile de salón es un deporte de contanto. El rugby es un deporte de colisión". Si tengo que juzgar por los arañazos, moratones, contusiones y puntos de sutura de mi hijo, efectivamente tengo que estar muy de acuerdo (y eso que nosotros no hemos tenido lesiones importantes, gracias a Dios).
No quiero alargarme mucho pero comentaría muchas cosas más. Pero tengo que decir lo que cuenta el autor de Eddie Jones, el actual seleccionador de Inglaterra. Tengo que decir que no me cae nada bien... Fue estupendo con Japón, lo hizo muy bien con Australia, y lo está haciendo bien con Inglaterra, pero no me gusta... Para mi gusto, calienta demasiado los partidos desde las ruedas de prensa y eso no es rugby... Pero, en fin, a lo que yo iba: "A Eddie, amante de todos los deportes, le llamó la atención cómo había ganado el Mundial de Sudáfrica la selección española de fútbol., Jugadores de talla escasa que tocaban y movían a los rivales de un lado al otro hasta encontrar los huecos. Había leído que lo llamaban tiki-taka y pensó en adoptarlo, salvando las distancias a su selección japonesa de rugby". Pues solo eso, que me ha parecido curioso que se fijara en la Roja...
Cierro ya, volviendo a decir que lo he pasado muy bien y he disfrutado mucho del libro. Y cierro con una ley no escrita que se aplica para los placajes, pero que vale para todo: "Todos los árboles caen. Cuanto más grande, más abajo"
jueves, 9 de enero de 2020
Loba Negra (Juan Gómez-Jurado)
Bueno, bueno... ya sabía yo que los Reyes sabían que me había portado muy bien. He aguantado hasta ahora sin comprarlo porque lo quería pedir a los Reyes... ¡qué regalazo! No es que no esperara que el libro fuera estupendo, que lo esperaba, es que me ha sorprendido porque me ha gustado más de lo que había esperado... ES-TU-PEN-DO.
No puedo revelar nada porque el propio autor nos pide que no lo hagamos (lógicamente) pero si puedo contar muchas cosas sin descubrir nada.
Por un lado, nos encontramos de nuevo con Antonia Scott y con Jon Gutiérrez... ¡cómo me gustan los dos! En palabras de Jon, hablando de Antonia: "Ay, bonita. Lo difícil que eres y lo mucho que te hacess querer". Es una mujer muy curiosa: "Su pasatiempo e imaginar durante tres minutos al día cómo matarse...". Claro que: "Puede que Antonia Scott sea el ser humano más inteligente del planeta...". Y una cosa que me gusta mucho: "Es cinturón negro en mentirse a sí misma y blanco-amarillo en expresar su realidad".
¿Qué se puede decir de Jon? Es mi favorito "del mundo mundial". Lo más importante: "No es que Jon esté gordo". Me encanta... si no me equivoco, esta frase se dice 8 veces en el libro y otra vez lo dice él mismo... ¡es genial! Él mismo dice por qué le ha elegido Mentor: "Por eso quería alguien como yo. (...). Alguien a quien le importe más la justicia que la ley". Y tiene un humor muy fino y unos golpes muy chulos, como llamar Reinamóvil a su coche... ¡Ah! en un momento dado, Jon dice "Hay que joderse". Sí, de acuerdo, no es una frase original, pero yo creo que es un guiño a Ramiro Sancho, el prota de las dos trilogías de César Pérez Gellida.
En esta novela encontramos también a la abuela Scott, una mujer de 93 años, cerca de 94 que hace lo que le da la real gana y que es la única que se atreve a decirle a Antonia las cosas. Antonia anda un poco preocupada por cómo tratar a su hijo Jorge. Los que hemos leído Reina Roja sabemos que no ha tenido una relación "normal" con él. Y le cuenta a la abuela sus dudas, a lo que le responde algo que las que somos madres ya sabemos: "Sobre todo la lección más importante. No acertamos nunca, niña. Hagas lo que hagas, te equivocarás. Y cuando crezca, te echará la culpa de todos sus problemas y defectos. Así es. Así somos".
Sin dejar el tema de la preocupación de Antonia por la maternidad, me ha encantado la explicación que le da Jon: "Cielo, ninguna estáis hecha para ser madres. Os ponen eso dentro, pop, sale un bicho que os trastoca la vida, y os creéis que las hormonas van a aparecer cantando Mocedades para haceros supermamás. Spoiler: no". Todas creemos que hay una técnica para ser buenas madres y leemos y preguntamos... pero no vale... hay que poner todo el corazón y dejar un poco al lado la cabeza. Y rezar, las que tenemos fe, o solo confiar, las que no la tienen.
Sin desvelar nada, de verdad, nada de nada. En este libro, se marchan a Marbella porque ha aparecido el cadáver de Yuri Voronin: "Creemos que Yuri Voronin era el tesorero del clan Orlov. El principal exponente de la mafia rusa en España". Y su mujer, Lola Moreno, escapa por los pelos de su asesino. El objetivo es encontrarla. Y ya está, ya no cuento más. Bueno, sí, tengo que decir que el chófer de Lola era "gordo de reflejos"... me ha hecho muchísima gracia.
Sí quiero decir algo de Aslan Orlov, a quien vamos a conocer, claro. Es alucinante... ¡qué frialdad! ¡qué salvaje! "Alguna vez se ha escuchado decir en voz alta que un amigo es alguien a quien todavía no ha matado" ¡olé!. Y también conocemos a Kiril Rebo, su lugateniente. "...siempre supo de sí mismo que era amoral. Y de Kiril que era directamente malvado". Pues con esto tienen que lidiar en Marbella la comisaria Romero y el subinspector Belgrano.
Frivolizando el tema... "...esas baldosas de Marbella con su diseño acanalado, enemigas de los tacones". Información de servicio público: no solo son las de Marbella... es así en casi todas las ciudades. Yo no sé si es que los Ayuntamientos quieren que las mujeres llevemos zapato plano (cosa que yo no soporto) pero no ayudan nada con las maravillas baldosas que ponen en todas las calles.
Hay una cosa muy chula en el libro (ya aparecía en la novela anterior) y son las palabras en diferentes idiomas que Antonia busca para expresar cosas que no se pueden expresar en una sola palabra en español. Es algo que hacía con su marido antes de que lo hirieran y ella lo sigue haciendo. Hay varias preciosas pero me ha encantado Kummerspeck, una palabra alemana que es "el beicon de la tristeza. El peso que ganas cuando eres infeliz".
Me ha encantado otra cosa, que me ha hecho sonreír: "...pronuncia la contraseña que ha abierto cualquier portal e Espala a cualquier hora, desde siempre: Soy yo". Es auténtico... decimos "soy yo" y ya está... no hace falta más...
Un detalle genial: en un momento dado aparece un ejemplar de Cincuenta sombras de Grey que se utiliza para encender el fuego de la chimenea... ¡un puntazo!
Más cositas... Una que me ha llamado la atención: "... los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo. Aun sin expresarlo en estos términos, cualquier fanático de la lectura lo comprende de forma intuitiva y por eso nunca puede leer lo suficiente". Puede que sea eso, sí, puede ser.
Y algo muy triste pero muy cierto: "Si hay algo que Lola ha aprendido de este mundo moderno nuestro es que la verdad es indiferente. Solo importa aquella versión de la realidad que coincida con tus deseos y aspiraciones". Duro de admitir pero muy real.
Ya no sigo más... Lo he pasado de maravilla leyéndolo, muchas gracias, Juan Gómez-Jurado... A ver si no tarda mucho en terminar la próxima novela porque no me apetece esperar. Es más que recomendable.
Termino con una frase que aparece al final, una frase que, no por conocida me gusta menos. Y es que, siendo de Neruda, tiene que ser una maravilla: "Y si nada nos libra de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida"
No puedo revelar nada porque el propio autor nos pide que no lo hagamos (lógicamente) pero si puedo contar muchas cosas sin descubrir nada.
Por un lado, nos encontramos de nuevo con Antonia Scott y con Jon Gutiérrez... ¡cómo me gustan los dos! En palabras de Jon, hablando de Antonia: "Ay, bonita. Lo difícil que eres y lo mucho que te hacess querer". Es una mujer muy curiosa: "Su pasatiempo e imaginar durante tres minutos al día cómo matarse...". Claro que: "Puede que Antonia Scott sea el ser humano más inteligente del planeta...". Y una cosa que me gusta mucho: "Es cinturón negro en mentirse a sí misma y blanco-amarillo en expresar su realidad".
¿Qué se puede decir de Jon? Es mi favorito "del mundo mundial". Lo más importante: "No es que Jon esté gordo". Me encanta... si no me equivoco, esta frase se dice 8 veces en el libro y otra vez lo dice él mismo... ¡es genial! Él mismo dice por qué le ha elegido Mentor: "Por eso quería alguien como yo. (...). Alguien a quien le importe más la justicia que la ley". Y tiene un humor muy fino y unos golpes muy chulos, como llamar Reinamóvil a su coche... ¡Ah! en un momento dado, Jon dice "Hay que joderse". Sí, de acuerdo, no es una frase original, pero yo creo que es un guiño a Ramiro Sancho, el prota de las dos trilogías de César Pérez Gellida.
En esta novela encontramos también a la abuela Scott, una mujer de 93 años, cerca de 94 que hace lo que le da la real gana y que es la única que se atreve a decirle a Antonia las cosas. Antonia anda un poco preocupada por cómo tratar a su hijo Jorge. Los que hemos leído Reina Roja sabemos que no ha tenido una relación "normal" con él. Y le cuenta a la abuela sus dudas, a lo que le responde algo que las que somos madres ya sabemos: "Sobre todo la lección más importante. No acertamos nunca, niña. Hagas lo que hagas, te equivocarás. Y cuando crezca, te echará la culpa de todos sus problemas y defectos. Así es. Así somos".
Sin dejar el tema de la preocupación de Antonia por la maternidad, me ha encantado la explicación que le da Jon: "Cielo, ninguna estáis hecha para ser madres. Os ponen eso dentro, pop, sale un bicho que os trastoca la vida, y os creéis que las hormonas van a aparecer cantando Mocedades para haceros supermamás. Spoiler: no". Todas creemos que hay una técnica para ser buenas madres y leemos y preguntamos... pero no vale... hay que poner todo el corazón y dejar un poco al lado la cabeza. Y rezar, las que tenemos fe, o solo confiar, las que no la tienen.
Sin desvelar nada, de verdad, nada de nada. En este libro, se marchan a Marbella porque ha aparecido el cadáver de Yuri Voronin: "Creemos que Yuri Voronin era el tesorero del clan Orlov. El principal exponente de la mafia rusa en España". Y su mujer, Lola Moreno, escapa por los pelos de su asesino. El objetivo es encontrarla. Y ya está, ya no cuento más. Bueno, sí, tengo que decir que el chófer de Lola era "gordo de reflejos"... me ha hecho muchísima gracia.
Sí quiero decir algo de Aslan Orlov, a quien vamos a conocer, claro. Es alucinante... ¡qué frialdad! ¡qué salvaje! "Alguna vez se ha escuchado decir en voz alta que un amigo es alguien a quien todavía no ha matado" ¡olé!. Y también conocemos a Kiril Rebo, su lugateniente. "...siempre supo de sí mismo que era amoral. Y de Kiril que era directamente malvado". Pues con esto tienen que lidiar en Marbella la comisaria Romero y el subinspector Belgrano.
Frivolizando el tema... "...esas baldosas de Marbella con su diseño acanalado, enemigas de los tacones". Información de servicio público: no solo son las de Marbella... es así en casi todas las ciudades. Yo no sé si es que los Ayuntamientos quieren que las mujeres llevemos zapato plano (cosa que yo no soporto) pero no ayudan nada con las maravillas baldosas que ponen en todas las calles.
Hay una cosa muy chula en el libro (ya aparecía en la novela anterior) y son las palabras en diferentes idiomas que Antonia busca para expresar cosas que no se pueden expresar en una sola palabra en español. Es algo que hacía con su marido antes de que lo hirieran y ella lo sigue haciendo. Hay varias preciosas pero me ha encantado Kummerspeck, una palabra alemana que es "el beicon de la tristeza. El peso que ganas cuando eres infeliz".
Me ha encantado otra cosa, que me ha hecho sonreír: "...pronuncia la contraseña que ha abierto cualquier portal e Espala a cualquier hora, desde siempre: Soy yo". Es auténtico... decimos "soy yo" y ya está... no hace falta más...
Un detalle genial: en un momento dado aparece un ejemplar de Cincuenta sombras de Grey que se utiliza para encender el fuego de la chimenea... ¡un puntazo!
Más cositas... Una que me ha llamado la atención: "... los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo. Aun sin expresarlo en estos términos, cualquier fanático de la lectura lo comprende de forma intuitiva y por eso nunca puede leer lo suficiente". Puede que sea eso, sí, puede ser.
Y algo muy triste pero muy cierto: "Si hay algo que Lola ha aprendido de este mundo moderno nuestro es que la verdad es indiferente. Solo importa aquella versión de la realidad que coincida con tus deseos y aspiraciones". Duro de admitir pero muy real.
Ya no sigo más... Lo he pasado de maravilla leyéndolo, muchas gracias, Juan Gómez-Jurado... A ver si no tarda mucho en terminar la próxima novela porque no me apetece esperar. Es más que recomendable.
Termino con una frase que aparece al final, una frase que, no por conocida me gusta menos. Y es que, siendo de Neruda, tiene que ser una maravilla: "Y si nada nos libra de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida"
Nada de perder (Calista Sweet)
Estaba buscando algo ligerito, para leer antes de que los Reyes me trajeran los libros que he pedido (que suponía que me traerían porque me he portado muy bien) y encontré esta, que es cortita y de una autora que no me resultaba desconocida...
Pues me he equivocado... A ver, la novela se deja leer, de acuerdo, pero no me ha gustado. Para mi gusto deja muchos cabos sueltos y la imaginación se le va un poco a la autora, la verdad...
Curiosamente, volvemos a Australia como en la entrada anterior. Aquí nos situamos en 2007: "Cuando aceptó viajar a Queensland para participar en el Simposio Internacional para la Protección de los Arrecifes Coralinos, Elsa no podía imaginar que su vida daría un giro tan inesperado como excitante". El objeto del vieja es estudiar la Gran Barrera de Coral, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1981.
Allí conoce a Adam o'Neal, un "enigmático periodista" que la acompaña en un viaje en catamarán, el Long Orlando. Ella, Elsa Montero, es investigadora en el Centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marinas. No desvelo nada diciendo que hay chispa entre los dos, claro, como tenía que ser... pero hay tantas cosas complicadas alrededor, que no se aclaran y que aparecen porque sí, que a mí me ha superado.
Sobre todo cuando le pica una medusa y entonces: "El encuentro con la chironex había operado una transformación misteriosa en su ser convirtiéndola en una de aquellas fascinantes criaturas". Yo ya me había rendido antes de leer esto pero cuando llegué aquí, directamente me negué a involucrarme más... leí porque no me gusta dejar los libros a medias, pero para mí se había acabado.
Hay algunos personajes que podrían ser interesantes, de verdad, pero no se desarrollan, con lo que no llegamos a sentirlos "como propios" (no sé si me explico). Por supuesto que los personajes son propiedad del autor pero el lector comparte también algo de esa propiedad... y aquí no es posible,ni siquiera con Elsa. Dannie es una de los personajes que me habría gustado descubrir más a fondo... ¡una pena!
Eso sí, algo he aprendido del coral rojo: "...los antiguos griegos lo consideraban gotas petrificadas de sangre caídas de la cabeza de la Gorgona decapitada por Teseo. Los romanos veían en él un talismán para combatir las enfermedades; para los cristianos constituía un símbolo de la sangre del sacrificio de Jesucristo, durante la Edad Media se usó para ahuyentar a los malos espíritus y las brujas y, más tarde, sirvió como amuleto a los reyes que lo utilizaban frente a sus enemigos a fin de acabar con sus malas intenciones".
Esto no da para mucho más... Lo voy a dejar ya con dos reflexiones en vez de una, porque esas sí me han gustado: "El futuro pertenece a quienes creen en al belleza de sus sueños" (Eleanor Roosevelt); "A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra visa se concentra en un solo instante" (Oscar Wilde)
Pues me he equivocado... A ver, la novela se deja leer, de acuerdo, pero no me ha gustado. Para mi gusto deja muchos cabos sueltos y la imaginación se le va un poco a la autora, la verdad...
Curiosamente, volvemos a Australia como en la entrada anterior. Aquí nos situamos en 2007: "Cuando aceptó viajar a Queensland para participar en el Simposio Internacional para la Protección de los Arrecifes Coralinos, Elsa no podía imaginar que su vida daría un giro tan inesperado como excitante". El objeto del vieja es estudiar la Gran Barrera de Coral, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1981.
Allí conoce a Adam o'Neal, un "enigmático periodista" que la acompaña en un viaje en catamarán, el Long Orlando. Ella, Elsa Montero, es investigadora en el Centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marinas. No desvelo nada diciendo que hay chispa entre los dos, claro, como tenía que ser... pero hay tantas cosas complicadas alrededor, que no se aclaran y que aparecen porque sí, que a mí me ha superado.
Sobre todo cuando le pica una medusa y entonces: "El encuentro con la chironex había operado una transformación misteriosa en su ser convirtiéndola en una de aquellas fascinantes criaturas". Yo ya me había rendido antes de leer esto pero cuando llegué aquí, directamente me negué a involucrarme más... leí porque no me gusta dejar los libros a medias, pero para mí se había acabado.
Hay algunos personajes que podrían ser interesantes, de verdad, pero no se desarrollan, con lo que no llegamos a sentirlos "como propios" (no sé si me explico). Por supuesto que los personajes son propiedad del autor pero el lector comparte también algo de esa propiedad... y aquí no es posible,ni siquiera con Elsa. Dannie es una de los personajes que me habría gustado descubrir más a fondo... ¡una pena!
Eso sí, algo he aprendido del coral rojo: "...los antiguos griegos lo consideraban gotas petrificadas de sangre caídas de la cabeza de la Gorgona decapitada por Teseo. Los romanos veían en él un talismán para combatir las enfermedades; para los cristianos constituía un símbolo de la sangre del sacrificio de Jesucristo, durante la Edad Media se usó para ahuyentar a los malos espíritus y las brujas y, más tarde, sirvió como amuleto a los reyes que lo utilizaban frente a sus enemigos a fin de acabar con sus malas intenciones".
Esto no da para mucho más... Lo voy a dejar ya con dos reflexiones en vez de una, porque esas sí me han gustado: "El futuro pertenece a quienes creen en al belleza de sus sueños" (Eleanor Roosevelt); "A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra visa se concentra en un solo instante" (Oscar Wilde)
El cuaderno de las flores (Kayte Nunn)
Empezamos año... no quiero hacer el propósito de llevar al día las reseñas porque sé que no voy a hacerlo... No es que no quiera, es que no me da la vida... Siempre hay alguna cosa que hacer que no sea sentarme a preparar una reseña... Pero lo voy a intentar.
Y este ha sido el primero del año. Está bien... Se puede leer, se pasa un ratito agradable. A mi modo de ver, se queda "cojo" en algunos momentos. Entra en muchos detalles para algunas cosas y en otras nos deja sin saber ni por qué ni por qué no pasan las cosas. Pero es entretenido.
2017 - Anna acaba de heredar una casa de su abuela Gus: "Su abuela la había nombrado única heredera de esa vivienda, la casa adosada de dos plantas en la que había nacido, ciudado de una familia y fallecido". Mientras lleva a cabo unas reformillas, se encuentra una caja en el hueco de una pared. En la caja hay un diario y un cuaderno en el que hay unos dibujos maravillosos de plantas que no parecen oriundas de Australia. Y Anna lo sabe porque ha estudiado Botánica....
En cuanto al diario "parece la historia de una mujer, Marguerite y su hija Lily, que llegaron a Sidney a finales de la década de 1880"
Paralelamente, conocemos la historia de la familia Trebithick, principalmente de Elizabeth, una muchacha de 25 años, enamorada de las plantas, que dibuja estupendamente y que va buscando nuevas especies que dibujar. Lo ha heredado de su padre, que ha viajado por todo el mundo para encontrar nuevas plantas que se puedan criar en Inglaterra para utilizar sus diferentes propiedades.
Nos situamos en Cornwall en 1886. En el libro lo llaman Cornualles todo el tiempo, que es su nombre en español, pero a mí me cuesta mucho porque es donde yo estudié inglés y siempre será Cornwall... No conozco el pueblo en el que está la mansión Trebithick Hall, pero sí conozco Truro y Bodmin lo que me ha hecho mucha ilusión (porque no conozco tantos sitios como para poder identificarlos en las novelas que leo).
En fin, que para hacerlo corto, Elizabeth se va con su doncella Daisy a Chile (a Valparaíso) a buscar la trompeta del diablo, una planta con propiedades maravillosas pero que es, a la vez, muy peligrosa. Su padre, antes de fallecer, se lo pidió en su lecho de muerte y la previno contra Damien Chegwidden, que es el malo de nuestra novela (y no revelo ninguna cosa sorprendente)
El viaje de estas chiquillas es increíble y su estancia en Chile, también... Por otro lado, Anna descubre que es tataranieta de Lily. Termina en Kew visitando a un taxonomista, Edwin Hammet-Jones, que puede ayudarla a descubrir quién era la autora del cuaderno.
Y, ya que ha viajado de Sidney al Reino Unido, aprovecha para bajar a Cornwall a visitar Trebithick Hall. Y Edwin se va con ella. "Es una región preciosa, tiene una magia especial. La costa es muy agreste y no la han echado a perder. Las playas son comparables incluso a las australianas...". A ver, las playas están bien, son muy bonitas y la costa es una maravilla, llena de acantilados... pero... para bañarse no está la costa. El agua está helada, pero helada y eso que dicen que es la zona con el mejor clima de Inglaterra (que no es mucho decir, la verdad)
Hay cosas chulas en la novela, es verdad. Es muy interesante ver cómo era la vida en Chile a finales del siglo XIX, la importancia de las mujeres en la "medicina" tradicional,...
Me encanta que habla en un momento dado de los "pasteles de carne de Cornwall". Eso tienen que ser las Cornish pasties, sin duda. Debe de ser de las pocas cosas ricas de la cocina inglesa, la verdad.
Por otro lado, hay una historia truculenta de Anna y su novio Simon, fallecido, que nos enteramos casi al final cómo y por qué falleció. Ahí se me escapa un poco por qué aparece cuando ya no es necesario y cómo afecta eso a Anna.
Bueno y soy una admiradora de Vanessa, la hermana de Anna. Es madre de 3 hijas, está casada con un marido "peculiar" pero me encanta porque, en sus propias palabras: "Yo ni siquiera soy capaz de mantener vivo un cactus. Se me busca por herbicidio en tres estados"... ¡Esa soy yo!
Cierro ya, que me entretengo, como siempre. Y cierro con una frase de Matisse que me ha gustado mucho: "Siempre hay flores para quienes quieren verlas".
Y este ha sido el primero del año. Está bien... Se puede leer, se pasa un ratito agradable. A mi modo de ver, se queda "cojo" en algunos momentos. Entra en muchos detalles para algunas cosas y en otras nos deja sin saber ni por qué ni por qué no pasan las cosas. Pero es entretenido.
2017 - Anna acaba de heredar una casa de su abuela Gus: "Su abuela la había nombrado única heredera de esa vivienda, la casa adosada de dos plantas en la que había nacido, ciudado de una familia y fallecido". Mientras lleva a cabo unas reformillas, se encuentra una caja en el hueco de una pared. En la caja hay un diario y un cuaderno en el que hay unos dibujos maravillosos de plantas que no parecen oriundas de Australia. Y Anna lo sabe porque ha estudiado Botánica....
En cuanto al diario "parece la historia de una mujer, Marguerite y su hija Lily, que llegaron a Sidney a finales de la década de 1880"
Paralelamente, conocemos la historia de la familia Trebithick, principalmente de Elizabeth, una muchacha de 25 años, enamorada de las plantas, que dibuja estupendamente y que va buscando nuevas especies que dibujar. Lo ha heredado de su padre, que ha viajado por todo el mundo para encontrar nuevas plantas que se puedan criar en Inglaterra para utilizar sus diferentes propiedades.
Nos situamos en Cornwall en 1886. En el libro lo llaman Cornualles todo el tiempo, que es su nombre en español, pero a mí me cuesta mucho porque es donde yo estudié inglés y siempre será Cornwall... No conozco el pueblo en el que está la mansión Trebithick Hall, pero sí conozco Truro y Bodmin lo que me ha hecho mucha ilusión (porque no conozco tantos sitios como para poder identificarlos en las novelas que leo).
En fin, que para hacerlo corto, Elizabeth se va con su doncella Daisy a Chile (a Valparaíso) a buscar la trompeta del diablo, una planta con propiedades maravillosas pero que es, a la vez, muy peligrosa. Su padre, antes de fallecer, se lo pidió en su lecho de muerte y la previno contra Damien Chegwidden, que es el malo de nuestra novela (y no revelo ninguna cosa sorprendente)
El viaje de estas chiquillas es increíble y su estancia en Chile, también... Por otro lado, Anna descubre que es tataranieta de Lily. Termina en Kew visitando a un taxonomista, Edwin Hammet-Jones, que puede ayudarla a descubrir quién era la autora del cuaderno.
Y, ya que ha viajado de Sidney al Reino Unido, aprovecha para bajar a Cornwall a visitar Trebithick Hall. Y Edwin se va con ella. "Es una región preciosa, tiene una magia especial. La costa es muy agreste y no la han echado a perder. Las playas son comparables incluso a las australianas...". A ver, las playas están bien, son muy bonitas y la costa es una maravilla, llena de acantilados... pero... para bañarse no está la costa. El agua está helada, pero helada y eso que dicen que es la zona con el mejor clima de Inglaterra (que no es mucho decir, la verdad)
Hay cosas chulas en la novela, es verdad. Es muy interesante ver cómo era la vida en Chile a finales del siglo XIX, la importancia de las mujeres en la "medicina" tradicional,...
Me encanta que habla en un momento dado de los "pasteles de carne de Cornwall". Eso tienen que ser las Cornish pasties, sin duda. Debe de ser de las pocas cosas ricas de la cocina inglesa, la verdad.
Por otro lado, hay una historia truculenta de Anna y su novio Simon, fallecido, que nos enteramos casi al final cómo y por qué falleció. Ahí se me escapa un poco por qué aparece cuando ya no es necesario y cómo afecta eso a Anna.
Bueno y soy una admiradora de Vanessa, la hermana de Anna. Es madre de 3 hijas, está casada con un marido "peculiar" pero me encanta porque, en sus propias palabras: "Yo ni siquiera soy capaz de mantener vivo un cactus. Se me busca por herbicidio en tres estados"... ¡Esa soy yo!
Cierro ya, que me entretengo, como siempre. Y cierro con una frase de Matisse que me ha gustado mucho: "Siempre hay flores para quienes quieren verlas".
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