lunes, 26 de diciembre de 2022

True crime (Vicente Garrido Genovés)

 Me ha gustado, sí, me ha gustado mucho.

El autor desvela cómo el estudio del true crime por medio de los principios fundamentales de la criminología y otras ciencias afines nos permite reflexionar sobre la naturaleza de la violencia humana.

La pregunta que nos hace el autor y que nos deberíamos hacer nosotros es: "¿Por qué nos fascina la violencia y en particular el asesinato?"

Francamente interesante, de verdad. Porque va analizando la pregunta con diferentes ejemplos y hace pensar mucho.

Hay que dedicarle un ratito a leerlo.

Las noches púrpura (Lisa Locascio)

 Este tampoco me ha gustado, la verdad. No he tenido mucha suerte últimamente.

Nuestra prota es Roxana Olsen, que siempre ha soñado con conocer París. Cuando se gradúa decide irse para allá con una especie de beca. Pero, por algún error, termina en Copenhague.

Su guía allí es Soren (que es un imbécil, aunque a ella no se lo parece). Roxana se "enamora" de él y le sigue cuando él le propone que se quede con él todo el verano.

A todo esto, la niña no les ha dicho a sus padres que está en Copenhague y ellos creen que está en París (Esto nos da una idea de cómo es la nena, hay que fastidiarse).

Total que nuestro amigo Soren la tiene medio secuestrada porque no la deja salir a ningún sitio. Se va, cierra la casa y espera que todo está organizado cuando vuelve. Y ella, oye, tan contenta... Hasta que se da cuenta de que no es normal.

Y entonces conoce a un hombre al que todo el mundo rechaza pero que es el único que se da cuenta.

Total, demasiado largo, demasiado típico tópico y demasiado aburrido.

Crímenes sin resolver (Vicente Garrido // Patricia López)

 Siempre me han llamado la atención este tipo de libros y este no ha sido menos. Y te deja un poco inquita cuando lo terminas.

Los autores nos cuentan que la desaparición de Cristina Bergua en Cornellá en 1997 hizo cambiar los protocolos de actuación en la investigación criminal en España.

En el libro se repasan algunos de los casos más llamativos y algunos los conocemos bien, como el de Yeremi Vargas, al que le dedica bastante tiempo... Y se pone carne de gallina.

El libro es muy interesante y merece la pena leerlo, Y hace pensar... porque todos estos casos están en los medios durante un cierto tiempo y después, de repente, desaparecen. Pero, claro, para la familia no se acaba porque ya no le den coba en los medios. La persona que no está, sigue sin estar... y el dolor, la incertidumbre, las horas sin dormir (estoy segura)... todo eso sigue acompañando a las familias.

Y, además, las redes sociales pueden ser muy duras... Hay gente para todo: gente que juzga sin saber, gente que hace daño por placer... ¡qué difícil!

Eso sí, nos queda la tranquilidad de que la policía no abandona nunca los casos. Pueden enfriarse, desde luego, pero en cualquier momento puede aparecer una nueva vía... y seguirán ahí, aunque no nos demos cuanta.

Francamente interesante.

Voraces (Nieves Abarca)

 Este sí que me ha gustado muchísimo. Me da mucha pena no tener citas o reflexiones para dejar aquí, pero merece la pena leerlo.

Vamos a tener dos protagonistas principales en dos momentos distintos: por un lado, Juana de Vega, viuda de Espoz y Mina, en torno a 1854 en La Coruña. Y, por otro lado, José de Espronceda, en 1831, en Londres.

Las historias se entrelazan y se unen al final pero todo el libro es muy interesante... Desde la epidemia de cólera contra la que lucha Juana hasta las confabulaciones políticas de Espronceda con Espoz y Mina y José María Torrijos en Londres.

Y todo rodeado por el misterio del barco que llega a Coruña, momento en el que comienza la epidemia. ¿Tiene relación una cosa con la otra?

Es muy interesante y todo el tiempo que se le dedique, es tiempo bien empleado.

Ciudades de humo - Trilogía Fuego 1 (Joana Marcús)

 Este libro lo leí porque en la feria del libro de este año había una fila larguísima esperando para la firma. Y pensé que no la conocía y tenía que leer algo suyo.

En fin, es una trilogía pero con el primero he tenido suficiente. Tengo el segundo pero no voy a dedicarle más tiempo.

En la presentación del libro se dice algo que sí puede ser interesante: "En un mundo donde la libertas está controlada, ¿hasta dónde serías capaz de llegar para recuperarla?". Es una muy buena preguntar que quizá todos nos deberíamos hacer... sobre todo porque yo tengo la sensación de que cada vez nos controlan más, digan lo que digan.

En fin, la prota se llama Alice y el libro me ha costado mucho terminarlo... Mala suerte.

La puerta del círculo polar Ártico (Juvenal Acosta)

 He tenido un problema interesante con mi aplicación de libros... Después de un par de años, mi e-book ya no es compatible, con lo que solo puedo leer en el móvil o en una tablet. Por supuesto, no me parece de recibo así que tendré que buscar alguna otra opción.

Mientras tanto, he perdido todas las notas que había tomado en los, aproximadamente, 30 libros que me quedaban por reseñar (sí, voy tremendamente retrasada este año)

Esto me pasa por no hacer las cosas cuando tengo que hacerlas, claro. Pero, como no tengo buena memoria, no soy capaz de recordar los nombres de algunos de los personajes y, por supuesto, impensable que pueda reproducir ni una sola cita.

Eso sí, tiene la ventaja de que voy a poder hacer muchas más reseñas de lo que yo pensaba, porque solo voy a tener información de los libros en papel.

He de decir que este libro solo me gustó regular. No conseguí engancharme en ningún momento y pasó un poco sin pena ni gloria por mí. Luego he leído críticas bastante buenas pero...

La prota es Violeta que sueña con salir de su país, harta de ataques, abusos, femicidios. Ella misma es atacada y es cuando decide que tiene que salir. Y conocer a Anders, que viene de una familia escandinava y también sueña con escapar...

En fin, que no me ha dicho mucho y no me ha dejado ningún recuerdo especial, lo siento.

martes, 20 de diciembre de 2022

Cartas desde el amor (Hna. Mª Luz Marcela Nogueira - misionera claretiana)

 [Memorias de 45 años de vida en la República Democrática del Congo]

Tengo más de 20 reseñas pendientes que no he tenido tiempo de incluir en el blog pero mi amiga Elena me ha dejado este libro y, para devolvérselo, he preferido quedarme ya con las notas y reseñarlo. Me ha encantado... ¡qué agradable ha sido leerlo! Y vaya lección de vida.

He aprovechado para leerlo durante los dos días que estuve con mi hijo en el hospital (chapa y pintura nada más, pero hospital al fin y al cabo).

Después de leerlo, se da uno cuenta de lo que tiene y de lo que da por hecho. Y de lo poco que valoramos el trabajo de los misioneros. Y hay una frase en el libro que lo refleja: "Qué seria de nosotros son los apasionados del amor, sin esos misioneros capaces de morir por sus hermanos".

El libro es una recopilación de las cartas de la Hermana, que va narrando las diferentes situaciones en las que se ve involucrada. Todo está visto con ojos llenos de fe y de amor. Y estoy segura de que, sin esa fe tan fuerte, habría tenido que renunciar... 

Hay episodios muy divertidos, y otros muy tristes. Pero en todos ellos se aprecia la dificultad de estar en una misión en un país con un gobierno como el que tienen, con una pobreza increíble, con una falta de formación que no podemos ni imaginar... Y con falta de agua y alimentos... Y todo lo narra con sencillez y con alegría impresionantes. Diciendo cosas como: "No olvidemos la luz que llevamos y con la que todos debemos iluminar a los hermanos que sufren y que nos necesitan".

Después de leer el libro, nos damos cuenta de que nuestras quejar son... nada de nada. Visto desde el hospital, con los medios con los que estaban tratando a mi pequeñajo (bueno, sí, tiene 21 años, pero es mi pequeñajo) me parece mentira que las hermanas puedan curar tantas enfermedades...

La Hermana dice algunas cosas que deberíamos grabarnos todos a fuego: "Lo más hermoso de Dios es que nos da todo sin esperar nada"; "... no me pesa lo que no he podido hacer, me siento alegre por lo que hice"; "...a veces una acción que a nosotros nos parece pequeña, puede resultar muy grande y puede hacer mucho bien, más del que imaginamos".

Voy a cerrar ya... de verdad que he disfrutado mucho. Y era un momento estupendo en el que cayó en mis manos. No puedo más que dar las gracias a Elena, por dejármelo (ya ha vuelto con ella) y a la hermana por escribir las cartas.

Cierro con un pensamiento de Tagore que también aparece en el libro: "Dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era alegría".